Reportajes

2º ENCUENTRO DE GUIONISTAS

Este año he asistido al 2º Encuentro de Guionistas que se ha celebrado en Madrid, una megarreunión de guionistas de todo el país que durante viernes, sábado y parte del domingo ha servido para conocer el estado del gremio en los distintos ámbitos en los que trabaja, conocer tendencias en cine y televisión, nuevos horizontes profesionales y, cómo no, derechos de autor. ¿Qué hacía yo allí? Pues como muchos, buscar algo de luz en este oscuro presente y conocer gente, algo que como aspirante a guionista es básico para que al menos te saluden al año siguiente. Yo, que soy asquerosamente tímido, no tengo huevos de abordar a nadie, suerte que hoy existe Internet y esta bendita web que ayudan mucho a romper el hielo. Pero vamos al grano, porque imagino que os importa poco si en las distancias cortas me convierto en un hobbit rechoncho que mira al infinito, en medio de la vorágine de gente, para no abordar a nadie pero no perder posibilidad de que te salude alguien. Muy lamentable.

VIERNES 4 DE NOVIEMBRE: El primer día consistió en una especie de repaso generalizado de la situación actual en cine, guión de ficción televisiva y guión de no ficción programas. Tres paneles que contaron con invitados de excepción y que fueron muy interesantes. Vayamos uno por uno, pero antes, durante el acto de inauguración del encuentro, éste fue el momentazo y el espíritu del comienzo:

– Panel de Escritura Cinematográfica: En este panel moderado por el amiguete Cristóbal Garrido, estuvieron de ponentes nada menos que mi profesora Alicia Luna (Te Doy mis Ojos, La Vida Empieza Hoy), Fernando Castets (El Hijo de la Novia, Pájaros de Papel), Joaquín Oristrell (Éxtasis, Todos los Hombres Sois Iguales), David Muñoz (El Espinazo del Diablo, La Posesión de Emma Evans) y Pablo Remón (Casual Day, 5 Metros Cuadrados).

Curiosamente se abrió un debate metodológico entre los más acérrimos defensores de la escaleta (Luna y Muñoz) y quienes no la utilizaban casi nunca (Castets y Remón). Para quienes no sepáis mucho sobre la escritura de guión, digamos que la escaleta es un esquema de lo que va a ser la historia, una serie de acontecimientos ordenados y muy brevemente explicados que permite ver de forma más clara la duración de los distintos actos, si hay redundancia entre escenas, la importancia que tienen los personajes a lo largo del relato o si hay huecos narrativos que rellenar. Los más dogmáticos guionistas son muy fans de esa metodología de trabajo que permite construir un relato bien armado y estructurado antes de desarrollar el guión, otros prefieren dejarse llevar para ver cómo hablan sus personajes, qué ritmo les pide la historia o simplemente no dejar pasar buenas ideas para una escena determinada, y hacer ese trabajo de pulir cuando ya tienen un primer tratamiento o una primera versión del guión. En cualquier caso todos estaban de acuerdo en que el guión era un texto que sufre cambios constantes hasta que se da por cerrado a fin de afinar la historia.

Otro tema de interés fue el de los trabajos de encargo, algo sobre lo que habló Joaquí­n Oristrell. Dijo que hay que tratar de hacer el trabajo lo más tuyo posible y que en el caso de Felipe y Letizia tuvo que llegar a la conclusión (con bastante sentido del humor) de que él era Letizia, que era como “un alien entrando en un palacio”. Luego comentó que cuando uno escribe, no siempre se puede pensar en vender, porque limitamos nuestras propias ideas. De nuevo con bastante coña y siguiendo la declaración de Carlos Molinero en la inauguración dijo que “estamos en el Apocalipsis, la civilización occidental comenzó en Grecia y termina en Grecia”.

