Críticas

AVATAR

Avatar supone el regreso tras las cámaras de James Cameron tras más de 10 años de ausencia. Es también su film más ambicioso, a nivel temático, desde Abyss. Es un visionado obligado porque es, simplemente y cuando llega el momento, el film épico más perfectamente rodado desde El Retorno del Rey de Peter Jackson (y con mejores batallas). Es una exhibición desquiciante de James Cameron, el técnico, y de James Cameron, el amigo de las audiencias. James Cameron, el cineasta, aparece durante 20 minutos, nos regala una insuperable imagen de un caballo ardiendo caminando por un bosque en llamas, y luego se marcha para firmar un contrato con Panasonic.

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Avatar es una historia muy í­ntima: va de un chico paralí­tico que ha perdido la conexión con el mundo en un futuro muy lejano. Resulta elegido para formar parte de  un programa en el que su mente es trasladada a un cuerpo extraterrestre que le hace recuperar el uso de sus piernas. Entonces, su historia comienza a formar parte de un panorama inmenso. Es empleado por el Ejército para ejercer de agente doble y convencer a los indí­genas locales de que deben abandonar su hogar para que una gran empresa se haga con los recursos minerales sobre los que viven. Ya lo hemos visto antes en una decena de pelí­culas distintas y es una interpretación de los acontecimientos de nuestros dí­as a un nivel asombrosamente simple. Cuanto más grande se hace la historia de Avatar, más parece perder Cameron los papeles. Y hay una razón bastante evidente.

Cameron es un cineasta con mente de ingeniero que narra procesos. Me explico: en Abyss, nos presenta una descripción incomparablemente precisa de la vida en una plataforma submarina de perforación petrolera. Veinte minutos de Aliens son reservados para describir la mecánica de combate de un grupo de Marines. Todas sus historias están extraordinariamente concentradas. Si tiene algún mensaje importante que transmitirno, lo hace a través de cuatro, cinco personas, un par de escenas de acción y mucha, mucha descripción. De procesos. En Avatar se olvida de ellos. Está aquí­ para transmitirnos una filosofí­a de vida: el planeta es un ser vivo en el que todas las especies están interconectadas entre sí­ (unas terminaciones nerviosas en el pelo de estos humanoides, en este caso) y debemos ser buenos con él. Ah.

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La filosofí­a de Avatar, y esto va a doler, es comparable a la que Roland Emmerich nos intenta transmitir en el Dí­a de Mañana: somos muy malos y nos merecemos lo peor. Ahora, hay una diferencia tan increí­blemente abismal entre ambos cineastas que resulta muy fácil olvidarse de que ambos, para mí­, comparten más parecidos de lo que desearí­a, sobre todo cuando Cameron deja de ser Cameron para aproximarse a las audiencias. Lo que nos lleva a otra cosa: Cameron deberí­a dejar de infantilizar su cine. Este hombre no hace pelí­culas para audiencias adolescentes.

Porque cuando en Avatar se olvida de estas audiencias, nos regala secuencias como la del primer ataque de los militares y centenares de mandí­bulas de los espectadores se caen al suelo al mismo tiempo. Toda la cacareada tecnologí­a sobre la que se sustenta el film –y que no deja de ser una evolución más de los efectos digitales con los que llevamos conviviendo durante casi 30 años– ENCAJA, porque lo que estamos viendo en pantalla es tan estremecedor que nos olvidamos de que esa gente no existe. Esa gente está volando por los aires en un infierno de llamas abrazada a sus hijos entre la estela de humo de cien misiles, bajo un cielo presidido por un enorme planeta azul. Y de repente, aparece un caballo ardiendo. El cine, en serio, no puede ser mejor que ésto. La forma en la que Cameron rueda acción, la manera en la que la planifica, la forma en la que desarrolla el ambiente, el dinamismo con el que trata estas secuencias. El impacto de los disparos, el sentido del ritmo, tranquilizando la acción cuando es necesario (grandí­simas batallas).  Sólo por esto ya se dispara la opinión de la pelí­cula.

