Críticas

DISTRICT 9

Con malos ojos, Distrito 9 es una pelí­cula de ciencia ficción pura y dura que no sabe estar a la altura de su planteamiento inicial –unos aliens llegados a la Tierra hace dos décadas viven restringidos en un gueto de Sudáfrica, en medio de una compleja realidad social en la que son mayoritariamente perseguidos y discriminados– y se transforma en una pelí­cula de acción por pura vagancia. Pero con buenos ojos, Distrito 9 es una gran peli de ciencia ficción y de acción con un planteamiento extraordinariamente sólido para justificar la ensalada de hostias en la que termina convirtiéndose (40 minutos de tiros y explosiones prácticamente en tiempo real, una estructura muy parecida a la primera entrega de Matrix). Y sinceramente, Distrito 9 invita a ser favorable por muchos motivos.

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La interpretación de su protagonista, Sharlto Copley, es uno de los principales. El segundo es la combinación de estilos: durante su primer tercio, el film es un reportaje televisivo que nos pone al dí­a de la compleja situación en el gueto de residencia de los aliení­genas, el Distrito 9, un enorme barrio chabolista situado a las afueras de Johannesburgo; en su última parte, es una pelí­cula casi bélica rodada cámara en mano cuyas escenas de acción puede que no sean el colmo de la originalidad, pero desde luego están rodadas con una energí­a y una violencia brutales. El tercero son los propios extraterrestres, que ejemplifican todo lo bueno que tiene esta pelí­cula: puede que no se comprometa hasta el final con las relaciones sociales que describe entre humanos y aliení­genas, pero Neill Blomkamp, su director, es sudafricano y ha vivido la realidad del Apartheid, lo que le sirve por lo menos para examinar todas las dinámicas que conviven en el campo con la precisión suficiente (condiciones de salubridad, tráfico de armas y de alimentos, prostitución, gasto militar en control de población, etc…) y centrando durante buenas partes del metraje su mirada dentro de sus habitantes espaciales, sin cometer nunca el error de mirarles exclusivamente desde fuera, el gran problema de su abuela espiritual, Alien Nación.

Como este film (a redescubrir), Distrito 9 elige tener una trama convencional de género, más que inventarse una firmemente basada en su planteamiento, y eso le impide ser una peli de ciencia ficción pura y dura (creo que Gattaca, Primer y Existenz son los últimos ejemplos con los que contamos). El caso es que la trama de Distrito 9 también me funciona, por su protagonista y porque existe un suficiente número de escenas que la desarrollan y la preparan para la mencionada solfa de leches. ¿Simple?, sí­: Copley interpreta a Wilkus Van de Merwe, el estereotipo más cutre de funcionario; “yerno de”, con el sentido común de un Lemming y con cierta simpatí­a cí­nica hacia la raza a la que le han encargado echar a patadas del gueto: no comparte el desprecio brutal de la población y de la horda de mercenarios encargada de mantener la seguridad del campo, pero toda la operación le despierta la misma inquietud que al que  cambia un dí­a los juguetes de sitio. Wilkus es, simplemente, la cara amable del Gobierno. A Copley, que no se distingue por tener mañas de estrella, le han tirado un excelente papel: ni siquiera tiene por qué tener prestancia –como tení­a Clive Owen en Hijos de los Hombres–, tiene que inspirar dolor, asco e indignación. El suyo es el primer plano (donde el cabronazo parece Hitler). El suyo es el último plano. La transformación que se ha producido en él no puede ser más rotunda. No tiene que ser necesariamente un personaje mal dibujado: algunos héroes tienen todas sus caracterí­sticas definidas desde el primer momento (McClane, Riggs), otros van cambiando con el paso de los minutos, pero, eso sí­: echo en falta alguna escena que nos explique claramente por qué cambia Van de Merwe, por qué decide establecer definitivamente sus simpatí­as con los aliení­genas más allá de su propio interés. Eso hubiera terminado de desequilibrar la balanza a su favor de una vez por todas.

