Reportajes

ENTREVISTA A JAVIER FESSER

Javier Fesser (Madrid, 1964) se aleja del lenguaje cómico al que nos tiene acostumbrados en sus anteriores trabajos para indagar en el mundo de la religión y del Opus Dei en su nueva pelí­cula, Camino, que supone su tercer largometraje, y que ha sido presentada en la sección oficial del festival de cine de San Sebastián con una notable acogida de crí­tica y público.

Esta entrevista se realizó durante la presentación de Camino en el pasado Festival de San Sebastián.

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¿Por qué una pelí­cula sobre el Opus Dei?.

El tema que toca esta pelí­cula, que básicamente es una historia de amor, circula en un paisaje en donde se tocan dos aspectos: la salud del cuerpo y la del alma. Ambas parece que van cada una por un camino distinto: hay profesionales tratando de curar el cuerpo y otros que curan y anestesian el alma, pero en realidad también van parejas. Ese trasfondo, por la dosis de inquietante, oscura y luminosa que tiene la religión, me parece muy interesante porque es un gran contraste, al igual que el personaje, que es un tren luminoso que pasa por todo el drama ajeno a él. Y también me parece que tiene valor como documento porque a mí­ me apasionó este mundo que piensa de una forma tan diferente a la que pienso yo. Espero haber conseguido una mirada objetiva de lo que realmente creo que ocurre.

¿Es entonces la religión la anestesia del alma?.

Sé muy bien que es la religión, aunque creo que todos tenemos una. La mí­a, que me ha ido muy bien es ante cualquier circunstancia, es muy simple: construir en lugar de destruir. Con eso me manejo. Para otros es algo más sofisticado, a mí­ no me hace falta elaborarlo tanto. Hay un hecho en esta pelí­cula que es ineludible: la fe es un chollo. Ante un hecho tan trágico como la enfermedad terminal de una niña, hay un personaje, la madre, que le encuentra sentido a todo eso. Yo también soy padre de una niña de esa edad y no sabrí­a cómo afrontar tamaña tragedia, ojalá pudiera encontrarle el lado feliz a algo así­. La pelí­cula habla de la anestesia del alma con el paralelismo en el proceso quirúrgico, intelectual y espiritual.

¿Entiendes que haya gente a quien la pelí­cula le moleste?.

Yo tengo tan claro que mi pelí­cula es tan objetiva que pienso que si a alguien no le gusta el retrato es porque no le gusta lo retratado. A veces te sacan una foto y no si no te gusta como sales, te quejas de la foto pero en realidad el que no te gustas eres tú mismo.

Sin embargo la pelí­cula tiene elementos de humor muy gamberros…

No creo que tenga toques de gamberro, tiene humor, como la vida, que tiene humor, dolor, amor… Tiene dos mundos: cuando ella está despierta y cuando duerme y a través de los sueños expresa lo que no puede articular debido a su corta edad. La vida está llena de cosas muy surrealistas pero que en el fondo están conectadas.

Existen momentos durante la pelí­cula que en mitad de un gran drama se escapa una carcajada.

Sí­, y creo que esto ocurre por dos motivos: hay que agarrarse a lo que sea para liberar la tensión de una aventura emocional tan fuerte, pero también es verdad que sólo encuentra caricatura quien no conoce en absoluto lo que se está retratando, porque el que lo conoce coincide en que la realidad es bastante más dura que la pelí­cula. Soy consciente de que hay muchas partes que están suavizadas porque en una pelí­cula parecerí­an increí­bles. Sólo a través del desconocimiento es posible ver una caricatura en mi pelí­cula.

¿Como accedes a ese mundo para documentarte?.

Primero a través de mi educación católica apostólica romana, que tiene mucho que ver en la pelí­cula. No sólo se habla de la religión o la educación si no también con la relación familiar o las historias de amor. Pero luego hay una labor de documentación interesantí­sima , no en cuanto a fechas o personas, si no en cuanto a sentimientos. Tratamos de descifrar personas, no casos.

¿Te ha facilitado la investigación miembros del Opus Dei?.

