

Bof. 195 minutos, publicidad incluida. Gracias a La 2 por el esfuerzo, pero joer qué palo.
En lo que se refiere a la peli, creo que W. intenta conseguir lo imposible: abordar seriamente la vida y milagros de un soberano idiota. No rula. Pero tampoco es que se esfuerce mucho en conseguirlo, porque en el momento que intenta analizar la personalidad de ese enorme vacío que es George W. Bush, Stone prefiere tirar por el camino de la parodia cuando resulta que el personaje en cuestión se parodia solo. Como en este sentido no sabemos cuándo Stone va en serio y cuándo está de coña, W. es mucho más eficaz en el momento se centra en explicar la cadena de acontecimientos y hechos que distinguieron la primera legislatura del 43 Presidente de los Estados Unidos, lo que lleva a decir que Stone es bastante mejor cronista que psicólogo. Se veía venir en esa monstruosidad de 18 horas llamada Nixon, y aquí me parece que sucede otros tres cuartos de lo mismo.
Y eso que W. no me parece es una crónica descafeinada. Cuando tiene que pegar, pega. El problema no es que lo cuente mal. El problema es que el mundo se le ha adelantado. El film no dice nada que no sepa cualquiera que se haya molestado en leer un periódico durante 30 minutos, pero siempre resulta agradable ver que Stone no ha perdido sus dotes para narrar una situación: cuando entra en faena, W. explica en cinco minutos lo que Syriana tarda dos horas. Es menos profunda, pero W., por lo menos en lo que a política exterior se refiere, cubre casi todas las bases, incluso sin hacer referencia explícita a los atentados del 11 de septiembre. Quiero decir que si has vivido bajo una roca los últimos ocho años, este film es tan bueno como cualquiera para ponerte al día. El hecho de que además se explique a través de actores no resta ningún tipo de fuerza al mensaje: prefiero mil veces a Richard Dreyfuss pintando la situación en Oriente Próximo que a Michael Moore ocupando cuatro quintas partes del plano.
El caso es que como biografía, W. nos dice, más o menos, que Bush quiere ser presidente para que su padre esté orgulloso de él y aplicar su visión del mundo en blanco y negro a toda la Humanidad por la gracia de Dios. Ya está. Luego aparecen las contradicciones: para ser un tipo que era el alma de la fiesta en sus años mozos, su trato social dista mucho de ser maduro. A pesar de que se vanagloria de acercarse al pueblo americano, nunca se le ve interactuando con la gente de a pie, más que intercambiando un par de abrazos. No sé. No parece un retrato con fuerza. Creo que Mike Nichols lo hizo mucho mejor en Primary Colors, donde el Bill Clinton de John Travolta era un personaje en el que se podía rascar, y rascar, y rascar. Aquí no sucede eso. creo que W. no es la biografía de George W. Bush. Ni siquiera es una biografía exagerada de George W. Bush. Es la biografía de LO QUE NOSOTROS PENSAMOS de George W. Bush: el idiota fundamentalista fiestero que mira a través de prismáticos con la tapa puesta mientras manda a todo Dios a “Guantanamera”.
JFK me parece la mejor película de Oliver Stone. Era el retrato de un hombre a través de la investigación de su muerte. W. es el retrato de un payaso a través de la opinión popular. Una es sólida. La otra no. Una está excepcionalmente bien dirigida. La otra es un catálogo de sobradas. Una tiene tensión y coherencia, la otra es un conjunto de episodios. En JFK Kevin Costner no estará maquillado como Jim Garrison pero ES, simplemente, Jim Garrison. Aqui, los actores están más ocupados en imitar a sus originales que a dar fondo a sus personajes (esto va especialmente por Thandie Newton). No conocemos a Cheney, no conocemos a Rove, no conocemos a Rumsfeld, ni a Blair ni a Aznar. Este último ni siquiera sale, por cierto.
Todo este grupo de personas apenas cuentan con el tiempo de pantalla suficiente para que nos acostumbremos a su presencia. Jeffrey Wright, en el papel del indeciso Colin Powell, escapa indemne porque es un grandísimo actor. Pero todo gira en torno a G.W., su circunstancia, su puñetera historia, y el difuso retrato de Josh Brolin, que sin embargo se entrega en cuerpo y alma y se agradece muchísimo. Pero Josh Brolin NO ES George W. Bush. ES lo que todos opinamos de W., pero no creo que sea él. Tampoco me creo que Travolta fuera realmente Clinton, pero un guionista se molestó en dibujar una figura interesante de Clinton, con varias dimensiones, y en lugar de presentarle como “el tipo del pelo blanco que toca el saxofón y que recibió una mamada de una becaria”. Su Clinton fue una inspiración, pero cada vez que recuerdo a Clinton, recuerdo a Travolta. Cuando recuerdo W., recuerdo el mismo vacío que ha llenado el Despacho Oval durante los últimos ocho años. Y eso que el film huye más o menos de la teoría convencional de que Bush fue simplemente un títere de su administración. Al final afirma que fue un títere del recuerdo de su padre.
Si esto es lo que Stone ha sido capaz de sacar, es que estamos viviendo tiempos bastante vacíos. A lo mejor debería haber esperado un poco más antes de estrenarla: todo esto que estoy mencionando parece producto de las prisas. O a lo mejor es que hacer una biografía de un capullo, cinematográficamente hablando, no tiene mucho sentido. Si W. es sincera, lo mejor que puede terminar siendo es una película vacía sobre un presidente vacío, en unos tiempos de coña.
En ese caso, W. es un biopic cojonudo. Manda narices.
Una crítica de: Rafa Martín
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OBABA: Agradable película de ambiente enrarecido y cuidada estética.
LA SOLEDAD: Como la vida misma.
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Comentario de JoeHickey
Febrero 11th, 2009Ta gracioso cuando se come la galleta. Brolin esta bien