Críticas

EVA

Que el Festival de Sitges haya centrado su edición de 2011 en la inteligencia artificial no es casualidad. En 2011 se han cumplido 10 años del estreno de A.I., de Steven Spielberg, a partir de una historia ideada por Stanley Kubrick, y además, supone el estreno de EVA, ópera prima de Kike Maíllo que, a partir de unas bases similares, construye una historia en torno a un triángulo amoroso y una niña que sirve de modelo para la creación del primer niño robot.

EVA nos cuenta el regreso a casa de un crack de la robótica, Álex, que cuando se marchó diez años atrás dejó muchos asuntos pendientes tanto a nivel sentimental (su hermano y su antigua novia), como laboral (un proyecto para realizar el primer niño-robot con sentimientos totalmente humanos). Introvertido y huraño, Álex no tarda en encerrarse en su proyecto, para el que necesita un niño que le sirva de modelo emocional para su robot. Ese niño será al final una chica, Eva, que le cautiva desde el primer momento que la ve. Una niña con un carácter mucho más desenfadado y emocional que el de quienes le rodean.

La historia está muy centrada en los personajes y sabe cuál es el que debe destacar sobre el resto, Eva. En ese sentido ha sido clave el casting, donde la debutante Claudia Vega se come la película frente al resto del reparto, que no son ni mucho menos mindundis. Es cierto que también ayuda mucho un guión donde la mayoría de personajes, menos la propia Eva, contienen sus emociones debido a heridas no cerradas del pasado, pero no cabe duda de que tenemos una muy prometedora promesa para el futuro en esta actriz. El resto de actores están correctos pero quizás algo deslucidos, ya que en una historia de este tipo, tan intimista, pueden resultar algo planos, subordinando casi todos sus rasgos a la relación que les une (y les separa). No es de extrañar que quizás el otro actor más llamativo sea un sorprendente Lluis Homar haciendo de robot mayordomo, que mezcla humor y ternura a partes iguales. Es de suponer que hay cierta intencionalidad en esas decisiones, que la niña o los robots acaben resultando mucho más emocionales y plenos que los humanos, que no hacen sino reprimir lo que sienten, permite destacar el riesgo de dotar de emociones a quien no puede controlarlas, pero deja a los personajes humanos con pocos recursos, sobre todo a un Daniel Brühl, que no pasa de ser un tipo apocado, introvertido y pelín egoista que no sabe afrontar sus sentimientos con madurez, el clásico genio asocial.

Menos mal que Maíllo consigue crear una película muy atmosférica que ayuda a potenciar todas las sensaciones y sentimientos que pretende provocar en el espectador. Para ello se apoya en unas localizaciones espectaculares en Suiza, en un gran trabajo de planificación y en unos efectos digitales muy logrados (estupendo el software para diseñar el carácter de un rotbot como si fuese una mezcla de esencias de perfume) que ayudan a crear un mundo único para esta peli. Seguramente no sea tampoco casualidad la elección de un paisaje tan gélido y a la vez acogedor, un sitio que representa tanto el hogar como la represión de los sentimientos, algo similar a lo que sucedía en otra película como Déjame Entrar. Entornos que respaldan el carácter de los personajes y que hacen más potente cada mirada y cada silencio.

A nivel narrativo se le puede reprochar a la película cierta previsibilidad, como todo cuento con moraleja. Un desliz que se ve acentuado por la elección, no sé si desde guión o en montaje, de abrir la película con un fragmento del clímax, avanzando así hacia dónde se va a dirigir el relato. Una costumbre cada vez más habitual que, si bien ayuda a que el espectador se enganche pensando “¿cómo se habrá llegado a esta situación?”, elimina buena parte de la capacidad de sorpresa de una historia. Menos mal que, pese a todo, la historia es lo suficientemente atractiva como para que nos siga interesando lo que vemos.

Las comparaciones son odiosas pero, en este caso, inevitables, ya que tanto A.I. como EVA son cuentos con moraleja que hablan sobre la responsabilidad de jugar a ser dioses y del peligro de dotar de sentimientos humanos a un ser artificial. La película de Maíllo no es ni mucho menos el peliculón creado por Spielberg, pero también creo que nadie pedía algo semejante, y menos en un debut como largometrajista. Lo que sí ofrece es una película emotiva, valiente y totalmente desacomplejada frente a sus homólogos de otros países, más acostumbrados a producciones de ciencia ficción más ambiciosas de las que aquí se han abarcado tradicionalmente. Una película que pese a su atractivo visual, también hay que reconocer que supone un considerable riesgo de cara a la taquilla, porque no es precisamente una historia de las que atraiga a masas de público a las salas salvo que el boca a boca funcione. Es una película que, pese a sus imperfecciones, tiene un par de huevos, unos huevos que vienen en buena medida validados por la labor de Escándalo Films y su constante apuesta por ejercer de lanzadera de los canteranos de la ESCAC.


