Críticas

THE FALL. EL SUEÑO DE ALEXANDRIA

Ganadora del Festival de Sitges de 2008, The Fall (El Sueño de Alexandria), basado en el film ruso Yo Ho Ho, de Zako Heskija, es el nuevo film del realizador Tarsem Singh, director de La Celda y previamente genio del videoclip y de los anuncios publicitarios. Un apasionado de lo visual. Un esteta. Un maestro de la composición y del color. Un hombre que no rueda, pinta con la cámara. Un tí­o que no sólo se inspira, sino que imita y homenajea a gente como El Bosco. Y que encima, concibe sus films de una manera épica, operí­stica. Espectacular.

En otras palabras: tí­pico videoartista, Knox Harrington de medio pelo, que suele mearse en el guión, actores y hasta en la script girl , como otros tantos compañeros de currí­culum que se ponen detrás de una cámara y hacen maravillas del cine de los sábados con los colegas. Como Joseph Kahn y su opus motero, Torque. Básicamente. De esta forma, la forma de despachar The Fall serí­a mas o menos: “…la última paja mental del director autodenominado Tarsem, oigs, viene acompañada de una brújula y un GPS para dilucidar los elementos más simples de esa patraña que lleva por trama…”.

Pero hay un problema.

Tarsem ha rodado una pelí­cula. No un chiste. No un aperitivo visual. Una pelí­cula.

fall1.jpg

Y por rara que resulte The Fall, por poco inspiradas que resulten algunas de sus decisiones, lo que tenemos aquí­ es a un director de cine que emplea su genio visual para hacer llegar al público una serie de personajes con sus alegrí­as y sus problemas a través de un film en el que cualquier arrebato artí­stico sirve para reforzar un sencillo pero potente drama, y en el que Tarsem, ahora Tarsem Singh, deja de emplear sus habilidades como excusa. Ahora son un medio para conseguir un fin. Conste, eso sí­, que buena parte de ese éxito se debe a los dos actores protagonistas, Lee Pace y la pequeña Catinca Untaru. Pero no adelantemos acontecimientos.

The Fall es la historia de Roy Walker (Lee Pace), un especialista del cine mudo de los años 20 que termina paralí­tico a causa de un accidente laboral. Huelga decir que Roy está hecho una puta mierda, máxime cuando la chica a la que intenta impresionar y de la que está locamente enamorado, se ha largado con el actor protagonista del film. Durante su estancia en el hospital, se encuentra con la pequeña Alexandria, hija de inmigrantes rumanos, a la que embelesa a traves de una historia de aventuras en una tierra lejana, en la que el temible Bandido Azul (el propio Roy) lucha para recuperar a su amor de las garras del Gobernador Odioso (ese nombre será lo peor del film, os lo aseguro). Alexandria flipa en colores, pero desconoce que el verdadero motivo de Roy es conseguir que la niña le suministre la cantidad de morfina suficiente para abandonar este perro mundo, y a los demás que les den por el culo.

fall2.jpg

La historia de Roy es, evidentemente, un reflejo del estado mental que atraviesa. Es originalmente un cuento de aventuras que adquiere dimensiones más profundas una vez que Roy y Alexandria comienzan a crear su propia historia, bien a través de pequeñas pinceladas de la niña, bien a través de conversaciones en las que ambos se revelan aspectos insólitos de sí­ mismos. The Fall no es, repito, no es un film de aventuras. Tiene su parte de acción, sí­, pero la primera y sabia decisión de Tarsem es que la odisea aventurera fantástica está completa, total y absolutamente supeditada a lo que sucede en la realidad, que rápidamente adquiere tintes dramáticos.

Alexandria es el eje central desde donde contemplamos la historia, y la realidad es que muchas pelí­culas intentan transmitir lo que se ve a traves de los ojos de un niño, y sólo muy pocas lo consiguen. Siempre he creí­do que el niño inventa, pero sobre todo enriquece y exagera. Tarsem reserva un par de sorpresillas visuales para la parte del film que transcurre en el hospital, pero en general se puede decir que siempre mantiene extraordinario sentido común “con los pies en la tierra” en este aspecto de la trama. Y el mejor ejemplo que se puede dar tiene lugar en uno de los momentos claves de la pelí­cula: dos personajes, en una habitación, dándolo todo y a través de un sencillo plano-contraplano (En esa escena, Pace –al que podemos ver en el Plus como el neurótico y pací­fico protagonista de Criando Malvas– está simplemente fantástico).

Ahora: nunca suelo usar esta expresión por simplona, pero cuando la historia cambia al plano de la imaginación es lo nunca visto en una pantalla de cine. La historia de Roy y Alexandria no sucede en ningún lugar o época concretos. Es un cuento donde todo puede pasar, en cualquier momento y en cualquier sitio. Y dado que Tarsem no tiene muchas reglas a las que atenerse, el cuento es simplemente un festival para los ojos. ¿Planos de un desierto interminable que culmina con un enorme telar de color blanco en mitad de la nada? ¿Enormes templos en verdes valles custodiados por centenares de guardias enmascarados? ¿Ciudades portuarias tipo venecianas, magrebí­es o vete tú a saber? Todo eso esta ahí­, con los colores petados hasta arriba. Y toda la acción –desde persecuciones o luchas de espadas– se narra con planos fijos, sin florituras: la potencia procede del escenario, de la posición inicial de la cámara. Ya casi no se ven estas pelí­culas, donde la fuerza de la acción procede directamente de lo que está sucediendo en pantalla, y no cómo nos lo está narrando su director.

fall3.jpg

Que el film sea un homenaje encubierto a la tradición casi olvidada del cine mudo no es sino otro matiz más dentro de una pelí­cula que se enorgullece de las raí­ces clásicas que la dan forma. Y que a pesar de sus rigores técnicos, siempre encuentra espacio para respirar: una prueba de ello son los impagables momentos (en su versión original) en los que Pace, el actor, intenta averiguar qué es lo que le está diciendo Untaru, la actriz a través de su acento rumano, casi incomprensible. Ninguno de estos intercambios suena forzado: más bien parece fruto de la improvisación y de la quí­mica que Singh logra desprender del talento de estos dos estos actores.

