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ADICCIONES Y ESPECTÁCULO

Tras la muerte este sábado de Amy Whinehouse por causas aún no aclaradas (aunque claramente vinculada a su adicción a las drogas) Nikki Finke, la gurú de la información en Hollywood, hace hoy un alegato a favor de que la industria del cine y la televisión tome cartas en el asunto de las adicciones de muchas de sus estrellas, productores, etc. En resumidas cuentas, Finke apela a la responsabilidad de la industria sobre los miembros de la misma.

Históricamente el mundo de la música, el cine y el arte en general ha estado muy vinculado a las adicciones. No en vano el cóctel formado por el dinero, la adulación y la inseguridad es tremendamente peligroso para alguien con la cabeza no suficientemente fría ante las derivaciones de carreras en las que, bien por empacho de éxito o por el dolor del fracaso, la estabilidad y el control son una utopía. A eso se une la imagen romántica que muchas veces se acaba generando en torno a figuras de gran talento con muertes prematuras debidas a vidas consumidas en excesos. Esa idea de que vivir al límite supone vivir con intensidad, de que una vida que mezcla talento, éxito y tormento es una vida plena. El actor Russell Brand habla de eso en su blog en una carta dedicada a que era su amiga: “Ahora Amy Whinehouse está muerta, como muchas otras innecesarias muertes que han sido retrospectivamente romantizadas en los 27 años de edad. Pero si esa tragedia era evitable o no es ahora irrelevante. Hoy ya no se puede prevenir. Hemos perdido una hermosa y talentosa mujer por culpa de esa enfermedad (la adicción)”.

El propio Brand habla de su problema con las adicciones y cómo las ve actualmente: “La adicción es una grave enfermedad. Sólo puede acabar con prisión, internamiento en una institución mental o la muerte. Yo tenía 27 años cuando con la ayuda y la amistad de un centro de tratamiento pude recuperarme. A través de ellos empecé a colaborar en programas de ayuda a alcohólicos y drogadictos que son muy fáciles de encontrar y abiertos a cualquiera con el deseo de dejar de beber y sin los que yo no estaría vivo“.

Finke, tras leer el texto de Brand, se reafirma en su postura de exigir responsabilidad a la propia industria del entretenimiento “que no está haciendo suficiente como institución para dejar de utilizar a sus artistas adictos y empezar a ayudarles”.  Según ella “este es un mundo sin ningún sentido de la responsabilidad personal y menos aún corporativa. A mediados de los 90 la industria musical hizo un profundo análisis sobre el problema de las adicciones y su papel en ellas antes de que fallecieran más artistas. Pero todo eso se echó a perder cuando despidieron al entonces presidente de la National Academy of Recording Arts & Sciences Michael Greene” preguntándose además cuánto tiempo tendrá que pasar para que los mandamases de la industria se den cuenta de la cagada que ha supuesto el cierre de las coberturas a ese tipo de problemas de la Motion Picture & Television Foundation, algo así como una mútua médica para gente del mundillo.

El problema, de todos modos, quizás vaya más allá de lo que Finke y Brand comentan, y es que la industria del espectáculo ya no vende o promueve esa imagen romántica de sus cadáveres exquisitos, sino que ha generado toda una industria parasitaria como es la prensa del corazón más descarnada, que recicla sus muñecos rotos y los convierte en una nueva forma de hacer dinero como frikis televisivos, ya sea a través de realitys o simplemente exprimiendo sus desgracias mediante el acoso, la humillación y la burla constante y siempre haciendo equilibrios en esa fina línea de lo tolerable, dando lecciones morales con una mano y poniendo la otra con un cazo para recoger todo el dinero que genera el morbo de ver a un famoso arrastrase por el suelo para comerse una hamburguesa (por poner un ejemplo). Aquí conocemos bien ese problema porque en España no somos ajenos a esa tendencia.

Es por ello que Finke denuncia que el mundo del espectáculo no tome medidas similares a las del mundo de los deportes, donde se aparta a los adictos hasta que no acepten ayuda y se rehabiliten. Pero como ella dice “eso supondría controlar grabaciones de discos, giras, filmaciones o programas de televisión independientemente de su coste. Y por supuesto los grandes medios deberían aceptar la dinámica de apartar a todo artista adicto que rechazase un tratamiento”. Finaliza Finke tildando a la industria de “vergonzosamente avariciosa” por haber tolerado que Whinehouse siguiese trabajando en condiciones deplorables hasta su muerte a pesar de que ya en su tema más famoso, Rehab, se burlase de cómo rechazó tratarse, o que permite a Charlie Sheen, hoy por hoy un tipo que no conoce límites como aspiradora de coca humana, firmar un jugoso contrato para una nueva sitcom después de ser despedido de la anterior y seguir sin rehabilitarse.

El problema es que se va a serguir trivializando una situación realmente grave que cuesta vidas de mucha gente en la industria, una industria que es vista por el mundo sociedad que a veces imita y a su vez retroalimenta esas conductas. No hay más que ver cómo casos como los de Sheen, Britney Spears o Lindsay Lohan, lejos de ser unas rarezas, se van multiplicando poco a poco dentro de un mundo que saca tajada de cada borrachera, pelea o “extravagancia” que se marca el famoso de turno. Famosos que, para colmo, cada vez son más jóvenes.

