Reportajes

DOS DIAS DE PHENOMENA EXPERIENCE

Los cines Palafox de Madrid fueron escenario los pasados 17, 18, 19 y 20 de este mes de la serie de proyecciones de films clásicos de nuestra infancia –“nuestra”, es decir, treintañeros– conocida como Phenomena Experience, de gran calado en Barcelona y que la semana pasada hacían su debut en Madrid. Aquí un servidor, acompañado de sus compañeros de web y respectivas churris tuvieron la oportunidad de acudir a los pases del sábado y domingo, un espectacular combo formado por Parque Jurásico, Terminator 2, Los Cazafantasmas y (ya voy adelantando), una de las experiencias cinematográficas más increíbles de mi vida: el revisionado de Regreso al Futuro. A continuación procedo a opinar humildemente sobre los (muchos) más y los (poquísimos) menos que conformaron dos días de Phenomena, que en términos generales ha sido una total y auténtica triunfada.

Para empezar por esto:

El cine no va a morir. Jamás.

Es una afirmación un poco tajante, pero si algo tiene el Phenomena es la capacidad de amplificar exponencialmente todas las virtudes del medio, en particular dos: la sensación de espectacularidad y el sentimiento de comunión. Ni el mejor de los sistemas domésticos es capaz siquiera de acercarse al impacto de una pantalla que abarca la totalidad de tu campo de visión. El nivel de “asalto sensorial oigs” que se consigue en una sala de cine convierten a este medio en algo único, diferenciado de sus competidores y extremadamente satisfactorio, y durante dos días fui testigo de films destinados a exprimir hasta la última gota de estas virtudes, en particular los presentados en el formato 2.35:1 (Terminator 2 y Los Cazafantasmas). A todo ello hay que añadir la descomunal empatía –iniciada en buena medida por la nostalgia– generada entre el público, y que contribuye a incrementar aún mas si cabe la sensación de espectáculo multitudinario compartido. Total, un chute.

Los tiempos pasados REALMENTE parecían mejores

Mala idea preguntar por Tintín a los espectadores recién salidos de Parque Jurásico. “Sí, Tintín es muy chula, pero es que esto es Parque Jurásico”. Imaginaos si llego a hacer esta misma pregunta tras la proyección de Tiburón. Las cuatro películas se mueven en tiempos distintos al del blockbuster actual: en términos de ritmo, se puede apreciar una mayor sensación de pausa. A nivel técnico, la ausencia del CGI o la limitación clara del uso de la tecnología por ordenador –caso de Jurásico y el film de Cameron– proporcionan un empaque físico a las pelis que rara vez se ve en la actualidad. La imposibilidad de contar con una cámara virtual convierte a estas películas en verdaderas clases magistrales de planificación y composición, así como del uso correcto de una steady (la brillante secuencia inicial que abre Cazafantasmas). Pero lo más gracioso es que este párrafo entero es muy poco de fiar, ya que está enteramente condicionado no solo por los recuerdos de mi infancia, sino por mi aprendizaje, como espectador, del lenguaje cinematográfico. Los blockbusters contemporáneos son más libres en su narrativa, y “van” mucho más rápido.  Si discutiéramos esta situación en términos objetivos, quizás terminaríamos acordando que esto no tiene que ser bueno o malo, o sentenciando que los tiempos han cambiado. Si aplico no obstante mi experiencia de juventud, está claro que por lo menos un servidor se está volviendo muy viejo para esta mierda. Y el Phenomena Experience no ha hecho sino recordármelo.

Los trailers

Cada film iba precedido de un grupo de trailers –originales y de la época–, para meter al espectador aún más en el ajo. Destaco en particular dos: Un Hombre Americano en Londres y Willow, que eran jodidamente modélicos. Sugiriendo antes que mostrando y dedicados a proporcionar al espectador una mera idea de la sensación que pretende transmitir el film a través de breves imágenes, en lugar de descuajaringar la trama –como sí hizo el avance de Howard el Pato, recibido por aplausos de los espectadores aunque, a mí no me engañan: todo el mundo estaba pensando hacia sus adentros que esa peli es una verdadera mierda trash pero no tenían los cojones de gritarlo en alto. Yo el primero, que soy un lilas–.

