Críticas

THE MECHANIC

Con iconos como Stallone o Schwarzenegger a un paso de la jubilación y un Bruce Willis bastante despistado en los últimos años, se ha ido perdiendo poco a poco la figura de macho badass y se echa de menos ver a alguien que tome el relevo generacional llevando el apelativo de héroe de acción del siglo XXI. Vin Diesel, Dwayne Johnson y algunos de los favoritos de esta página (Gerard Butler, Karl Urban, Timothy Olyphant y Tom Hardy) son algunos de los candidatos, pero de entre todos sobresale un único nombre: Jason Statham.

Mientras que unos compaginan el cine de tiros y mamporros con cintas para toda la familia haciendo de niñeras, hadas de los dientes o protagonizando comedias de mierda con Katherine Heigl y Jennifer Aniston –hasta cierto punto respetable, no voy a decir que estén tirando su carrera por el retrete, porque se lo han montado realmente bien y cobran una buena pasta, pero sí­ que me parece que están malgastando su potencial–, Statham se ha ido forjando poco a poco una imagen de tipo duro protagonizando thrillers y productos de acción.

Mi relación con Statham a lo largo de estos años ha sido de amor-odio, ya que durante mucho tiempo no fui capaz de encontrarle el punto. Cuando comencé a verlo me parecí­a el tí­pico modelo de Calvin Klein que se metí­a a probar suerte en esto de repartir leches, simplemente era ese tí­o que salí­a en las pelí­culas de Guy Ritchie y hací­a el cabra en Crank, pero con el tiempo he visto que es el único que se ha mantenido fiel a sí­ mismo y a su público. Tiene además un cierto carisma y desprende buenrollismo; sabes que se lo ha pasado de puta madre en el rodaje y hace que tú también te lo pases bien, cosa que a mí­ me ha ocurrido con esta pelí­cula en cuestión.

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La escena inicial de The Mechanic –remake de una cinta de Charles Bronson traducida en nuestro paí­s con el delirante, aunque acertado tí­tulo de Frí­amente… sin motivos personales— sirve para introducirnos a nuestro protagonista, Arthur Bishop (Jason Statham), un “mécánico”, alguien encargado de arreglar problemas y eliminar del mapa a facinerosos que puedan molestar a la gente que le contrata. Esta escena –la tí­pica de presentación para ver cómo opera realizando uno de sus encargos–, puede parecer algo cutre, pero una vez superada, comienza la verdadera pelí­cula.

A los diez minutos de metraje, nuestro protagonista acude a un local que suele frecuentar para gozar de los servicios de una meretriz. Tras terminar la faena, ella (la modelo sueca Mini Anden) decide ir a prepararle un bocadillo y se levanta de la cama completamente desnuda, para goce y disfrute del público; pero Bishop, en una demostración de fuerza de voluntad y nervios de acero, no pestañea, ni siquiera echa una mirada de reojo para ver cómo se aleja, simplemente continúa viendo el partido de fútbol, a la espera de que le traigan la cena. Es la viva imagen de la templanza y el autocontrol.

Esto, que parece una tonterí­a, sirve muy bien para comprender la psique del personaje.

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Bishop es un lobo solitario, frí­o, calculador y preciso, no descuida ningún detalle y nunca la jode, entra sin ser visto, hace el trabajo sin levantar la menor sospecha y sale por donde ha venido –Eh, productores de Hollywood, ¿sabéis qué actor serí­a cojonudo para hacer de Agente 47 en una peli de Hitman? Jason Statham–, pero también tiene su lado tierno. Además de todas las explosiones y asesinatos, Bishop guarda para sí­ una faceta hogareña y un rincón en su corazón para la moza anteriormente mencionada.

Es un hombre de gustos sencillos: tiene una casita al lado de un lago, pone a Schubert cada vez que llega de hacer una misión y usa su tiempo libre para hacerle unos arreglillos a su viejo Jaguar. Además, sueña con un mundo mejor alejado de toda esta violencia en el que podrá relajarse en alta mar a bordo de un yate.

Pero no todo es diversión, folleteo y relax en la vida de Bishop, ya que la muerte de su amigo Harry McKenna (Donald Sutherland en el clásico rol de mentor-figura paterna con el piloto automático puesto. Sale los diez minutos justos para poder cobrar el cheque) le hará juntarse con su hijo, Steve McKenna (Ben Foster), un nuevo compañero cuyos métodos a la hora de trabajar no son tan sutiles.

