Críticas

NUNCA ME ABANDONES

Casi más un estado de humor (escuchad tranquilamente la BSO de Rachel Portman) que una pelí­cula, Never Let Me Go sigue las vidas de tres jóvenes desde su infancia en la campiña británica, hasta su natural desenlace. Sucede que el film redefine la palabra “natural”. Sobre el papel es una extraña suerte de ciencia ficción: nos presenta un mundo exactamente igual al nuestro salvo en un aspecto diferencial. Uno sólo. La pelí­cula hace sus esfuerzos para ocultarlo hasta el instante preciso, y afecta a todo lo que viene a continuación, que es cuando el film comienza a sacar sus cartas y se revela como lo que es: una meditación explí­cita sobre la mortalidad, y su lema es “aprovecha el momento”. Por la temática, lo habréis adivinado, no es un film sencillo, pero tampoco es inaccesible, aunque a veces se haga difí­cil de querer, en parte porque cualquiera que haya visto algún avance habrá descubierto que se trata de un film muy contenido en el plano emocional, y enormemente académico a nivel técnico –que por otro lado es simplemente apabullante–. Pero tiene arrestos de pelí­cula maravillosa y verdaderamente única, aunque haya que poner mucho, quizás demasiado de nuestra parte, para encontrarlos.

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Dije que es ciencia ficción pero el género aquí­ no es un aspecto realmente importante. Poco más, pero tampoco demasiado, es el “vestido” que se pone: la puesta en escena clásica de peli británica Ivory Merchant, inusual para una producción de estas caracterí­sticas. En realidad, lo que importa es que Never Let Me Go es un drama de personajes que están condenados a vivir de una manera predeterminada, y el destino que les espera es agónico y atroz (en pos de un bien mayor, claro está). Parecen personas, piensan como personas, sienten como personas. Pero, según los términos en los que se nos describe la sociedad del film, no son personas. Son una clase diferente. No, repito, no son personas. Tampoco son mucho mejores que animales. Y, viendo lo que sus vidas les deparan, un espectador/a capaz de sintonizar con el film sentirá posiblemente terror absoluto y rabia absoluta.

Llegados a este punto, uno tiene que quitarse el sombrero ante un film que es consciente de que tiene dos problemas graves, graves y los evita con un salto de fe. Primero: es demasiado conveniente y nos obliga a aceptar demasiadas cosas. Dicho de otro modo: Never Let Me Go no hace ningún tipo de esfuerzo para justificar la realidad en la que transcurre. Sí­, es descriptiva –hay diferentes clases de …– pero también es deliberadamente vaga en aspectos importantes y quien necesite una explicación más racional para empatizar con el film puede sentirse graví­simamente decepcionado. Segundo: es formal hasta el punto de convertirse en una postal. Este último aspecto, no obstante, provoca una sensación extraña. Las pelí­culas de ciencia ficción no deberí­an tener este aspecto –paisajes estáticos, inmaculadamente encuadrados, que se combinan con ambientes decimonónicos en las escuelas y estética sesentera en el mundo exterior– , pero Never Let Me Go es un film formal e inmóvil, en un mundo paralelo formal e inmóvil. Con todo, a veces es una verdadera exageración, y da la sensación de que a veces el film se enorgullece del camino estético que ha elegido, pero no deja de ser, en cierto modo, justificado. Romanek salva el problema, y lo convierte, desde cierto oblicuo punto de vista, en una ventaja. Gloria.

