Críticas

IN TIME

In Time –la hermana pequeña y adicta a la Loka de Gattaca– se raja, me cago en la leche. Se raja. Ves que es un drama social de ciencia ficción vagamente alimentado desde fuera por el panorama social de protesta contemporánea en el que vivimos al que le han puesto piezas de pelis de tiros y parejitas guapas. No obstante, incluso cuando baja los brazos –y tarda en hacerlo– y se convierte definitivamente en “ay Dios que me matan a la parejita, repetir ad nauseam”, se resiste a abandonar las reglas que marca la ABSOLUTAMENTE SENSACIONAL premisa de Andrew Niccol, quien se exprime bastante el tarro en cada guión que escribe y en cada peli que hace, siempre con respeto hacia la audiencia, incluso en sus momentos más pedestres. El problema de In Time es que momentos así, hay demasiados.

Nos persiguen.

Y la premisa es esta: un mundo en el que el dinero ha sido destilado a su máxima expresión simbólica, el tiempo. La población detiene su envejecimiento a los 25 años y puede prolongar su existencia indefinidamente recibiendo minutos, horas, días o incluso siglos a través de un interfaz biológico instalado en el dorso de su muñeca. Cuánto más rico eres, de más tiempo disfrutas. Si el reloj llega a cero te da un jare y te mueres. Los estratos más bajos de la población viven segundo a segundo. Will Salas (Justino) duerme deprisa, termina rápidamente su comida y se desplaza corriendo a todas partes, consciente de que su reloj siempre está a punto de agotarse. Por lo demás, vive sus días en una existencia miserable con su madre (Olivia Wilde) apretando tuercas con un protagonista de Big Bang Theory hasta que un día conoce a Henry Hamilton, un millonario con un siglo de vida a su disposición y una vena suicida. Los años de Hamilton acaban en la muñeca de Salas, quien conoce un nuevo mundo, uno marcado por el lujo, la riqueza, el inmovilismo, perseguido por el investigador Raymond Leon (Cillian Murphy) y con Amanda Seyfried, la hija del hombre más longevo del mundo (Vincent Kartheiser) en el punto de mira. Y es hora de vengarse.

Un marginado engaña, miente y roba para subir la escalera social en servicio a sus propios fines. Y si en 1998 la moneda es la “herencia genética”, aquí es el tiempo. Pero si Vincent Freeman quería abrazar el nuevo mundo, Will Salas quiere destruirlo, distribuyendo equitativamente el tiempo entre toda la población hasta conseguir que este pierda el valor que se le ha atribuido. Todos iguales en la justicia social (y esto es Hollywood…).  Esta idea, en términos elegantes, es la polla.  Y ni siquiera rasca la superficie. Si os contara las mil y una maneras en las que Niccol desarrolla esta idea me quedaba sin espacio en el servidor. Desde lo particular –los más valientes/desesperados echan pulsos para “robar” el tiempo de su oponente en una suerte de ruleta rusa– a lo general –una población inmortal degenera en un escenario social donde las diferencias de clase se amplían exponencialmente–.  Y…

Ay que nos persiguen otra vez

…Y ahí se queda (Y esto también es Hollywood). Se ve, por ejemplo, en el momento en el que te das cuenta de que Amanda Seyfried está en la peli para poner en hora la manecilla larga de Justino (dejad un momento que me refocile en mi hinjenio) y poco más. Es una lástima por varios motivos: ni Seyfried consigue estirar el papel –y me da a mí que o mucho cambia el registro en Lovelace, o ahí se queda–, ni Niccol tiene la inclinación de profundizar en su personaje de pija estirada que descubre una nueva realidad a un nivel tan profundo como el de nuestro protagonista, lo que automáticamente la convierte en un bimbo. Es una rama de la historia con tantas posibilidades como la de Salas que la peli ignora completamente a pesar de que su argumento se lo está pidiendo a gritos. In Time es, durante dos terceras partes de metraje, un drama que llegado el momento elige conscientemente convertirse en un thriller sin muchas ambiciones, blandiiiiiito, marcado por un uso y abuso de juegos de palabras relacionados con el tema principal, apresurado en su parte inicial y arbitrario en su final. Me quedé con ganas de más pausa, de más tranquilidad, de que escapara del rollo espectáculo, que no le pega absolutamente nada.