Los anuncios

Descontando la mítica cortinilla de Movierecord –joven lector de Las Horas Perdidas criado con Cinecito, dale al play en el video de abajo–… demasiado antiguos para mi gusto. No se me entienda mal: ver a Gracita Morales haciendo de chacha prehistórica es una gosada, pero a mi entender fue el único momento en el que el Phenomena adoptó un aire descaradamente retro, lindando peligrosamente con el mondosonorismo. Un servidor habría metido publis más contemporáneas de restaurantes y salones de boda –un verdadero MUST– en las proyecciones del cine Parquesur de Leganés durante la década de los 90. Sin embargo, es muy probable que las causas de esta decisión sean meramente técnicas: lo mejor era anunciar marcas ya desaparecidas, para no complicar el asunto. Es una verdadera tontería de queja, pero en mis tiempos me sabía de memoria las promos de los míticos restaurantes La Giralda. Me llegan a poner esa publicidad y diez minutos después se me está llevando el SAMUR, presa de un ataque de histeria. Just sayin.

Superpúblico / No es necesario aplaudir  TODO. EL. PUÑETERO. RATO.

El Phenomena Experience es el público y el público es el Phenomena Experience. Individuos de todas las edades y condiciones se entremezclaron por unos cuantos días como hermanos, como herma-aaaa-nooos para revivir los mejores momentos de su infancia, independientes pero homogéneos en su pasión, hasta tal punto que Nacho Cerdá (director de Los Abandonados y anfritrión del evento) parecía el Cyrus de los Warriors, maravillado ante su labor de paz. Vemos a jebifrikis medievaleros con nerds Lucasianos. A princesas del cosplay con hijas no reconocidas de Zapatero. Incluso pérfidos quintacolumnistas con camisetas de superhéroes Fuencarral Fashion entraron sin incidentes al Palafox, en demostración de que el buen cine no sabe de clases ni “tendencias”, cojones ya. Ya en faena, una aparición especial de Santiago Segura contribuyó a poner al público en situación, animando a los espectadores a corear los films. Hay que reconocer que su mensaje caló. Ninguno de los grandes momentos de las películas –el pulgar hacia arriba de Chuache– quedó sin sus berridos de éxtasis. Pero parte de la gracia es que los tiempos cambian, y cada día aparecen nuevos motivos para aplaudir: ejemplo de ello tuvo lugar en Jurásico, con el público entregado a cada aparición del entonces prácticamente desconocido Samuel L. Jackson.  Por no mencionar las palmadas al ritmo de la banda sonora de Brad Fiedel en Terminator 2.  A un servidor le gustaría, no obstante y a riesgo de cometer herejía, que todos nos cortáramos más un pelo la próxima vez: no es necesario aplaudir cada vez que el logotipo de Parque Jurásico o cada vez que aparece un nombre en los títulos de crédito. Mi artosis sufre. Ah. y putos móviles. PUTOS. MÓVILES.

LAS PELÍCULAS

AVISO: Lo que sigue a continuación no es una reseña de la película en sí, así que guardad los cuchillos. Simplemente se trata de una impresión absolutamente personal del revisionado de las mismas o, dicho de otra forma, como veo que han aguantado el paso de mi (MI) tiempo.

Parque Jurásico

Parece que voy al revés que todo el mundo: antes me gustaba más que ahora. Enormemente parecida a Tintín: la primera hora se salva por el Tito Steven (memorable la explicación de la clonación de los dinosaurios) y el clímax final con el tiranosaurio me sigue pareciendo una chuminada. Peeero. Los dinosaurios CGI aguantan. La secuencia de acción del ataque del T-Rex (y posterior bajada del árbol) sigue siendo absolutamente perfecta. Los efectos prácticos –ese triceratops enfermo– dan el pego y la habilidad de Spielberg con una cámara de cine sigue sin conocer rival. Me doy cuenta de que me sigue sobrando la escena del circo de pulgas, que a Richard Attenborough le tiraba a un pozo de tigres dientes de sable y que si hoy en día vemos a un tío vestido como Robert Muldoon (Bob Peck), con los calcetines hasta la rodilla y pantalones cortos hiperpetados, nos creemos que estamos en carnaval. Personaje favorito del público: Jeff Goldblum.

