Críticas

CARLOS

Es difí­cil juzgar correctamente una pelí­cula de 165 minutos que en realidad es el remontaje a modo de largometraje de una miniserie de tres capí­tulos y más de 5 horas de duración. Para la crí­tica profesional la miniserie de Olivier Assayas, producida por Canal + y que se proyecto í­ntegramente en el pasado Festival de Cannes ha sido sin duda uno de los acontecimientos “cinematográficos” del año. Y es que es curioso que lo más destacado del prestigioso y mediático festival francés fuese precisamente una serie de televisión, aunque a lo mejor, más que curioso, deberí­a decir sintomático. Y es que en tiempos en los que se ha hecho evidente la carencia de ideas nuevas en el cine y el miedo a asumir riesgos de un sector que aún no sabe qué rumbo debe tomar de cara al futuro, es normal que lo bueno venga de un sector aún potente y poderoso como la televisión, que además, en los casos de las cadenas de pago, ha sabido imitar los buenos referentes (HBO y BBC) y fagocitar a cineastas que veí­an cómo su campo de acción y su audiencia estaban cambiando su forma de ver cine (entendido de la forma más amplia posible).

Así­ que hay que tener en cuenta que lo que he visto es un montaje “castrado” de la obra completa, una reducción de metraje que desde luego se nota en saltos temporales, que van más allá de la mera elipsis, y en la irregular dedicación que se da a los distintos pasajes de la vida en activo del famoso terrorista Carlos, un hombre que fue actor y testigo de los cambios geopolí­ticos más relevantes del final de la guerra frí­a, y a su manera, un divo del terrorismo para el cual, al menos según el planteamiento de Assayas, primaba más la notoriedad personal que los valores por los que luchaba.

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El retrato de Ilich Ramí­rez Sánchez es casi tan frí­o como la actitud de éste a la hora de apretar el gatillo. Un tipo con una más que notable ausencia de empatí­a, incluso hacia sí­ mismo, que le hace vivir las cosas desde su creado personaje, Carlos, y no como una persona corriente. Es posible que para ser un terrorista no haya más narices que estar hecho de una pasta especial, la que te permite distanciarte de tus ví­ctimas, pero de igual modo, no te deja vivir tu vida en plenitud. Y es que en el caso de Ilich/Carlos, sólo parecen afectarle de verdad los momentos en los que se siente protagotagonista de la historia y aquellos en los que puede dejar de serlo. Mujeres, hijos e incluso compañeros de batalla no son más que herramientas para un fin, que no es otro que vivir la vida al lí­mite, aunque no sin cierta superficialidad que se deriva de contrastar su discurso y sus acciones. Assayas opta, por tanto, por distanciarse del icono mí­tico y retratar al hombre de la forma más objetiva posible, sin juicios de valor, pero sin concesiones, una personalidad a medio camino entre el idealismo y el egocentrismo, y bastante alejado de la imagen de asesino implacable y certero que las decenas de relatos y pelí­culas que se han hecho sobre él han dado. Una persona con la que entramos en contacto cuando ya es un consagrado terrorista, sin conocer el cómo y el por qué ha llegado hasta ahí­.

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Esa misma frialdad y distancia que toma la pelí­cula respecto al personaje sirve a su vez para hacer un excelente retrato histórico y un análisis bastante cuidado y poco usual de los tejemanejes polí­ticos de la época que a Carlos le tocó vivir. Una época en la que, de forma no muy distinta a la actual, las grandes potencias mundiales financiaban extraoficialmente a aquellos grupos terroristas que jugaban a favor de sus intereses, que nunca van desligados de lo económico, y evitando así­ mancharse las manos. Una actitud de la que nuestra realidad actual es una clara consecuencia, ya se trate del conflicto entre Israel y Palestina o de la creciente tensión en los distintos regí­menes totalitarios de Oriente Medio.

Entre los momentos más logrados de la pelí­cula destaca la larga secuencia del ataque a la OPEP, para la que Assayas construyó una réplica del la sala en la que sucedió todo, y en la que se palpa la tensión y la improvisación de un plan que distó mucho de ser perfecto.

Al final cabe concluir que el idealismo está muy lejos de ser algo que mueva el mundo, incluso cuando se trata de grupos que se sitúan al margen de cualquier ley para alcanzar sus objetivos polí­ticos, ya que tarde o temprano sucumben a bajas pasiones como el poder, el dinero o la mera notoriedad.


Olivier Assayas | Olivier Assayas, Dan Franck, Daniel Leconte | Edgar Ramí­rez, Alexander Scheer, Alejandro Arroyo, Fadi Abi Samra, Ahmad Kaabour, Talal El-Jordi, Juana Acosta, Nora von Waldstí¤tten, Christoph Bach, Rodney El Haddad, Julia Hummer, Antoine Balabane, Rami Farah, Aljoscha Stadelmann, Seid Hamdan, Fadi Yanni Turk, Katharina Schüttler, Badih Abou Chakra, Basim Kahar, Cem Sultan Ungan | Yorick Le Saux, Denis Lenoir | Luc Barnier, Marion Monnier | Franí§ois-Renaud Labarthe | Jens Meurer | Sabine Sidawi-Hamdan, Judi Tossell, Raphaí«l Cohen | Films en Stock, Canal +, Egoli Tossell Film, Arte France, Medienboard Berlin-Brandenburg, German Federal Film Board | Alta Films |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • serpico84

    En c+ parece que la emitirán completa

  • Fabian Mm

    He visto la miniserie de 3 capitulos,es excelente…

    La actuacion de Edgar Ramirez es fenomenal,si tiene grandes oportunidades,le auguro una carrera exitosa como actor.

    Muy recomendada!

  • Doctor diablo

    Grigori como supongo que escribes esto desde una conexion ADSL debo informarte que “ya ha salido”.
    De nada

  • Grigori

    Tengo ganas de verla, la verdad. Pero esperaré a poder conseguir la versión completa que a buen seguro acabarán sacando.

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