
Junio 20th, 2009 por Javier Ruiz de Arcaute
O cómo financiar tu propia peli sin bancos, venta de órganos o patrimonio.
Cada día es más (o somos más) la gente que quiere en algún momento sacar adelante una película relativamente ambiciosa, es decir, que parezca todo lo profesional que sea posible. En cambio, y aunque cada año entra gente nueva en la industria del cine, es realmente difícil acceder a ella y mucho más dirigir tu propia película.
Para debutar, o eres un eficaz realizador de televisión, o lo has petado con varios de tus cortos, o tienes un talento razonable y eres familiar de alguien que tenga mano en ese mundillo. Y con todo, seguramente no consigas hacer el proyecto con la libertad que quisieras, salvo en casos contados.
Cada año se hacen más películas “oficialmente” y muchas se quedan en el tintero. Está claro que ya hay una clara saturación, al menos dentro de la forma habitual de distribución y consumo de las mismas. Y a su vez, cada año hay más gente que estudia o se dedica de forma amateur a hacer sus proyectos audiovisuales. Todo el mundo hace vídeos desde que los móviles traen esa posibilidad. Se ha democratizado, al menos, el acceso a la tecnología mínima para hacer cine/video.
Así que con ese percal, una competencia cada vez mayor, un mercado cuya forma tradicional de explotación está en clara crísis y para colmo, una crisis mundial que induce a la austeridad (salvo que te llames Florentino Pérez), plantearnos hacer NUESTRA PELI es tan posible como fantasioso. Posible porque una cámara se consigue fácil, fantasioso porque juntar gente es complicado y juntar dinero mucho más.
Y es que si en el mundo del corto todo el mundo curra por amor al arte, también conocido como “de gratis”, en el largo eso ya es más complicado. Por muy apañado que seas y austera tu producción, necesitarás un presupuesto mínimo y al menos 3 o 4 semanas de rodaje. La gente come y necesita pagar facturas. Y ya vamos al grano ¿cómo conseguir el dinero necesario para sacar a flote tu proyecto?
Para algunos la respuesta está en lo que ya se viene a conocer como crowdfunding o crowdfinancing. Se trata de financiar una empresa, en este caso tu película, a través de pequeñas cantidades de dinero que son ofrecidas por muchísimas personas que ejercen a modo de pequeño coproductor. La típica frase de “muchos pocos hacen un mucho”, algo así como vender acciones de una película. Mucha gente se daría por satisfecha si con una aportación de 5 euros consiguiese un crédito como coproductor de una película. Significa formar parte de un proyecto creativo, de una peli, algo que bien por motivos sociales o personales vemos como algo “guay”. Y con todo, si la peli cumple objetivos, se estrena y saca beneficios cada uno recibe su parte en proporción a lo invertido. Además, como coproductor, se está informado del día a día del rodaje, se puede visitar el mismo y la invitación al estreno está garantizada.

Los responsables del proyecto crean una página en la que informan de la idea, el equipo, etc. y además piden aportaciones económicas que van desde una cifra base asequible para cualquiera (2, 10, 50€) hasta lo que el inminente productor deseé aportar. Todo se hace de forma regular (si no, mejor no fiarse) y garantizando que el nombre de ese pequeño inversor figurará como uno de los cientos o miles de productores de la película. Menos mal que los créditos siempre se ponen al final.
En España ya hay dos ejemplos. El primero de ellos es el de la peli gallega de animación O Apostolo, de Artefacto Producciones, donde Fernando Cortizo, cortometrajista hasta la fecha, da el salto al largo y ha conseguido ya la participación de varios actores conocidos con sus voces (Jorge Sanz, Luis Tosar, Celso Bugallo, Geraldine Chaplin o Paul Naschy entre otros) y nada menos que a Philip Glass (Candyman, Las Horas, El Show de Truman, El Ilusionista) para la banda sonora. Evidentemente eso no es sólo fruto de las inversiones de los coproductores, sin la tenacidad de Cortizo y un proyecto interesante no hubiese conseguido muchas de esas cosas.
La película cuenta la historia de un convicto recién fugado de la cárcel, que trata de recuperar un botín escondido años atrás en una solitaria y apartada aldea, en la que encontrará una condena aun mayor de la que ya huyó. Una película que toma mucho de El Baile de los Vampiros de Roman Polanski.
El otro proyecto en nuestras tierras es el de El Cosmonauta, dirigida por Nicolás Alcalá. Una película de ciencia ficción bajo licencia Creative Commons donde además de financiarse mediante crowfunding, pone a disposición de cualquiera todo el material para que pueda montar su propia versión y/o distribuya el contenido. Todo gratis, con la única condición de que se haga bajo las mismas condiciones. Será estrenada en Internet de forma gratuita y en alta definición, como una forma más de potencial el carácter abierto y participativo del proyecto. De 2€ a 999€ figuras como coproductor y te llevas uno de los tantos objetos que venden en su tienda, de 1000€ en adelante se participa de los beneficios.
