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EL CRITERIO

El periodista cinematográfico Dave Kehr, del New York Times, examinó el pasado 31 de diciembre las caracterí­sticas que suelen definir el criterio de la Academia de Hollywood a la hora de elegir a la Mejor Pelí­cula del año. Empezaré por el final del artí­culo, en el que Kehr puntualiza que este año nos encontramos con dos pelí­culas de temática social (Mi nombre es Harvey Milk y Slumdog Millionaire), dos adaptaciones literarias con temas decididamente adultos (The Reader y Revolutionary Road), dos adaptaciones teatrales (Frost/Nixon y La Duda) y dos grandes producciones de Hollywood (El Caballero Oscuro y El Curioso Caso de Benjamin Button). Se obvian The Wrestler y Gran Torino.

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“Los Oscars que nos vienen pueden suponer un cambio potencial , tras años de victorias independientes en la categorí­a de Mejor Pelí­cula, existe la sensación creciente de que el establishment de Hollywood desea y necesita recuperar los premios. Si los premios de la Academia están para responder a la pregunta ‘¿Cómo desea ser visto Hollywood este año?’, la respuesta para 2009 podrí­a ser ‘Hollywood estarí­a encantado de que, por lo menos, se le viera'”, apunta Kehr.
NOTA: En lo que se refiere a victorias independientes, creo que Kehr nos está diciendo: “Hace cinco años que una superproducción no se lleva un Oscar”. Véase 2003, El Retorno del Rey.

Ahora, en cuanto a la panorámica que el autor traza sobre el criterio histórico de la Academia…

– Años 30: Presión de grupos religiosos – introducción del Código de Producción – combinación de entretenimiento casto (Adiós a las Armas de Borzage, censurada en 12 minutos). “Durante mucho tiempo, se alternaron las victorias entretenimientos populares (“It Happened One Night,” 1934) y adaptaciones literarias (“Mutiny on the Bounty,” 1935) destinadas a asegurar a los futuros censores que Hollywood era un lugar digno”, indica el periodista.

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– Años 40: Marcados por la irrupción de la 2ª Guerra Mundial, tras la que “una segunda generación de ejecutivos, que habí­an experimentado muy poca ansiedad social, al contrario que sus padres, consideraban menos importante exhibir sus credenciales culturales que reformar el mundo que habí­an heredado. De ahí­ la explosión del cine de problemática social”. Por la parte que me toca: Los Mejores Años de Nuestras Vidas. Creo que no hay mejor ejemplo que resuma esta década.

– Años 50: Aparece la televisión. Se combina la tendencia social iniciada en los años 40 (La Ley del Silencio), con los fastuosos espectáculos destinados a reivindicar la potencia de las imágenes en pantalla grande. Marty meets Ben Hur, De Aquí­ a la Eternidad con La Túnica Sagrada.

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– Años 60: Decae el moralista Código de Producción y las pelí­culas comienzan a tirar por el lado oscuro. ¿Quién Teme a Virginia Woolf?, Bonnie & Clyde, El Graduado conviven con Un Hombre para la Eternidad (una de mis favoritas, por cierto) y Oliver!. Los 70 comienzan en el 69, con el triunfo de Cowboy de Medianoche, de John Schlesinger.

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– Años 70 – actualidad: “Para mediados de los 70”, escribe Kehr, “los elementos básicos de un film oscarizable ya están asentados: valor literario, crí­tica social, gran espectáculo, y contenido maduro. Mezclados a voluntad”. El único problema de esta fórmula, apunta, “es que ,mientras las pelí­culas estadounidenses han terminado evolucionando hasta convertirse en estrenos en masa destinadas a audiencias adolescentes, sólo el espectáculo se ha mantenido como el elemento en el que los estudios podí­an invertir con comodidad. Y desde los años 80 los estudios han tendido a externalizar la producción de pelí­culas para los Oscar a través de sus propias divisiones independientes, especializadas”.

Por mi parte, prefiero no hacer demasiadas cábalas. De las anteriormente mencionadas al principio del post, cualquiera puede ganar. Cualquiera tiene merecimientos para ganar. Pero el hecho es que si Hollywood cumple la predicción de Kerr y decide premiar a uno de sus hijos más queridos, aunque sólo sea por los más de 500 millones de dólares recaudados en EE.UU., el film de Nolan puede tocar la historia. Yo no pondrí­a la mano en el fuego, pero ahí­ queda.

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  • http://lashorasperdidas.com -Lumiere-

    Conseguir una buena fotografí­a es algo más complejo que aprovecharse del sol o del paisaje donde se está, yo no digo que la fotografí­a de TDK sea mala que no lo es, pero creo que hay candidatas superiores en este apartado, de todas formas ya se verá…

  • Stendhal

    Fotografiar de noche tiene un mérito enorme, no tiene nada que ver con fotografiar en pleno dí­a. Es normal denostar una fotografí­a nocturna tachándola de “oscura” pero cuando fotografí­as de noche has de sacar la luz de donde no la hay, hay que elevar la exposición de la pelí­cula, emplear obturadores muy especiales y hacer verdaderas filigranas. No es lo mismo que si vas a fotografiar un paisaje impresionante a pleno dí­a, ahí­ todo es fácil, luego lo vemos en el cine y exclamamos “Ohh! Que bonito!” como si fuera mérito del fotógrafo que el sol estuviera ahí­.

  • sputnik

    La foto del caballero oscuro es muy buena.
    Como peli… venga, admitamos que, aún molando mucho, el guión tiene unos cuantos agujeros(puede que por los tijeretazos en el montaje).

Críticas

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

la monja

Terror perezoso sostenido en un escenario terrorífico.

equalizer 2

Tu amigo y vecino Denzel.

Captura

La bestia domada.

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