La labor de coescritura era un poco más compleja para todos, ya que al final implica poner de acuerdo a distintas mentes y, como Joaquín Oristrell confirmó, construir una estructura eficaz de trabajo, algo que puede variar en función del número de guionistas. Pero el punto clave fue cuando se abordó el trabajo mano a mano con un director. Para evitar sorpresas la mayoría estaban de acuerdo en que había que tener muy claro que tanto guionista como director van en una misma dirección, para lo que es necesario mantener muchas conversaciones previas a la escritura y a partir de ahí, dejar que el guionsita vaya desarrollando su trabajo y que el director vaya proponiendo cambios al respecto o bien dividir el trabajo entre ambos y luego realizar las reescrituras necesarias el uno al otro, aceptando que existe una jerarquía, como dijo David Muñoz. En caso de no realizar ese trabajo previo, puede darse la situación de que cada uno esté tirando hacia lados opuestos y el trabajo no sólo no tenga un buen resultado, sino que produzca encontronazos y tiranteces innecesarias. También se insistió en que la labor del director no puede limitarse a “me gusta” o “no me gusta”, sino que debe implicarse a fondo para tener claro lo que quiere y no ir dando tumbos caprichosos. Sin embargo muchas veces los roces son inevitables y en ocasiones llegan a extremos, como contó David Muñoz, en los que a un compañero se le llegó a hinchar un cojón debido al estrés y los malos modos. El respeto y la confianza, sin duda, son la base de esa relación que todos calificaban como similar a un matrimonio.

Hubo cierta preocupación al hecho de envejecer y que eso supusiera un alejamiento de cara al público de los cines, que es generalmente joven. Pero se comentó con acierto el éxito de las series de ficción americanas, seguidas por el mismo público, y donde muchos de los creadores son gente con muchos años de carrera. Para Oristrell lo esencial era ser original, entendiendo la palabra no en su acepción habitual de ser distinto al resto, sino de volver al origen de las cosas, de las emociones, una vuelta a la infancia, para lo que afirmó que tener hijos era de gran ayuda.

Se habló de hasta dónde llegaba la labor del guionista. Sabiendo que eso era ya una decisión del director, que era quien ponía el límite, la mayoría agradecían poder estar presentes en todo el proceso salvo en el rodaje, donde más que ayudar uno anda por ahí mirando (y sufriendo) cómo se plasma lo que ha escrito. Pero en el resto del proceso podían aportar teniendo voz en temas como el casting o el montaje. Castets, sin embargo si que solía apreciar participar en el rodaje para poder aportar pequeños cambios que casi siempre consistían en quitar diálogos cuando un actor ya transmite ese texto con su propia interpetación, sus gestos, sus miradas, etc.

Y para acabar, del público surgió una de las preocupaciones habituales del sector, LOS DINEROS. Un asistente preguntó sobre cuánto era lo mínimo que debía cobrarse por un guión de largometraje cuando se empieza, y antes de que acabase la pregunta Carlos Molinero saltó de su butaca como un cohete para prevenir sobre tocar ese tema, ya que en estos momento se considera ilegal establecer unas tarifas, aunque sean orientativas, algo por lo que el sindicato ALMA, como ya dijimos hace varios días, tenía un expediente en curso por parte del Tribunal de la Competencia. Así que fueron algunos guionistas, a título particular, quienes dijeron lo que habían cobrado por determinados trabajos y cuándo ellos aceptaban o no determinadas condiciones salariales. En cualquier caso, trascendió la queja de algunos asistentes de cómo se dejaba a este sindicato atado de pies y manos (ALMA suele estar excluido de las negociaciones colectivas debido a la actual ley sindical, que exige delegados sindicales, para lo que hay que formar parte de una plantilla asalariada, y los guionistas son casi siempre autónomos), al no poder hacer una de las labores básicas, que es la de la reivindicación salarial.

