Críticas

CAPITÁN TRUENO Y EL SANTO GRIAL

La primera versión de la reseña era bastante apologética (“…un grupo de profesionales intenta sin éxito abordar el difícil género de la Fantasía la abuela fuma…”), la segunda estaba cargada de tintes pragmáticos (“…un film de aventuras requiere necesariamente de una holgada inversión presupuestaria, que aquí no se ve por ninguna parte la abuela fuma…”), la tercera versión abandonó toda esperanza hacia al abismo de la desesperación (“así nos va”, “ladramos luego nos cabalgan”), la cuarta proporcionaba ingentes notas de color sobre las reacciones de la sala (murmullos, cito, de “puta castaña”; tantas pantallas de móviles encendidas a mitad de metraje que parecía el final de Encuentros en la Tercera Fase) y la quinta acabó convirtiéndose en un Greatest Hits de Crónica Presumiblemente Cachonda de Las Horas Perdidas 1.0 Cuando Editábamos con Microsoft Word (“Bicho/gusano de la peli fabricado por Oscar Mayer”).

Lo más curioso es que todas, en algún momento, sirven para explicar la experiencia de ver Capitán Trueno.

El Capitán Trueno y El Santo Grial no empieza absolutamente nada mal. Allá por Palestina y las Cruzadas, el Capitán, Goliath y Crispín se lían a hostias en un fuerte controlado por los musulmanes bajo la aviesa mirada de Ramón Langa, y hallan a un anciano convaleciente que posee el cáliz de la última cena de Jesucristo Nuestro Señor. Las secuencias tienen ritmo, los contraluces dan su empaque, y no da tiempo a que te des cuenta de pequeños detalles como ese cacho de duna de goma que se mueve cuando pasa El Bicho o del señor que está sujetando delante de la cámara las serpientes que amenazan a Trueno. Lo que sucede, sucede rápido y el desarrollo es claro: el Capitán tiene que regresar con el cáliz a España y protegerlo de sus enemigos amparado en la misteriosa marca grabada en su cuello (mola), acompañado de Crispín, Goliath, un variopinto grupo de auténticos madafakas especialistas en artes marciales y armas varias (mola), con la presencia entre sus filas de una princesa vikinga (chachi), hacia un lugar que apenas recuerda, sin familia alguna que le espere, con un destino que cumplir y entonces la película se va completamente a la mierda por falta de fondos.

Porque es tan sencillo como eso. El Capitán Trueno se quedó sin dinero. “No tiene fondos” no quiere decir “la falta de financiación forzó la toma de decisiones apresuradas a la hora de redondear el film”. No. Quiere decir que se quedaron sin un puto duro para seguir haciendo la película y lo resolvieron con dicharacheros montajes del paisaje ejpañol, secuencias de diálogos de 86 minutos de duración, cuatro localizaciones, los mismos seis especialistas nos valen para todos los enemigos, We Love After Effects, y “vamos a rodar por lo menos tres escenas que enlacen mínimamente esta trama porque esto parece cine experimental”. Ahora bien: de la necesidad emergen soluciones avispadas. Pero hasta cierto punto y más allá no lo salva ni Dios. No hablo como el profesional que no soy sino como un espectador que ha tragado truños y se da cuenta de cuándo se ha cerrado el grifo. La película acaba saliendo por pura vergüenza propia y por ello me veo obligado a explicaros que soy de la opinión de que el resultado final del film se ha visto irremediablemente alterado por motivos extracinematográficos. Y, honestamente, porque si me circunscribo a explicar mi opinión sobre lo que pasa una vez Trueno, Sigrid y los Merry Men llegan a España sin tener en cuenta lo mencionado anteriormente, se me lleva la Policía antes de darle al botón de “Publicar”.

En un proyecto SERIO de adaptación del Capitán Trueno, Peris Mencheta no saldría ni haciendo de paje de los caballos. Aquí, a este nivel de supervivencia elemental, se da la circunstancia de que no es un mal Capitán Trueno, como Reb Brown no era un mal sosías de Chuache.  De verdad que no. Ni siquiera hace falta actuar. Da el pego. Simplemente. Es moreno, cachas, tiene pinta heroica. Ponte ahí. Da un mandoble. Yarovenko no es mala Sigrid, su personaje realmente hace cosas y enseña un jamón de cuando en cuando. Manuel Martinez es un tipo grande. Ramón Langa parecerá un narco de Medellín, pero aún tiene La Voz. Los más curtidos del lugar pueden incluso reconocer tres segundos de Emilio Buale, el protagonista del Sí Bwana de Uribe –probablemente el último gran momento de Pajares–. En general, hay ciertas ideas combinadas con un tono infantilizado que dan a entender que el film podría haber tomado el derrotero contemporáneo rollo Xena, Momia de Sommers y similares: a medio camino entre el homenaje, la parodia y el reconocimiento de tu absoluta incapacidad para alcanzar los modelos en los que te basas: una especie de guardias enmascarados invencibles, una bruja piruja (Jennifer Rope) , un poblado de campesinos en peligro abanderados por Roberto Álvarez, y Gary Piquer mordiendo la bala al apostar por empapar a su villano en crack con impredecibles resultados. Gracias a las escasas pretensiones de la peli, los actores se salvan todos. Todos, en mayor o menor medida.  Por siete pavos y medio, yo encantado. Cuantos más “cáspitas”, “atizas” y “batracios” se suelten mejor. Vieja escuela.

