Opinión

PON UN NEGRO MOLÓN EN TU GUIÓN, YEAH!

El cine está lleno de topicazos, más aún el cine de género, que casi siempre responde a una serie de convenciones y arquetipos que han demostrado ser efectivos y muchas veces imprescindibles. Uno de los géneros que más suele ajustarse a los esquemas clásicos es el de terror. Siempre tiene una puesta en escena caracterí­stica para resaltar los momentos terrorí­ficos, la tensión y el suspense, y además siempre tiene elementos “extraños” a los que el protagonista o protagonistas deben enfrentarse, ya sean de origen sobrenatural o no (lo mismo da un fantasma que un psicópata, los dos son extraños dentro de la “normalidad” de los protagonistas). Dentro del cine de terror incluso han ido definiéndose subgéneros como el slasher, el cine de terror con fantasmas, zombies… cada uno con sus estereotipos, sus personajes estándar y sus giros argumentales y finales tí­picos. Ahora bien, ¿en qué momento alguien pensó que tener un negro chistoso o un gangsta motherfucker era parte de este conjunto de elementos del género?, y no sólo en el de terror, aunque sea en el género en el que más chirrí­a.

Digamos que quiero hacer una peli de terror. Para la escena clave pongo a mi protagonista atormentado, pongo un asesino desbocado dispuesto a amargarle la vida, un secundario, colega del prota, que muere a mitad de secuencia antes del duelo final, algún susto y lo remato todo con un tipo que no pinta nada en todo esto, un tipo que antes de que el prota acabe con el malo diga una frase como “mi abuela te hubiese pateado el trasero”, y que por supuesto, es negro y a veces hasta lleva un diente de oro. ¿Por qué? ¿Qué conseguimos con eso? Principalmente mandar a la mierda una pelí­cula que pasa de ser de terror a ser de vergüenza ajena. ¿Alguien se imagina que en las pelis españolas de terror hubiese un gitano vendiendo melones y soltando tonterí­as a lo Juan de Diós Heredia mientras acuchillan a Elsa Pataky en tetas? Se tacharí­a a la peli de estúpida y quizás hasta de racista (salvo que estemos en plan coña y la peli no se tome en serio a si misma).

No me entendáis mal. Mi problema no es que haya blancos, negros, asiáticos o lo que quiera que se tercie en la peli. El problema es que el cine americano, para cumplir con lo polí­ticamente correcto de incluir a las minorí­as raciales en sus pelí­culas han conseguido el efecto contrario en muchos casos, meterlas bajo estereotipos que lejos de ayudar dejan, concretamente a los negros, como unas personas ordinarias, muchas veces choricillos de poca monta o porreros un poco agilonados, que no se toman nada en serio y que sueltan chorradas cada vez que abren la boca, porque además, casi siempre lo interpreta el rapero, o en su defecto, la cantante r&b chabacana de turno. Alguno dirá que meter un personaje “gracioso” hace de contraste y ayuda a que el conjunto funcione mejor. Eso vale hasta cierto punto, el punto en el que la peli se te va de las manos y se convierte en un sketch de Dave Chappelle. Las pelí­culas de terror, como cualquier otra, requiere de momentos álgidos y otros más “suaves” que hagan que los primeros destaquen más y por tanto sean más efectivos. El humor es un buen aliado, pero no en medio de una escena clave (salvo que la peli, como decí­a antes, sea de coña) y menos a base de estereotipos ridí­culos que están totalmente fuera de contexto, y que encima, siempre sobreviven al final mandando el climax a la mierda con sus polladas. Pero lo mejor, para entendernos, es que ponga unos pocos ejemplos concretos:

– DEEP BLUE SEA: Empezamos con una de terror/acción, tampoco muy acojonante, pero más o menos entretenida donde un grupo de cientí­ficos, bajo las órdenes de un excéntrico magnate, investiga con tiburones modificados genéticamente en medio del mar. ¿De donde nos sacamos al negro barriobajero en semejantes condiciones? Sencillo, lo ponemos como cocinero de la plataforma de investigación marina. Y si nos queda sosón porque se pasa casi todo el tiempo sólo en su cocina (¿haciendo pollo frito?) le ponemos un loro al que soltar todas las memeces que el guionista haya escrito para él. Así­ conseguimos que sus escenas de acción se parezcan más a las persecuciones de payasos en el circo que a una auténtica escena acojonante. Pero lo mejor es ver cómo se resuelve el clí­max con el personaje molesto e irritante erigiéndose como héroe de la pelí­cula y dejando al resto de personajes a la altura del betún.