Terminator 2

Experiencia tan bestial como agotadora. Este no es el Cameron de “Oooohhh! Aaaaaa bicho azul como el mar azul”. No. Terminator 2 te coge y te da de hostias hasta que se te caen los ojos al suelo. El combo de entretenimiento más brutal de los años 90 y apoteósis de la carrera de Arnold Schwarzenegger. Me sorprendieron dos cosas de la película: en cine, las secuencias en el desierto no me parecen tan largas, y redescubro que el clímax del film en la fundición dura sus buenos 20 minutos. En pantalla grande, este escenario revela los planos más espectaculares jamás rodados por Cameron, en particular un general donde Linda Hamilton y Edward Furlong suben por una escalera hasta encontrarse delante de una inacabable fila de descomunales calderas de acero fundido. De todas formas, lo que queda es la sensación de presión y urgencia constantes. Los momentos de respiro son falsamente engañosos. Especialmente interesante fue la reacción del público al momento más extraño de la filmografía de su director: el lametón en la mejilla de Sarah Connor que le da el guardia del psiquiátrico. Tan perturbador como lo recordaba e impensable en la figura actual del Rey del Mundo.


Los Cazafantasmas

Demasiado Bill Murray, para lo bueno y para lo malo. En retrospectiva, especialmente condicionada por el actual estatus del actor. Me sigue pareciendo increíble que Dan Aykroyd hiciera carrera en el cine más alla de Entre Pillos Anda el Juego. Y, como me suele pasar incluso con mis películas favoritas de Ivan Reitman (Dave, por ejemplo): se le va la mano con el azúcar y siempre pienso “podría haber sido mejor”. Creo que la secuela tiene las cosas más claras y que su humor es agradecidamente más absurdo, pero eso no quita para que el público se riera a carcajadas con el brillante plantel de secundarios del film (Weaver, Moranis y Atherton) y sobre todo con el clímax final y la aparición –todavía mítica del muñeco del Stay Puff–. Quizás soy un poco injusto porque era la última proyección del día, hacía un calor de cojones y, sinceramente, nada, nada, NADA, podía superar a lo que venía antes.

Regreso al Futuro

Un once sobre diez. Eleva su calificación de Obra Maestra a Clásico Imperecedero del Séptimo Arte porque ni un solo fotograma, ni un solo chiste, ni una sola referencia ha quedado pasada de moda. Público absolutamente entregado de principio a fin. El cociente de aplausos merecidos/escena más elevado de todas las películas proyectadas en esos dos días. Éxtasis colectivo rozando la orgía vudú en la secuencia del Baile del Encantamiento Bajo el Mar. Si Christopher Lloyd llega a estar presente, el público le lleva a hombros hasta el Vaticano para su canonización inmediata. El Phenomena podría haber presentado esta, y solo esta película, y la experiencia ya hubiera valido la pena: es increíble el espectro de emociones que este film te obliga a recorrer y la clase y el buen humor con los que alivia fases del guión prácticamente imposibles de coger (Marty y su madre). Película que ejemplifica todo lo que recordamos y amamos del cine de nuestra infancia: nos gustan porque eran viejas, pero sobre todo nos gustan porque eran LA HOSTIA.

Y esto es todo y perdón por la chapa. Muy posiblemente, a falta de ratificación oficial en lo que se refiere al tiempo y al lugar, un próxima edición podría contar con Alien y Desafío Total, según anticipó el propio Cerdá antes de la conclusión del certamen. Desde aquí, recomendamos encarecidamente la presencia de cuantos más mejor, hasta obligar a los responsables a levantar andamios para incrementar el aforo. Una reeducación, una lección magistral, una experiencia social y un recordatorio de por qué estamos metidos en esto del cine hasta las cejas.