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Tampoco puede ser peor que cuando comienzas a crear escenas sin ningún tipo de propósito especí­fico que únicamente sirven para demostrar al público que el mundo que has creado es una hazaña técnica de envergadura. Bien, si eso es lo que quieres, asume las consecuencias: dos personajes digitales vuelan en un bicho digital, nadan en un lago digital, trepan por un árbol digital, pisan un suelo digital (que se ilumina como el principio del video de Billie Jean) y follan… digitalmente. Maravilloso. Espléndido. Gollum me gustaba más, pero bueno. Es mi opinión. Cuando quieras volvemos a la pelí­cula. Y en Avatar esas escenas son casi más la norma que la excepción. Hay momentos que parece que estamos acudiendo a un pase para exhibidores. Quiero atribuir eso al hecho de que Cameron está vendiendo una nueva tecnologí­a y va a generar millones en tiempos jodidos.

Con todo, es un detalle secundario –habrá debates sobre el diseño de los bichos, su credibilidad, su fabricación… a mí­ me funcionan cuando la historia que les rodea funciona–. Lo que mata a los actores de esta pelí­cula no es que estén rodeados de un entorno fabricado por un ordenador. Es que no tienen material para trabajar. Son medios para conseguir un film, algo absolutamente inaudito en la carrera de un director enormemente aplaudido por su descripción de los personajes, en particular femeninos (consiguió la nominación al Oscar a Sigourney Weaver por Aliens). Zoe Saldaña, digital o no, principal personaje femenino de la pelí­cula es “la chica dura pero con corazón”. No me jodas.  Desprovistos de chicha, los actores lo hacen mejor o peor dependiendo exclusivamente de su carisma: la bendita Sigourney Weaver siempre cumple, Stephen Lang cumple, Michelle Rodrí­guez (qué extraordinaria presencia tiene esta chica, qué importante es para la pelí­cula),  lo mismo. Giovanni Ribisi… más o menos. Sam Worthington, no obstante, es un error de casting. Todo aquél que le haya visto en Terminator Salvation sabe que este tí­o es una dinamo, no un actor contemplativo (qué poco que aprovecha el director la dualidad entre sus dos cuerpos, en particular cuando uno de los dos está en peligro). Tampoco tiene un trasfondo particular. Simplemente es “protagonista con dudas”. Los actores mueren, porque no interesan. A JAMES CAMERON. Lo dicho: increí­ble.

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Quiero creer que diez años son muchos y se ha oxidado. Quiero creer que Cameron ha participado por primera vez en un proyecto más grande que sus habilidades como director para presentarnos un nuevo modelo de ver los films (que, por razones que he explicado en numerosas ocasiones, no me convence lo más mí­nimo: el 3D de este film sigue pareciéndome tan alienante como siempre, porque no quiero que me digan donde tengo que enfocar la mirada, coño). Pero lo que creo también, es que hoy, 16 de diciembre, es el dí­a en el que Christopher Nolan, como director capaz de asombrar los ojos de la audiencia mientras lleva sus cerebros a lugares donde no todo el mundo querrí­a ir, se ha quedado solo ahí­ arriba. El rey ha muerto. Larga vida al rey.


James Cameron | James Cameron | Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Giovanni Ribisi, Michelle Rodriguez, Wes Studi, Joel Moore | Mauro Fiore | John Refoua, Stephen Rivkin | James Horner | Rick Carter, Robert Stromberg | James Cameron, Jon Landau | Colin Wilson | 20th Century Fox | Hispano Foxfilm |
  • CIAM Ambiental

    Sos un frustrado sabias? La pelicula estuvo buenisima, tanto que me tome
    la molestia de buscar informacion sobre ella. Ni en sueños vas a poder
    producir una pelicula que siquiera se acerque a ella. Jamas. Querias mas
    historia de los personajes? Querias que la pelicula durara 4 o 5 horas?
    Estas loco. Cineasta frustrado, lo unico que te queda es criticar. Y yo
    que te doy porras tomandome la molestia de escribirte, ahora entiendo
    por que siempre me dijeron que gasto mi tiempo es estupideces.

