Opinión

LOS ARTISTETAS

Allá por los años 60 y 70 surgió en el mundo cinematográfico un nuevo espécimen. Con una apertura de libertades cada vez más palpable y la superación de ciertos tabues surgieron los…

¡¡¡ARTISTETAS!!!

Los Artistetas fueron ese grupo de creadores que dieron rienda suelta al despelote en el cine con la excusa de que era imprescindible para su historia, o de querer poner en evidencia complejos y tabúes sociales. Es decir, pelis con pinta de cine de arte y ensayo, pero que en realidad es porno light pasado por alguna idea enferma que lo distinga del clásico metesaca, y de paso, te quite el palotismo de mala manera. Todo eso suena muy bien, pero ¿a qué viene? diréis. Pues bien, el otro dí­a en el curro de becario que actualmente realizo en Sogecable, compilando material para un reportaje sobre la relación entre cine y cocina, me encontré con una pelí­cula que me dejó totalmente en shock: La Gran Comilona.

La Gran Comilona de Marco Ferreri

El pastel de paté, la Capilla Sixtina de la gastronomí­a.

Se trata de una pelí­cula italiana del 1973, dirigida por Marco Ferreri (un tipo que, sin embargo, empezón, perdón, empezó, con cosas tan geniales como El Cochecito y El Pisito), sobre un grupo de amigos, cuatro hombres, que se van a una gran villa con unas fulanas y donde tienen pensado montarse orgí­as y matarse comiendo. Y cuando digo matarse no es un eufemismo. Seguro que la peli pretende ser, o nos la venden como que pretende ser, una metáfora sobre los excesos que desembocan en una perdición total y finalmente, en el desastre. Pero a mí­ no me engañan, me da igual que salga Marcello Mastroiani, Michel Piccoli y Philippe Noiret, la peli es un surtido de escenas absurdas donde comida y tetorras van de la mano. Cosas como ver a Mastroiani acariciándole el felpudo a la prota mientras ésta se come un muslo de pollo no tienen sentido, al menos no si la cosa va de sesuda, porque si es una comedia yo no me he enterado. O se come o se folla, pero todo junto no, que es como conducir y hablar por el móvil, puede acabar mal. Y esa escena es la más light. También vemos como amasan una pizza con las nalgas de la tipa, como uno se mata comiendo un pastel con forma de tetas, o, la que es para mí­ la escena culmen de la peli, ver como un tipo se zampa un pastel de paté (con forma de cúpula de catedral) y mientras su amigo le alimenta, porque a él ya no le quedan fuerzas, la tipa le hace una manola en cuyo orgasmo al tipo le da un corte de digestión y se queda tieso. Mmmm, ¿qué querrá transmitir el director con esa escena? Pues imagino que lo mismo que una madre, hay que esperar a acabar la digestión antes de hacer ejercicio.

Una chorrada como un piano vamos. No sé vosotros, hombres del mundo moderno, pero a mí­ no me darí­a por el onanismo mientras me como un bocata de chorizo. Me gusta comer y me gusta el sexo, como a todos, pero ya nos han dicho siempre que mezclar es malo, al menos en ese plan de sentarte a una mesa, cual bar de menú, mientras una mujer alivia tus partes y tu te pimplas un plato de callos. No, ¡¡¡NO!!! Y encima, de propina, tengo que ver a Michel Piccoli morir por una diarrea, con sus necesarios planos de pantalón con tropezones y charco de cacaolat. Eli Roth, aprende. Y el guión, señores, del maestro Azcona.

Esta peli es sólo un ejemplo de algo que en su dí­a se extendió por todo el cine europeo, que ya habí­a superado sus peores años de guerras y posguerras, y se dio a esta vorágine de carnaza lúgubre que, no porque sea un puritano, sino porque me corta el rollo de mala manera, me fastidia el dí­a.

