Críticas

OUTLANDER

NOTA INICIAL: Vikingos y aliení­genas. Esta pelí­cula es como una carta de amor. Escrita desde el cine, destinatario: yo. Y “yo” tiene mucha mierda que tragar, a tenor de todo lo que he opinado de este film. Expiemos, pues…

Outlander es producto de la imaginación de Howard McCain y fruto de esa semana en la que se vio 138 veces El Guerrero Nº 13 y Depredador, alternando. Es una combinación exacta de ambas pelí­culas, tanto en fondo –un extraterrestre humanoide llega a un poblado de vikingos a los que se une para acabar con el monstruo que le acompañó a su llegada a La Tierra– como en la forma –véase el plano inicial y los movimientos de cámara, heredados de John McTiernan (y, evidentemente, salvando la distancia kilométrica)–. Si comparamos Outlander con ambos films, por supuesto que a Outlander le van a dar por el culo: simplemente carece de la garra visual y la tensión brutal de Depredador, y no es ni remotamente el interesante estudio de la cultura nórdica que aparecí­a de vez en cuando en el film de Antonio Banderas, cuando lo permití­an sus productores. Y ni por asomo llega al nivel de inteligencia desplegado en ambas pelí­culas. Pero pocas veces en el cine de aventuras reciente de medio pelo he visto a un director tan seguro de la historia que está contando. Lo que se traduce en lo siguiente: si Outlander fuera un capí­tulo de Más Allá del Lí­mite, serí­a ese capí­tulo del que todo el mundo estarí­a hablando en el instituto al dí­a siguiente.

McCain rechaza tajantemente el mal que aflige a las pelí­culas de serie B: como la idea es ridí­cula, no nos vamos a molestar mucho no sea que nos consideren unos alucinaos. Pues no. No sólo va a saco con lo que cuenta, sino que no hay un sólo momento en su pelí­cula que no esté contando algo. Y la variedad de las situaciones es más sorprendente de lo que parece. Tenemos personajes ligeramente más desarrollados que en los subproductos que nos encontramos recientemente. No es que sean ninguna maravilla, pero por lo menos tienen algo más que decir aparte de ser devorados indiscriminadamente por el bicho de turno. Mencionados subproductos (y me viene a la cabeza instantáneamente Alien Vs. Predator y esa jodida abominación de secuela) cuestan el doble y lucen la mitad porque sus creadores parecen quedarse sin ideas más allá de los diez minutos iniciales. Y con todo lo que Outlander tiene que pulir, el film es uno de esos curiosos casos en los que la pelí­cula parece animarse, parece CREERSELO cada vez más conforme pasan los minutos.

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Pongo ésto porque ni siquiera he encontrado imagenes de la peli del tamaño apropiado.

La pelí­cula reserva momentos, escenas enteras, en los que se dedica a inspeccionar un poquito en la vida del pueblo nórdico al que llega el héroe de nuestra historia. No es que sean momentos excesivamente brillantes, pero se agradece que el film nos cuente algo más que su trama principal. Insisto: el bicho. Sabemos por ejemplo que el liderazgo del pueblo está preparando una época de transición. Sabemos que la chica de la pelí­cula guarda algunas dudas respecto al rol que debe asumir cuando se muera su padre, el rey (John Hurt, en un sorprendente estado de forma). Hay un alivio cómico, pero apenas molesta. Hay un niño que quiere ser clavadito al héroe y sabemos que por los cielos, ESTA COPIADO DE MAD MAX 2. Pero son estas cosas gracias a las cuales la pelí­cula respira.

Y hay escenas de acción a patadas, ya involucren al bicho en sí­ o a una tribu rival capitaneada por Ron Perlman. Bien rodadas, con empaque. Buenos planos. Bien montadas. Y se tienden trampas, y se exploran lugares, y se incluyen escenas submarinas, y Jim Caviezel pertenece a esa clase de gente como Thomas Jane, que son capaces de soltar leches y pronunciar las palabras de un guión sin que parezca que lo están leyendo boca abajo. No se les puede exigir mucho más, pero esta gente es clase media que está desapareciendo en beneficio de mindundis como Channing Tatum, cuya misión en esta vida es joderme la mí­a propia. Incluso el maldito bicho tiene una especie de historia particular. Pero McCain no puede prestar excesiva atención porque está demasiado ocupado, metiendo entretenimiento como para rellenar tres pelí­culas. Si sólo tuviera el dinero necesario para hacer realidad sus sueños… Quién iba a decir que en una época donde nos tragamos cada dí­a morzongos de 200 millones de dólares, un film como éste tendrí­a su mayor tara en la producción.

El bicho es un jodido canteo. Punto. Cada vez que el ordenador hace acto de presencia en el film –casi nunca por motivos ajenos a la trama que se está contando– el espectador se mueve incómodamente en el asiento, deseando regalar su Spectrum al equipo de efectos especiales, porque los chavales de verdad que lo necesitan. Y es una lástima porque el tal Moorwen es una criatura con unos cuantos trucos en la manga y en la que todas sus funcionalidades responden a una idea clara. Y aquí­ me corresponde callarme como una puta porque incluso su caracterí­stica más hortera (lucecitas), y que critiqué en su momento, responde a una necesidad del guión, de la cual se saca partido.

No es que me haya flipado con el film. Outlander puede funcionar, puede gustar, puede no gustar. Puede que simplemente os parezca la tí­pica cutrez de toda la vida y santas pascuas. Hay un personaje llamado Boromir. Hay un chaval vikingo que se llama Erik. Es un film que contiene mil y una excusas para señalarlo con el dedo y reirse a gusto. Pero desde mi punto de vista, me parece innegable que la pelí­cula lo intenta.

Lo intenta.Para mí­, a veces, es suficiente.


Howard McCain | Howard McCain y Dirk Blackman | Jim Caviezel, Jack Huston, Sophia Myles, Ron Perlman, John Hurt, Cliff Saunders | Pierre Gill | David Dodson | Geoff Zanelli | Anthony A. Ianni, Anshuman Prassad | Iain McCraig, Chris Roberts | Barry M. Osborne | Ascendant Pictures, The Weinstein Company | DeA Planeta | 7 |
  • Khain

    El guerrero Nº 13 no es la repanocha de pelicula, pero tiene sus momentos. Outlander no obstante, esta entretenida, pero es bastante mas mala. Por de pronto el prota de outlander es un completo inutil que pierde con facilidad pasmosa su escaso equipo.

  • Bagauda

    Emmmm, con lo de estudio de la cultura nórdica del Guerrero Nº 13 nos referimos a que les acojonaba la niebla? porque mucho mas se aprende en la “Vikingos” de Kirk Douglas que en la de Chonio Banderad, ademas yo no veo muchos saqueos, incendios y violaciones, que basicamente es lo que acostumbraban a hacer los vikingos de los coj…

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