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Insisto: drama de personajes. Si quitas eso, no tienes peli. Todo su mensaje emerge de los tres. Ruth, Kathy y  Tommy. Será un triángulo amoroso –bonito, tierno, pero tampoco muy relevante–. Les seguimos desde muy pequeños, a su paso por diferentes instituciones escolares aisladas del mundo exterior muy eficaces a la hora de controlar a los alumnos (soberbia Charlotte Rampling como directora, pero soberbia de verdad) y de que aprendan mecanismos sociales muy básicos en caso de emergencia (ej: cómo pedir un café). Pero en lo que se refiere al terreno más í­ntimo –el arte, o las relaciones personales, comenzando y terminando por el sexo–, y sobre todo, en relación a lo que les espera, los chavales tienen las ideas menos claras: sobre todo, porque están solos, y no ayuda que todos los trabajadores de la escuela les observan con una confusa mezcla de penita y displicencia. Algo raro pasa. Tommy, el más sensible de los tres, lo sabe, pero no tiene forma de expresarlo. Ruth, su polo opuesto, lo sabe, pero lo ignora: confí­a en que su atractivo fí­sico y su capacidad para mimetizar los comportamientos de los actores que ve en la tele sirvan para guiar su vida. Pero Kathy, nuestra protagonista, concentra la mayor carga del drama: simplemente, lo sabe, y lo acepta con una cómoda (y terrorí­fica) resignación. Es inevitable. Y es ahí­ donde, bajo presión y a sabiendas de que todos los esfuerzos para cambiar la vida de uno son completamente inútiles, Never Let Me Go nos guarda sus mejores momentos –y no ahondaré en las interpretaciones del trí­o protagonista: todas ellas, y sí­, Knightley incluida, son todo lo perfectas que podrí­an ser. Son Tommy, Ruth y Kathy, aunque vale la pena insistir en que el rango de interpretación de Mulligan, quien aparenta entre 20 y 35 años, es enormemente prometedor–.

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Pero va incluso más allá, y lo sabréis en cuanto os déis cuenta de ese aspecto que os mencionaba antes y que no quiero revelar. Aborda cuestiones de clase, sobre la capacidad artí­stica, y sobre la herencia fí­sica y emocional, relacionando con sutileza capas y capas de contenido, hasta conseguir una auténtica sensación de conjunto. Más que su (vale la pena insistir) increí­ble ojo –y el de su dire de foto, Adam Kimmel–, Mark Romanek demuestra el pulso suficiente para aunar todas las piezas y no traicionar jamás los principios que se impone, tanto en lo bueno como en lo malo. Director poco dado creo yo a bailar el agua de los grandes estudios –recordemos su experiencia en The Wolfman– y a seguir inmediatamente.

Nerver Let Me Go es un film extraño, de pequeños placeres y raros detalles, en el que sólo hay una escena en la que las emociones explotan, y queda rara. Me pregunto si un espectador con pocas pelis a sus espaldas tendrá la paciencia suficiente para encontrarlos. Espero que sí­. Otros ya más avezados –y esto también es perfectamente posible porque es un film muy distante, no encontrarán motivos para conectar– En lo que si me atrevo a pronosticar cierto consenso, es en que estamos ante una de esas pelis de La 2 a las tres de la madrugada, que con el paso del tiempo se convierten en í­ntimas y personales, territorio privado del espectador/a. A mí­, simplemente, me ha parecido una gran, gran pelí­cula, una de las pocas obras verdaderamente melancólicas que he visto en lustros, pero es su cariz especial lo que vale su peso en oro.


Mark Romanek | Alex Garland, basado en la novela homónima de Kazuo Ishiguro | Carey Mulligan, Keira Knightley, Andrew Garfield, Izzy Meikle-Small, Charlie Rowe, Ella Purnell, Charlotte Rampling, Sally Hawkins | Adam Kimmel | Barney Pilling | Rachel Portman | Mark Digby | Allon Reich, Andrew McDonald, Kazuo Ishiguro | Tessa Ross | Fox Searchlight Pictures | Hispano Foxfilm |
  • xanti82

    Pero Angel, el libro empieza asi tambien.

  • http://www.lashorasperdidas.com/ Ángel Vidal

    Más de dos meses después, y totalmente por sorpresa, me la he encontrado hoy al ir al cine. Me ha gustado mucho cómo dirige Romanek; tiene mucha clase y sabe llevar muy bien a los actores (a los tres niños y a sus equivalentes en la madurez).

    Por ponerle una pega; yo hubiera quitado el primer minuto de pelí­cula y habrí­a comenzado a pelo, así­ la sorpresa es mayor.

  • xanti82

    Esta pelicula esta desde ya entre mis favoritas. En el futuro sera una pelicula de culto.
    La he visto ya muchas veces y no me la puedo sacar de la cabeza. Hasta Keira esta bien haciendo de la manipuladora Ruth. Y de los protagonistas no puedo mas que decir maravillas. Lo que hace Carey Mulligan (Por cierto, en todas sus peliculas) es indescriptible. Un dia de estos va a interpretar a un arbol y va a conseguir que nos lo creamos.
    La musica no es solo un Score bello, es como el latido del corazon de la pelicula.
    Complementa maravillosamente al libro. Es una peli que entristece mucho pero te plantea miles de ideas.

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