No, el Opus presume de no tener nada que ocultar pero es innegable que no les gusta nada verse retratados, ni para bien ni para mal. Es una organización hermética. No me interesaba tanto la opinión de los que han salido si no de los que pertenecen en la actualidad y entienden y comprenden el discurso, la forma que tienen de afrontar la vida. No es fácil encontrar esa documentación, ni que piensan los que están dentro, aunque finalmente lo conseguí­.

¿El último plano es una declaración de intenciones?.

Es una imagen fortuita que estaba en el negativo y no me he atrevido a quitar, en este caso es un triangulo lo cual es extraño porque esta marca en el negativo suele ser un cí­rculo.

¿Escogiste a Manuela Vellés para la pelí­cula antes de ver su papel en Caótica Ana?.

Sí­, pensaba que Manuela era la actriz ideal antes de ver la pelí­cula de Medem, que pude ver más tarde. Aborrezco las clasificaciones y los sacos para etiquetar productos que hace todo el mundo. Ella me parecí­a perfecta para encarnar lo que nunca hubiera llegado a ser su hermana pequeña y por lo cual la tiene tanta envidia. No es por el hecho de su enorme fe en dios, si no por su fe en el amor.

¿Después del drama, volverá el Fesser más ácido?.

Volverá, aunque aún no está en proyecto. No he hecho esta pelí­cula para huir de mí­ mismo si no para acercarme mucho más. Esta historia requerí­a este tono y la siguiente requerirá otro, no tengo ni ganas de repetirme ni de abandonar nada, pero el lenguaje de la comedia me encanta y me gustarí­a retomarlo.

¿Te has sentido más cómodo con la comedia o con el drama?.

Son muy diferentes, pero sigo pensando que hacer reí­r es dificilí­simo, requiere una precisión espectacular. Pero al ser lenguajes distintos, la actitud del director o del realizador es distinta. Variar de estilo aporta un ingrediente esencial: hacer algo nuevo, repetir lo ya hecho es una estafa, es hacer lo mismo para cobrarlo dos veces.

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Tú has realizado trabajos para Internet, ¿qué papel juega en el futuro del cine?.

Hace pocos años pensaba que Internet era el futuro, ahora empiezo a pensar que es el pasado, pero es verdad que ha modificado la conducta del espectador. Hay mucha gente que accede a los contenidos como y cuando quiere. La libertad de movimiento que ha ocasionado Internet ha sido esencial para que la gente en general se exprese, acceda a un lenguaje destinado a unos pocos privilegiados. Desde Internet nace esa idea: hacer cine como forma de expresión, hay un montón de gente en Youtube que sin tener ni idea está comunicando y eso me parece brutal.

¿Te veí­as con posibilidades de ganar la Concha de Oro?.

El mero hecho de que distintas formas de expresión estén compitiendo me parece marciano, que quince proyectos nacidos de quince estómagos distintos compitan me parece surrealista. No me gustarí­a ser jurado, me parece imposible decidir que una pelí­cula es mejor que la otra.

Camino se estrenará el próximo viernes 17 de octubre.

Samuel Rodrí­guez Cimiano y Gerard A. Cassadó (redactores), Marta Bueno (redactora y fotografí­as).

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    Yo he encontrado otra coasa que no entiendo, lo que me dice ya de la presunta calidad del film.”..repetir lo ya hecho es una estafa, es hacer lo mismo para cobrarlo dos veces.”

    Recordemos que está subvencionada y también te cobran al ir a verla en un cine.

  • jude

    ¡qué bueno daaxe!

  • http://daaxe.blogspot.com/ daaxe

    La última respuesta, eso de “No me gustarí­a ser jurado, me parece imposible decidir que una pelí­cula es mejor que la otra.” me ha dejado totalmente descolocado…

    ¿No es este el mismo Javier Fesser jurado del Notodo en más de una ocasión? ¿Es que entonces si podí­a decidir entre “distintas formas de expresión compitiendo entre sí­” y ahora ya no?

    En fin, no lo entiendo.

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