The Fall es una pelí­cula con sus fallos. Eso está claro. Simplemente hay momentos en los que el film parece agotar sus ideas. Es además una pelí­cula demasiado triste, y a veces demasiado obvia. No es que sea precisamente un ejercicio de sutileza y contención. Y de vez en cuando las obsesiones visuales de Singh se meten en el camino de la historia. Pero primero: hay una historia. Y en segundo lugar, el deseo del director de llevar a sus personajes a buen puerto es tan encomiable que en la mayor parte de las ocasiones estos fallos casi me pasan desapercibidos, porque me gusta la gente a la que veo en pantalla, y me intriga saber cómo terminarán. Es muy posible que The Fall sea entendida como un ejercicio estético vací­o, sin contenido, pero a lo largo de su metraje nos encontramos con momentos que dan fe de que Tarsem Singh ha intentado crear primero, una pelí­cula con un corazón que late por dentro. Después, llega la celebración de la imaginación. Y este orden de prioridades, para los de su currí­culum, es el primer paso hacia la grandeza.


Tarsem Singh | Dan Gilroy, Nico Soultanakis, Tarsem Singh (basados en el guión de Valeri Petrov, \\\\\\\\\\\\\\\'Yo Ho Ho\\\\\\\\\\\\\\\', de 1981) | Catinca Untaru, Lee Pace, Justine Waddell, Daniel Caltagirone, Robin Smith, Jeetu Verna, Marcus Wesley | Colin Watkinson | Robert Duffy | Krishna Levy | Lisa Hart | Nico Soultanakis, Tarsem Singh | Ajit Singh, Tommy Turtle | Absolute Entertainment (II), Deep Films, Googly Films, Kas Movie Maker, M.I.A. Features, Radical Media, Tree Top Films Inc. | Tristar Pictures | 8 |
  • Eweisze

    Acabo de verla y me ha gustado, pero por muy bonita que resulte estéticamente, y una trama bastante buena, le falta ritmo. Es muy lenta, y como bien has dicho tiene decisiones poco acertadas.

    7/10

  • jude

    La pelí­cula tiene sus fallos pero es preciosa y maravillosa. Dejando aparte los hallazgos visuales y el tratamiento del color, que para sí­ hubieran querido Cardiff, Powell y Pressburger, la trama melodramática es muy poderosa. Es cierto que la parte “aventuras” carece un poco de esto mismo, de seriedad en el planteamiento. Sin embargo, en el entorno de los años 20 todo es mejor. En mi opinión el guión, en esa parte de la historia y cuando se interrelaciona con la parte fantástica, es muy bueno.Las actuaciones son muy poderosas, destacando obviamente Roy y Alexandria (una niña que presta la inocencia de su edad con un total desparpajo al personaje). Y hay escenas que son puro cine, desde la lamida del hielo al juego de la fotografí­a con el dedo, desde la (suprema e impagable) conversación con la niña vendada a la caí­da por el almirez, la dentadura postiza, el “angry people”, etc…hasta llegar al clí­max final, ese espectacular homenaje al cine mudo que me hizo llorar como un tonto. Se ve que este hombre ama lo que hace.
    Yo pienso que Tarsem ha hecho una obra de arte en muchos sentidos. Y (las malas lenguas) dicen que el cine es un Arte (e incluso le pusieron un ordinal delante).

  • AGUSTIN.

    Buen no esta mal pero desde luego no me ha parecido para nada ningun peliculon! vamos pero ni por asomo, lo mejor el aspecto visual que es espectacular y alguna escenilla que puede llegar a emocionar a los mas sensibleros, por lo demas normalita y tipica de este director.

  • jasv

    Tiene algunos “peros” para los quisquillosos,aun asi,¡¡PELICULON!!

  • http://atresminutosdelsol.blogspot.com/ Franbury

    Yo sólo puedo decir lo que dije cuando la vi la primera vez hace mucho tiempo…

    Bravo…

    No puedo decir nada más. Bueno, sí­, que os engarguéis de que todos la conozcan, porque es un espectáculo visual.

  • Sam Lowry

    A mí­ me ha encantado. La espectacularidad de las imágenes en la parte “fantástica” está muy bien correspondida por el nivel y frescura de las actuaciones en la parte “real”. Y en esto la pelí­cula alcanza un equilibrio que muy pocas veces he visto, la verdad.
    Es cierto que hay un par de momentos demasiado obvios (la botella de whisky, por ejemplo) pero por lo demás para mí­ ha resultado una auténtica revelación. Más, si cabe, teniendo en cuenta que yo ODIÉ “La celda”. A ver si Tarsem Singh tarda menos tiempo en hacer su siguiente pelí­cula.

  • Parasiempre

    Es de suponer que estará en dvd ya mismo…

Críticas

liga de la justicia

Cuando el remedio es peor que la enfermedad.

marrowbone

La losa de la lógica.

fe de etarras

El retrato de la decadencia.

blade runner 2049

No es la secuela complaciente (replicante), sino la secuela merecida.

alix

Documental convertido en autorretrato de uno de los fotógrafos esenciales de nuestro país.

Twitter

Podcast