Hoy por hoy el límite es muy difícil de establecer con esa doble moral que creo que ya nos marca a todos, y poca solución va a tener si cada vez que se expulsa a un actor desmadrado de una producción se le recicla precisamente para que de la nota en un reality. Tanto en Estados Unidos como aquí somos además muy hábiles para emborronar a alguien sorbiendo hasta las pelusas mientras dejamos intacto el resultado viéndole tambaleándose por un escenario o zurrándose con un segurata. El morbo vende, el chuloputismo vende y nos encanta descojonarnos viendo a alguien cuya vida parece idílica caer más bajo que nosotros. Te hace gracia, y en el fondo, te hace sentir mejor porque “yo no soy así y no hago esas cosas (pero las veo)”.

A riesgo de quedar como un moralista retrógrado creo que sí que hay límites cuando pasamos de la ficción a la realidad. Y es que si hace unos meses defendía la existencia y exhibición de una película como A Serbian Film por ser precisamente una ficción, creo que también habría que denunciar a que en las mismas cadenas (o empresas) donde la gente se echa las manos a la cabeza por algo así, son capaces de exprimir cualquier tipo de miseria REAL hasta la saciedad ya sea en realitys aparentemente inofensivos (y no me refiero a los más obvios, sino a algunos como Mis Dulces 16 o Jersey Shore) como en programas hechos por y para humillar al famosete (no hay más que ver la contradicción de un blog referencial como Perez Hilton o diarios como The Sun que lloran la muerte de Whinehouse, pero que han llegado a ser lo que son sacando cada escándalo suyo o de artistas similares).

La industria, por tanto, si no ha generado ciertos monstruos (que luego cada uno también es libre de hacer con su vida lo que quiera), desde luego si que se ha beneficiado de ellos e incluso les ha dado algún empujoncito para que una vez agotados artísticamente siguieran dando dinero de la forma que fuese. Majors y parásitos tienen responsabilidad en ello, desde luego, y lo que propone Finke es lo mínimo que deberían hacer para, por lo menos, acotar un problema y tratar de solucionarlo.

Mientras tanto, el resto, como dice Brand deberíamos empezar a ver el tema de la adicción “no como un crimen ni como algo romántico, sino como una enfermedad que puede llevar a la muerte. Debemos revisar cómo la sociedad trata a los adictos, no como criminales, sino gente enferma que necesita ayuda”.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • http://www.facebook.com/profile.php?id=530855755 Mike H. Sarmiento

    La que armé aquí cuando dije que Amy Winehouse iba a salir en la segunda temporada de “The walking dead” jajajaja.

  • http://www.ciudadanomike.com Mike

    Al final me fui a tomar las birras y estoy de doblete. Esto ha sido a las 3 de la mañana. Y encima no puedo dormir porque al llegar a casa me he encontrao un lagarto enorme y hasta que no lo encuentre no quedo tranquilo.

    http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/222521_10150241855800756_530855755_7854421_4280373_n.jpg

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute
  • http://anchiano.blogspot.com DjHulk

    A mi me lo de esta chica me la pela bastante. Se gastaba la cabrona 300 leuros (eso solo en marihuana) a la semana y cobraba una pasta en los conciertos, para subir luego a cantar con un pedal impresionante, estafando al respetable. Que lo mínimo que podìa hacer era ser profesional y drogarse despues de la actuación, digo yo. En fin, la gente lo que está es mayormente gilipollas, con tanta pena y tanta hostia por una tía que no conocían de nada. A mi me daría pena que se muriera un amigo, o un familiar, y hasta el vecino de enfrente al que le doy los buenos días, ¿pero por la pelos está, que ni me va ni me viene? ¿Es que estamos locos?

    Tenia una voz impresionante y mucho talento, pero como persona me da a mi que dejaba mucho que desear. Hombre, no voy a ser tan insensible, y evidentemente que alguien se muera tan joven, y por una cuasa tan estúpida como la droga (no estúpida como causa en sí, pero si que me parece muy estúpido el drogarse), no es motivo para descojonarse, pero tampoco para ponernos guays, que he leido cada chorrada en este sentido estos días que ha sido de mear y no echar gota. La gente se muere todos los días en todas las partes del mundo, de hambre, de frío, de enfermedades espantosas o de un tiro en la frente y a nadie le importan una mierda. Pero esta, que era famosa y salia en los medios, por esta si tenemos que hacernos preguntas, lamentarnos de la maldad de la industria y el morbo del público y evitar hacer chistes de mal gusto. A todo eso lo llamo yo hipocresía.

    Yo soy partidario del humor negro de Mike. En cambio me molesta mucho el nefasto invento este de lo políticamente correcto y la gente que se va dando golpes de pecho y escandalizándose por todo y luego son los más cabrones del mundo. Así que entre una habitación llena de bienpensantes, prefiero otra hasta la boca de cajas de sal gorda.

  • grijaldo

    Más razón que un santo.

  • naxete_69

    Grijaldo el Rober se murió hace unos días. Y aunque “Porretas” esté ligado a música para minorías, nos han dejado su impronta en el rock nacional. Claro que su muerte no vende. Porque en este país si no eres triunfito o popero vende discos aquí no te promociona ni dios. Salvo si te llamas “Extremoduro”, el único grupo que sin conceder una puta entrevista ni promoción se ha colado en el número 1 durante semanas. Pero no lo busquéis en ningun periódico o canal de televisión porque esto no lo ha nombrado nadie…

Críticas

la monja

Terror perezoso sostenido en un escenario terrorífico.

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Tu amigo y vecino Denzel.

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La bestia domada.

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Pillad palomítas.

ant-man-y-la-avispa

Aquí hemos venido por las risas.

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