El grandísimo Jonathan Demme ha expresado su opinión sobre el estado actual de lo que llamó como “cine de gran presupuesto”, un ámbito que le supone “un esfuerzo” para el que ya no está preparado, a tenor de resultados eficaces conseguidos por miniproducciones como, según citó, Napoleon Dynamite, capaces de recuperar su inversión y abanderadas, ojo, de “un mundo sin beneficios” que le parece “extraordinario”.
“Estan pagando cero para hacer películas que cuestan cero, y que distribuyen a coste cero. Es un lugar extraordinario donde rodar películas se ha convertido en un vacío sin beneficios”, declaró Demme, quien se refirió a Youtube como un mundo donde hay “chavales que tienen doce años, a quienes se le ocurre una idea graciosa– y van y la ruedan”, declaró Demme, quien se ha dejado caer por el Festival de Cine Internacional de Aruba para recoger un premio por su documental de 2003, The Agronomist, sobre el periodista haitiano Jean Dominique.
Demme reconoció que en cierto modo, su estilo –que definió como “hiperestilizado”– ha supuesto una tara a lo largo de su carrera. “El Mensajero del Miedo costó una fortuna precisamente por eso, y ha llegado un punto en el que ya no me siento cómodo cuando gasto mucho dinero en una película”.
“A mi ya no me merece la pena el esfuerzo de hacer estos films de gran presupuesto”, consideró Demme, educado en la ultraeconómica factoría de pelis de Roger Corman, y que tiene pendiente de rodar Zeitoun, la adaptación de la obra de Dave Eggers.