Críticas

THE RUNAWAYS

The Runaways es un film sobre ví­ctimas de los hijos de Satán, que dijo Bill Hicks. “Si trabajan en publicidad, en serio: péguense un tiro en la cabeza”, afirmó. Mucho se ha dicho sobre el grupo formado en 1975. O bien son el primer gran constructo de márketing del rock femenino, o bien era una verdadera pandilla de chicas enamoradas de la música cuyos sus intentos para gozar de cierta credibilidad y respeto entre la crí­tica quedaron arruinados por las estratagemas de su manager, Kim Fowley, para presentarlas ante la opinión pública como una horda de putillas y carne de pedófilos varios (en particular japoneses).

Yo, humildemente, creo que el daño más enorme se registró a nivel simbólico. Parte de la crí­tica asumió que, sí­, las chicas podí­an tocar música, y se las consideró primero como “rarezas” y después como “pioneras” en este aspecto. En realidad, suponí­a una simplificación enorme de la fuerza de su verdadero discurso:  The Runaways estaban diciendo a las chicas de su edad que ellas también podí­an machacar una guitarra aunque no supieran ni enchufarla al amplificador, headbangear, follar lo que les diera la gana y, en el camino, mandar el mundo al Infierno. Es decir: tocar ROCK. Bien o mal, pero ROCK. Habí­a algo puro ahí­, y no estaba contaminado ni por falsa rebeldí­a ni una apuesta por el “igualitarismo”. Tení­an todo el derecho del mundo a hacerlo. Podí­an abanderar el ROCK femenino porque eran las primeras e intentaban hacer ROCK. Era un discurso plenamente respaldado por el sentido común (o por la falta del mismo) en aras de la diversión. El caso es que una decena más de grupos así­ y Shakira todaví­a estarí­a teloneando a Alanis Morrisette, pero este no es un mundo perfecto, y el daño es mil veces más grave: si ahora Miley Cyrus satisface a sus fanáticos más hardcore al tener los arrestos de asegurar que Jett, Curie y Ford han supuesto una importante influencia en su música, es porque parece que el imaginario colectivo no se ha enterado muy bien de qué va la vaina, y tanto peor para el resto de nosotros. Te guste más o menos, Courtney Love tiene derecho. Miss Party in the U.S.A., no. Es así­ de simple. Y esa fue la gran contribución de este grupo. Desde The Runaways, en el mundo del ROCK femenino, se concede el mérito a quien corresponde.

Hecha esta introducción, la peli. Le faltan ovarios. Sí­: tiene un diseño de producción envidiable (de Caballero, quien ha estado a las órdenes de Del Toro y Cuarón), un aspecto muy cuidado y, en términos generales, pretende ser sucia, jebi, y sin compromisos, pero tiene una pinta calculada que echa para atrás. Fijaos en el primer plano que abre el film, una gota de sangre menstrual que cae sobre el asfalto. Es todo lo mencionado anteriormente, salvo que la sangre está hecha por ordenador, y presentada en slow motion. Pelí­n descarado. Es además un film con un tono marcadamente biográfico y que, en demasiadas ocasiones, nos habla demasiado de las Runaways sin pararse a pensar en su verdadero significado.Y se ve venir a kilómetros: formación del grupo, apogeo, disolución sin que los personajes parezcan extraer ningún tipo de conocimiento, o se introduzca alguna idea innovadora. Cantaron, fornicaron, bebieron, sufrieron, etc… ya nos lo conocemos.

A mí­ siempre me ha parecido que un film sobre músicos deberí­a ser un musical. O, en el mejor de los casos, que tu músico escogido tenga una personalidad lo suficientemente contundente como para llevar un film (que no es poco). Jett y Curie no las tienen. Son ví­ctimas. A un nivel dramático, nunca tienen la fuerza suficiente para ser ellas las verdaderas protagonistas de la acción. Nunca entendemos realmente su impacto –, o el entorno convulso en el que viven. Siempre están a merced de los acontecimientos y… y aquí­ voy a dejar de ponerla a caldo. Porque terminan los personajes y empiezan los actores. No deberí­ais desdeñar The Runaways. Es una peli de actores. Cada vez que se ve una, es un regalo.  Y en este sentido, es absolutamente fascinante, y un factor que realmente distingue a este film, porque para mucho más no da.