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Los aliení­genas… bien. Los aliení­genas están representados por Christopher (voz de Jason Cope), padre soltero con un nivel de inteligencia sustancialmente mayor que el de sus compañeros refugiados. La pelí­cula parece definirlo como un cientí­fico. Es además un padre soltero. Él y su hijo son fuente constante de indignación por parte del espectador. Su raza son tratados como animales. Al margen de Wilkus, su historia contiene el mayor número de escenas emotivas: el niño echa de menos regresar a su planeta, Christopher necesita a Wilkus para conseguir que eso sea posible. Como Wilkus, Christopher trabaja por un interés más noble, pero interés personal al fin y al cabo. Sin embargo, a diferencia de Wilkus, moralmente no está obligado a establecer ningún tipo de simpatí­as con la raza que le oprime. Es decir: ¿hay acercamiento entre especies?. Pues no demasiado profundo. Otro acierto. Se nos transmite un mensaje poco conciliador, pero lógico y rotundo: un buen gesto no puede acabar con dos décadas de genocidio sistemático. Genocidio que culmina además en una de las mejores secuencias del año, que transcurre en un campo de tiro y en el que todas las ideas del film encajan finalmente en una escena bastante devastadora.

A nivel técnico es bastante sorprendente, la verdad. Renueva la esperanza de que se puede hacer cine ambicioso a bajo coste. Distrito 9 ha costado 30 millones de dólares. Se nota, evidentemente: los personajes por ordenador carecen de la definición suficiente cuando los movimientos de cámara se aceleran y su integración en el entorno no es absoluta –aunque muy inteligentemente, los animadores nos proporcionan unos cuantos detalles claros: pisadas, sangre, manipulación de objetos–. Se echa en falta una mayor diferenciación entre los habitantes del gueto (medianamente justificable ya que se explica que todos pertenecen a una misma casta… pero aún así­, ainchs), pero el diseño no está nada mal, y en el caso del hijo de Christopher, es bastante, er…entrañable. La ventaja con la que cuentan es que la historia contribuye a que te sumerjas en su mundo y les aceptes, independientemente de la calidad con la que están realizados. Es la distancia que debe salvar Cameron con Avatar: si la historia es buena, la permisividad del público jugará a tu favor; si la cagas, ya te puedes gastar 30 millones o 300, el público sólo verá gatos azules de mentira.

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Y para cuando la pelí­cula mete la quinta, es la QUINTA, con mayúsculas, y no te podrí­a importar menos que la nave nodriza parece, esto, un pequeño pelí­n pegada sobre el cielo de Johannesburgo. Madre mí­a, que chorrazo. Violencia para mayores de 18 con ví­sceras y grumos a tutiplén, todo ello montado con mucho brí­o, mucho ritmio y mucho sentido de la geografí­a: cuando los personajes corren hacia un lugar, sabes hacia dónde, y cuánta distancia les queda. Blomkamp sabe qué acciones filmar sin cortar el plano (un accidente de coche espectacular) y la banda sonora nunca obstruye. Y encaja con el tono de lo que hemos visto hasta el momento, la pelí­cula es repugnantita como ella sóla (un lector nos comentaba el sentido del humor con el que se abordaban las escenas que implican los “cambios” que atraviesa Wilkus,  remitiendo a la labor de Jackson como productor, que parece recordar algo de su época gamberra, y no se equivocaba). Se pueden discutir algunas cosas sobre la profundidad de las ideas de Distrito 9, su escasa voluntad de jugarse el cuello y de no arriesgarse definitivamente dentro del género de la ciencia ficción social, pero como pelí­cula de acción, que es hacia lo que termina orientado sus esfuerzos el tiempo suficiente, es prácticamente modélica. Mucho más que un entretenimiento palomitero, da la sensación de ser una pelí­cula-pelí­cula, y, por último, el broche de oro a la cartelera de cine de verano, que se ha guardado su mejor representante para el final.


Neill Blomkamp | Neill Blomkamp & Terry Tatchell | Sharlto Copley, Jason Cope, Nathalie Boltt, John Sumner, David James, Mandla Gaduka | Trent Opaloch | Julian Clarke | Clinton Shorter | Phillip Ivey | Peter Jackson, Phillipa Boyens | Bill Block, Ken Kamins | Key Creatives, QED International, WingNut Films |
  • Will Munny

    Coincido con Rafa en casi todo, pero la handycam está haciendo mucho daño al cine 😉

  • LadyHawke

    Supongo que voy a empezar a soltar Spoilers desde el primer parrafo asi que avisados quedais xD.

    Me encanto. Hubiera preferido que la pelicula al completo hubiera sido a modo documental como el trailer y el corto en el que esta basada porque la verdad… No podria importarme menos Wilkus y su “transformacion” ( en ambos sentidos ). Primero porque la veo muy acelerada , sin transicion ninguna y segundo porque el actor no me llego en ningun momento… Christopher y su hijo en cambio si consiguieron conmoverme.

