Las Horas Perdidas

Buscar


Breves



Podcast



Tráilers


Firmas


MUSICA, CINE Y CINTAS DE VIDEO

Por Borja Crespo.

Escrita por: Colaborador | 7 julio | 11:56 AM


2


EL VIDEOCLIP EN ESPAÑA Y SU RELACIÓN CON EL CINE

(*** rescato un texto de mi cosecha publicado en el periódico hace unos cinco años, con notas y algún retoque, aún de actualidad, ya que la situación del video-clip no ha cambiado por estos pagos, incluso se ha agravado debido al declive de la industria discográfica)

captura-de-pantalla-2010-07-07-a-las-125414

El video no mató a la estrella de la radio, a diferencia de la mí­tica canción. Más bien le dio un buen empujón para catapultarlo a la fama. Hoy en dí­a, cualquier grupo musical con delirios de grandeza necesita un video-clip rompedor para promocionar masivamente su trabajo, sobre todo a través de la red. Los productos que quieren venderse como rosquillas en el paraí­so del consumismo en el que vivimos, en este caso canciones, unidas a una imagen y una actitud, entran mejor por los ojos, y la televisión es la indiscutible reina de la publicidad, un agente de difusión implacable, capaz de poner de moda las cosas más banales. Colocar un tema como banda sonora de un anuncio de gran calado entre los espectadores significa, por lo general, un considerable aumento en el í­ndice de ventas del disco que lo acoge, al que se suele colocar una pegatina bien grande en la portada, de horrible diseño, avisando de la situación: “Incluye el tema del anuncio de…”. Sin duda, una impagable maniobra de marketing.

Entrando en materia, ahorrándonos prosa encendida, retomamos la idea de partida: el video-clip está de moda, o eso parece. Por fin se entiende como un formato en sí­ mismo, y autores foráneos como Spike Jonze y Michel Gondry son reconocidos a nivel internacional por sus llamativos trabajos audiovisuales, originales, e incluso provocativos, que han inmortalizado hits de recibo pergeñados por artistas encumbrados como The Beastie Boys, Fat Boy Slim, The Chemical Brothers o Bjí¶rk. Ambos autores, además, han saltado al cine, presentando piezas, rabiosamente modernas, que han dado mucho de qué hablar, entre ellas “Adaptation” u “¡Olví­date de mí­!”. Una horda de creadores frescos, surgidos de la cultura del video, acérrimos seguidores de los sonidos de última hornada y defensores de la experimentación, está entrando con fuerza en escena planteando otras miradas. “Hasta hace muy poco, la crí­tica tradicional los consideraba la amenaza que iba a acabar de una vez por todas con el cine, pero las cosas han cambiado”, comentó en su dí­a el crí­tico Jordi Costa al respecto en las páginas del “Fotogramas”, un claro indicio de que la corriente ya es un hecho. “Una nueva edad de oro en el terreno de la promo musical ha forjado una flamante generación de visionarios de la imagen que han irrumpido en el séptimo arte con ganas de acuñar el celuloide del futuro”.

Pero, ante esta novedad en el frente, ¿qué se cuece en nuestras fronteras? Desgraciadamente, por estos lares el ataque de los video-clips de autor no es tan fulgurante, debido a razones obvias: el mercado es diferente. Los grupos alternativos, los más propicios a jugar con nuevas estéticas y emplear lenguajes novedosos, no venden lo suficiente para gozar de presupuestos generosos a la hora de trasladar a imágenes sus singles. Debido a este handicap, los realizadores de clips nacionales habitualmente se ven obligados a estrujarse el cerebro y encontrar soluciones ingeniosas con pocos medios. “Cuando una discográfica se gasta mucho dinero es para contentar a un artista muy vendedor, tipo Alejandro Sanz o La oreja de Van Gogh”, afirma rotundo J.A. Bayona, uno de los nombres que más suena en la actual escena (contestó la entrevista antes de rodar “El orfanato”). “En estos momentos la mayorí­a de clips se hacen por contrato, es decir, por demanda de los artistas”, añade desesperanzado. “A las discográficas lo que les preocupa es el spot para TV, y aprovechan los clips para pagárselo. No obstante, hay la suficiente producción como para que cada año salgan una buena colección de clips, la mayorí­a en la escena indie que es, curiosamente, donde hay menos dinero y, por consiguiente, donde menos te ganas la vida“.

