Críticas

GREEN LANTERN

Tercera película de superhéroes del año y una más en la ya larga lista de adaptaciones, readaptaciones, secuelas, etc. de materiales relacionados directa o indirectamente con el mundo de los héroes de cómic. A estas alturas resulta verdaderamente complejo encontrar una gota de originalidad en este tipo de producciones destinadas al gran entretenimiento en las salas más tochas de nuestros cines pero que paradójicamente se están convirtiendo en cualquier cosa menos en algo emocionante.

Green Lantern es sin duda un título menor, rutinario y resulta incluso poca cosa viniendo de quien viene, Martin Campbell, un tipo acostumbrado a lidiar con grandes franquicias y que ha demostrado tener muy buen hacer, siempre y cuando no le pasen un guión tan perezoso como el de esta película. Green Lantern, como ocurría con Thor, probablemente no decepcione al gran público, es una película entretenida (que es lo menos que se le puede pedir a una cinta de este tipo) y cumple a rajatabla con lo que se espera de la ya típica película de superhéroes que inicia una franquicia, a saber: mindundi de la vida es bendecido/maldito con un poder especial que le obligará a asumir la responsabilidad de salvaguardar el mundo y a su vez a sacrificar una parte o la totalidad de su vida personal/amorosa.

Sin embargo, con Ryan Reynolds como protagonista, se nota que en Warner han querido hacer su propia versión canallita del superhéroe como hiciera Marvel con Iron Man. Han elegido la versión del héroe cuyo alter ego es Hal Jordan, piloto de pruebas, una especie de Maverick chulopollas (sé que es una redundancia), pero simpaticón y entrañable. Un tipo tan talentoso como irresponsable que deberá asumir su condición de héroe muy a su pesar, igual que le ocurriese al Tony Stark interpretado por Robet Downey Jr. Por desgracia todas las similitudes acaban ahí, en las intenciones, porque donde Jon Favreau conseguía armar una película sólida, con un protagonista muy carismático y divertido y con secundarios entrañables, Campbell debe conformarse con un guión lleno de ideas trilladísimas que no ha sabido salvar.

Entre esos lugares comunes (¡finalmente he sucumbido a la expresión!) encontramos desde una némesis envidiosa (el obligado “viejo amigo” retraido y miserable que no pudo quedarse con la chica), al típico pasado tormentoso en el que la sombra del padre se extiende hasta el presente, para lo que Campbell nos casca una serie de flashbacks de telefilme muy chuscos. Las escenas románticas y familiares no son menos cutronas, llenas de personajes irritantes de todas las edades. El enemigo final, Paralax, teniendo un concepto bastante potente, no se explota demasiado más allá de ser una gigantesca masa que vaga por el espacio metiendo miedo, lo que es combatido por la voluntad que alimenta la luz verde del anillo. Una lucha de fuerzas simple como un botijo para venir de los que son, en teoría, los seres más antiguos e inteligentes del universo.

Pero bueno, cierto es que Reynolds sale airoso y Peter Sarsgaard resulta tan friki que llega a ser divertido cada vez que sale en pantalla con ese cojón de Yeti que le han puesto por frente. Sin que las escenas de acción resulten especialmente destacables, al menos son competentes y a nivel técnico están mejor resueltas de lo que pensaba cuando vi los trailers. El 3D, como un muchas de las películas de este año, no molesta pero tampoco destaca, algo que sin duda debería hacernos pensar si realmente compensa soltar 3 o 4 euros más para ver la película en un formato del que pasados 2 minutos nos olvidamos por completo.

Si os la tomáis como una peli muy ligerita de verano, tiene un pase, si vais esperando una película de superhéroes en condiciones os podéis ver francamente decepcionados ante una historia y unas secuencias de nula originalidad, y en ocasiones, propias de una peli de sobremesa de Antena 3.


Martin Campbell | Greg Berlanti, Michael Green, Marc Guggenheim, Michael Goldenberg | Ryan Reynolds, Blake Lively, Peter Sarsgaard, Mark Strong, Tim Robbins, Jay O. Sanders, Taika Waititi, Angela Bassett, Mike Doyle, Nick Jandl, Dylan James, Gattlin Griffith | James Newton Howard | Dion Beebe | Grant Major | Stuart Baird | Greg Berlanti, Donald De Line | Herb Gains, Andrew Haas | Warner Bros. Pictures, DC Entertainment, De Line Pictures | Warner Bros. |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Jerry Cornelius

    SPOILER

    El peor momento del guión, ése donde uno sabe que al escritor se le ha ido la olla y ya va por Australia, es la escena donde tras al menos una hora de ver a Ryan Reynolds huyendo de sus responsabilidades como súperpolicía de la galaxia, dejando a todo un estado al borde de la quiebra y del paro, haciendole el quite al pibón de turno porque siente que lo fastidaría todo, Peter Sarsgaard (Hector Hammond) entra al despacho de su padre que le dice, a este pobre perdedor que mal vive en una casa oscura y apenas se resiente, que ni siquiera lo llamaron para analizar el cuerpo del alien porque es especialista en una ciencia ridículamente especializada, sino porque el padre es senador.
    Y el tipo, con dos cojones, se larga de la oficina, tras apelar que existe gente más calificada, que siente náuseas de haber sido elegido por mero nepotismo.
    Y te das cuenta allí de que es el personaje más espeso de la historia. Mucho más ético que Ryan Reynolds y que su chica, que pretendían estafar a la Fuerza Aérea y fueron capaces de sabotear su propia venta para luego recuperarla. Un tipo que va a terminar con el cojón del Yeti en la frente. Eso te jode un guión. Porque en la escuela te dijeron que un villano debía ser empático. Y lo consiguen. Pero también debieran enseñarles a estos guionistas que es el protagonista quien debe ganar la simpatía del público. Reynolds hace lo que puede pero qué diablos.

    FIN DEL SPOILER

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