  • http://rambovuelve.blogspot.com/ jrambo
  • Vennora

    ya la vi, por fin. y en 3D!! genial, en serio.
    respecto a la pelí­cula, su gran problema es que se toma en serio a sí­ misma.
    su enoooorme problema es que está hecha muy en serio.
    vaya basura, mucho peor de lo que me esperaba.
    y es una pena, porque competirá en los premios con Hurt Locker y se lo llevará. es una pena porque es evidente cuál es mejor, y no le hacen un favor a Cameron, que nunca le han premiado por las que realmente se lo han merecido.

  • jakolhp

    Se me ha olvidado comentar una cosa y es que si bien Titanic se merecí­a el final pausado que tuvo, Avatar se merecí­a una arenga del Jake tipo “vamos a reconstruir esto, el futuro es nuestro, hasta el infinito y mas allá!” con un plano de el montado en el bichardo volando con el planeta de fondo y su fundido acompañado de fanfarria…eso..habria levantado a mas de uno y no el final que tiene que te deja con una sensación de querer mas…

  • jakolhp

    Tras dos visionados de la peli (ninguno en 3D), la sensación es de satisfación.

    Rafa, es cierto que El Caballero Oscuro es un peliculón cinematográficamente hablando y que te manipula para llevarte por donde quiere y que Nolan dirige como un artesano…pero Cameron para mi no ha perdido el Trono. Lo comparte con varios…

    Avatar es un film enorme, que se disfruta de principio a fin y que para mi cumple con las espectativas…

    No es la panacea, el guion es un refrito de historias ya narradas, básicamente es un pocahontas.
    Y me refiero concretamente a Pocahontas por lo que mas me ha chirriado de Avatar. Los Naví­.

    Humildemente pienso que si te has preocupado en crear un mundo, con su universo, sus razas, su entorno, lenguaje etc…que menos que sea original y no tan explí­cito como en los Naví­. Me estoy refiriendo a los Indios de Norte America. Las trenzas y pelados recuerdan a los Indios, las flechas recuerdan a los Indios, los caballos recuerdan a los Indios, los gritos recuerdan a los Indios, las tribus recuerdan a los Indios, etc.

    La verdad, como consumidor de Libros de Ciencia Ficción me disgusta esa referencia casi explicita.

    Sobre Sam Worthington, difiero también. No es Eduard Norton en American History X pero el entusiasmo de ser un actor en alza se trasmite en la pantalla, el personaje de Jake Sully no está atormentado y no por ello hay que restarle merito a la actuación…

    Sobre los efectos especiales, no se cuantos minutos reales hay de escenas 100 % ordenador pero lo que si sé es que estamos ante los personajes CGI mas perfectos e integrados que jamás se hayan visto. Tiene escenas que sufren por eso mismo, la escena en la que el Avatar de jake es perseguido por el jaguar de Pandora canta un poco, quizas la escena peca de demasiado explí­cita y demasiado rápida pero la sensación general de la pelicula es de perfección e integración…

    El hecho de que Jake vaya narrando al principio me pareció simple pero luego va cogiendo fuerza y tiene momentos realmente buenos como en el que Jake se despierta despues de liarse a la Navi y dice “Tio, pero que estas haciendo”

    La musica, sin ser nada del otro mundo, está integrada perfectamente con la pelí­cula y con Pandora. Hay momentos (como el del Caballo ardiendo) en las que se nota que Cameron intenta estrujarnos hacia el lagrimeo…

    Los personajes militares están poco explotados y el Coronel Quaritch es un estereotipo de malo de Comic que roza lo ridiculo pero que increiblemente funciona, al menos para mi…

    A ver si puedo ir a verla en 3D…

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