    De todas formas es increible que con ese presupuesto pudieran rodar por ejemplo las escenas del robot , a eso lo llamo yo aprovechar el dinero xD.

    P.D: ¿Soy la unica a la que le chirria la idea de que un combustible por alienigena que sea pueda mutarte en otra especie en cuestion de horas?. JODO.

  • http://lashorasperdidas.com -Lumiere-

    Gran sorpresa fué la que me llevé hace unas semanas cuando vi Distrito 9, una pelí­cula que tení­a ganas de ver por su ambientación, su estilo pseudo-documental y porque venia apadrinada por un tito (a estas alturas quién dude que Peter Jackson no está ya al nivel de los grandes de Hollywood es que ha vivido encerrado en su propia burbuja de razonamiento en la última década).

    La pelí­cula empieza de manera directa y sin concesiones algunas, District 9 arranca con estética de falso documental, indagando en el accidente que hace que unos extraterrestres queden varados en nuestro planeta, al no tener a dónde ir, empiezan a habitar en un pequeño pedazo de tierra dónde de sus iniciales un millón de habitantes, 20 años después han subido a más de 1.6 millones. Los problemas son evidentes y el conflicto no puede ser menos prometedor, la xenofobia, miedo e ignorancia de la gente queda a discreción del director y los guionistas para hacer una crí­tica mordaz y efectiva de la situación de los inmigrantes en cualquier parte del mundo. Y es así­ como el filme inicia como un documental contando todos los pormenores de esta relación interracial poco a poco dibujando a los extraterrestres muy lejos de la lí­nea argumental clásica de E.T. Casualmente los papeles han cambiado, ya no les tememos a los aliení­genas, los aliení­genas nos temen a nosotros.

    Poco a poco el documental se va desvaneciendo y la entrada de un personaje nuevo hace que toda la atención se vaya centrando en él y en cómo empieza a hacer conciencia de los maltratos y abusos a los cuales están siendo sometidos los aliení­genas por la raza humana que no deja de rechazarlos. Evidentemente todos los males del hombre, sus vicios y valores van entrando en la comunidad aliení­gena acercándolos a lo que nosotros conocemos y haciendo que la denuncia sea aún más cercana y personal, la pelí­cula está dividida en dos partes y a mí­ parecer esa mezcla que a muchos puede parecerle agresiva o ir en contra de los propios principios del film acaba por ser una ventaja centrándose la pelí­cula en la relación de el protagonista (un excelente Sharlto Copley) y un carismático extraterrestre de nombre Christopher y su hijo casi convirtiendo en film en una Buddy-movie, donde el protagonista pasa por una metamorfosis tanto fisica como psicológica de espectacular impacto.

    La pelí­cula va andando de puntillas por miles de temas de dudosa moralidad y bastante abruptos como son el abuso de poder, los intereses económicos en torno a la investigación cientí­fica y militar, la utilización de grupúsculos mercenarios para defender inversiones privadas… todo ello contemplado desde la hiperrealista recreación de un verdadero gueto en el que los visitantes forzosos, otro bofetón a nuestras conciencias que convierte la nave espacial en una suerte de patera descomunal malviven hacinados en un vertedero social repleto de drogas, prostitución y demás lindezas regaladas por el progreso industrial.

    El film conjuga perfectamente ciencia ficción de la buena (lo que más sin duda) con el drama, la acción, el cine denuncia, el thriller e incluso la comedia en pequeños puntos, aunque evidentemente es la cienca ficción la que se lleva la palma el resultado de todos estos géneros está realmente conseguido, también hay que destacar que técnicamente la pelí­cula luce de lujo y es que para contar con un ajustadí­simo presupuesto de unos 30 millones de dólares el film cuenta con unos FXs a la altura de las mejores superproducciones y no sólo eso si no que se mean en muchas de ellas, no hay más que ver el casi “perfecto” diseño de los aliení­genas, su renderización, su interacción con el entorno y personajes es practicamente real, de lo mejor que he visto en años, demostrando que los genios de Weta están a la vanguardia en esto de conseguir FXS de órdago como nadie (tiembla ILM).

    La dirección del novato Neill Blomkamp me parece cojonuda y es sin duda un tipo al que le seguiré la pista muy de cerca porque el tio sabe coger una cámara y rodar escenas tanto tensas como dramáticas y cojonudas escenas de acción con un pulso bastante potente, sin duda un tipo que nos puede dar grandes alegrias en el futuro y así­ lo espero, algo también que destaca en la pelí­cula es su alto contenido de repulsión a la hora de mostar la metamorfósis del protagonista como a la hora de las escenas de acción el film cuenta con escenas gore que no son para nada gratuitas y que están resueltas de forma bastante elegante, algo que se agradece sin duda.