  • Anónimo

    Y que conste. Howard el pato mola un cojón y medio.

    Ahora venid a por mí cobardes. De uno en uno o todos a la vez. Tengo para todos.

  • http://jorgearenillas.com/ Arenillas

    Probando…

  • http://jorgearenillas.com/ Arenillas

    En el cine Paz de la calle Fuencarral siguen poniendo las cuñas publicitarias de Movierecord y Cinecito. Y sin metalenguaje ni ironía ni nostalgia. Ahí están, a punto de la autocombustión por sus 17.492 pases.

    Desafío total + Alien, según parece, será este mismo diciembre. Viva Phenomena.

  • Anónimo

    Me hubiera molado ir, pero me echa bastante para atrás eso de las ruidosas reacciones expontáneas durante la proyección. Reconozco que dejé de ir a la Muestra de cine fantástico por la misma razón. Soy bastante especialito, por no decir neurótico perdido, a la hora de ver películas y prefiero disfrutarlas en el más absoluto silencio. De vez en cuando no distráe un grito o una carcajada esporádica, pero me jode ese tipo de público que pretende ser más protagonista que los propios personajes de la película.

  • Anónimo

    Consideraciones previas:

    La cosa empezó un poco tibia o fría porque los dos primeros días la sala no se llenó (hubo medio aforo aproximadamente: 400 personas para una sala de algo más de 800 butacas). En principio, yo también me llevé las manos a la cabeza como lo hicieron los organizadores: ¿cómo con tantas peticiones de gente de Madrid para traer el evento y con cuatro películas tan reconocidas no se llenaba la sala? La decepción inicial dio paso a una reflexión más profunda que, si bien no pretende justificar a nadie, simplemente intenta imaginarse el porqué de esa ‘floja’ afluencia durante los dos primeros días:

    1) El evento no tenía las mismas características que en Barcelona. A excepción del ‘Spanish Bizarre’ de 3 días que montaron, las sesiones de ‘Phenomena’ en Barcelona son de un único día. Para Madrid montaron un resumen de 4 días seguidos, que yo agradecí, pero por la que mucha gente no estaba dispuesta a pasar, bien porque no quiere estar 4 días seguidos metida en el cine, bien porque en los tiempos en los que estamos no es fácil pagar 40 € de golpe (se echó de menos un abono) o bien porque hay otros compromisos laborales, familiares, de ocio, etc. previos. Conclusión: la gente seleccionó lo que iba a ver y eligió mayoritariamente los programas del fin de semana, por su propuesta o porque eran los días que podían acercarse.

    2) Sé que en Barcelona muchas de las sesiones que se hacen los jueves se han petado, pero aquí, entre el desconocimiento del evento por parte de muchos y el hecho de que mucha gente estaba en sus respectivos curros a las 19:30 (hora de comienzo de todas las proyecciones), era una tarea hercúlea llenar el cine, a pesar de las grandes películas proyectadas.

    3) Creo que la organización se fio mucho de las peticiones que iban recibiendo por parte de los madrileños en Facebook y medios similares (recordemos, salvando las distancias, que es lo que pasó con ‘Serpientes En El Avión’ XD) y de la fama cosechada por el evento en Barcelona y, a pesar de contar con promoción en páginas especializadas como Aullidos o Scifiworld, quizás les falto un poco de publicidad y apuntar a una audiencia mayor con un anuncio, por ejemplo, en un diario gratuito estilo ’20 Minutos’ o ‘ADN’ al que accede casi todo el mundo por las mañanas. Solamente vi algunos artículos en prensa generalista cuando el evento ya había empezado (aquí el de ‘El País’: http://www.elpais.com/articulo/madrid/Volver/corear/Movierecord/elpepiespmad/20111118elpmad_8/Tes; pregunta: ¿no se pueden insertar hipervínculos aquí?).

