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UNA NOCHE DE 1977

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“Ya sabe… dije que no. No luché con el. Dije algo así­ como ‘No, no, no quiero entrar, no. No quiero hacer esto, no’. Y entonces ya no supe que más hacer. Estábamos sólos y no querí­a… no sabí­a lo que iba a suceder si montaba una escenita. Sólo estaba asustada y tras oponer alguna resistencia pensé que, bueno… ‘Supongo que me iré a casa después de ésto'”.

La que habla es Samantha Geimer. En 1977, pasó una tarde con el director de cine Roman Polanski, culminando con un baño en un jacuzzi en la casa de Jack Nicholson. Geimer tení­a en ese momento 13 años de edad. Tras hacer público el incidente, el director ingresó durante 42 dí­as en un hospital psiquiátrico, antes de ser finalmente puesto en libertad. No obstante, la presión del público sobre el caso llevó a la acusación a pedir una pena de 50 años de cárcel para el director de Chinatown, o bien ser abandonar el paí­s indefinidamente so pena de ser acusado de violación.  Polanski tiene la nacionalidad francesa. Dado que, bajo el tratado de extradición franco-estadounidense, el Gobierno galo se niega a extraditar a sus propios ciudadanos, el director vive en Parí­s desde hace tres décadas. Por su parte Geimer –ahora de 45 años, casada y residente en Hawaii– salió a la palestra este mes para, simplemente, dejar el agua correr, considerando que el director no es un peligro para la sociedad y que el caso, por su parte, está cerrado.

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Washington Post nos ofrece una entrevista con Marina Zenovich, la directora del documental Polanski, Wanted and Desired, en la que aborda entrevistas con abogados, agentes de policí­a, jueces y, finalmente con la propia Geimer para esclarecer qué demonios sucedió realmente esa noche entre el director y la menor, examinando las posteriores declaraciones de Polanski en las que lamentó haberse convertido en “un ratón en manos de un gato abominable”, en relación al juez del caso, Laurence Ritterband, retratado como un “obseso del reconocimiento público”. Ritterband falleció en 1993.

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Zenovich (derecha) y Geimer (izq.) en el preestreno del film.

No obstante, la directora apunta al diario que “en modo alguno es un proyecto para disculpar a Polanski”, pero indicó que “incluso aquellos que creen recordar los detalles del caso” se verán sorprendidos por el documental –que se estrenó a principios de mes en EEUU, y que ya ha sido presentado en la pequeña pantalla por la HBO–. Sí­ que trata con mayor dureza al sistema judicial estadounidense, como lamenta el abogado de Geimer: “lo que ocurrió ese dí­a, tanto a Polanski como, hasta cierto punto, al sistema norteamericano, fue realmente vergonzoso”. Esa declaración fue la que llevó a la directora a elaborar el documental: “Fue como el ¡Bing!. ¿Por qué el abogado de la chica dirí­a algo así­?. Así­ que de esto fue de lo que decidí­ hacer la pelí­cula”, explicó Zenovich.

La directora llegó a entrevistarse con el propio Polanski en Parí­s. No obstante, esa parte nunca fue filmada, ya que el documental se encontraba completado. Huelga decir que fue el tema principal de su conversación, en un café cerca de la casa del director. “Se negó a ser entrevistado. Cree que le parecerí­a una autopromoción. ‘No quiero ser una prima donna. Lo siento, pero creo que no deberí­a estar en la pelí­cula’, me comentó”.

Zenovich le hubiera ofrecido disculparse en público, “delante de una cámara, para los americanos, porque eso es lo que esperan oir. Es casi como si se lo hubiera sacado de encima. Creo que se siente mal sobre ello, pero no le quiere dar más vueltas”.

  • Angelo y Diabolo

    pues no se nota la diferencia en las peliculas de polanski el estar dentro o fuera de USA, ha hecho muy buenas pelis sin tocar el territorio.. q crack
    aunque tambien hay q reconocer q el tio pa ser polaco es muy gafe…

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