– Panel de Escritura Televisiva de Ficción: Con Albert Plans como moderador (Ventdelplà) y Natxo López (7 Vidas, Hispania), mi otra profesora, Tatiana Rodríguez (Águila Roja, 2055), Alberto Macías (Cuéntame), Javier Olivares (Los Serrano, Infidels) y Oriol Capel (Aída, Los Quién), abordaron desde el trabajo en equipo a las tendencias actuales en televisión.

La mayoría de los ponenetes estuvieron de acuerdo en resaltar la necesidad de hacer un trabajo en equipo coordinado, algo que junto a la falta de tiempo suele ser uno de los grandes problemas del trabajo de guionista en televisión, como dijo Tatiana Rodríguez. Se reclamaba, de hecho, traer la figura del productor ejecutivo que hay en Estados Unidos, un guionista que es quien lleva la batuta del proyecto participando en el equipo de guión y también supervisando el resto de aspectos de la serie. Aquí empieza a darse esa figura, pero la acumulación de tareas en una sola persona suele impedir su participación directa en guión. Como decía Natxo López, el sistema en España es demasiado vertical, con más gente supervisando los guiones que los que trabajan en ellos. La figura de un verdadero productor ejecutivo con capacidad de control sobre el proyecto sería ideal para solventar muchos de estos problemas.

El único disidente del trabajo en equipo fue Alberto Macías. El que es uno de los principales guionistas de Cuéntame Cómo Pasó se declaró contrario al trabajo en grupo y a la “democracia” a la hora de afrontar dicho trabajo. Para él, el guionista está para escribir sobre aquello para lo que le pagan desde el anonimato y su aportación personal se da en la forma de narrar eso que le piden. La metáfora del palo y la zanahoria terminó de redondear su argumentación. Cuéntame, a diferencia de otras series, suele contar con un guionista distinto por capítulo, y no con un equipo que realiza el trabajo en conjunto.

Pero no todo son lamentos. En España la figura del show-runner, ese productor ejecutivo del que hablaba antes, empieza a imponerse según Oriol Capel. Y Javier Olivares reclamo el reconocimiento del guionista, no tanto de cara al público sino como pieza clave de cualquier serie, destacando que en TV3 existe un convenio por el que los guionistas pueden participar en todas las reuniones que la cadena organiza sobre su trabajo.

A nivel de tendencias la conclusión es que no había una tendencia clara en lo que quieren las cadenas, que suelen ser conservadoras y seguidistas. Cuando algo triunfa en una cadena las demás lo copian, de ahí el actual aluvión de series históricas, por ejemplo. Del mismo modo, cuando algo falla, suele evitarse utilizar una fórmula similar. Son decisiones que se basan más en el miedo que en la reflexión, sin tener en cuenta cosas básicas como la calidad de los guiones, los plazos de trabajo, el casting o los cambios en la parrilla, que afectan seriamente a cualquier producción. Como dijo Natxo López, “van como pollos sin cabeza” y para Olivares “ir a la zaga no es un motor creativo”.

Durante el turno de preguntas salió el ya clásico problema de la duración de los capítulos, un problema que la mayoría de los guionistas quisieran cambiar pero que coincidían en que había que empezar a asumir como un rasgo propio de nuestra industria. Pero la tendencia va hacia duraciones cada vez mayores que permitan a la cadena, por el mismo precio, meter más cortes publicitarios, sin tener en cuenta que estirar formatos como el de la sitcom hasta los 70 minutos es totalmente contraproducente, ya que la comedia exige de un ritmo ágil y rápido, algo que en minutajes altos acaba por cansar al espectador.

Como anécdota personal debo señalar que pude conocer a uno de nuestros habituales en los comentarios, el bueno de Lufanag, en persona, analista de guiones desde hace años, que anduvo por allí aguantando el tipo cuando se dio uno de los momentos incómodos de la jornada, donde Javier Olivares afirmó que no consideraba normal que alguien recién salido de la facultad analizase y dijese lo que estaba mal de un guión, si bien reconoció la necesidad de la figura de los analistas, como una opinión externa. Javier Olivares denunció además el trato recibido por Telecinco en la época en que David Martíenez era Jefe de Ficción de la cadena. Por entonces, Olivares tuvo que pasar por la amarga experiencia de realizar continuos cambios contradictorios por parte de los analistas en una serie que la cadena ya sabía que no iba a sacar adelante, algo que consideró inmoral y totalmente irrespetuoso.

