Críticas

SOMEWHERE

Somewhere, el cuarto film de Sofia Coppola, está protagonizada por Johnny Marco, una estrella del cine de acción que contempla si no hay algo más en la vida que conducir ferraris, encamastrarse con pibones, vivir en hoteles de lujo y tirarse las horas muertas jugando al Guitar Hero con un colega…

…hm…

Refraseo: Sofía Coppola está absolutamente convencida de que para una estrella de Hollywood hay algo más en la vida que conducir ferraris, encamastrarse con pibones, vivir en hoteles de lujo y tirarse las horas muertas jugando al Guitar Hero con un colega. La respuesta es la súbita aparición de una hija preadolescente. Añádase este toque de contenido autobiográfico y con todos ustedes Somewhere, film que huele por todas partes a pedalada de retroceso después de pasarse tres pueblos con Maria Antonieta pero que paradójicamente acaba por convertirse en importantísimo para la carrera de Coppola, porque es la temida Cuarta Película: la que sucede cuando todas las expectativas han sido calibradas, estudiadas y machacadas, el vaho ha desaparecido del espejo y solo queda usted, señor/a director/a (y voy a poner un paralelismo, meramente como ejemplo, con Aronofsky): carece del fulgor del debut (Pi – Las Vírgenes Suicidas), de la depuración y pasión de la segunda entrega (Requiem por un Sueño – Lost In Translation) y del “me conoce todo el mundo, soy la bomba, lo váis a flipar” de la tercera (The Fountain – Maria Antonieta)*. Este es El Luchador de Sofia Coppola: un film más maduro, más sólido y más calculado que contiene las señas de identidad de la directora, examinadas desde otro ángulo personal. Si es uno ligeramente distinto o es el mismo, pero más profundo, eso os corresponde a vosotros. Pero, desde luego, es otro.

Somewhere es una peli con cierto (y apunto… relativo) encanto. No es algo para la historia porque Coppola pone deliberadamente el listón muy bajito: hay muy pocos conflictos abiertos, no hay una excesiva tensión dramática, tampoco es particularmente entretenida, hay muy pocos momentos memorables y repite unas cuantas escenas para machacarnos puntos que ya conocemos. Sin embargo, tiene virtudes y que pueden pasar desapercibidas con facilidad, en particular la pausada confianza que deposita Sofia Coppola en el material, con cierta tendencia retro a través de la fotografía de Harris Savides (Zodiac, Greenberg, American Gangster… si quieres que tus pelis retrocedan un cuarto de siglo en el tiempo: Savides) , sus dos interpretaciones principales , o a lo mejor soy yo, que tengo una especial simpatí­a por films protagonizados por padres e hijos, o personajes que intentan cubrir cierto vací­o “espiritual”, en términos generales. El problema es que a veces la película me pareció pedante de cojones y tras pensármelo un poco decidí que no era así: primero porque me creí lo que me estaba contando, y segundo y más importante, me resultó deliberadamente apacible y “deliberadamente apacible” es sinónimo de cineastas que han llegado a un estado de madurez en el que ya no creen que sea necesario alterar los nervios del público apretando y aflojando el pie del acelerador. El ritmo de Somewhere es, más importante que lento (es lento de cojones, en realidad) o rápido, constante.

Sea como fuere, la cosa se alegra mucho cuando entra Elle Fanning en pantalla. Después de verla en Super 8, y a su hermana cualquier otra película en la que haya participado, ambas hermanas parecen ir más allá de la interpretación para dedicarse a establecer una máxima histórica: “Todas las películas ganan veinte puntos de interés con una Fanning en pantalla”. Más que la candidez que desprende por genética, en esta ocasión Fanning se luce especialmente porque podría devorar en cualquier momento a Stephen Dorff y no lo hace. Es más, entre ella y Coppola –otra señal francamente positiva: no más Dunsts y Murrays devorando sus películas– consiguen proteger y alimentar al actor, que teóricamente es el eslabón teóricamente más débil de la película, y éste responde en consecuencia.

