Críticas

EL LUCHADOR

El Luchador otra cosa no será, pero su funcionamiento es más simple que el mecanismo de un botijo. Se trata de que las escenas con hostias sean lo más burras posibles, y si todo lo demás falla… Mickey Rourke, quien no es que exactamente esté interpretando este papel, sino que lo vive. El resto, Darren Aronofsky nos lo presenta en plan crudito. Siento un particular aprecio por las historias sencillitas y El Luchador prácticamente te telegrafí­a en cada escena lo que va a suceder durante los próximos veinte minutos, pero gracias al interés del realizador por describir el ambiente en el que se mueven sus personajes y la frescura que desprenden sus dos interpretaciones principales, la cosa se sigue con un saludable interés.

Ver a Randy ‘The Ram’ Robinson en acción es, con bastante, lo mejor de la pelí­cula. Primero porque es un mundillo de lo más interesante: se trata de los cí­rculos menores de la lucha libre, que sustituyen el glamour (vamos a llamarlo glamour, venga) de los estadios petados de la WWF por escenarios mucho más cutres, y las bonitas florituras de Rey Misterio por violencia pura y dura: si no hay sangre, no hay gloria así­ que venga a machacarse la cara con tubos de neón, palos con alambres, ventanas y hasta piernas ortopédicas (lo juro). En segundo lugar, porque Mickey Rourke está como una verdadera cabra. Se va a convertir en el primer intérprete que se puede llevar el Oscar al mejor Actor a base de recibir hostias y machacarse el cuerpo contra cualquier objeto puntiagudo. Prescindiendo completamente de dobles y de sentido común, Rourke se lanza al ruedo como un campeón y se deja la piel en escenas de combates espléndidamente rodadas.

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Por lo demás, Randy Robinson es un personaje bastante pedestre que depende mucho de Mickey Rourke, la persona, quien saca de sí­ mismo ese carácter curtido, pleno de bonhomí­a y libre de rencor que marca a una persona de esas que han tocado fondo cómo sólo lo puede hacer un tí­o que ha acabado boxeando para Jesús Gil en Marbella (y si eso no es tocar fondo, que venga Dios y lo vea) y que han vuelto a ver la luz al final del túnel. Una de las virtudes menos consideradas de Aronofsky es el gran sentido del naturalismo que tiene. la Fuente de la Vida o Pi eran pelí­culas pelí­n forzadas en cuanto a interpretaciones porque obedecí­an a un fin superior, pero El Luchador es, al igual que Requiem por Un Sueño (desquiciamientos visuales aparte) una peli que reserva mucho espacio para los actores. De Rourke saca lo mismo que de Ellen Burstyn: es un personaje profundamente cercano, muy agradable de ver en pantalla, un tipo que hace que nos sintámos cómodos mientras le vemos pululando por la pelí­cula.

Tomei está igual de bien pero el problema es que Robinson es como una especie de agujero negro que lo devora todo. El resto de personajes son completamente accesorios y los secundarios tienen que salvar los trastos como pueden. Porque el caso es que Tomei hace un papel casi igual de esforzado y mucho más diabólico: teóricamente deberí­a dar vida simplemente a la tí­pica stripper de corazón de oro pero Tomei se entrega al asunto con la misma pasión que Rourke (es ella la que realiza sus movimientos en la barra, los piercing en sus pezones son de verdad, y es una verdadera máquina de calentar) y de igual modo se desenvuelve como pez en el agua –véase la escena en la que están los dos eligiendo ropa, por ejemplo–. ¿Cómo se aprecia la diferencia entre esta clase de actor y la otra clase, que suele recitar los diálogos como si estuviera leyendo el guión boca abajo? Viendo a Evan Rachel Wood, por ejemplo, que se mueve por la peli esperando a que alguien le diga que no está rodando Crepúsculo.

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Evan Rachel Wood es el sí­ntoma del principal problema de esta peli: cuando estás 100 minutos siguiendo sin parar las andanzas de una persona, cabe la posibilidad de que en algún momento la pelí­cula deje de interesarte. Y cuando las circunstancias de la persona las hemos visto una y mil veces (aquí­ es el caso de la “hija sosa extraviada que hay que recuperar”), la probabilidad se multiplica por mil. Y, venga, todos sabemos que Randy es un tirado de la vida y que por cada momento bueno, habrá otro malo, y todos juntitos se combinarán en una ritmo pa’rriba – pa’abajo que puede causar estragos en el espectador. El Luchador no contiene la sensación de incertidumbre sobre el desenlace del film que acompañaba, por ejemplo, a Rocky. El corazón, que conste, es igual de grande. Su clí­max final, igual de entregado (ayuda, claro, que la banda sonora electrónica-calmadita de Clint Mansell sea una verdadera gozada, para variar). Pero pesa el hecho de que es un film rodado con bastante sobriedad, con poca tendencia a exagerar el drama que contiene: salidas de tono hubieran resultado contraproducentes, creo yo.

Total, que en resumidas cuentas, El Luchador me ha parecido una gran peli a lo largo de su mayor parte del metraje. No sabrí­a deciros mucho mejor por qué, pero cuando Randy pisa el ring, o habla con sus compañeros, cuando vemos las bambalinas del mundo del wrestling, la verdad es que más que una pelí­cula, es una verdadera experiencia. Que el rollo personal de Robinson sea más o menos intrascendente no quita para que una buení­sima parte del film compense de sobra los seis euros de la entrada, en mi opinión. Y sobre todo, me ha resultado extremadamente directa, cercana y satisfactoria.


Darren Aronofsky | Robert D. Siegel | Mickey Rourke, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Ernest Miller, Ajay Naydu, Mark Margolis, Todd Barry | Maryse Alberti | Andrew Weisblum | Clint Mansell | Matthew Munn | Darren Aronofsky, Scott Franklin, Mark Heyman | Vincent Maraval, Agní¨s Mentre, Jennifer Roth | Protozoa Films, Wild Bunch, Saturn Films | Fox Searchlight Pictures | 8 |
  • goombario

    joder me he puesto mal con las escenas de lucha..

    >_<

  • Javi

    Le subo dos puntos, me pareció una obra maestra. No solo por la portentosa interpretación de Rourke, que me parece la mejor en años, ni tampoco por la crudeza visual de Aronofsky, que ya ha demostrado que va camino del panteon de los mejores realizadores de la historia, sino porque es la historia oscura de Rocky, aquella en la cual los mitos son derrumbados por el sistema, el american way of life desmitificado, el sueño americano hecho trizas. Aronofsky es un jodido nihilista, y yo, como jodido nihilista que soy, conecto profundamente con el mensaje que Aronofsky me transmite. Un genio.

  • KingKong

    Grande Mickey Rourke!

  • doctor diablo

    solo era un poco de bromita.

  • http://lashorasperdidas.com -Lumiere-

    Doctor Diablo creo yo que a pesar de nuestros más y nuestros menos hemos coincidido en más de una ocasión, vease sin más esa obra maestra de Ang Lee llamada Deseo,Peligro…

  • steve james 3

    pues es cierto..FAT CITY, del maestro huston, con un stacy keach en estado de gracia, es el mejor acercamiento a la real vida de un loser, (me recuerda a la historia corta de jack london, por un filete)..

    a randy the ram lo percibo demasiado templado, muy lúcido..

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