    En resumidas cuentas esta Distrito 9 me ha encantado, me parece de lo mejor de lo que llevamos de año, posee una buena dirección, unos FXs de lujo, una historia lo suficientemente original y entretenida que pasa por el cine denuncia al cine de acción mas burro sin temblarle el pulso, la interpretación del actor protagonista es ejemplar y compartimos su evolución de manera muy acertada, sin duda una verdadera sorpresa que se convierte desde ya en un film de culto, ciencia ficción de la buena con cierto sabor añejo, interesante, bien resuelta e inteligente, una pequeña joyita del género, sin grandes pretensiones pero es que tampoco las busca.

    Gran pelí­cula, le doy un 8.

  • Eweisze

    Me ha gustado… mucho. Y mucho más de lo que esperaba, también.

  • andresdm

    Los trailers!! los trailes!! critiquemos los trailers!!! que son los lentes que nos montan los productores antes de sentarnos en el cine.

    Un trailer puede llevar a un peliculon a ser una decepcion,y vice versa.

    Voy a escribir un libro que se titule :

    EL TRAILER: El lente por el cual miramos.
    jaja

  • andresdm

    Como comente en lo de Malditos Bastardos, es un caso similar pero opuesto.
    En ambos casos el trailer insinuaba otra peli.
    Lamentablemente para Malditos Bastardos el trailer prometia más.
    Y en Distrito 9, el trailer insinuaba una pelicula mas plana, llana, pochoclera como transoferms, y para sorpresa al menos mia, termino teniendo una historia concreta, contenido, con el plus de escenas de accion bien pochocleras.
    de 8 puntos para arriba eh!

  • http://isladeljota.blogspot.com el jota

    Habrá que seguir a este tí­o de cerca, a ver por qué derroteros sigue su carrera y no se nos tuerce como otros.

  • rolo_tomachi

    acabo de ver la pelicula, joder es una clasico de culto, una gran pelicula, y tambien le doy un 9. es la mejor pelicula del año y de esta decada sin duda alguna, up se queda en segundo plano, districto 9 es mucho mejor, esta a otro nivel. no entiendo las criticas de rafa, creo que ultimamente anda un poco endiosado porque a todo el mundo (yo incluido) le cae genial y hace criticas con verdadero sentido critico, pero tanto en esta como la de los bastardos es totalmente desacertada. tio centrate un poco y no te conviertas en boyero, que no te pega, coño hablastes mejor de gi-joe que estas dos grandes pelis.

    para mi el ranking de pelis del verano y posiblemente del año (no quiero adelantar aconticimientos) es ;

    1º distcict 9
    2º malditos bastardos
    3º star trek

    PD: los fx son tremendos, mal integrados?, mal renderizados?, pero si las cucarachas tienen mas texturas que los na’vi, con unos diseños con mejor acabado y no los de avatar, que ver a sam worrington en verion navi parece el capitan planeta con gatos, avatar parece clone wars: thundercat, como dijo alguien por ahi.

  • Civerus

    Si //el jota// me exprese mal, querí­a decir que no reutilizaron nada porque se quedaron en la preproducción, por cierto han colgado una entrevista con Neill Blomkamp, este es el Link:

    http://www.youtube.com/watch?v=ED3-BNjTEeM&feature=player_embedded

  • Jabbo

    La vi ayer, en una sala con los altavoces a tope, suerte que el sonido de la pelí­cula no era tan ensordecedor como el de los trailers.
    Me gustó. Entretenida, interesante y con acciones bien pensadas, nada se sale de madre. Veo (por mi parte) un poco de ensañamiento en la pelí­cula por lo desagradable, especialmente durante SPOILER la asquerosa transformación del prota. Yo tuve durante varios momentos de la pelí­cula la sensación de que J. J. Abrams estaba en el ajo: multinacional que realiza experimentos a espaldas del público y da otra imagen distinta como en Fringe, un suegro cabrón (¡pero qué cabrón!) que me recordaba al Charles Whitmore de Lost, son habituales en sus proyectos. FIN DE SPOILER
    Y como ya decí­s muchos arriba, es fácil empatizar con el alien Christopher Johnson, y me resultó muy creí­ble la evolución de Wikus van de Merwe de hombrecillo de oficina a héroe de acción.
    En resumen, la pelí­cula está bien.

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