– Panel de Escritura Televisiva de No Ficción: Éste fue el panel, a mi parecer, más decepcionante y cansino de la jornada, siendo uno de los que más me interesaba al ser una especialidad de la que dice poco cuando la gente habla de guión. Conducido por Ana Hormaetxea (Vaya Semanita) tuvo como invitados a Inma García (Magnolia TV), Toni Betrán (El Club de Flo, Gormandía), Henrique Rivadulla (Os Andolios sobre a Chaira, Coralia e Marux) y Sandra Gómez (Play, Club Súper 3).

La charla se centro más en lo etéreo que en lo palpable y buena parte de las intervenciones se encaminaron a pedir que no se definiera una categoría de guión como la negación de otra, proponiendo cambiar “no ficción” por “programas” o “entretenimiento”.

Tras darle vueltas a esa idea Sandra Gómez denunció que las cadenas no atendían al rendimiento social de los programas, exigiendo que si ellas no se autorregulaban, debería existir algún organismo público que limitase determinados programas que podrían considerarse nocivos y poco respetuosos de cara al espectador. Lógicamente hubo murmullos en la sala porque, llamémoslo como queramos, se refería a un organismo censor.

Luego se tocó otro tema de especial sensibilidad entre los guionistas, los derechos de autor, y es que es cierto que muchos guionistas de programas no son reconocidos como tales y, por tanto, no reciben ingresos por derechos de autor, algo que para Rivadulla se debía esencialmente a intereses económicos de las cadenas, que se ahorran así el dinero que deberían destinar a todos esos guionistas. El problema, como se dijo más adelante, estaba en dónde fijar ese límite entre un guionista y un redactor, algo que para Rivadulla era tan claro como el hecho de que un guionista de programas aporta una visión particular sobre una determinada realidad. El amiguete Juanjo Moscardó, organizador del encuentro, no tardó en recordar, bromeando, que con esa definición muchos informativos podían considerarse guionizados.

Uno de los asistentes, miembro de la SGAE, recordó sobre el tema de los derechos de autor, que admitir a los guionistas de programas como tales implicaría que el dinero que actualmente se reparte entre los de ficción pasaría a repartirse entre mucha más gente, y por tanto, que esa decisión debía partir del propio colectivo de guionistas. Así que la cosa quedó un poco en el aire, abierta para un debate futuro.

Toni Betrán afirmó que desde los sindicatos de guionistas habría que atender a esa gran masa de guionistas de programas porque son un gran número y, en buena medida, se encuentran excluidos del gremio o considerados como unos guionistas de pefil bajo. Por lo que cierto ejercicio solidario por parte de los guionistas de ficción con el tema de los derechos de autor revertiría en una mayor masa de afiliados a los sindicatos, y por tanto, un mayor poder de presión hacia las cadenas.

Se dio a conocer, por otro lado, lo difícil que resulta actualmente registrar un formato de programa, ya que, como también dijo Betrán, a veces hasta pedían entregar un programa dialogado, algo que resulta absurdo. Pero recordó que existía la posibilidad de simular un piloto de forma rudimentaria en casa de uno mismo y presentarlo como una especie de prototipo del programa. La administración, amigos.

En todo este debate en torno a derechos de autor y reconocimiento profesional hubo poco espacio para hablar de tendencias, un tema que abordó Inma García con ejemplos como la scripted reality que se da ya fuera de nuestro país, un formato que consiste en guionizar mínimamente el detonante de escenas reales entre personajes esperando una reacción concreta entre ellos. Como en un guión de ficción, buscar el conflicto. También se habló de realitys, docushows, etc. como las principales apuestas de las cadenas en la actualidad.

