Las Horas Perdidas

6

PARANOID PARK

Gus Van Sant
Gus Van Sant, basado en la novela homónima de Blake Nelson
Gabe Nevins, Daniel Liu, Taylor Momsen, Lauren McKinney, Jake Miller, Scott Patrick Green, John 'Mike' Burrowes.
Christopher Doyle, Rain Li
Gus Van Sant
Varios
John Pearson-Dinning
Charles Gillibert, Nathanël Karmitz
Marin Karmitz
MK2 Productions, Meno Films

Paranoid Park es la historia de un chaval de 16 años completamente perdido en el mundo, al que sólo se conecta mediante su afición al monopatín. Una noche tiene la mala suerte de provocar un catastrófico accidente. Hay muertos. Lo que sigue a continuación examina el estado mental de Alex, para quien el accidente que ha causado es simplemente una especie de ruido de fondo en su cabeza: no le entra el pánico, no parece tener remordimientos, simplemente es una experiencia completamente nueva para él. Parece tener una cierta noción del acto, pero todavía no acaba de decidir si es bueno respecto a qué, o malo respecto a qué. Para él se trata de otro día más, seguido de otro día, y otro día, mientras la Policía comienza a estrechar la pista sobre él, un peligro  que ni siquiera es capaz de interrumpir el permanente estado de estupor en el que se encuentra nuestro protagonista.

Paranoid Park es el penúltimo film del realizador Gus Van Sant, un director cuyas películas se han distinguido casi siempre por abordar el tema de la soledad y la desconexión. En este sentido, este es su film temáticamente más potente desde Elephant (2003). Es una película además en la que recupera un talento particular que tiene, que es describir de manera excepcional el entorno en el que viven los protagonistas, en especial el semiderruido parque Paranoid, habitual lugar de reunión de los skaters de Portland. Lo consigue gracias a un dominio extraordinario de la fotografía (combinando los 16 mm de Christopher Doyle con el Super 8 de Rain Li consigue planos semiimprovisados muy bonitos) y a una especial percepción para entender el mundillo en el que viven los skaters. Por otro lado y por desgracia, a Gus Van Sant le suele traicionar su estilo, y cae en una trampa en la no cayó por los pelos hace seis años: vuelve a rodar poniendo un brazo de distancia entre la película y el público, pero siempre termina consiguiendo que su labor como director se note más de lo necesario. Dicho de otra forma, estamos  a dos kilómetros de distancia, de un libro narrado por un tipo que, bastante de vez en cuando, nos recuerda lo bien que está leyendo.

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Pero es un tipo con una sensibilidad muy especial y la película maneja relaciones con un grado de intimidad que no estamos muy acostumbrados a ver en el cine. Somos capaces de percibir una especie de conflicto interno en Alex, sobre las repercusiones de sus actos, sobre la forma en la que se desarrolla su incómoda relación con su novia, Jennifer, sobre la percepción que sus padres tienen de él, la Policía, el colegio, sus amigos. Tiene 16 años y actúa como si tuviera 80, dispuesto a esperar a ver qué sucede. Son los mismos sentimientos que solemos ver en el cine sobre adolescentes (soledad, aislamiento, incomunicación, confusión), pero ahogados con una almohada. Independientemente de vuestra opinión sobre el film, creo que coincidiréis conmigo en que dirigir un planteamiento así no es fácil.

El film pertenece casi única y exclusivamente a Gabe Nevins, el actor que interpreta a Alex, uno más de la larga, larga lista de actores adolescentes a los que Van Sant examina con su cámara desde cada faceta, tanto física como psicológica, siempre atento a la fina linea que diferencia la curiosidad del refocilamiento. Nevins no lo hace mal, capta algunas cosas, deja entrever que no está del todo dormido, pero parece atravesar las mismas dificultades que su personaje para comprender como debe sentirse en ese momento. Es una interpretación tan contenida, que en algunas ocasiones no llega, porque está muy regulada por Van Sant, quien prefiere comunicarnos el estado del personaje por otros medios, la fotografía, el sonido, la puesta en escena en general, y no siempre logra transmitirnos con rotundidad la desconexión en la que vive el prota. Yo opino que en este caso, la ausencia de secundarios de peso es un problema. Es difícil demostrar que vivimos aislados si no lo contrastamos a través de la relación, de la falta de relación más bien, con otras personas. Pero esas otras personas tienen que “estar”, de alguna manera. En Paranoid Park, la gente que rodea a Alex son simples satélites. Están ahí y ya. Por eso a veces la peli se queda corta.

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El apartado técnico es brillante. A la ya mencionada fotografía conjunta de Doyle y Li hay que añadir el extraordinario peso que tiene el sonido de este film, uno de los pocos que realmente logran hacer buen uso de la expresión “paisaje sonoro”. Desde Beethoven hasta Nino Rota, pasando por Eliott Smith, una variedad de géneros que se combinan sobre la imagen formando una pieza completa. A veces es demasiada información, a veces logra reemplazar al mismo protagonista, a veces encaja y logramos adentrarnos un poco en el conflicto emocional de Alex. Van Sant hace estas cosas porque, en lo que a narrativa tradicional se refiere, lo tiene todo dominado, desde las imágenes de los skateboarders en el parque, hasta la escena del primer interrogatorio policial a Alex, donde el mensaje del film llega con claridad meridiana –por no mencionar que hay suspense–: Daniel Liu representa perfectamente a un policía sólido, hombre de mundo,  profesional, según las reglas, que es justamente todo lo contrario que Alex es.