Bayona ha rodado clips para grupos como OBK, Camela, Elefantes o Ella baila sola, y también se ha atrevido con Rápale (Enrique Bunbury es uno de los últimos). Sin embargo, a pesar de su extensa producción, le parece “imposible ganarse la vida“. Este joven autor catalán compagina su labor como artí­fice de video-clips con la de cineasta. El video-clip es una estación de paso hacia el cine, porqué es imposible vivir de él”, comenta. “Acabas haciendo cine o publicidad. Antes se empezaba como auxiliar de dirección, después ayudante y finalmente director. Ahora haces cortos, después videoclips, publicidad y finalmente cine”.

El bilbaí­no Koldo Serra trabajó en varias ocasiones como ayudante de dirección de Bayona, y sus carreras van parejas. Ha dirigido videoclips para grupos como Electrobikinis, Rubia y Doctor Deseo (Estopa, Deluxe o Zodiacs entre los más recientes), y su último cortometraje, “El tren de la bruja”, se pasea con éxito por festivales internacionales mientras ultima el guión de su primera pelí­cula (que terminó siendo “The Backwoods”). Al igual que su compañero de fatigas, también ve complicada la situación del panorama español del video musical. “Hay grandí­simos realizadores y grandí­simas ideas, pero en general la situación es bastante paupérrima”, señala. “Se tira de poca pasta, se imita a los videos que llegan de fuera o se hacen casi en serie, rollo generación Operación Triunfo. Las compañí­as no se gastan lo suficiente en la imagen de los grupos, y eso que se supone que ayuda a vender”. El colectivo Hill Valley, formado por Jorge Torrens y Rafa Parbus, “la mayor parte de las veces sólo cubren los gastos de producción”, según ellos mismos relatan, pero a la hora de afrontar cualquier rodaje suplen la escasez de recursos con imaginación, y ven un lado positivo al asunto: “Las discográficas te ofrecen poco, pero a veces compensa por la libertad que te dan para poder experimentar cosas nuevas, tanto técnicas como narrativas“. Con esta filosofí­a han despachado con soltura trabajos para Sexy Sadie, Deluxe, Ari, Frank T y Guateque All Stars, entre otros.

Hay veces que es imposible levantar algo con los presupuestos que manejan algunas discográficas”, se queja Serra. “Luego se dice que los clips españoles son muy cutres. Parece que con una cámara de video es suficiente. ¿Por qué no graban los discos con un cassette?”. Pero, a pesar de tanta piedra en el camino, el video-clip no frena su andadura. “Nació con la finalidad de atravesar fronteras”, subraya Bayona. “Era muy caro llevar cada semana a los Beatles a los EE.UU., y a alguien se le ocurrió rodar piezas en las que aparecí­a la banda. Eran auténticos video-clips, realizados por directores de cine como Richard Lester o John Schlesinger”. ¿Qué tiene que tener un buen video-clip? Para la periodista Desirée de Fez, crí­tica de cine en la revista “Rock de Lux” y “Fotogramas”, conocedora de la escena musical y el mundillo del cortometraje, es esencial “la capacidad de mantener tu atención mientras dura la canción. Si le sigues dando vueltas una vez acaba, ya son palabras mayores”. Cita como ejemplo “Y además es imposible”, de Los Planetas, un tema de amor imposible que Max, ilustrador y dibujante de cómic de renombre, habitual en las páginas de “El Ví­bora”, convirtió en un pequeña pelí­cula de animación en flash, casi minimalista, donde exponí­a su rica imaginerí­a al servicio de una letra hipnótica que hablaba de corazones enterrados en el mar.

Los Planetas es un combo situado en una posición privilegiada dentro de los sonidos alternativos autóctonos, pero tampoco vende suficientes discos como para tirar la casa por la ventana a la hora de producir un clip, viendo, sobre todo, la escasa difusión que tiene este formato en nuestras televisiones, otro problema serio a tener en cuenta (canales como MTV, dedicados 24 horas a programar videos, han llegado tarde a nuestra pequeña pantalla). “Aunque nos pese, es un formato minoritario”, recalca De Fez. “Quizá haya que educar a las cadenas de televisión para que programen más clips. De todos modos, cada vez hay más gente que se toma en serio el formato. Hay que darle las gracias al equipo de los festivales y las muestras audiovisuales que se centran en el clip o le dedican alguna sección paralela. Es estupendo que apuesten por el talento de autores que, por desgracia y por el perfil del formato, suelen pasar como anónimos”. ¿Cómo mejorar este pesimista estado de las cosas? “La SGAE deberí­a mojarse, pues una de las principales razones de su escasa difusión es el canon de derechos que han de pagar las teles”, responde Bayona “Pero eso no va a pasar, como tampoco va a pasar que baje el precio de la música” (con las descargas y YouTube y compañí­a, todo esto, evidentemente, está cambiando). En resumen, no se le da la importancia necesaria a pesar de que, según Serra, “es un medio de expresión y de creación muy importante. Es una gran escuela para poder rodar cosas que no se podrí­an hacer en un corto o en un largometraje”.