Como veis la cosa fue completita y densa durante el primer día, por lo que mañana seguiremos avanzando con lo que sucedió el sábado, para ir en dosis digeribles.

Mientras tanto podéis echar un vistazo a Bloguionistas, al Blog del Encuentro y al hashtag de Twitter #encuentroguion, que fue sin duda uno de los alicientes de las jornadas con gente como Sergio Barrejón dándolo todo.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • lufannag

    Hola Javier, es obvio que hemos tenido distintas conversaciones con ella, por supuesto. Y distintas opiniones, edades, experiencias y criterios.

    En realidad mis palabras no eran un ataque directo, sino la continuación de una conversación. Jamás te había visto en este foro. Yo visito Las Horas Perdidas desde hace muchos años con pseudónimo (así me citan, y me parece bien) y aquí hablo de muchas cosas. En twitter, con mi nombre, dije mucho de lo que quería decir, como muchos de los guionistas que había allí. Incluso a Ana, con la que me tomé la caña.

    Mi twitter es el siguiente: @fcarballal . Tienes mi nombre y apeliidos, la breve presentación que permiten, y, si me agregas, incluso podríamos hablar en privado.

    Respecto al anonimato, te saludé en el Encuentro y no recibí respuesta al saludo. Aunque después si que asistí a la crítica al departamento. Algo que, obviamente, no me gustó. No por la crítica, sino por señalar.

    Apunto tu correo.

  • javier olivares

    Gracias, Javier

  • javier olivares

    POR ALUSIONES (II) –
    Para Lufanag.
    Primero, como ves, te respondo con mi nombre real, no con pseudónimo. Esencialmente porque creo que para decir cosas de otro que sí da su nombre y del que se habla en una intervención pública, hay que dar la cara.
    Dices: “respecto a la pataleta, mejor que quedase así, casi todos los profesionales me dijeron que fue una clara ida de olla”.
    Repito que decir eso, aún en un blog, no dando tu nombre real es poco riguroso y cobarde.
    Por cierto, otros muchos profesionales me dijeron lo contrario de lo que te dijeron a ti y me dieron las gracias por dar la cara y decir lo que dije (que es lo que expongo más arriba para el que lo quiera saber, está grabado y te ofrezco también escucharlo conmigo).
    Por cierto, no dices que el único momento en el que en la sala hubo aplausos fue tras decir lo que dije (no lo que tú dices que dije). Por algo sería. ¿Por qué no comentas esto?
    Citas a Ana Sanz Magallón, por cierto amiga mía desde hace muchos, muchos años y a la que guardo un profundo respeto como profesional y como persona. Cené con ella el sábado. Y me dijo lo que se había dicho de mi intervención por gente supongo como tú. Textualmente: “La que liaste ayer hablando mal de los analistas”… Algo falso PORQUE SÓLO HABLÉ DE UN CASO CONCRETO.
    Le aclaré conceptos, lo entendió todo y hasta hemos quedado a tomar una copa y hablar de proyectos (que estaré encantado que me los analice), tras volver a Madrid después de haber vivido tiempo en Barcelona.
    Por lo demás, me parece perfecto que alguien no escriba guiones y los analice. Como los críticos de arte no pinten. De hecho, me parece contraproducente.
    Pero dudo que, en general, Ana pueda decirte “¿cómo? Te curras una escaleta y eso es motivo de queja?”·, a no ser que la información previa de mi comentario sea bastardeada. Porque Ana respeta la autoría del creador de un guión. Y corrige. Y comenta. Y cambia cosas. Pero como buena analista sabe que el autor es el guionista. Y si lo que hace es malo, le pide que la vuelva a corregir con sus comentarios. Pero no hace su trabajo.
    Pero si lo que planteas es que llegar a una reunión y encontrarte en la pizarra otra escaleta hecha es deontologicamente correcto, te equivocas. Porque es como si el crítico de arte le dijera al pintor el tema y loa colores del cuadro que pinta. Porque entonces estás jugando no a ser analista, sino guionista. A no ser que seas de los que opinas que el guionista se debe ceñir al diálogo (craso error). Todo guión se basa en historia (lo que se cuenta) y narración (cómo se cuenta). Y la escaleta marca el estilo de la narración. Si no te gusta, comenta, corrige, analiza… despídelo si es necesario. Y busca otro que se ciña a tus apetencias. Pero si lo que quieres es que escriba y escalete como tú, mi consejo es que en vez de analista, te hagas guionista.
    Porque eso no es analizar con distancia un guión. Porque si esa serie fracasa con tus ideas, tú no firmas el fracaso: lo firma el guionista. Y nunca puedes pedirle al guionista que muera por tus ideas. Que haga tus correcciones, analice tus notas… sí. Lo otro, no.
    Si desde tu anonimato te atreves a hacer esos comentarios de gente que tiene nombre y apellidos (aquí están los míos), sencillamente, no es profesional.
    Si desde tu anonimato, utilizas una figura como la de Ana para, tras comentarle a medias y según tu interés mis palabras y utilizarla como argumento de autoridad, te emplazo a lo siguiente:
    1) Revisar los encuentros grabados, que yo mismo pediré para demostrarte que lo que dices es falso y que no generalicé, sino cité un problema con nombre y fechas.
    2) Que te vengas con Ana y conmigo a tomar unas cañas y hablamos del tema. Cuando quieras: javier.olivareszurilla@gmail.com … Como ves, para estas cosas, no me escondo en el anonimato. Para nada.