¿Hubo en España ejemplos de esto? Sin duda y muchos perduran hoy dí­a. Sabéis de quienes hablo ¿no? Bigas Luna y Vicente Aranda, oh yeah. Ambos empezaron a principios de los setetas, perdón, setenta, con pelí­culas, algunas de ellas bastante interesantes y rompedoras, pero con los años, la medurez o chochez (de chocho, claro), y el renombre adquirido a lo largo de sus carreras, han hecho lo que les ha salido de los huevos, que me parece muy bien, pero en sentido literal y entrepernil. Así­, Bigas Luna nos ha regalado algún bodriazo como Bámbola (nunca agradeceré lo suficiente a Dani y Rafa que me descubriesen esta nueva definición de castaña), donde Jorge Perugorrí­a da vida a un ex-convicto que sale de la cárcel para hacerle toda clase de guarradas a Valeria Marini, una mujer que sí­, está maciza, pero que a parte de lucir sobacote en la peli, es una actriz lamentable. Perugorrí­a es el clásico sudamericano machista del tipo “ven aquí­ mujel, tu va a sabel lo que e bueno” y ella la clásica chica de la que sutilmente se dice que “le va la marcha”, por no decir “cómo se puede ser tan retrasada como para andar con semejande mandril”. Así­ la peli es una sucesión de escenas de sexo absurdo, gritos de Perugorrí­a y pechazos y culazo de la Marini, donde entre medias pulula el hermano gay de la tipa, que trata de deshacerse del animal, y la pizzerí­a más cerda que he visto en mi vida, donde cualquier inspector de sanidad morirí­a de asco si supiese qué hacen con las anguilas en la cocina (llena de mierda, of course).

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La primera pelí­cula con copa “D”.

Aranda no se queda corto, y con los años se ha desmelenado mucho con pelí­culas donde el guión importa cada vez menos y las absurdeces pasionales y sexuales más. Ahí­ tenemos La Pasión Turca, que al margen de la buena factura, sólo es una peli de una mujer tonta del culo que se enamora de un macarra turco que le da “lo que ella necesita” mientras la obliga a que ella se lo de a otros. ¿Cómo acaba todo? Espabilando y con un tiro en los cojones. Pero previamente la mujer ha tragado cosas… sí­ de esas también, que resultan muy poco creí­bles en una mujer de clase alta española, como que le inciten a hacerse una ligadura de trompas para que tu pareja de pueda prostituir por todo Estambul. Lógico. Pero también tenemos Tirante el Blanco, con escenas de polvo lazarillo (todos sujetan al pobre prí­ncipe lisiado para que ejerza su hombrí­a) y el indispensable plano detalle de la entrepierna de Victoria Abril, norma de la casa. O Historias de Amor en Lolita’s Club, que es delirante, con Eduardo Noriega en un doble papel de dos gemelos a cada cual más tonto, uno retrasado que trabaja en un puticlub haciendo recados (la droga entre otros) y el otro, poli chungo, dispuesto a demostrarle a su hermano lo puta que es su novia de la forma más traumática posible, follándosela delante suyo. Y digo follar no por ser mal hablado, es porque es lo que hay, mambo-jambo con toda clase de perversiones y malas intenciones de los protagonistas detrás (dinero, envidia…). A Aranda siempre le han ido las relaciones pasionales tortuosas, pero llegar al absurdo para justificarlas…

Y que conste que todos tienen también buenas pelis, de Luna recomiendo La Teta y la Luna, bastante surrealista pero muy curiosa, y de Aranda me gustó Amantes, que es fiel a su temática, pero en buena. Aunque la verdez de sus cerebros les domina la mitad de las veces y sale lo que sale. Son nuestros Artistetas patrios.