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Si hay pelí­culas que se recuerdan porque uno de sus actores protagonistas se emperró en reventar la pantalla, imaginaos aquí­, que hay tres. Kristen Stewart, Dakota Fanning y Michael Shannon. Dos actrices jóvenes –una que tira de ví­sceras, otra de profesionalidad–, y un actor que comienza a encontrar su propia voz avanzando por los derroteros del frikismo (Revolutionary Road, ésta, y My Son My Son What Have Ye Done–.  La tensión entre Stewart y Fanning es enorme porque su dinámica se alimenta dentro y fuera de la pantalla: una es la portadora de la llama, la otra es la musa –por cierto, Tatum O’Neal, otra que se la pegó y bien, interpreta a su madre–. Libre de Crepúsculo, Stewart necesita el papel como Jett necesita a Curie como esta a su vez, es necesitada por Fanning, quien por fin se desmelena. Stewart intenta ponerse a la altura de Fanning como Jett quiere importar a Curie. A Stewart no se la recordará por la de los vampiros. Eso lo garantizo ahora mismo. Temo por su salud mental y qué será de ella cuando tenga que dar el salto a un papel adulto. No quiero otro Edward Furlong en nuestras manos.

Fanning no tendrá esos problemas porque va a hacer lo que la dé la gana. Desde la escena de la primera “audición”, en la que Curie está absolutamente acojonada, evoluciona sin que nos demos cuenta a zorra compinchada, avergonzada, a la deriva, drogadicta, y finalmente redimida. Es el personaje más complejo del film, el que realmente traza un arco. No nos damos cuenta de la transición, porque Fanning es muy buena. No importa lo que hagan Stewart/Jett: nunca llegarán donde ella está. Y eso es brutal. En este sistema, Shannon es el Flavor Flav: sus manierismos y sus muecas contribuyen a aliviar la inmensa sensación de tensión que se respira –y, de paso, recordarnos que la edad es un factor (Stewart y Fanning tienen sólo 20 y 16 añitos, respectivamente) y que este tí­o casi se zampa a DiCaprio y a Winslet en Revolutionary. Ellas no tienen ninguna oportunidad. Niveles.

Total, que dejando a un lado a estos tres actores (intentadlo), la peli no me da ni para tres párrafos. No sé:  tan trabajada –no se le puede negar a Floria Sigismondi que le ha puesto mucho cariño– como pelí­n superficial y bastante predecible (“oh, la fama”). Más convencional de lo que parece, y en términos generales muy limitada. Les pasa a muchas pelis de este corte. En perspectiva, no me extraña que Stewart, Fanning y Shannon decidan ir casi por su propio camino. Y con todo, no deja de tener su gracia, ver a individuos brillantes destacar por encima de un producto artificial. Quizás como las propias Runaways. Hablando desde el metalenguaje, esta pelí­cula lo habrí­a clavado.


Floria Sigismondi | Floria Sigismondi, basada en el libro de Cherie Curie | Kirsten Stewart, Dakota Fanning, Michael Shannon, Stella Maeve, Tatum O'Neal, Scout Taylor Compton, Alia Shakwat, Riley Keough | Benoit Debie | Richard Chew | The Runaways | Eugenio Caballero | Art Linson, John Linson, Bill Pohlad | Brian Young, Joan Jett, Kelly Laguna | River Road Entertainment, Linson Entertainment, Runaway Productions |
  • Fare

    Bien, la he visto.

    La pelí­cula en si misma no vale ni medio duro, ni veinte céntimos. Es una bazofia aburrida desde el principio. Si no fuese por Kristen Stewart.

    Por que aquí­ la que se lleva el gato al agua no es Fanning, es Stewart. Dakota Fanning lo tiene relativamente fácil, tiene un personaje potente y una historia de ascenso-descenso que le da carisma de sobra. PERO. Ahí­ llega Kristen Stewart. Con esos ademanes vulgares, marimachos, con ese andar desgarbado y ese trasero enfundado en pantalones de cuero, con el pelo grasiento y alma rockera. Profesionalidad, tablas, y una capacidad para captar los detalles importantes de cada personaje.

    Entre Adventureland y esta pelí­cula me ha impresionado con esa capacidad. Por ejemplo, cuando se sentaba en Adventureland, cruzaba las piernas, le daba un aspecto infantil. Es guapa en un sentido guay, no inalcanzable. Yo creo que cuando somos más crí­os (e incluso de más mayores) nos quedamos un poco con esas tí­as que parecen inalcanzables, por que no tenemos nada a lo que aferrarnos de ellas y podemos inventarnos los espacios que no conocemos. Kristen Stewart no es así­, es más como esa amiga que sabí­as que estaba allí­ pero un dí­a de repente es preciosa y puedes tirarte horas hablando con ella. Es guapa en un sentido guay, muy guay.

    Y al revés, ella tiene el papel complicado. Por que Joan Jett es la de las letras, la contenida, la que se define por detalles sutiles. Ella es la rockera, es el alma, los ovarios. Y eso que el grupo no me dice nada; canciones de cuatro acordes y melodí­as con cambio de ritmo brusco.