Siendo más optimistas, un cambio a mejor en la aceptación popular puede llegar como consecuencia de la revolución digital, gracias a Internet y la explosión del DVD musical (aquí­ nos encontramos, pero el DVD ha caí­do en picado). Precisamente Los Planetas marcaron un antes y un después en nuestro mercado al lanzar “Encuentros con entidades” en este soporte, semanas después de la aparición en las tiendas del disco homónimo. Un equipo de realizadores innovadores, entre los que se encontraba Marc Lozano, otro nombre a tener en cuenta, poní­a imágenes a las canciones del combo granadino, echando mano de un presupuesto más que discreto. La rodaja rescataba un video-clip planetario de cosecha anterior, “Himno generacional #83″, dirigido por el impertérrito cineasta de culto Jesús Franco, un dato que vuelve a apuntar la relación entre este formato y el cine. ¿Tienen los cortos y los video-clips algo que ver? “En ambos formatos hay que contar cosas o provocar emociones en un lapso de tiempo pequeño, pero no tiene por qué“, contesta De Fez. “Aunque en algunos clips hay más cine que en diez pelí­culas juntas, son dos medios distintos. Depende de la intención de los autores. Tal vez algunos lo utilicen como ví­a para experimentar de cara a dar el salto al cine. Pero seguro que muchos otros no”.

Los cortometrajes y los video-clips desprenden ganas de vivir”, dice Domingo Gónzalez, responsable del corto “Las Superamigas contra el profesor Vinilo”, una “fantasí­a pop” ilustrada por la banda sonora de La Casa Azul, grupo para el cual este talento de nuevo cuño, habitual script de Alex de la Iglesia, ha rodado varios clips. Para Bayona la relación entre el séptimo arte y el video musical es “la misma que con cualquier otra forma de representación artí­stica. Hay un lenguaje recí­proco entre el clip y el cine, la fotografí­a, la moda… En los ochenta era más evidente el parecido, pues el clip básicamente era una peliculita, pero hoy en dí­a eso ha cambiado y el clip ha desarrollado una personalidad propia y un lenguaje con más entidad”. Torrens, de Hill Valley, es más contundente: “Tanto el video-clip como la publicidad suponen un entrenamiento clarí­simo para el cine, se te presentan todo tipo de complicaciones y cada trabajo es un reto completamente distinto donde puedes probar con técnicas que más tarde podrí­as aplicar a otros formatos y que rodando en cine no te podrí­as permitir“.

Otros artistas noveles se explayan a gusto en el ámbito del video-clip, al margen de los ya mentados, como Nicolás Méndez, Luis Cerveró, André Cruz, Benet Roman o Jorge Torregrossa. Algunos nombres de esta incompleta lista buscan igualmente poner un pie en el cine, aunque también se ha dado el caso inverso y existen directores de cine con cierto peso en nuestra reciente cinematografí­a que han coqueteado con el clip, entre ellos Juanma Bajo Ulloa, Icí­ar Bollaí­n, David Trueba, Daniel Calparsoro o Isabel Coixet.

DESPIECE

CAMPO DE EXPERIMENTACION

A mediados de los años setenta Iván Zulueta y Jose Luis Borau, reconocidos cineastas, fueron los primeros autores que experimentaron con el formato en España de la mano de su programa “El último grito” de Televisión Española. No obstante, “La estatua del jardí­n botánico” de Radio Futura es el primer video-clip español considerado como tal. Surgió al amparo de “La bola de cristal”, en plenos años ochenta, cuando la MTV comenzaba su imparable difusión al otro lado del gran charco y mí­ticas propuestas, como el “Thriller” de Michael Jackson, asentaban un precedente y se convertí­an en todo un acontecimiento. La industria del video nací­a a nivel mundial, y se hací­a notar a pequeña escala en la piel de toro gracias a programas como “Rockopop” o “Plastic”, que dejaban cierto hueco a los grupos de carácter independiente. “Sputnik” y “Metropolis” tomaron el relevo.