    4) Y, por último, no creo que sea cuestión de comparar públicos, provincias, comunidades, etc., pero lanzo la pregunta: ¿somos los madrileños más perros, perezosos y más de última hora para este tipo de propuestas? Y lo pregunto porque tengo amigos y conocidos a los que les gustan estas cosas, pero prefirieron hacer otro tipo de planes para esos días. Incluso hubo gente que no entendió la verdadera naturaleza del evento y me dijo aquello de “ya la vi en su día en el cine”, “la he visto mil veces en la tele” o “la tengo en DVD/Blu-Ray y la puedo ver cuando quiera”. También hay otros a los que parece que les diese vergüenza asistir a este tipo de eventos por considerarlos frikis o nostálgicos, como si ellos fuesen demasiado cool para asistir. Eso sí, al igual que la Muestra Syfy, a la que también le costó arrancar un poco, supongo que el boca a boca irá dando sus frutos. Espero que, si se hace la sesión única ‘Alien’ + ‘Desafio Total’, la gente responda masivamente, aunque tengo mis dudas de cómo responderíamos ante cintas menos ‘comerciales’, ‘conocidas’ o ‘convencionales’, que también proyecta ‘Phenomena’, como ‘Carretera Al Infierno’, ‘El Más Allá’, ‘Pánico En El Transiberiano’… (sería bueno saber como le va al Cinemad, que se está celebrando con esa maratón Troma incluida).

  • Anónimo

    Que puta envidia,lástima no haber tenido un leuro para poder asistir.

    Espero poder ir la próxima vez.

    Ah,y espero que cuando vaya aparte de lo de Movierecord me pongan el anuncio de Pablo Restaurante,un clásico de los cines de La Vaguada.

  • Anónimo

    Aprovechando el cambio en el sistema de comentarios y mi reciente asistencia al evento de ‘Phenomena’, me he decidido a participar en esta página que, como le suele pasar a otros muchos usuarios que deciden registrarse, llevo leyendo desde hace bastantes años y cuyo estilo desenfadado a la hora de enfocar la actualidad del cine disfruto enormemente. Me parto el ojete, vaya. Así que, hola a todos… uno ‘nuevo’ por aquí.

    Aunque Rafa ha expuesto bastante bien lo que se vivió en el cine Palafox durante el fin de semana, aprovecho que he podido asistir los 4 días que ha durado el evento para hacer un ‘pequeño’ resumen y comentar algunos detalles, porque creo que esta iniciativa necesita consolidarse y tener el mismo éxito en Madrid que el que tiene en Barcelona, donde han agotado las entradas para el programa doble de este viernes 25 (‘Indiana Jones Y La Última Cruzada’ + ‘Jungla De Cristal’; más de 1800 personas), con una 2ª sesión adicional, el sábado 26, que también va a buen ritmo de venta. Tal es la gratitud que le tengo a Nacho y al resto de su equipo, cuya pista sigo desde la primera sesión en Barcelona, por habernos dado esta gran oportunidad de disfrutar en Madrid de gran cine (cada película, por diferentes motivos) en una pantalla grande, de una forma que parecía perdida.

  • http://twitter.com/JRuizArcaute Javi Ruiz de Arcaute

    Lo del calor es cierto, era bastante agobiante, y después de 4 horas, con el culocarpeta, se hacía insufrible… Menos mal que la buena ración de cine hacía olvidar casi cualquier incomodidad. Para mí fue una gozada de fin de semana.

  • santi serrano

    Bieeen!!.Puedo volver a dejar comentarios!!.yo estuve en el Phenomena de Barcelona, en la sesión doble de “Indiana Jones y el templo maldito” y “La cosa” de John Carpenter.Y la experiencia es algo inigualable.No solo poder verlas en pantalla grande sino la reacción de la gente y el amor y disfrute que se siente por lo que pasa en pantalla.
    hoy dia pocas peliculas son capaces de ponerme los pelos de punta como muchas de las que se pasan en Phenomena.Si teneis ocasión de ir, os lo recomiendo.

    Saludos

  • http://www.facebook.com/people/Edu-Plana/1631926344 Edu Plana

    Me alegro que por la capital pudierais disfrutar de esta experiencia.. Puro cine 100%

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