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Steve es impulsivo, visceral y busca la confrontación directa para dar rienda suelta a sus ansias de violencia, lo que chocará en un principio con el código de conducta de Bishop, que le acoge para meterle en el oficio de mecánico. Juntos comenzarán a realizar misiones en las que las cosas acabarán torciéndose, dando lugar a situaciones que pondrán en riesgo sus vidas.

La dinámica entre Statham y Foster es uno de los mejores puntos de la pelí­cula; funcionan como pareja, están compenetrados e incluso desprenden una tensión sexual que no veí­a en pantalla desde el dúo formado por Robert Downey Jr. y Jude Law en Sherlock Holmes. Son polos opuestos que se atraen.

Hablando de Foster en concreto, hay una cosa que me parece fascinante y es que es uno de esos actores que parece poquita cosa, siempre tapado en algún papel secundario, pero logra arreglárselas para ser todo un roba-escenas. Hay momentos en The Mechanic en los que parece el protagonista por encima de Statham. Tiene una extraña fuerza magnética y consigue una mezcla de debilidad y fragilidad mezclada con pura rabia y brutalidad. Parece que podrí­a quebrarse en cualquier momento, como una rama; pero es una rama llena de espinas.

En el lado negativo de la pelí­cula está uno de los grandes males que azotan el cine de acción de los últimos años: la sangre digital. En los primeros planos de las escenas de tiroteos se recurre al tí­pico chorretón hecho por ordenador; no son demasiados, pero deslucen un poco el conjunto y hacen que no parezca “real”. En el apartado fí­sico la cosa está más equilibrada, y nos permite ver cosas como a Foster enfrentándose contra un gigante en una pelea la que las hostias duelen de verdad. Un buen trabajo del equipo de especialistas hace que las escenas de acción tengan un cierto encanto y parezcan hechas con dos huevos, a diferencia de los tí­picos productos PG-13 que nos encontramos otras veces.

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No es el mejor trabajo de Simon West (ese lugar lo ocupa Con Air, una de las últimos joyas del cine de acción de los 90) pero es una cinta sólida e increí­blemente divertida. Es rápida, directa y va al grano con la historia y la acción, permitiéndose incluso el lujo de desarrollar un poco a los personajes principales. Hay pelí­culas que simplemente funcionan, a pesar de estar plagadas de tópicos, clichés y tener un argumento más visto que el tebeo, y The Mechanic es una de ellas.


Simon West | Richard Wenk y Lewis John Carlino | Jason Statham, Ben Foster, Tony Goldwyn, Donald Sutherland, Jeff Chase, Mini Anden | Eric Schmidt | T.G. Herrington y Todd E. Miller | Mark Isham | Jason Hamilton | René Besson, Robert Chartoff, William Chartoff, Rob Cowan | Boaz Davidson, Danny Dimbort | Millennium Films, Nu Image | Aurum Producciones | 8 |
  • jutsu_ldz_

    si soy sincero me puse a verla con muchas gans pero me qde dormido

  • Arambolo10

    Soy fan de Statham desde los inicios, como bien se dice, es el sucesor natural de Chuache y otros heroes de mamporros y cerveza, y hace buen papel -salva los trastos- en esta cutréz de pelicula.

    Lo siento, el 8 se lo doy a Statham, no al film, que como mucho se lleva un 4. El comparsa idem, es un sosainas prescindible al 100 por cien. El metraje, escesivo para lo que cuenta -a mi me aburrió en el cine mucho-, y se nota a la legua que la han realizado con cuatro duros, puro cine B con un actor que aun mereciendo ser de films A, tambien es de serie B.

    Recomiendo ver mejores glorias de este señor, Crank, Snacht, Death Race -puto film de culto por dios-.

  • mevasacomertologordo

    “esprenden una tensión sexual que no veí­a en pantalla desde el dúo formado por Robert Downey Jr. y Jude Law en Sherlock Holmes”
    Jajajaja, me descojono. ¿tensión sesuá?? ¿ya está el lobby gayer haciéndonos a todos julas para justificarse?

  • Pier

    La única súperestrella taquillera al nivel de lo que fue Sylvester Stallone durante todos los 80s es Vin Diesel con su saga de “Rápido y Furioso”(no sé que tí­tulo gracioso le pusieron a esta saga en España) y aún así­ Diesel se queda corto pues nunca ha tenido un film evento mundial como lo fue “Rambo First Blood Part II” y “Rocky IV” en su época o “Terminator 2: Judgment Day” en su año.

Críticas

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

la monja

Terror perezoso sostenido en un escenario terrorífico.

equalizer 2

Tu amigo y vecino Denzel.

Captura

La bestia domada.

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