Críticas

CELDA 211

Cuando me enteré en su dí­a que Daniel Monzón iba a dirigir una pelí­cula sobre un motí­n carcelario tuve una sensación contradictoria, la misma que me habí­an provocado sus pelí­culas anteriores. Las dos primeras tení­an la extraña cualidad de aunar momentos de calidad con otros algo ridí­culos para mi gusto, aunque, al menos para mí­, los primeros compensaban los segundos y la originalidad de ambas propuesta ya era un punto a favor. La tercera pelí­cula, La Caja Kovac, resultó más correcta en su conjunto, pero también más impersonal. Un thriller bastante frí­o y en el que imagino que Filmax decidió mucho más de lo habitual en otras producciones patrias. Por ello, esta cuarta pelí­cula, me generaba esa sensación que mezclaba esperanza y precaución a partes iguales. Tení­a miedo de que, como en La Caja Kovak, también con guión de Jorge Guerricaechevarrí­a, la pelí­cula acabase resultando distante, frí­a e insulsa.

Pues bien, creo que puedo afirmar que todos los escépticos con Daniel Monzón, así­ como los que no hayan visto nada suyo, van a salir muy contentos tras ver esta pelí­cula. Contentos de verdad por haber visto una muy buena peli.

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El gran acierto de Celda 211 es el de haber ido directa al grano. La escena que abre la pelí­cula durante los créditos es ya una excelente carta de presentación y una declaración de intenciones. No habrá concesiones con nada, ni con nadie. Esta peli va en serio, la celda 211 queda vací­a. A partir de ahí­ el protagonista, interpretado por el debutante Alberto Ammann, llega a la cárcel un dí­a antes de iniciar su trabajo como funcionario de prisiones. Lo que empieza como una visita para tomar contacto y dar buena impresión desemboca en un motí­n carcelario de tomo y lomo. Un golpe lo deja inconsciente y es abandonado en la celda que el dí­a antes quedó vací­a.  A partir de ahí­ deberá arreglárselas para no llamar la atención entre centenares de presos desbocados y con ansias de liarla bien gorda, se hará pasar por uno de ellos y pronto llamará la atención del lider, Malamadre (Luis Tosar).

La pelí­cula no cubre más que el motí­n, por tanto, el ritmo no decae en ningún momento porque hay una constante tensión, tanto entre el protagonista y los demás presos, como entre éstos y las autoridades a las que exigen medidas más humanitarias. Una pelí­cula que en esa vorágine de violencia (que la hay, y ha grandes dosis) no deja de tratar paralelamente muchos temas vinculados al mundo carcelario: la actitud de los funcionarios, la dejadez de las autoridades en algunos casos, los juegos de poder entre los presos, la fidelidad frente a los fines personales, y una mirada muy inteligente e inédita sobre el terrorismo, que convierte a los etarras en moneda de cambio con el gobierno, un papel irónicamente opuesto al que han jugado en cantidad de secuestros y asesinatos.

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La pelí­cula además juega muy bien sus bazas con el espectador, al que muchas veces situará ante dilemas morales realmente problemáticos y que por la situación presentada, no hay tiempo a analizar, obligándolo a seguir ese camino de elecciones in extremis a las que el protagonista se enfrenta en cada momento. No es una pelí­cula de buenos y malos, es una pelí­cula sobre la supervivencia, y una pelí­cula que cuestiona la incorruptibilidad de la moral y ética de cada uno mostrando cómo esta cambia según nos veamos a un lado u otro del espejo y según el rol que nos toque asumir en cada instante. Una pelí­cula, en definitiva, que nos pondrá ante situaciones incómodas, tanto por lo que sucede como por aquellas cosas que nos hará plantearnos durante la proyección y después de la misma.

Se agradece mucho que estando ante una pelí­cula de acción constante, no se sacrfique la profundidad del conflicto presentado para facilitar ese ritmo frenético, es más, éste viene derivado precisamente de esas decisiones y momentos en los que uno debe decidir y no hay tiempo para hacerlo, sabiendo que hagamos lo que hagamos la decisión puede condicionarnos para siempre.