– RESIDENT EVIL: APOCALYPSE: Aquí­ el papel denigrante y extremadamente cargante recae en Mike Epps, que, como sobrevive, repite en la tercera entrega. Epps da vida a L.J. (Lucius Jamal, o algo así­) y se limita a tocar los cojones con sus chistes sin gracia. Lleva sombrerete, pistolas bañadas en oro y dispara de lado, como todos los negros.

– TRANSFORMERS Y SECUELA: No es de terror, pero es que Michael Bay es un maestro de los estereotipos denigrantes, menos mal que no son pelis serias. En este caso no hay uno, sino dos, los interpretados por Bernie Mac y Anthony Anderson. El primero un vendedor de coches, que por supuesto, si puede timar al cliente, mejor que mejor, y entre medias discute con su abuela, la cual le hace un corte de mangas desde su sillita del jardí­n. Negro = ordinario, así­ nos lo meten. El segundo, en cambio, es un hacker de primer nivel. Hasta aquí­ todo bien. Pero claro, sus genes de delincuente en potencia salen a relucir cuando es detenido y llevado a un interrogatorio, en ese momento le sale la vena de listo ante la policí­a y se zampa una bandeja llena de donuts para luego acusar cobardemente a su compañera. Pero es que Michael Bay es un hombre de su tiempo, y si mete negros, tiene que meter hispanos, y ahí­ tenemos a Amauri Nolasco, que es el soldado paletil que habla de la comida casera de su abuela a base de caimán. ¿Cómo? Sí­, caimán. ¿O es que nunca habéis ido a un mejicano y os habéis zampado unas manitas de cocodrilo o rabo de lagartaco? Qué poco mundo tenéis.

Para rematar la jugada, en Transformers 2 nos cuela a “los gemelos” que son la versión robótica de dos negros paletos. No saben leer, hablan en plan “callejero”, se están curtiendo el lomo media peli y uno hasta tiene un diente de oro.

– FANTASMAS DE MARTE: La pelí­cula más vergonzosa de John Carpenter. No veo semejanza alguna entre el tipo que dirigió ese peliculón que es La Cosa, o macarradas divertidas como Rescate en L.A., con el de este pedazo de mierda. Si me dijesen que la dirige Steven E. de Souza me lo creerí­a. A fin de cuentas la peli es una sucesión de peleas mal rodadas con música guitarrera tocapelotas. El caso es que en esta peli tenemos a un tipo como Ice Cube (tarde o temprano iba a salir) que hace de convicto (topicazo nº1), gracioso (topicazo nº2) y por supuesto más callejero y motherfuckero que nadie (topicazo nº3). Por supuesto sobrevive hasta el final y todo gracias a ser un descerebrado barriobajero donde primero está su orgullo de “soy de la calle” que la posibilidad de llevar una vida apacible y feliz. Al final, como no podí­a ser menos, siendo un negro cortado según el patrón chorra que nos ocupa, tima a la prota para escaparse y salirse con la suya. Lo de los fantasmas del tí­tulo imagino que iba por él.

– DRAGONES Y MAZMORRAS: Marlon Wayans lleva viviendo de esto bastante tiempo, y eso que ha conseguido colarse en pelis como Requiem por un Sueño, pero el tipo es más conocido por papeles como el que nos toca. En esta pelí­cula cumple el papel de “alivio humorí­sitico”. Nótese que hasta su ridí­culo sombrero remite a un mendigo con mitones, y cuando llega la hora de su muerte, adivinad con qué se defiende. Si no lo averiguáis os dejo el magní­fico momento tuneado con una dramática música que engrandece el épico deceso.