    La pelí­cula no existe. Es solo una competición, y Stewart la gana con tablas, con oficio, es una actriz del quince.

  • kraventhehunter

    Dakota Fanning hace ya tiempo que tengo claro que va a ser una grande de verdad si no se estropea y sabe elegir bien los papeles. Por ahora es una máquina, en todo lo que ha hecho ha destacado. Es talento en estado puro. Hay que seguirla con atención…

  • grijaldo

    James Stewart era un GRANDE,hacia de tipo corriente como nadie,que conste en acta.

    Y piloto de bombardero con el grado de comandante en la segunda guerra mundial,con dos turnos de servicio sobre la Europa ocupada,ahí­,con dos cojones.

    Un respeto.

  • Jocaiba

    Pues ojo con la otra Fanning, Elle, que dicen que se come la pantalla en la nueva de Sofia Coppola.

  • Fare

    Es que, precisamente, ese es el mundo que definitivamente hay que pisar.

    Lo que ocurre con los actores en esta etapa del cine, es que los juzgamos como un todo, pero actuar es un trabajo fragmentado desde su origen. Y si no fijate lo que te pasa a tí­ con Fanning y Stewart. Juzgamos a los actores diciendo cosas como “tiene talento a pesar de…” o “es un burro, que le haya salido bien una vez no significa que…”.

    Los juzgamos de forma práctica, cuando realmente lo que fascina es el romanticismo. Para qué mentirnos. Nos encantan los momentos, pero acabamos dándolos de lado para calificar una carrera como buena o mala. Hace lo que puede, el director es malo, ha sido fallido, etcétera. Eso no existe.

    Mismamente Richard Harris, actor sobreactuador entre todos, en Las Horas tiene una escena antes de tirarse por la ventana. Habla con Streep y mientras lo hace, una sola lágrima, como una gota hecha de diamante, cae por su mejilla solitaria entre las arrugas. Se precipitaba algo, sin saber muy bien qué por parte del espectador, y durante ese segundo parecí­a que toda una vida se estaba auto purgando, preparada para salir a otro lugar, tan sumamente sobrehumano como un ser mitológico. Y en el siguiente plano aparece Streep Llorando como una madalena, luego rí­e y luego se preocupa, cambia de estado con una habilidad impresionante.

    Y yo solo puedo pensar, maldita sea, le ha jodido el momento a Harris.

    Por eso, lo primero, es aceptar que ese mundo existe. Sin reglas, sin paradigmas, por que la actuación es indefinible. Lo cual irónico, si se me permite, ya que se trata de humanos haciendo de humanos, mayormente.

  • http://www.lashorasperdidas.com Rafa Martí­n

    O por ejemplo

    Richard Harris (This Sporting Life) vs. Peter O’Toole (El León en Invierno). Nos damos de hostias hasta el dí­a del juicio.

    O hablamos de Auteil. O de Mifune. O de OLIVIER. O de Laughton. Day Lewis. Ganz. Landa. Rabal.

    Nos matamos. Pero una cosa es talento y otra cosa es carisma (yo lo llamo así­. Simplemente es “capacidad de empatizar con el espectador) Diferencia entre técnica y fútbol, que dicen los de Ecos del Balón.

  • http://www.lashorasperdidas.com Rafa Martí­n

    @fare

    Hepburn.

    Es decir, puestos ya en la escala Legendarias (donde viven Crawford, Davis, Streep, Huppert, Abril, y la Taylor de Zinc y esa BESTIA, BESTIA PARDA de Virginia Woolf)

    Hepburn.

    Pero aquí­, ya estamos en un mundo sin lí­mites (en el que puedo decir que Marlon Brando, Richard Burton y Gene Hackman son tres de los actores de habla inglesa más grandes que han pisado la faz de la tierra, y que odio a James Stewart, y quedarme tan pancho)

  • Fare

    PERO eso no quita que a mí­ Greta Garbo me hipnotice como al que más.

  • Fare

    Totalmente de acuerdo. Por eso Meryl Streep nunca me ha gustado tanto, yo me quedo con Julianne Moore. Aunque ella también tiene mucho talento.

  • http://www.lashorasperdidas.com Rafa Martí­n

    Intenta ver Hounddog, Ewieisze. Es su otro gran papel “ya no soy tan crí­a”. Eso sí­, aviso: la pelí­cula es una mierda como una catedral.

    A mí­ Fanning me parece acojonante. Un proyecto de estrella bastante potente. Peeeero Stewart me entretiene más. Me molan más los ovarios que el talento puro y duro. Si una es Messi, la otra es Baúl antes de la apendicitis.

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