Paranoid Park es un film que esconde mucho sus respuestas. Para ser una película que habla tanto de nosotros en relación con el mundo real, es demasiado existencial. A veces parece enfocada y concentrada en explicar su mensaje, en otras parece rota y perdida, literalmente, entre multitud de imágenes y sonidos. Vale la pena por la estética y por el planteamiento, por su valentía a la hora de permitir que decidamos a qué se debe la confusión que experimenta el protagonista, su falta de reacción ante las cosas. Pero a veces sus ideas no tienen la resonancia suficiente porque Van Sant se cierra demasiado en el mundo de Alex y le falta abrirse al exterior, a veces Van Sant se queda ensimismado con el plano tan chulo que le ha salido. Sin embargo, sólo en determinadas ocasiones, y por estas vale la pena, el film consigue transmitirnos un mensaje que parece descubrir la realidad de muchos problemas: a veces la gente, como Alex, nace sin un manual de instrucciones.

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Una crítica de: Rafa Martín

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7 comentarios en “PARANOID PARK”


Comentario de Jocaiba

Julio 16th, 2009

Es una película puramente visual, el guión pasa bastante desapercibido. La fotografía y la dirección me parecen impecables, por momentos resulta hipnótica. Que una peli tenga una fotografía bonita enseñando parajes naturales es lógico, pero tiene gran merito que aquí lo consigan enseñando a unos niñatos haciendo skate en unos suburbios.

Me gusta más el Gus Van Sant experimental que el comercial, tanto Elephant como esta me encantaron, quizás esta incluso más.


No puedo estar más de acuerdo contigo cuando hablas del Van Sant “comercial” y el Van Sant de “pelis menores”. Es que me parece que está mucho más cómodo, tío. Milk me parece un gran pufo y en comparación con esta peli, ni punto, vamos.

Saludete.



Comentario de Jocaiba

Julio 16th, 2009

A mi me da vergüenza decir en público que no me gusta Milk, es como que la critica se puso muy de acuerdo en decir que estaba muy bien, aunque sin ser muy entusiastas. Yo creo que tanta condescendencia se debe al tema que trata, esta bien rodada y tiene una dirección artística impecable, pero por momentos aburre y no te llegas a implicar emocionalmente con el prota, y eso habla muy mal de un biopic.

El indomable Will Hunting sí me gusta, incluso saliendo Robin Williams, uno de los actores que más repelus me da.

Un saludo.



Comentario de TheExpendables

Julio 18th, 2009

Coincido plenamente con el comentario exactamente anterior al mio. A mí tambien me gusta ese otro film olvidado de Gus Van Sant estelarizado por Sir Sean Connery y que es similar en tématica a “El Indomable Will Hunting”.


Aún no veo la película, pero me llamó la atención aquella frase interesante con la que el Rafa concluyó la crítica “a veces la gente, como Alex, nace sin un manual de instrucciones”. Es verdad que hay gente a la que le cuesta más encontrarle un sentido a su existencia.

Pero, pienso que la verdadera tragedia no es la falta de manual, sino la ceguera con que uno enfrenta la vida; tan esimismados con lo que vivimos, que nisiquiera tomamos la distancia suficiente como para intentar encontrarle a la vida un sentido, ni para darle a los demás la consideración que podríamos darles (vaya que muchas veces no nos damos cuenta ni de los defectos que tenemos, hasta que otro nos los dice a la cara; y aunque eso ocurra, tampoco los reconocemos y culpamos al que los hace evidentes).

Es muy posible que lo difícil no sea la vida, sino que nosotros.



Comentario de Vito

Julio 20th, 2009

quizas le vaya con anilla al dedo el cine independiente, pero de vez en cuando que haga algo comercial no esta mal, siempre que no sea psicosis


Hola,

Yo creo que Harvey Milk es una gran película. Me ha gustado como se refiere a ella Gus Van Sant en la entrevista de la revista Cahiers de este mes, cuando dice que hay guiones escritos para ser rodados de una cierta manera, y nada más. Es un tipo pragmático.

La conclusión que saco al ver Paranoid Park es que este hombre es bastante menos pretencioso de lo que en un principio pensaba (sin que me enojara, por otra parte). Paranoid Park es clara y meridiana. Blanco y en botella. Es sencilla, y trata sobre temas cotidianos, poniendo imagen y sonido (GRANDISIMO trabajo de sonido en la película, y banda sonora para quitarse el sombrero) a estados emocionales, mentales que son complicados de retratar, los propios de la adolescencia, que realmente no son nada profundos, sino superficiales y reiterativos. Me ha gustado.


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