Se ha hablado muy poco del papel de Dorff y el chaval se merece un par de buenas palabras. Todo le importa un huevo. Dorff ha llegado a un estado mental en su carrera tan desquiciado –porque cuando haces Alone in the Dark, eso te pasa y es normal– que clava a la perfección el estado de ánimo que Coppola inyecta a Marco, quien contempla con media sonrisa de regocijo cómo su vida hace tiempo que pasó el estado de “aburrimiento” para ir encaminada lentamente al abismo de la desesperación, sin llegar todavía ahí. Coppola resuelve esta zona gris con una imagen tan simple como brillante: Marco, enmascarado en una sala de maquillaje, mientras contempla en silencio un rostro que no es el suyo, y preguntándose (posiblemente, mi interpretachón) si todavía existe una persona debajo del látex. Dorff, actor que ha sido, dependiendo del día de la semana, niño de la tele, joven actor promesa, maverick chiflado, tirado, madurete secundario de lujo y en general, un intérprete con veinticinco años de carrera a sus espaldas, clava perfectamente cada uno de los matices. Cuando se relaciona con su hija, ves automáticamente que este tío no es padre, pero podría serlo y además de los buenos: la acerca en coche a sus compromisos, la ve ensayar con los patines, se convierte en una especie de confidente y cheerleader de la pequeña. Además es una relación confortable, de buen rollo, donde cada uno intenta averiguar, sin mucha prisa, cosas del otro. Esta paciente dinámica es uno de los mayores triunfos de la película y aunque a veces echo en falta ver a ambos en una situación más presionante, la película no llega ahí porque nunca lo propone.

En realidad, el problema que empaña un poco el film es una verdadera y completa gilipollez. Pero hay que mencionarla. Tiene que ver con la forma que tiene Sofia Coppola de percibir a los extranjeros. Aquí debo matizar: no estoy poniendo el dedo en su cara, pero desde luego tiene una manía de reducirlo todo a mínimos comunes denominadores que manda cojones. Lost in Translation podría tener el eterno pase de “bueno Rafa pero es que es un choque cultural y ambos se enamoran por ser turistas perdidos en un mundo ajeno”, pero aquí padre e hija llegan a Italia, les recibe un clon de Super Mario, se presentan una gala con malditas mamachicho y al chófer solo le falta ponerse a cocinar una lasaña mientras conduce. Soy el primero en darse cuenta de que es absurdo por mi parte criticar precisamente a una chica de ascendencia italoamericana por cultivar un estereotipo tan salvaje, y siempre cabe la posibilidad de que sea corto de miras y no me dé cuenta de que a lo mejor asi percibía Coppola el mundo del espectáculo en Italia durante su infancia, pero a efectos prácticos el tono general de la película –os juro que podría haberme tragado este film sin que me hiciera ninguna coña– se ve seriamente afectado.

Total: Somewhere no avanza ni retrocede la carrera de Coppola. Si acaso, la tranquiliza, la consolida, la centra, la asienta. Creo que será un film que servirá de piedra de toque y que aportará una perspectiva apropiada para examinar las pelis de la hija de Francis Ford de ahora en adelante. A día de hoy, es una opción muy plácida, para ir con tiempo y ganas, que sirve para mantenerse a la expectativa (dentro de unos límites razonables), y recomendando cautela a nuestros lectores y lectoras porque, en serio, esta peli va con mucha, mucha calma y sus virtudes se encuentran bastante escondidas.

*Esto no es física cuántica. Es una salvaje y reduccionista estimación personal, que se da la circunstancia de que en este caso funciona vagamente pero que se cae en el momento en el que un director decide reinventarse por completo (caso Tarantino: su “cuarta” película, tercera en realidad,  es Jackie Brown… y luego se volvió loco e hizo Kill Bill). Pero si tenéis dudas, con el “locurón” de peli en rojo, para orientar: PT Anderson: Hard Eight – Boogie Nights – Punch Drunk Love – Pozos. Walter Hill: El Luchador – The Driver – The Warriors – Jinetes de Leyenda. Otro más, y aún más burra: Steven Spielberg. Con todo el cariño que le tengo al Diablo Sobre Ruedas –un poco menos a Loca Evasión–, pongamos que “debuta” con Tiburón (y, por impacto histórico, perfectamente podría haberlo hecho). Su segundo film es Encuentros en la Tercera Fase, su tercer film, el disparate… es 1941. Su cuarta película, donde Spielberg se convierte definitivamente en Spielberg y marca un patrón a seguir, es En Busca del Arca Perdida. Evidentemente aquí descuento su versión de autor 2.0, que complica enormemente las cosas. Lo dicho, un colador de teoría.