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    Hola Javier, siento si mi texto no se ajusta a lo que transmitiste, y desde luego no tengo inconveniente en modificarlo ateniéndome de forma más textual a tus palabras. Traté de resumir la intervención sin ser muy cansino y quizás he dado una impresión errónea de lo que contaste, aunque en ningún caso mi impresión fue la de alguien que pensara que su trabajo no se podía cuestionar, y siento si eso es lo que mis palabras han transmitido.

    Te pido disculpas si te ha ofendido mi resumen, porque ni era mi intención, ni considero que lo que dijeses fuese inapropiado, únicamente destaco que en un momento dado, la exposición de aquella situación me resultó algo salida de tono admitiendo que tenías razones para ello, de igual modo que después digo que tu postura fue más calmada y reconocías la labor de los analistas.

    Sin ser una excusa reconozco que en algunos paneles el aluvión de información era demasiado grande como para tomar nota de todo y de ahí, seguramente, mi ausencia de detalles significativos o la confusión con el momento en que se citaron algunos de ellos.

    Como digo, disculpa por el error y corregiré el texto a fin de que sea más fiel a lo que allí contaste. Te agradezco que hayas tenido el interés y el detalle de aportar tu testimonio completo sobre aquella situación y quiero que tengas claro que ni mucho menos pretendía criticar tu denuncia, sino transmitirla.

    Un abrazo.

  • javier olivares

    POR ALUSIONES (I) –
    Estimado Javier:
    Literalmente, escribes en tu resumen: “la pataleta (en buena parte con motivo, pero pelín salida de tono) de Javier Olivares contra los analistas de guión después de verse en alguna ocasión corregido y, según él, no siempre de la mejor forma, por gente que incluso había sido alumna suya y a los que superaba obviamente en experiencia, canas y prestigio profesional. Olivares se fue calmando y admitió que los analistas hacían su trabajo, pero que no siempre las formas eran las más oportunas”
    Ante lo que dices, me veo obligado a rectificarte.

    1) No hablé en general.

    2) Ni me calmé ni me dejé de calmar: dije lo que tenía que decir.

    3) Hablé de una experiencia concreta con Tele 5 en la época de David Martínez y hablé bien de mis experiencias con otras cadenas.

