Reportajes

SÓLO UNA VEZ EN LA VIDA

Sobrevalorada o no (mi recuerdo en DVD, en la tranquilidad de mi hogar, es mil veces más grato que el primer visionado al que asistí­ en el cine) The Blair Witch Project cumple 10 años y es necesario recordarla como se la merece. Primero, fue un film con un presupuesto inicial de 25.000 dólares que recaudó más de 249 millones en todo el mundo. Después se convirtió en mucho más. Según declaró el crí­tico Roger Ebert en su dí­a, “esta pelí­cula transmite por primera vez el mensaje de que en el siglo próximo, la tecnologí­a pondrá en manos de cualquiera lo suficientemente motivado la capacidad de hacer una pelí­cula, y las audiencias no exigirán ‘valores tradicionales de producción’ antes de entregar su dinero”. Para mí­, es mucho más sencillo: Fulanito Perez, veintitantos tacos, comedor de Doritos, cinéfilo, casi en la bancarrota, hace una peli con sus colegas, y se convierte durante tres meses de verano, y en la realidad alternativa que es Hollywood, en Dios.

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“No tení­amos ni idea de lo que estábamos haciendo”, afirmaba el co-director del film, Daniel Myrick, a MTV a sólo un mes de que el film se estrenara en salas comerciales el 14 de julio de 1999. Tres meses después, la pelí­cula habí­a superado la barrera de los 100 millones de dólares sólo en Estados Unidos, arrastrando a las audiencias con una premisa muy básica: un falso documental de tres chavales perdidos en un bosque maldito. El film crea la sensación de que lo que estamos viendo son sus cintas originales, recuperadas de entre los restos de su material, sin que se llegue a conocer que pasó con los muchachos. Lo que nos enseñan las cintas es un cuadro de paranoia, sospecha y desconfianza entre los tres jóvenes, perdidos, amenazados y finalmente…FUCK YOU!!! (más o menos me quedé así­, culo al aire).

Myrick y Sanchez en 1999, un mes antes del estreno, a MTV.

Algunas notas de interés sobre el rodaje:  los actores Heather Donahue, Joshua Leonard, y Michael C. Williams rodaron entre los tres la práctica totalidad del film, fueron abandonados en el bosque en compañí­a de unos GPS y durante la noche, eran asustados de imprevisto por los propios directores (la recordada escena de los golpes en la tienda de campaña). El film tardó ocho dí­as en rodarse, en lo que fue posteriormente descrito como una experiencia bastante intensa: los actores recibí­an cada vez menos comida para incitar la discordia entre ellos, y Donahue iba armada con un cuchillo porque no la entusiasmaba la idea de dormir con dos tí­os. El film bebe de fuentes como el semidocumental sueco-danés Haxan (1922), de temática similar, sobre una leyenda de brujerí­a, así­ como de la novela The Devil and Tom Walker, de Washington Irving.

La fórmula del “falso documental de horror” no es rutilantemente original (véase Holocausto Caní­bal), y seguramente me dejo en el tintero otros precedentes, pero con El Proyecto de la Bruja de Blair, todos los engranajes coincidieron en su punto justo: oliéndose el percal tras el éxito en numerosos festivales, principalmente en Sundance, Hollywood hizo lo que mejor sabe hacer, que es convertir el film en un acontecimiento (en España fueron los 40 Principales los que se encargaron de la promoción, si la memoria no me falla).

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Diez años después, Myrick y su compañero de fatigas, Eduardo Sanchez, recuerdan la pelí­cula y precisan un dato significativo: el presupuesto del film. ¿25.000 dólares? En principio.

“El presupuesto original del film fue de entre 20 y 25.000 dólares. Para cuando lo presentamos en Sundance, habí­amos hecho ya la mezcla de sonido y una copia en celuloide, así­ que ya estabamos por esas fechas en torno a los 100.000 dólares gastados. Cuando Artisan compró el film, pusieron otro medio millón. Luego nos hicieron una nueva remezcla y nos pidieron que rodáramos nuevas escenas, cosa que hicimos, aunque al final nos quedamos con el montaje original, en particular su clí­max. Así­ que para cuando llegó a los cines, el film costó entre medio millón y 750.000 dólares”, explica Sanchez a Entertainment Weekly.

Sundance fue la clave. “La primera proyección tuvo lugar a medianoche en el cine Egyptian”, recuerda Myrick. “La cola daba la vuelta al cine y bajaba por la calle. La pelí­cula fue comprada esa misma noche. En el momento que llegó Cannes, el film cobró vida propia”. Internet hizo el resto.

“Recuerdo que me sentaba en mi ordenador (¡con Windows 95!) y me poní­a a ver cualquier video que se colgara en la web de The Blair Witch Project”, dice Mark Seeley, de Art Meets Comerce, en referencia al hecho de que el film fue uno de los primeros en emplear Internet tanto como medio de difusión de los contenidos como una extensión más de la idea de la propia pelí­cula. Ahora, la web ha sido actualizada para este 10 aniversario, conservando el espí­ritu original de difuminar las lí­neas entre realidad y ficción, presentándos fotos de los protagonistas, las cintas de audio grabadas durante su viaje, informes médicos, artí­culos periodí­sticos sobre su desaparición, notas sobre las leyendas lugareñas, etc…

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“No sólo lo que veí­a era bastante aterrador, la gente pensaba además que estaban viendo un verdadero documental y que tres estudiantes habí­an desaparecido de verdad. Al crear esa web tan precisa con mapas, montaje e historias sobre la bruja que amenazaba los bosques de Burkittsville (Maryland), consiguieron dispersar la realidad de una manera brillante”, añade.