In Time podría haberse salvado convirtiéndose en un thriller excepcional, lo que hizo maravillas por Inception y Desafío Total. No lo es, ni por el forro: una persecución de coches chula, marcha atrás, poco más. Es un film eminenemente cerebral, enamorado de sus ideas y de su original perspectiva, realizado por un tío al que no le van las pelis de persecuciones. Sin embargo, Niccol demuestra que no sólo es un hombre de buenas premisas ni un alucinado: es un profesional.  Incluso cuando la película recorre derroteros mediocres, siempre hay algo: el reloj, un contador biológico fosforescente en el antebrazo diseñado con contundencia por los responsables del film, que marca los minutos, segundos de vida de nuestros protagonistas. Es el concepto de la “bomba de tiempo”, principio fundamental de la construcción de guiones –todo protagonista se enfrenta a un límite temporal más o menos explícito, que aquí es literal. Ayuda al film una barbaridad al proporcionarle sentido de la urgencia, como ayuda el hecho de que Niccol esté dotado de la suficiente técnica visual como para presentarnos escenas de acción claras, sencillas, y elegantes, alimentadas por la siempre estable foto de Roger Deakins (un maestro de la composición fija), y un diseño de producción que nos traslada a un interesante futuro de magacín (sin llegar a la exageración del San Angeles de Demolition Man).  Y como ayuda, sobre todo, el hecho de que Justin Timberlake no es un actor pero es un hombre inteligente que domina desde hace mucho las tablas del mundo del espectáculo, marcado a fuego por su participación en La Red Social, y con una presencia accesible, cartas más que de sobra para salvar esta película al nivel al que se encuentra –en Gattaca, muy posiblemente, se habría caído con todo el equipo, por no mencionar a Alex “Gangsta Peligroso” Pettyfer, que tras joderme la vida en I Am Number Four el tío insiste–, sustentado en buenos secundarios como Murphy o Kartheiser. Lo mismo de Justino se puede decir de la breve presencia de Wilde en pantalla: esta chica no es idiota.

Síp. Todavía perseguidos.

Yo la he visto con el chip de “ah, vale, que es una de tiros y gente sexy con un cociente intelectual cien puntos por encima de lo habitual”. Y me lo he pasado razonablemente bien, hasta que he seguido las directrices del film y me he puesto a usar el cerebro. Por ello, ni por un solo segundo he dejado de querer que la película se lanzara de cabeza a explorar todas sus posibilidades y el film nunca, nunca, nunca lo hace. Se raja a nivel intelectual,  se raja a nivel ideológico (¿qué consecuencias tiene el plan de Timberlake? ¿A dónde nos lleva la justicia social?), y jode más cuando ves que tiene los mecanismos para llegar a sus últimas consecuencias. En el mejor de los casos, dentro de veinte años y al ritmo al que va la ciencia ficción en Hollywood, cuando el mejor ejemplo de ciencia ficción/espectáculo sea “El Ojete Explosivo que quería Volar”, In Time quedará como una obra a redescubrir en la filmografía de su autor. El tiempo tiende a exagerar las virtudes y los vicios de las pelis. Siendo optimistas, espero que este caso sea de los primeros. Aunque no se lo merezca del todo.


Andrew Niccol | Andrew Niccol | Justin Timberlake, Amanda Seyfried, Cillian Murphy, Vincent Kartheiser, Olivia Wilde, Alex Pettyfer | Craig Armstrong | Roger Deakins | Zach Staenberg | Alex McDowell | Kristel Laiblin, Amy Israel, Andrew Z. Davis | Marc Abraham, Andrew Niccol | 20th Century Fox | Hispano Foxfilm | Roger Deakins |
  • Anónimo

    Acabo de venir de verla y coincido en que la buena idea inicial de que el tiempo es lo mas valioso del mundo esta totalmente desaprovechada y la película se va a tomar por saco a los 20 minutos, con situaciones repetidas en docenas de películas.
    Lo unico salvable es Cillian Murphy, a ver si le dan mas papeles de protagonista.