    4) Nunca he creído que los guionistas no puedan ser corregidos. De hecho, en la mesa, hablando con Capel, dije que siempre eran necesarios los analistas y una “opinión externa”.

    5) Los que había allí, de hecho, no habían sido alumnos míos. Eso lo dije en general y antes.

    6) Dije textualmente, que, en el caso de ese problema con David Martínez, lo que me pareció inmoral no fue ya que se nos mandaran versiones y más versiones, no ya con órdenes contradictorias ni análisis. DIJE QUE LO QUE ME PARECIÓ MÁS INMORAL ERA QUE NOS MANDARAN HACER ESE TRABAJO A SABIENDAS DE QUE ESA SERIE -ADAPTACIÓN DE UNA SERIE ITALIANA QUE NOS PROPUSO LA PROPIA TELE 5- NO SE IBA A HACER. Y no fue a mí al único que le pasó.

    7. Lo de que “obviamente superaba” es una frase tuya. Creo que la experiencia es un grado. Pero sé que puedo hacer un guión malo y se me debe corregir. Pero no se me puede pedir órdenes contradictorias a sabiendas de que simplemente, nos estaban dando largas y entreteniendo.
    9. Del trato de ese equipo no ya a guionistas de productoras, sino a compañeros de la propia cadena, más veteranos, era, sencillamente, deplorable. Dudo que si no fuera así, cuando me atreví a decirlo en público, la gente llegara a aplaudir lo que dije.
    En definitiva, hablé por un lado de la necesidad de atender al público y por otro de problemas que surgen en la relación con cadenas y productoras cuando el interlocutor no respeta nuestro trabajo… Pero en esos despachos trabajan nuestros clientes. Y mal guionista sería (si, de hecho, no lo soy) si no intentara satisfacer a mis clientes.

    He tenido la inmensa suerte de, en menos de cuatro años, lograr ayudar personalmente a vender tres series: dos como productor ejecutivo y creador de la serie (“Infidels” y “Kubala, Moreno y Manchón”) y otra como director argumental y jefe de guión (“Isabel”). Dicha suerte no habría sido tal sin, precisamente, muchas reuniones de despacho con TV3, TVE y la productora para la que trabajaba (Diagonal TV). En todo momentos su colaboración, educación y respeto ha sido máxima e imprescindibles sus correcciones e ideas. Porque, aunque se pueda llegar a la discusión hay que entender que ellos nunca son “el enemigo”, sino que todos formamos parte del mismo equipo con un objetivo bien claro: la calidad de un producto. Lo mismo ha sido con Antena 3 y Tele 5, salieran o no los proyectos presentados, a lo largo de mi carrera profesional de más de 20 años, salvo el caso citado.

    Decir esto que dices me muestra justo como lo que no soy: un guionista que cree que ser guionista es ser un gurú que todo lo que escribe está escrito en piedra y al que se le debe aceptar todo. Evidentemente, no me conoces.
    Me parece penoso que compañeros de profesión menosprecien el riesgo que algunos tomamos denunciando ese tipo de cosas. PORQUE LO QUE DIGO AQUÍ ESTÁ GRABADO Y SI QUIERES, LO CONFRONTAMOS.

  • cansadoyconfuso

    Perdón, pero no estoy de acuerdo con el enfoque que le habéis dado al tema de los analistas.

    Soy guionista y profesor de guion (de hecho, he impartido clases en Salamanca). A mí también se me ha dado el caso de que un alumno decidiera sobre un proyecto mío: más aún, era un proyecto de adaptación de una serie… que él había descubierto porque se la puse en clase.

    Pero ese no es el problema: es incluso (parte de la) ley de vida.

    Los problemas son otros: no son de la cocina, sino de los cocineros. Es decir, no de la figura de analista, sino de muchos analistas.