¿Cundí­a ver The Blair Witch Project en pantalla grande? “Mucha gente que vio TBWP jamás deberí­a haber visto TBWP”, opina Sanchez. “Es una pelí­cula independiente que estalló. Es como cuando El Mariachi y Clerks hicieron 140 millones de dólares”. Myrick sigue definiendo el film como una obra “destinada a ver en pantalla pequeña, casi ex profeso”. “Es una pelí­cula casera, y cuando la vez en una pantalla de 15 metros, la experiencia no es la deseada. Muchos estaban esperando ver una peli de Hollywood. Tuvieron que reprogramar sus mentes para ver algo que era completamente distinto”, añade.

En un año en el que se estrenó La Amenaza Fantasma, Matrix y  El Sexto Sentido, el film logró convertirse en la décima pelí­cula más taquillera del año en Estados Unidos, estableciendo un récord como el film independiente más taquillero de todos los tiempos hasta octubre de 2002 (cuando Mi Gran Boda Griega le arrebató la distinción). El film se distinguió también como una pelí­cula que dividió a crí­tica y público. El agregador de crí­ticas Metracritic concede a TBWP un 81 sobre 100, con ejemplos como del comentarista cinematográfico del Portland Oregonian, Shawn Levy: “El film se aparta tan radicalmente del horror contemporáneo que nos pide que regresemos a la comprensión más básica de lo que significa estar asustados con una pelí­cula”. Para J. Hoberman, del Village Voice, es “paranoica, histérica y un thriller psicológico en cada faceta. La experiencia queda en la mente. Es un film absolutamente contenido y tremendamente terrorí­fico”.  Sin embargo, el film no está excesivamente bien valorado en la votación popular de la Internet Movie Database (un 6,2 sobre 10 con casi 78.000 votos recontados).

Sí­ hay que tener en cuenta su legado: éxitos de nuestros dí­as como Cloverfield o Rec son deudoras de este film (¡que tiene hasta tres videojuegos!), parodiado hasta en más de medio centenar de ocasiones distintas a lo largo de los últimos diez años. Por lo que respecta a Sánchez y a Myrick, los dos directores siguen rodando pelí­culas, directas a ví­deo, pero con un deje de orgullo: pasaron de la secuela, The Book of Shadows, un estrepitoso fracaso de taquilla, y se dedicaron a hacer films menores (algunos, como Altered, de Sánchez, la mar de curiosos) que pudieran compaginar fácilmente con una vida familiar.

Este recuerdo no está exento de cierto amargor. “Si lo hiciera todo de nuevo”, estima Myrick, “me gustarí­a que simplemente fuera una pelí­cula indie que alcanzó el éxito por sus propios medios más que por la expectación que desarrolló”. “No creo que los actores se llevaran el reconocimiento suficiente: la gente creí­a que eran reales y auténticos. Eran demasiado buenos. Creo que la dirigimos demasiado bien, que la escribimos demasiado bien. Nuestro trabajo era conseguir que no pareciera dirigida. Y todo ello se perdió, entre el marketing y la historia de “el pobre que se hace rico de repente”.

Más…

Imdb

Metacritic

Web oficial de The Blair Witch Project (El Proyecto de la Bruja de Blair)

10 Años de The Blair Witch Project (amplio reportaje) – Rotten Tomatoes

Retrospectiva del L.A. Times sobre The Blair Witch Project – via Rue Morgue

  • elcinefago

    En mi modesta opinión, fué una pelí­cula increible (no lo he vuelto a visionar), que supo aprovechar su exiguo presupuesto al máximo,con una idea por aquel entonces ciertamente muy original (si aunque ya estuviera inventada holocausto carnival, que mas que miedo o sorpresa me levantó el estomago con la matanza de animales reales),y unas mentes privilegiadas detrás para valerse de la red y obtener publicidad gratuita (vamos de la escuela del tito Lucas). Opino que a toro pasado es muy facil menospreciar, pero a mí­ la pelí­cula me entusiasmó(aún con el mareo y el inevitable dolor de estomago que provocaba la cámara en mano hasta que te acostumbrabas , igualico que en rec) y tengo que decir que el final es de obra maestra, sutil, sin aspavientos, que te deja de piedra…….FELIZ ANIVERSARIO TBWP

  • goombario

    El titulo del articulo es “SÓLO UNA VEZ EN LA VIDA” y por el bien de todos mas vale que asi sea.

    Una mierda con todas sus letras.

  • LUISFER

    como diez años ?….que viejo estoy..

  • Claremont

    Sólo una vez en la vida pude sentirme más timado al ver una pelí­cula.

    Una hora y media de mi vida que nadie me devolverá

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