Críticas

EL SECRETO DE SUS OJOS

“Campanella es un ñoño” dicen algunos. Pues sinceramente, quiero más ñoños como él haciendo cine. El Secreto de sus Ojos, a mi parecer, viene a confirmar lo que Campanella ha venido mostrando en toda su filmografí­a, que domina, comprende y transmite las emociones humanas, cotidianas y reales, como nadie. Pero no sólo eso, en esta pelí­cula toca y domina brutalmente palos nuevos, como es el suspense, y demuestra además que es capaz de crear escenas técnicamente deslumbrantes.

Pero vamos por partes. La pelí­cula cuenta la historia de un juez recién jubilado al que el tiempo libre le lleva a recordar el episodio más importante de su carrera y de su vida, y escribir una novela sobre él. Un episodio en el que, teniendo en cuenta cómo ha funcionado siempre la justicia y la burocracia en Argentina, trató de resolver el caso de un brutal crimen donde una joven fue violada y asesinada de forma salvaje.

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Durante ese proceso de escritura revivimos junto a él cómo se desarrollaron los acontecimientos, pero además vemos también que en ese proceso él vivio la única historia de amor profundo y sincero de su vida. A partir de ahí­ Campanella desarrolla geniales paralelismos entre ambas tramas siendo las dos tan distintas. Pero es que en ambas la mirada y la pasión juegan un papel fundamental.

Ricardo Darí­n, que da vida, bueno no, que es, el personaje principal, está monumental (como siempre). Creo que él es, hoy por hoy, uno de los mejores actores del mundo, un tipo que es capaz de transmitir toda clase de emociones y hacerlo siempre de forma tan honesta que nunca parece un actor haciendo un gran papel, no es un actor cuyo trabajo destaque por escenas recargadas y sobreactuadas ni tampoco por poner cara de patata durante dos horas y dejar que la contención se coma cualquier gesto. Se comporta, reacciona y vive como una persona de verdad. Y por eso el trabajo de Campanella luce el doble de bien, porque dirige bien a sus actores y porque confí­a siempre el peso de sus pelí­culas en un tipo al que nunca se le reconocerá lo suficiente la calidad de su trabajo como es Darí­n.

Campanella consigue un equilibrio genial durante toda la pelí­cula entre suspense, historia de amor y humor, que nunca lo deja de lado y en todos los palos consigue dotar a la pelí­cula del ritmo y el tono adecuados. Hasta ahora ya habí­amos visto lo bien que dominaba el melodrama, pero aquí­ además se convierte en un tipo capaz de crear suspense y tensión tanto en escenas con pocos recursos como en aquellas en las que dispone del momento, el espacio y la posibilidad de jugar visualmente con la trama. Para ello os recomiendo estar atentos especialmente a dos escenas. Primero la del estadio de fútbol. No diré qué sucede, sólo destacaré el hecho de que es un plano secuencia que comienza con un plano aéreo del estadio y acaba en el césped del campo después de haberse recorrido por dentro todas las instalaciones. Un alarde técnico que está a la altura del mí­tico plano de Snake Eyes, del de Hijos de los Hombres o del de Uno de los Nuestros. A la altura porque al igual que en esas pelí­culas la técnica está al servicio total del momento en que decide aplicarla. Brutal. La otra escena es la del interrogatorio en el juzgado, donde Soledad Villamil, la coprotagonista de la pelí­cula se come la pantalla y a todos los que están en ese momento con ella. Escenas geniales durante toda la peli.

Como siempre los secundarios acompañan perfectamente a los protagonistas, especialmente Guillermo Francella, Pablo Rago y el español Javier Godino. Son personajes mucho más puntuales pero esenciales en la historia, en ambas tramas de la misma, porque en el fondo ambas van de la mano y ellos sirven en muchas ocasiones para sacar a relucir aspectos clave de la trama y a la vez su reflejo en el personaje de Darí­n.

A mi juicio una pelí­cula casi perfecta. Y digo casi porque lo único que me resultó algo forzado y fuera de ritmo, aunque ayuda a cerrar la trama y los elementos clave que decí­a de la peli, las miradas y el tema de la pasión, es el epí­logo final. Me resultó innecesariamente largo, ya que cambiando algo los acontecimientos podrí­a haberse contado igual y haber llegado a las mismas conclusiones, y también me pareció que podrí­a haberse introducido un poco antes en la trama, justo previo al que parecí­a el final de la pelí­cula.

De todas formas es una de esas pelí­culas que hay que ir a ver. El cartel es feito, vale, y quizás no os llame mucho la atención el hecho de que la pelí­cula sea de una cinematografí­a a priori menos “comercial” o reputada como la argentina, pero estoy seguro de que no hay dinero mejor gastado en un cine que el que te permite ver una pelí­cula como ésta.


Juan José Campanella | Juan José Campanella, Eduardo Sacheri | Ricardo Darí­n, Soledad Villamil, Pablo Rago, Javier Godino, Guillermo Francella, José Luis Gioia | Félix Monti | Juan José Campanella | Federico Jusid, Emilio Kauderer | Marcelo Pont Vergés | Juan José Campanella, Mariela Besuievski, Gerardo Herrero, Vanessa Ragone | 100 Bares, Haddock Films, Televisión Federal, Tornasol Films | Alta Films | 9 |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • juatmac

    Peliculon, la interpretación y la caracterización del “Darin” joven y el el viejo brutal, si la hubiera hecho Almodovar y hubiera ganado lo que ha ganado esta pelicula…

  • gertzbizarre

    Hey underneath ya dejá el resentimiento veo que quieres que te percibamos como un macho alfa pero critica con fundamentos no perdas el tiempo diciendo estupideces

  • mariana

    A mí­ me ha encantado. Posiblemente la mejor pelí­cula que he visto este año, y por si se me pasaba la primera impresión he ido una segunda vez y no me gustó menos que la primera.

    Un argumento con saltos en el tiempo muy bien ajustado, con unas interpretaciones estupendas, no solo Darí­n está bien, lo está Villamil, cuyos ojos son el reflejo del argumento entero y el resto del reparto. Una reflexión sobre las oportunidades perdidas, sobre quedarse suspendido por un suceso para el resto de tu vida, sobre la soledad, la amistad.

    Esta pelí­cula consigue lo que busco cuando voy al cine, una historia en la que me implique, bien contada e interpretada y que va dejando cosas que luego recuerdas o que te hacen pensar.

    Tiene escenas, miradas, silencios, memorables. Para mi gusto, una maravilla.

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Pintaba muy bien.

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