Estoy siendo sarcástico, el personaje, como el resto de la peli, es repugnante, y el que lo mata es un tipo con urticaria en el cogote. Wayans además se viene mofando del mismo estereotipo desde Scary Movie y varias de sus secuelas, además de toda la factoria de churros que nos ha regalado junto a su hermano (Dos Rubias de Pelo en Pecho, Pequeño pero Matón y otros morzongos).

Por su puesto las mujeres negras tienen su homóloga representante de cuota denigrante (vaya rima). Ésa que muchas veces aparece en las pelis gritando como una loca y que cuando insulta a una mujer (“Oye puta, quita tu enorme y negro culo de mi vista”) o pone fino al novio (“Ya sabes lo que tienes que hacer si no quieres que esta negra y su culo se larguen de aquí­”) menea el cuello como una lechuza mientras señala con el dedo.

Con todas estas cosas, me pregunto por qué Spike Lee, en vez de tocar los huevos a gente como Clint Eastwood o Tarantino no monta más pollos por este tipo de personajes. Que una cosa es mofarse del estereotipo (lo podéis ver en Be Cool por ejemplo) y otra es pensar que estos personajes fomentan la igualdad insertando la cuota racial en la peli.

Como postre os dejo un ví­deo monumental cuyo descubrimiento se lo debo a Rafa. Y es que si hay algo peor que el que Hollywood fomente estereotipos rancios, es que lo hagan los propios afectados y encima de forma tan triste:

“El que te focka, el que te parte la boca…”

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Derdhal

    Hay una cosa que ya se ha comentado pero que considero clave en este tema: hay productor realizados por y para negros, que normalmente en USA tienen éxito y aquí­ no tanto, y que mantienen esos estereotipos. Parece que no solo no les importa, es que les encanta.

    Aunque sí­ que hay ejemplos en los que el propio cine se rie de esos estereotipos, como la ya citada No es otra estúpida pelí­cula americana, que me parece una estupenda parodia que saca todas las vergüenzas del género teen y de la que ya podí­an aprender algo las movies.

  • Leto

    La virgen qué bizarrada el último ví­deo. Hay peña que no tiene un ápice de amor propio…o sí­ lo tiene y le encanta limpiarse el culo con él.

  • http://www.fotolog.com/pentangeli pentangeli

    Al menos tenemos El principe de Zamunda, Entre pillos anda el juego y El chico de oro para redimir lo del “nigger” molon y gangsta que nos endiñan en mogollon de pelis.

    Yo, yoyoyoYO, quiero el cuchiLLOOO!

  • Mapache

    Olvidais que el tirao este de Sevilla ya inspiró una pelí­cula. Se llamaba “Ali-G”, y la hací­a Sacha Baron Cohen.
    Es tan motherfucker que viajó atrás en el tiempo pa inspirarla y to…

  • verwirrung

    De hecho, ya hubieron voces en contra de la falta de personajes femeninos en Up. Si es que hay que ser gilipollas…

  • http://www.myspace.com/sessionumerada biniwoo

    Ahora, el porque los ponen en plan macarras, no lo sé.

  • http://www.myspace.com/sessionumerada biniwoo

    Javi, en la mayorí­a de casos (de films americanos) no es que los incluyan para cumplir lo polí­ticamente correcto sino porque los sindicatos obligan a que un porcentaje de los personajes del film sean de minorí­as étnicas (siempre teniendo en cuenta el tema de la pelí­cula,claro). Palabras del propio Jonathan Demme en una conferencia que nos dio en el 2005

  • tarantinorrrrr

    la cuota diaria de puyas a Michael Bay que te ordena tu jefe se ha cubierto o van a salir más en otro artí­culo?

  • larcos10

    Beyoncé, Ryhanna y otra maciza afroamericana cualquiera , restregando sus tangas dorados y minúsculos conta su abrigo blanco de pieles junto a una piscina en Malibú.

    “Que asco por dios a que insensato podrí­a gustarle esto”

  • GoZ

    Grande, muy grande.

    “Ésta es filóloga”.

    JAJAJAJA.

Críticas

Captura1

Malas personas. Grandes soldados.

tu hijo

Vivas recupera el espíritu de ‘Secuestrados’ para contar una historia de venganza que no es tal cosa.

buster

Todos pasamos al otro lado con las manos vacías.

animales2

El precalentamiento (segunda parte).

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

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