El video-clip es un buen campo de pruebas para experimentar con los avances tecnológicos. “Es un lenguaje audiovisual tan valido como cualquier otro”, afirma Torrens, miembro de la productora Hill Valley, especializada en video-clips. “Para mi es una forma de expresión, un medio para transmitir ideas con imágenes y sonido”, comenta el cortometrajista Koldo Serra. “Un clip es algo que da pie a utilizar ideas diferentes, visualmente más arriesgadas y poder experimentar con la postproducción“. Gracias a la popularidad de autores como Jonze (“Cómo ser John Malcovich”) y Gondry (“Human Nature”) se está prestando especial atención al medio, aunque sus carreras han experimentado un considerable empujón definitivo tras saltar a la gran pantalla con relativo éxito: apuestan por nuevas estéticas y no dejan indiferente. A esta nueva tendencia se puede añadir las figuras de Roman Coppola (“CQ”) y Chris Cunninghan (“Neuromante”, proyecto fallido del que se hablaba en el momento de escribir el artí­culo), pero el rosario de creadores curtidos en el campo del video-clip que aplican sus maneras al séptimo arte es amplia de unos años a esta parte: Tarsem Singh (“La celda”), David Fincher (“Seven”), Alex Proyas (“El cuervo”), McG (“Los Angeles de Charlie”), Mark Romanek (“Retratos de una obsesión”), Guy Ritchie (“Snatch. Cerdos y diamantes”)…

Cabe resaltar que no es estrictamente necesario que todo realizador de video-clips con tirón evolucione hacia la profesión de director de cine. A veces, se antoja una tremenda involución. Por lo general, tampoco hacen ascos a la publicidad. Al fin y al cabo, la cuestión es rodar y rodar.

VIDEOCLIPS (EXPERIENCIAS PROPIAS)

Rescato unas lí­neas que escribí­ en su dí­a para otro texto diferente para prensa, también sobre videoclips. Me entrevistaban y lo abajo expuesto era un despiece donde hablaba directamente de mis experiencias a la hora de afrontar cada pieza. No citaba, por ejemplo, mi primer clip: “Electricistas” de Fangoria, que produjo Flipy con Koldo Serra de ayudante de dirección. Lo rodamos con Marta Etura, cuando aún no era conocida. Quedó de lo más ochentero. El grupo querí­a que saliesen una serie de personajes (un cristo, un diablo, los sobrinos de Nacho Canut…) y tuvimos que juntarlos a todos como si tal cosa. El clip “Crying Shoes” de Fromheadtotoe, también de mi época trabajando en Subterfuge, ni lo encuentro por internet y debe de andar descansando en alguna cinta VHS (momento nostálgico).

“Colillas en el suelo”, de Deluxe, lo codirigí­ con Koldo. Xoel, el artista, querí­a que las imágenes empezasen muy oscuro y acabase todo muy luminoso, como el “Imagine” de John Lennon. Se nos ocurrió contar la historia al revés, con varios planos secuencia. En “Body Clock”, de Atom Rhumba, el grupo querí­a salir de tal manera que se viese bien su actitud rockera, así­ que lo lógico era grabarles tocando con los instrumentos dándolo todo, su fuerte. Sobre la experiencia del rodaje del clip de “¡Ay Haiti!” hablo en el makin´. En “Lolaila Carmona”, de Napoleón Solo, mi última propuesta, es la primera vez que he tenido libertad absoluta, pero el presupuesto era más que ajustado (como siempre, uno de los grandes problemas, ideas se te pueden ocurrir mil, pero…). Gracias a la gente de Cineshock conseguimos rodar en los cines Luna. En una sola jornada, una auténtica locura, nos marcamos un mini-corto homenaje a la caspa de los cortos gore de los años 90 y al cine de serie Z old skool. Para “La hora de José Mota” tuve que hacer una parodia de un clip de Queen, mano a mano con Borja Glez. Santaolalla, y un número musical bollywoodense (este último lo rodé en una tarde, se nos iba la luz, a marchas forzadas, todo en plano secuencia, con grúa y otras dos cámaras cogiendo recursos para el montaje).

-EL SUEÑO DE MORFEO: “Esta soy yo”

Lo más complicado a la hora de afrontar la realización de un videoclip suele ser llegar a una idea que guste tanto al artista como a la discográfica. En este caso, al ser un cuarto single, querí­an dar una imagen diferente del grupo, que no se asemejase demasiado a los anteriores clips, sendos playbacks. Tras barajar posibles temas, teniendo en cuenta como siempre lo que le apetecí­a al grupo y la letra de la canción, nos pusimos manos a la obra. La tarde antes del rodaje nos enteramos de que el grupo tiene que irse pronto de viaje al dí­a siguiente para recoger un premio. Rodamos el clip en apenas siete horas con una steadycam. Del tirón. Tuvimos que improvisar, sobre todo el final sorpresa, que da un toque irónico y negro a la pieza. El clip empieza con un plano donde se ve un cómic manga de Maruo.