La pelí­cula me parece casi redonda salvo por un elemento que supondrá un cambio definitivo en el protagonista, un elemento que, aunque se ha venido sembrando previamente, no deja de hacer uso de la suspensión de la credibilidad que todo espectador hace una vez inmerso en la trama. Hablando en plata, que hay una cosa que se sacan un poco de la manga para que la trama adquiera el sentido y la dimensión correcta.

Al margen de eso, que tiene su importancia, nada en esta pelí­cula está hecho para agradar al espectador a la manera hollywoodiense, la amabilidad brilla por su ausencia.

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A nivel más técnico hay que destacar el trabajo de puesta en escena. No vemos a actores haciendo de presos, vemos presos reales (gran labor de casting) y a uno que se come la pantalla, un Malamadre interpretado por Luis Tosar que es el personaje que establece las normas tanto dentro de la cárcel como en la pelí­cula, su forma de entender el mundo, la justicia y las alianzas es la que guí­a la pelí­cula, y Tosar además está monumental. Consigue mantener ese equilibrio entre terror, carisma y simpatí­a que genera su personaje en cada escena, tres caras de una mismo personaje excelentemente escrito e interpretado. También el trabajo de fotografí­a (rodada en ví­deo sin que el formato chirrí­e en absoluto) y el de montaje terminan de rematar una pelí­cula que es, para mí­, lo mejor que ha dado éste año nuestro cine por méritos propios.

Hay que verla, no defrauda.

P.D.: Atentos a secundarios como Luis Zahera, que se come más de un plano convertido en un yonkazo malrrollero real como la vida misma, o al clásico Resines, que vuelve a demostrar que es tan solvente en drama como en comedia (recordad otra peli numérica, La Caja 507).


Daniel Monzón | Jorge Guerricaechevarrí­a, Daniel Monzón | Alberto Ammann, Luis Tosar, Marta Etura, Antonio Resines, Manuel Morón, Carlos Bardem, Luis Zahera, Vicente Romero, Manolo Solo | Carles Gusi | Cristina Pastor | Roque Baños | Antón Laguna | Álvaro Augustí­n, Juan Gordon, Eva Lustres Gómez, Borja Pena | Pilar Benito, Elena Manrique, Javier Ugarte | Morena Films, Vaca Films, Telecinco Cinema, La Fabrique 2, La Fabrique de Films | Paramount Pictures | 8 |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • mevasacomertologordo

    A mí­ el cine español me dá cien patadas en los huevos. Pero esta es UN PELICULÓN DE LA HOSTIA.
    Luis Tosar borda el papel de Malamadre, pero para mí­ los mejores son Carlos Bardém haciendo de colombiano y sobre todo, el que hace del yonkarro. Resines, a pesar de que me parece un actorazo aquí­ no me gusta demasiado.
    Hay un par de ocasiones en los que se sobran (los funcionarios de prisiones NO salen a la calle a dar hostias a los familiares de los presos) pero por lo demas, le pondrí­a un 9.

  • HenryJonesJr

    Lo que no es lógico es que a todo el mundo que no le guste una pelí­cula española (perdón, una pelí­cula española promocionadí­sima) se le critique y se le tache de “proyanki”.
    Si ponen el listón tan alto con tanta publicidad y tanta historia que luego no se quejen si mucha gente se lleva un chasco. Para mí­ es una pelí­cula que precisamente peca de inverosí­mil en el momento en que quiere dar la nota y ponerse al nivel de pelí­cula de acción norteamericana; ahí­ es cuando pierde toda su esencia y credibilidad.
    Aparte de eso, prefiero ver los primeros 45 minutos de Celda 211 repetidos en bucle infinito antes que Todo sobre mi madre, Yo soy la Juani o que(casi) cualquier pelí­cula de Almodóvar o Bigas Luna.

  • Doctor diablo

    Por suerte saliendo de ver este rollo,me metí­ en otro sala a ver la incomprendida y altamente estimulante “The box”
    Recomendada.

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