

Una vez más tenemos una traducción horrenda, típica de telefilme (y en este caso larga también) para el título de una película. Con lo bien que hubiera quedado Coco antes de Chanel. Pero posiblemente sea ese, junto con un ritmo que desaparece en cierto momento ralentizando el resto del largometraje, el mayor pecado de este biopic de época.
Tras un comienzo en el que se presenta a la pequeña Gabrielle abandonada junto a su hermana en un orfanato, vemos como la joven sin dinero que se gana la vida cantando por la noche y cosiendo de día, hace lo necesario para acabar “invitada” en un castillo en la campiña francesa, donde hará las amistades que más le convengan, se ganará los favores de unos mediante sus trabajitos creando sombreros y llamará la atención de otros gracias a su peculiar sentido de la moda, marcándose así el comienzo de su futuro como diseñadora revolucionaria.

La historia, que abarca tan sólo la etapa de inestabilidad social, económica y amorosa de la vida de Gabrielle “Coco” Bonheur, se centra más en los aspectos ya citados que en su rol de diseñadora, si bien hace sus pinitos como tal a lo largo del filme para desembocar en la “leyenda de Chanel”.
Audrey Tautou, encargada de dar vida a tan famoso personaje, resulta creíble, mostrando distintos matices según Coco va cambiando, evolucionando como persona en los diferentes terrenos en los que se mueve. Acompañada por Benoît Poelvoorde y Alessandro Nivola en los papeles de Étienne Balsan y el británico Arthur ‘Boy’ Capel respectivamente, quedan eclipsados por Tautou en pantalla, especialmente el segundo, pero también lo hacen muy bien, sirviendo de soporte romántico. Por su parte, Emmanuelle Devalos aporta un toque cómico interpretando a la actriz de teatro y amiga de Coco Emilienne d’Alençon.

No obstante son las relaciones amorosas de la película el tema más frecuentado por el guión, que cae en una monotonía repetitiva, haciendo que el ritmo desaparezca y la acción transcurra lentamente, llegando a aburrir al espectador en ciertos momentos.
Hay que destacar el vestuario de Catherine Leterrier, que capta de forma muy variada tanto el estilo de la sociedad del momento como el introducido por Coco, y la propia indumentaria de ésta, mucho más simplista, así como el trabajo de fotografía de Christophe Beaucarne, destacable tanto en interiores (buena dirección artística) como en exteriores.
La banda sonora, compuesta por Alexandre Desplat, se hace notar ni más ni menos que cuando debe, tratándose de una partitura delicada que, pese a no ser ni mucho menos mala, no es su mejor trabajo.
Anne Fontaine es la directora de un proyecto que sobresale por los aspectos técnicos y las interpretaciones, y que de no ser por su lentitud hubiera sido mejor.

Por último, el anuncio que Audrey Tautou ha hecho para promocionar, como no, Chanel Nº 5, firmado por el director con quien mejor tándem hace, Jean Pierre Jeunet:
El toque “Amélie” es bastante notable.
- Lo mejor: Audrey Tautou, el vestuario, la fotografía.
- Lo peor: La lentitud en la que acaba sumergiéndose la acción.
Roque García.
Una crítica de: Colaborador
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