Kike Maíllo | Sergi Belbel, Cristina Clemente, Aintza Serra, Aintza Serra | Sergi Casamitjana, Aintza Serra, Eric Tavitian | Evgueni Galperine | Arnau Valls Colomer | Arnau Valls Colomer | Laia Colet | Elena Ruiz | Escándalo Films, Ran Entertainment, Sega Productions | Paramount Pictures | Daniel Brühl, Marta Etura, Alberto Ammann, Clàudia Vega, Lluis Homar, Anne Canovas, Sara Rosa Losilla, Manel Dueso |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Menzies

    EVA es valiente, hay que decirlo, y en voz alta. Leo en algunos comentarios frases como ‘otra peli más de robots’ a la vez que ponen en duda la benevolencia con la que se la critica desde estas páginas. No estoy de acuerdo. Esta vez es una peli de robots, pero nuestra, con sus matices, y eso me enorgullece, y no sabéis cuanto. Y debería enorgullecernos a todos que alguien en este puñetero país, donde el cine agoniza crónicamente, tenga la valentía, la bravura y el atrevimiento de enzarzarse sin complejos en un proyecto de este calibre. A los que no quieren otorgarle un valor añadido al echo de valorar lo paisano, decirles que, para hacer un análisis global con criterio, es determinante no dejar de mirar hacia atrás y ver de dónde venimos. Sólo entonces uno es capaz de entender lo que supone una producción como la de EVA.

    En el apartado técnico, valentías y bravuras a parte, EVA destaca por un diseño de sonido exquisito, unos Fx deliciosos, un diseño de producción lógico, trabajado y que soporta perfectamente todo el desarrollo de la narrativa y la acción. Un casting a la altura de las circunstancias que sabe desenvolverse, algunos mejor que otros, en una atmósfera atentamente contextualizada y controlada. Técnicamente es una golosina a la que cualquiera de nosotros le hincaríamos el diente sin pensarlo. Quizás la narrativa y sus ritmos no han sabido encontrar su sitio ante tal despliegue técnico, pero seguimos aprendiendo.

    Quizás los prejuicios (y Tontín, digo Tíntín) no permitan que EVA deslumbre todo lo que se merece y, admitámoslo, nos queda mucho para llegar a los niveles de excelencia de las producciones con la que se la compara -benditas comparaciones, por cierto: IA, I Robot, etc), pero si, como he dicho al principio, miro hacia atrás y veo lo que hay en la historia del cine de este pais, EVA sin duda ha puesto una piedra importante en el camino, una piedra grande y lo suficientemente pesada como para que, a partir de ahora, cualquiera que quiera hacer ‘otra peli más de robots’ la tenga en cuenta y se aproveche del gran trabajo realizado.

    Un saludo y que disfrutéis de -mucho- de nuestro cine.

  • Jgarciam4

    Domingo por la tarde, primera sesión, en la sala habíamos unas diez personas.
    Una película española que no habla de la Guerra Civil, lo que ya es un mérito por sí. Una película atrevida, valiente, tratándose del cine de género. Sin abusos de los efectos especiales, ni decorados artificiales, ni vestuarios futuristas, quizá sea eso lo que le dé credibilidad.
    Sorprende la lógica interna que convierte a la memoria de los robots (o lo que sea) en hielo ingrávido, divierte la autonomía felina de la mascota del protagonista y resulta divertido ver a Lluís Homar transformado en una ‘thermomix’ que ríe. El universo de ‘Eva’ funciona como un reloj que funciona.
    Una película bonita y triste en la que te afecta tanto el desasosiego y la incertidumbre de los humanos como la de los robots. Donde el paisaje, llega a ser un protagonista más de la historia. La niña Claudia Vega, un descubrimiento en el cine español.
    Buena, emotiva, un cuento de ciencia ficción, te mantiene atento a la pantalla. El único fallo, que quizá sea demasiado predecible.

  • Albert Wesker

    Seguroooo? , para mi que no porque habia leido en alguna parte que Kubrick no llego a terminar la parte final , ese final se mire como se mire es made in Spilberg

  • Van Helsing

    El final de IA es tal y como lo quería Kubrick. De improvisado nada.

  • Spike_Spiegel

    Jajajaja, decia yo que me sonaba, pero no sabia de que, si que lo admiras, si.

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