Pero ese el dicho. El trecho es un coñazo casi ininteligible compuesto mayoritariamente por escenas de transición en los que unos personajes van de un lugar a otro, llegan, y se van a otro sitio; hay tramas incompletas (en un momento los héroes piden ayuda al pueblo, la escena no funciona porque es requisito indispensable que aparezca, ya sabéis, el pueblo), incómodas secuencias románticas –“Crispín”, dice la chica, “me molas”; Crispín no sabe, no contesta, está mirando todo el rato a un punto indiscernible del horizonte–; humor vacuí a costa de Manolón el Tragón JOJOJO, y estreñimiento visual cada vez que aparecen efectos especiales en pantalla, y de los que se abusa al final del film como medida de emergencia. El climax, menciono, a) tiene hostias pero no cuela porque a la peli se le ha visto el plumero y a esas alturas estás preocupado de crujirla, o si eres benevolente te quedas dormido y ya está; y b) llega un momento en que la introducción de planos digitales está tan sufridamente medida, tan laboriosamente calculada para no reventar el presupuesto, que tu única diversión reside en poner un contador imaginario en la esquina inferior de la pantalla, rollo Spawn, y restar números cada vez que aparece un plano de FX. Si llega a cero todos los implicados en el film mueren en la vida real. Realmente provoca esa sensación. Todo el conjunto lo hace.

Escribo esto sobre una película del director de En La Ciudad sin Límites. Quiero parar ya y ponerme a leer el Dreadstar de Starlin y huir de este marrón de reseña: Capitán Trueno no es un “film malo”. Es como la peli de Legión, la de Paul Bettany, un proceso fallido, imposible de coger por ningún lado que, llegado a ese extremo, es dificilísmo defender como una peli para los más pequeños: no cabe ninguna duda de que la peli defiende ideales positivos y tiene intenciones amables (y en un país en el que hemos estrenado Campamento Flipy, creedme, es algo), pero los enormes lapsos de tiempo que transcurren sin que suceda nada vistoso pueden aburrir a los críos. Habrá momentos en los que los padres pensarán que la han cagado pero bien –¿solución? No problem: ahí está Arriety–. Yo, que no me encuentro en ninguno de estos sectores, he salido con una conocida sensación de estafa y siete pavos menos que me podría haber gastado en un bote de barniz para la puerta que falta hace. Y ese es el verdadero delito, y gordo, del que se puede acusar a Capitán Trueno, y todo ello con 1.300 palabras más de las que se merece.


Antonio Hernández | Pau Vergara, basado en el cómic de Víctor Mora y Ambros | Sergio Peris Mencheta, Natasha Yarovenko, Manolo Martínez, Adrián Lamana, Gary Piquer, Ramón Langa, Asier Etxeandia, Alejandro Jornet, Roberto Alvarez, Jennifer Rope, Xavier Murúa | Luis Ivars | Javier Salmones | Iván Aledo | Félix Murcia | Maltés Producciones-Sorolla Films | Pau Vergara, Antonio Mansilla | Javier Salmones | Walt Disney |
  • http://www.facebook.com/people/Juanma-Percevan/1088426773 Juanma Percevan

    Yo creo que si vas a hacer algo, hay que hacerlo bien.  Que a lo mejor incluso con un producto genial la peli no tira, pues ea, pero nadie te puede decir que no te lo hayas currado, véase Alatriste.  Pero esta película es una vergüenza. Que no pido una peli al estilo francés de El quinto elemento, pero es que estamos hablando del héroe más chulo de toda una generación y nos dan una peli que yo no pienso dejar que vean mis seres queridos. 

  • Manuel Escudero

    Totalmente de acuerdo en tu opinión sobre la película.
    Lastima que trasvarios intentos fallidos finalmente hayan rodado esta mierda.

    Manuelescu

  • http://anchiano.blogspot.com DjHulk

    Rafa, has dado en la diana: se quedaron sin dinero. http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/20/valencia/1319122111.html

    Saludos.

  • axelfoley

    Lo mejor es que en España ya se hacen cosas mejores, y por muchisima menos pasta. Pero claro en vez de ponerselo facil a esta gente, hacen todo lo contrario. Como mola este pais!
    Y si no mirad el trailer de este Cortometraje ( si, cortometraje, aunque parezca una puta peli),
    http://www.youtube.com/watch?v=5KhPy93jBJE

Críticas

buster

Todos pasamos al otro lado con las manos vacías.

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El precalentamiento (segunda parte).

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Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

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El amor nos salvará a todos.

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Caída en picado en el pozo de la corrupción.

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