    Ana Sanz Magallón es analista, no una analista que quiere ser guionista. Y se responsabiliza de sus opiniones. Pero no es lo habitual. Muy frecuentemente, el analista que opina es alguien sin preparación específica, con una cultura televisiva que empieza en “Friends”, que te impone cambios de los que luego no se responsabiliza y que, en realidad, querría estar en tu lado de la mesa (cuando no te pide trabajo, directamente).

    Y es que una cosa es ser lector de guiones y otra analista. Alguien recién salido de un curso de guion puede ser lector; analista, no.

    PD – Javier Olivares habló concretamente de un caso específico, el de Tele 5 en la etapa de David Martínez: y a juzgar por testimonios de guionistas, productoras, resultados y el aplauso recibido en la sala, no le falta razón.

  • lufannag

    Gracias a ti. Y perdonad la incomprensible escritura… las prisas. Me encantaría meter caña a todo lo que se habló en el Encuentro, pero ya di mucha chapa en twitter y coño… ¡la crónica está curradísima!

    Como esperanza…yo tengo 25 añios recién cumplidos. Licenciatura + máster + prácticas y, al final, curro. Si te sale bien la cosa, se puede entrar pronto. Pero claro. “La cosa” no está bien.

  • Peter Banning

    @lufannnag: Gracias, buen hombre. Un placer leerte.

  • lufannag

    Pues sí. Una cosa, no soy analista desde hace años, más bien he sido analista estos dos años y ahora me he pasado al guión. Pero gracias por lo de “bueno”.

    Respecto a la pataleta, mejor que quedase así, casi todos los profesionales me dijeron que fue una clara ida de olla. Me arrepiento de que al final Ana Sanz Magallón no tuviese tiempo a dignificar un poco más la profesión de analista (aunque dio la oportunidad de que se le atacase). De verdad, preguntad por ella -estuve un ratito y como siempre, es brillante- todo el mundo la adora y como ella misma decía, jamás escribió un guión. El problema no es de experiencia (un guionista de 50 años puede hacer un guión terrible, aceptemos eso). Y un estudiante o estudiantes que han sido alumnos destacados de Guión tienen derecho a hacer su informe. Luego son sus jefes quienes deciden elevárselo al guionista. La mayoría de departamentos de analistas son gente joven y recién formada, son los que han estudiado la teoría más reciente. Y lo más importante: un analista NO es un guionista. Es un tío que analiza con distancia tu guión. No tiene crédito en tu historia. Todo lo que hace es anónimo y para que TU historia funcione mejor. Y en cuanto a la queja de “me esperan con la escaleta hecha”. La propia Sanz Magallón me decía: “¿cómo, te curras una escaleta y eso es motivo de queja?”.

    @PeterBanning No hay una fórmula establecida, partas de dónde partas puedes acabar de analista si tu formación tiene que ver con guión. Yo hice el Máster de Guión de Salamanca, que es el más prestigioso a nivel nacional aunque no te da prácticas. Pero se acercan empresas y, en mi caso, que me lo curré mucho, cuando tuvimos la suerte de que se interesó Telecinco, mi nombre era uno de los recomendados. Y me fui al departamento, les gusté y a los 3 meses de prácticas me contrataron. Y mis informes me crearon enemigos y muchos amigos. Y luego llegó la fusión con Cuatro y me fui a la calle.

    Así es la vida…

    ¡Buen resumen, Javier! Espero el de resto de días (para rellenar huecos también, jeje)

  • Peter Banning

    Enhorabuena, una crónica muy completita y amena. A ver si llegan las siguientes.

    Me gustaría preguntarle al amigo Lufanag, si no es mucha impertinencia, cómo consigue uno ser analista de guiones en este dichoso país.

Críticas

la monja

Terror perezoso sostenido en un escenario terrorífico.

equalizer 2

Tu amigo y vecino Denzel.

Captura

La bestia domada.

mi6

Pillad palomítas.

ant-man-y-la-avispa

Aquí hemos venido por las risas.

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