Sofia Coppola | Sofia Coppola | Harris Savides | Phoenix | Stephen Dorff, Elle Fanning, Chris Pontius, Michelle Monaghan | Roman Coppola, Sofia Coppola, G. Mac Brown | Anne Ross | Sarah Flack |
  • Skyla

    Somewhere: una forma un pelín lenta (pero supongo que necesaria) de expresar lo aburrido que puede ser el día a día de una persona que lo tiene todo, que no tiene que “sobrevivir” día a día, sino vivir, y de lo aburridísimo que puede llegar a ser siempre que no seas un divo

  • Skyla

    Amor a Quemarropa es DIOS, desde el principio hasta el final (Y la banda sonora es San Pedro, por lo menos)

    Somewhere…. en 2 minutos la veo

  • Grigori

    True Romance está muy guapa salvo por la secuencia final. Me apuesto los dos pulgares a que alguien cambió esa parte del guión de Tarantino.

  • Saint of killers

    Pierre, lo de cuarta pelicula se refiere a una que hizo antes de Reservoir dogs y que no llegó a estrenar (en parte porque se le quemó media peli), almenos es lo que entendí yo.

  • Parasiempre

    Ayer viendo DIAS DE CINE fuí testigo de un par de comentarios que tras oirlos tuve que cerciorarme que estaba viendo DIAS DE CINE.
    Según este programa de cine que celebra estos días su vigésimo aniversario, A TODO GAS 5 no está nada mal y SOMEWHERE es aburrida.

  • Bracero

    Aunque eso sí, la escena que comentas arriba de Dorff con el maquillaje, alargada hasta el paroxismo me encantó, creo que es en el único momento que Coppola capta perfectamente (con una imagen fija) el conflicto interior del personaje. Pero vamos, creo que fue lo único

  • Bracero

    Pues aquí no estoy contigo Rafita, no con lo del teorema, que es totalmente aceptable, si no con la valoración de la peli:

    Entiendo que el ritmo y las secuencias alargadas de la peli responde perfectamente al sentimiento que tiene Dorff respecto a su vida, monótona y gris. Pero el problema es que cuando llega su hija eso no cambia, sigue sucediendo lo mismo solo que con su hija en escena. No veo un gran conflicto en pantalla, ni un cambio significativo en el personaje de Dorff (si deja de ir a fiestas y quedar con chicas pero vamos, todo muy endeble y cogido con hilos). Además, una de mis musas, Michell Monaghan está tan tan desaprovechada que me pareció una decepción enorme. Por no hablar de la metáfora final de Dorff bajándose de su lujoso coche, como diciendo que rechaza la vida que había llevado hasta ahora de riquezas y strippers buenorras

    No sé, no me convenció en absoluto, y mira que lo que había hecho Coppola hasta ahora era bastante de mi agrado. Aunque tal vez la viera en un día malo (y con la parienta al lado, lo cual siempre fuerza un poco la valoración). Le daré una otra futura oportunidad, pero futura futura…

  • http://www.lashorasperdidas.com Rafa Martí­n

    @pierre

    “insinuaste que antes del debut oficial de Quentin Tarantino tú considerabas otro peli como el debut no oficial de Tarantino”

    Jamás he dicho eso. Lo que dije es que la película en la que Tarantino parece centrarse un poco (esa especie de sindrome de “cuarta peli” de la que hablaba en la reseña) es Jackie Brown, que es en realidad la tercera. Y señalé que luego hizo Kill Bill, Death Proof y Malditos Bastardos, que son tres frikadas, y me jodió el teorema.

  • Pierre Wilson

    No me has contestado nada que pudiera dar lugar a polémica. Parece Rafa que pasas de mí o no has entendido lo que te pregunté.

    En tu artículo insinuaste que antes del debut oficial de Quentin Tarantino tú considerabas otro peli como el debut no oficial de Tarantino. Yo te pregunté si ese film que consideras es “True Romance” porque sé por algunos de tus artículos viejos que no eres fan para nada de Tony Scott como cineasta.

  • Grandier

    En mi opinión, un poco pretenciosa.

    De cualquier manera esta directora sigue prometiendo cositas, y esperemos joyitas.

Críticas

predator

Pintaba muy bien.

la monja

Terror perezoso sostenido en un escenario terrorífico.

equalizer 2

Tu amigo y vecino Denzel.

Captura

La bestia domada.

mi6

Pillad palomítas.

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