A grandes rasgos El Cosmonauta cuenta la historia del primer cosmonauta ruso enviado al especio en 1975. Cuando la nave regresa a la tierra no hay rastro del mismo. A la vez empiezan a recibirse retransmisiones de radio de ese desaparecido astronauta que dice haber regresado y haber encontrado todo vacío. Mundos paralelos, crísis existencial, recuerdos imposibles y todo lo que nos gusta en una buena cinta de ciencia ficción: dilemas humanos en un contexto futurista.
Desde la página de éste último proyecto, los chicos de Riot Cinema (la compañía productora) explican mediante un vídeo el por qué de éste modo de financiar y distribuir una película, y en otro, cómo se ha gestado el proyecto.
Y otros dos, ya para echar una manita, de promoción de un concierto que recaudará pasta para la peli. Ambos con Nacho Vigalondo como protagonista:
A nivel internacional encontramos películas como The Age of Stupid, donde Pete Postlethwhite da vida a un hombre que en el 2055 observa grabaciones de cómo era la tierra antes de ser devastada. La película se estrenó en Londres el pasado mes de Marzo y actualmente está en proceso de estrenarse en distintos países. La financiación ha ido destinada tanto a costear la película como a su actual distribución. A Swarm of Angels aspira a convertirse en la primera película financiada, hecha y distribuida a través de la participación colectiva de los internautas.
En todos los casos lo bueno es que además cada uno pone sus condiciones para quienes financian la película. Si algún día decidís emprender vuestro proyecto crowdfunding podéis amoldarlo a vuestras necesidades y premiar la participación en el mismo de formas diversas, aunque lo de figurar en los créditos no lo olvidéis nunca.
Es muy pronto para ver las implicaciones y posibilidades reales de este modo de financiación y distribución. Si realmente va a ser un grano de arena en el desierto o creará una corriente de pensamiento a nivel global suficientemente importante como para replantear ciertas cosas. Tiene ventajas claras: un riesgo casi nulo y la posibilidad de que las ideas se hagan valer por si mismas. Pero juegan en su contra el hecho de que estos argumentos se dan a conocer en etapas muy tempranas de la gestación del proyecto, lo que no impide que alguien se apropie de un argumento, le de un par de cambios y los estrene antes.
Llevando la idea al extremo, uno podría imaginar un mundo en el que la gente decide qué proyectos financiar, y por tanto, qué pelis hacer. ¿Os imagináis a los estudios financiándose de este modo? ¿Supondría eso un cine mejor y más variado? ¿Supondría eso otra forma de financiar lo mismo que se hace ahora porque el cine actual refleja nuestros gustos? Quiero pensar que la gente, poniendo su pasta de antemano, miraría un poco más antes de invertir su dinero. Hoy en día vas al cine y ves una de las 30 o 40 pelis que pueda haber en la ciudad (con suerte). Pero de ese modo uno podría decidir en qué proyectos de los miles que habría por el mundo poner su dinero, y posiblemente las mejores ideas acabarían viendo la luz. Aunque por otro lado podría ser una forma de cambiar las cosas para que todo siguiese igual como decían en El Gatopardo (gracias Rafa por dejármela). La gente publicitaría proyectos en vez de pelis y el que tuviese más dinero y fama de antemano tendría un proyecto más vistoso y conocido que el que no tuviese forma de divulgarlo mejor.
Las dudas son muchas, las posibilidades también. El tiempo dirá dónde quedarán este tipo de iniciativas.
Un reportaje de: Javier Ruiz de Arcaute -->¡Da tu opinión!
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CINE POR CONSENSO: 'Live Music', el primer corto de animación desarrollado por la comunidad de Internet.
“de dónde sale el dinero que está malgastando florentino??”atte: el loro
Muy interesante el artículo. Llevo ya tiempo siguiendo ambos proyectos y me parece una idea cojonuda con la que ofrecer un cine independiente no solo al de los estudios americano sino al que se hace aquí en España resguardados por las televisiones y subvenciones. Además, parece que algunos pesos pesados del cine están también aportando su granito de arena http://vimeo.com/5246026 y http://vimeo.com/5244953.
http://www.bienvenidoalaultimabutaca.blogspot.com/
Gracias por los vídeos Hannibal, los incluiré en el post. Están muy bien.
bueno a ver si algun dia hacemos una pelicula por este articulo
Yo tengo una idea para realizar un corto…desgraciadamente no cuento ni con camara ni medios para llevarla a cabo
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Comentario de David89
Junio 20th, 2009Muy interesante artículo, Javier. Realmente ilustrativo acerca de la realidad para los nuevos cineastas y gran aporte de ideas de cara a la financiación de futuros proyectos