Para finalizar, una interesante encuesta en el foro, aunque aviso, puede herir sensibilidades.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Andrius

    No había leido este artículo antes, me creía que yo era un incomprendido y el único que pensaba así. Yo creo que estos señores siempre estuvieron “más salidos que el pico de una mesa” pero con la edad se les fue la olla del todo, pasaron de dirigir productos dignos (en el caso de Ferreri obras mayores, incluso algunos incluyen esta última debido a los involucrados en el proyecto y a la controversia que tuvo en su época) a petardos infumables. Para mi el caso de Bigas Luna es el más flagrante (es como en “La gran comilona”, actores de prestigio haciendo unas películas con unos guiones que no hay por donde cogerlos y donde sus únicas motivaciones son echar unos cuantos polvos, si se deja la moza de turno). Magnífico artículo, me he echado unas buenas risas leyéndolo.

  • gaditanomania

    Yo creo que el problema es la falta de imaginación e inventiva.En las primeras décadas del siglo XX el cine español apenas tení­a presupuesto,y aun así­ se hicieron buenas pelí­culas.En el franquismo,el tema de la censura,suponí­a a veces más un aliciente que una rémora ya que obligaba al director a buscar alternativas más imaginativas y menos burdas.Con esto no justifico la censura,es el propio autor el que se debe controlar.
    Incluso hasta gubernamentalmente se apoyaban pelí­culas de corte histórico,que aunque solí­an tener escaso rigor histórico,solí­an estar bien hechas e interpretadas.Y no es que España no tenga historia para contar,¡3000 años la contemplan!Y mira los EEUU,con poco más de 200 años de historia y ya sabemos hasta cuando se tiró el último peo Washington.

  • Manu D

    No creo que sean los directores más Artistetas de España, ¿Dónde está Almodóvar? quien sólo piensa en meter con calzador en sus pelis a todas las personalidades y tendencias más modernas del momento (o que él las considera así­) para hacerse el vanguardista y rompedor y dar un toque de qualité a sus filmes; Cada vez que me acuerdo de Joaquí­n Cortés en La flor de mi secreto, o del rollito Pina Bausch en Hable con ella…
    También hay otros directores artistetas como los de Fausto 5.0 (qué cosa más cutre y pedante de peli y les recuerdo en Versión española justificando las cantosas limitaciones de presupuesto que saltaban a la vista en la pelí­cula, a base de pretensiones conceptualoides y vanguardistoides)
    Aranda y Luna, comparados con estos, son tan auténticos como Tinto Brass, a quien, con razón,elogian por ahí­ arriba.

  • grijaldo

    Si ya lo dijo Maki Navaja,”er follá e tan naturá como er cagá”.
    Y la verdad es que La gran comilona aparte de ser una mierda de peli,junta los dos grandes placeres,comer y follar,lo que pasa es que los junta demasiado,como dice Javi,primero una cosa y luego la otra,todo junto ahí­ a cascoporro pues no,aunque que quereis que os diga,no le diria que no a un Haagen Dazs sobre unas tetas…o nata montada,natillas,nocilla….

  • naxete_69

    Rafael Garcia me parece que te equivocas de Lisa Marie. La de Tim Burton era ésta y tiene una cara bizarra muy propia de los gustos del genialoide.
    http://images.google.es/imgres?imgurl=http://eur.i1.yimg.com/eur.yimg.com/xp/premiere_photo/20050905/18/1040689995.jpg&imgrefurl=http://es.movies.yahoo.com/b/boogie-nights/photos-314506-25233.html&h=400&w=292&sz=24&hl=es&start=3&tbnid=dz5chhK2lB-sEM:&tbnh=124&tbnw=91&prev=/images%3Fq%3Dlisa%2Bmarie%26hl%3Des%26rls%3DGGLR,GGLR:2006-22,GGLR:en

    Verwirrung yo si k he visto esa vergüenza llamada “La mirada del otro” y me parece k el productor que puso el dinero irí­a hasta el culo de farlopa porque es increí­ble como se pueden financiar cosas así­.
    Encima los artistas se ponen a criticar y envidiar el cine americano cuando saben de sobra que las mejores pelí­culas españolas k tenemos son las que más se fijan en el norteamericano (todaví­a me dan escalofrí­os ese anuncio de Resines en donde miraba a su hijo jugando al baseball).

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