-TONTXU: “Enero”

Contábamos con un presupuesto ajustado, y en tal caso ya puedes olvidarte de ideas complicadas. Hay que buscar algo sencillo y efectivo, que pueda rodarse en un dí­a y montarse en dos, porque generalmente siempre hay prisa en la entrega. Tontxu querí­a que en el video hubiese dos ambientes diferenciados, acordes a la canción. Rodamos por la mañana con la actriz Lluvia Rojo en la nieve, en el puerto de Navacerrada. Fue un rodaje de guerrilla. Me pegué a Jon Dí­ez, el director de fotografí­a, y los dos buscamos el plano como perfectos siameses, siguiendo a la actriz realizando diversas acciones. La improvisación es vital en los clips. A la tarde rodamos la parte del cantante en un ambiente cálido que daba el contraste.

-ELA: “Lavapiés”

Estaba claro donde rodar. La letra va sobre Lavapiés, el conocido barrio de Madrid. Planos de la artista cantando, muy suelta, y gente de la calle, alternando una parte documental del lugar, con imágenes de sitios emblemáticos, con el playback de la canción. El tema dura cuatro minutos, con lo cual la acción tení­a que ir in crescendo para no aburrir, uno de los problemas extendidos en este campo. Ela convocó a un montón de amigos de todas las razas y colores, que vení­an como anillo al dedo para la imagen del clip. Los pusimos a bailar como locos en las calles mientras la gente miraba obnubilaba y se uní­a a la fiesta sin saberlo: la cámara también les recogí­a. Metimos en la parte final escenas de capoeira, una mezcla de baile y artes marciales. Pura expresividad corporal acorde a la alegrí­a de la letra.

-KEPA JUNKERA: “Reno”

Varios realizadores y artistas vascos pusimos imágenes a diversas canciones de Kepa Junkera. Me asignaron el tema “Reno”. Kepa tení­a claro el lugar del rodaje: el mercado de Gernika, pero dándole una visión urbana. A diferencia de los otros clips aquí­ me llamaron para dirigirlo directamente. Trabajé a mesa puesta con las productoras Balea y Sayaka. Una grúa y cabeza caliente a mi disposición para retratar el ambiente. Un lujazo.

- DELUXE: Colillas en el Suelo

- VARIOS: Ay Haití­

Ví­deo para la iniciativa solidaria Pinchando por Haití­ creada por el músico Carlos Jean.

- NAPOLEÓN SOLO: Lolaila Carmona


Napoleón Solo – Lolaila Carmona

napoleón solo | Ví­deos musicales MySpace

Borja Crespo.

SOBRE EL AUTOR: Borja Crespo empezó en el mundo del fanzine para acabar dirigiendo la lí­nea editorial de cómics de Subterfuge. Es guionista e ilustrador de cómics, ha colaborado regularmente con El Correo escribiendo sobre cine y nuevas tendencias, ha dirigido el Festival de Cine de Comedia de Peñí­scola de 2003 a 2005, dirige el Salón del Cómic de Getxo desde 2002, fue finalista al mejor corto fantástico europeo en los premios Melies con su corto Snuff 2000, es director de publicidad y realizador en televisión, y es socio de Arsénico Producciones junto a Nacho Vigalondo, Borja Cobeaga, Nahikari Ipiña y Koldo Serra. Acaba de editar Cortocuentos y actualmente está escribiendo el guión del que puede ser su primer largometraje.


Tags: , , , , , , , , , , , ,


Articulos Relacionados:


  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    ¿Casposa? Si te refieres a los ví­deos de OBK, Zodiacs, Los Planetas o La Casa Azul, pues hombre, casposa no es.

    Y los realizados por Borja, pues son los que son, uno no elige siempre lo que más le gusta cuando de trabajo se trata. Vamos que no es una selección, es lo que hay. Con todo recomiendo el último que ha hecho, que además de gustarme el ví­deo el tema está muy bien, muy a lo Scissor Sisters.

    Con todo, creo que lo interesante está en el texto y los ví­deos, tanto los suyos como los ajenos, ilustran bien la situación del videoclip en España. De hecho el ya menciona eso, que lo mejor se hace fuera de la industria fuerte de nuestro paí­s casi siempre, porque los grupos potentes buscan más un anuncio corriente que un ví­deo que realmente cuente algo, arriesgue y resulte, al menos, original.

  • dequesi

    ¿Y esta selección tan casposa? La situación del videoclip no habrá cambiado, pero los nombres sí­.

    Un ejemplo de este año:
    http://www.youtube.com/watch?v=oRVzRAfpqiM
    del director de MrsCarrington.com