Críticas

PASION DE GAVILANES: LOBEZNO

Este es el mejor consejo que puedo dar a todos aquellos que tengan ya una entrada comprada para X-Men Orí­genes: Lobezno. Reventa. La excusa de “es la puta Fox” vale hasta cierto punto. Vale cuando se trata de Dragonball: Evolution porque, qué demonios, es una pelí­cula destinada en gran medida para una audiencia relativamente joven. También se aplica a Street Fighter porque, seamos sinceros, Mamet no podrí­a arrancar una historia coherente con ese material. Pero ¿Wolverine?. ¿Tu maldito pilar veraniego? ¿130 millones de dólares de presupuesto? ¿Y me cascas unos efectos digitales que no resisten CUATRO MALDITOS AÑOS después de Gollum, ni la más mí­nima comparación con Tron? ¿Y tengo que hablar de esas servilletas juntadas con grapas que ejercen de guión del film?. ¿Eh?.

La historia es a pachas mediocre e incomprensible. Aparentemente Lobezno forma parte de un equipo especial dedicado a conseguir un meteorito. Son muy malos, y son demasiados como para describir sus personalidades en 90 minutos (sin contar créditos). Lobezno pasa y se va con una churri a una bucólica cabaña en las montañas. Seis años después, la historia cambia diametralmente y ya no va de un meteorito (pero no del todo, o sí­… o no) sino de un nuevo objetivo que persigue el villano del film, el general Stryker, con la ayuda de la némesis de nuestro héroe (quien, ajeno a todo el percal, pasa sus dí­as hablando del sol, la luna y el mar con su enamorada, temas maravillosamente apropiados para una JODIDA PELíCULA DE SUPERHÉROES), Victor Creed, quien en realidad es AH FUCK IT.

No hay un sólo minuto del film en el que no te parezca que faltan escenas. Faltan planos. Faltan explicaciones coherentes. El limitadí­simo metraje del film impide que sus personajes agarren. No hay un sólo diálogo original (“¡Encontradle”! “¡Te vengaré!” “Eres un animal” “No lo soy” “Si lo eres”), un protagonista memorable, una situación que no se haya visto en alguna de las tres entregas anteriores de X-Men. No da la sensación de precuela (salvo un cameo bochornoso), da la sensación de revisión de una historia previa. No hay emoción, suspense, tensión. No hay absolutamente nada porque Gavin Hood es un director profundamente impersonal, carente de habilidad o fuerza visual y, teniendo en cuenta que es el de Tsotsi y Expediente Anwar (ambos dramas de personajes con poca carga de acción), resulta absolutamente inapropiado para manejar este tipo de material: las escenas de acción son increí­blemente mecánicas y ni siquiera parece ser capaz de rodar una persecución como Dios manda. Ya es confuso no tener mucha idea de dónde se encuentran geográficamente los participantes en la misma. Pero no saber cuánta gente está persiguiendo a Lobezno, manda huevos, Jeremí­as.

((Asumid que entre todo esto hay momentos realmente cutres, intercalados a su vez entre chorrocientos planos de Hugh Jackman sin camiseta y gritando al viento, for the ladies. Asumid que estamos ante la clase de pelí­cula en la que el villano controla a un monstruo con control remoto escribiendo las órdenes con un TECLADO, escribiendo d-e-c-a-p-i-t-a-t-e cuando tiene al héroe a su merced. La madre. Uwe Boll se encontrarí­a como en casa, trabajando para esta peña)).

Todo esto que he mencionado se solucionarí­a con una sola idea: “Ey, pero al menos la peli mola porque es Lobezno”. No. No mola. En realidad, parte de una idea absolutamente equivocada sobre el personaje, no sólo Lobezno, cualquier superhéroe en general: no son, repito, NO SON GALANES ROMÁNTICOS. Un tipo que es el protagonista de un film de acción sobrecargado con FX no puede tirarse media hora hablando de lo divino y lo humano con su churri, cortando árboles, mirando montañas, etc, etc, etc… eso quizás valga en una épica, pero no una pelí­cula que para 90 PUTOS MINUTOS QUE DURA, SIN CRÉDITOS (¿Lo he dicho ya?), deberí­a perder la vergüenza e ir a piñón desde el minuto uno. No es sólo que no suceda aquí­, sino que en realidad parece que la historia de acción es completamente secundaria al romance de culebrón que nos plantea la pelí­cula.

No hablemos de los FX, por favor: se cae un helicóptero pilotado por un muñeco de goma. Los personajes digitales cantan. Canta el croma. Cantan los cables. Cantan los especialistas. No es que importe mucho, pocas veces se van a ver escenas más rutinarias en una pelí­cula de estas caracterí­sticas.

Indignado como estoy, termino diciendo que los actores tienen poca o ninguna culpa de este desaguisado. Jackman y Schreiber no lo hacen nada mal. Pero simplemente están luchando contra corriente. Lobezno pasará a la historia como ese film del que se filtró la versión inacabada en la red. No la he visto. Me puedo jugar algo de gran valor a que no existe una gran diferencia. Joder. Qué mala es.


Gavin Hood | David Benioff y Skip Woods | Hugh Jackman, Liev Schreiber, Ryan Reynolds, Danny Huston, Will.I.Am, Lynn Collins, Dominic Monaghan Taylor Kitsch | Donald McAlpine | Nicolas de Toth | Harry Gregson-Williams | Ian Gracie | Hugh Jackman, John Palermo, Lauren Shuler Donner, Ralph Winter | Stan Lee, Richard Donner | 20th Century Fox | 1 |
  • TassaDarK

    Fíjate tú que cosas. Yo no la había visto así que me puse con la parienta a verla el otro día para ir al día siguiente a ver la nueva al cine.

    A mi novia, y la pareja de amigos que venían les encantó esta y la de Lobezno Inmortal no les moló nada, se aburrieron y dijeron que era una mierda que no cuenta nada. Vamos que es “Lobezno se va de aventuras a Japón” y ya.

    Si me pides mi opinión, esperaba esta de orígenes como PUTREFACTA y para mí se deja ver aunque muy esquizofrénica. Y la nueva, BIEN todo, salvo el clímax final.

  • https://twitter.com/jvg90 Juanma Vidal

    ¿Entonces te gustó o qué?

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