  • Anónimo

    Sip…. es una de las cosas raras que tiene la peli xDD. Es como lo de los guardaespaldas…. Es así, porque es así… y ya está xDD.

  • Anónimo

    Que facil es robar un banco coño.

  • http://www.facebook.com/people/Jordi-Miguel-Novas/1541283485 Jordi Miguel Novas

    Creo que esta película de haberse hecho con actores y director desconocidos tendría bastantes mejores críticas (y aun así tiene muchas buenas). Yo la disfruté mucho, y nunca la quise ver como algo más que una peli comercial inteligentemente inyectada de espíritu crítico. Tampoco creo que el desarrollo sea tan flojo (que se ve que aquí somos todos genios), y el final, a su manera es nihilista y bastante jodido. Me parece mejor película de lo que aparenta en los medios. El tiempo dirá.

  • http://twitter.com/Agus_Sanchez Agustín Sánchez

    Después de verla, coincido…. una idea tan genial “el tiempo es oro” y sus consecuencias… se queda en nada ante el planteamiento escogido… podría haber sido una peli cojonudísima… y se queda en truño (seamos sinceros, solo vale la idea, para nada el desarrollo)… porque es lo que es, un truño enorme, tan grande como su potencial.

    No trago al Nsync ni aunque me lo empujen con un palo, soy incapaz de creerme sus películas (ni en la dichosa y sobrevaloradísima La Red Social), no me transmite nada, solo ganas de que la tele pudiera hacer sentir dolor al que en ella sale para darle un par de yoyas cada vez que lo veo actuar :S

    PD.- Creo que esta idea la pilla Nolan por banda, y nos regala una peli que no nos cansaríamos de ver un par de veces al año… no se, es mi impresión, será que ese tío me tiene ganado.

  • Anónimo

    Pues la he visto, y a mi, me ha dejado “mal sabor de boca”. Ojo, lo que escribo a continuación, tiene ¡¡Spoilers!! Avisados estáis xD.

    El film empieza muy muy bien. Te van enseñando el tema del tiempo, que es el dinero hoy en día. “El tiempo es oro”. Además, te enseñan que el tiempo es importante, y hay que aprovecharlo (justo lo que le dice el millonario suicida al protagonista: no malgastes mi tiempo). Hasta ahí, todo bien.

    El problema… viene cuando se le acaba el tiempo a la madre (Olivia Wilde). A partir de ese momento…. el film se olvida de que va. Pero es que, se olvida…. Vale, bien, el protagonista va y descubre otro mundo, muy distinto al suyo, pero…. ¿No ibas a vengarte? ¿No querías acabar con el sistema? ¿No querías cambiar las cosas? Hay un momento, que parece que esté disfrutando de ese mundo, cuando se supone, que lo que quiere es cambiarlo. 

    Luego, de forma inexplicable, su conciencia le dice que no, que tiene que cambiarlo (durante el film, no tiene muy claro lo que quiere hacer. A veces, dice que quiere cambiarlo, otras veces dice que es imposible…). ¡Aclárate!

    Las escenas de acción… pues no son nada del otro mundo (lo siento, pero he soltado un bufido de WTF?! con la escena que sale él entre los guardaespaldas….. me ha parecido muy absurdo). El final, me ha parecido también muy muy flojo, sin la intensidad de todo lo que el film quería enseñarte en sus primeros 15 minutos.

    Se podía haber exprimido muuuucho mejor todo este tema. Como bien dice Rafa, podía haber sido una “nueva” Gattaca, pero con tintes distintos, y podría haber triunfado. Pero se queda a mitad…. se queda a mitad de todo. Como se queda a mitad, le he puesto la mitad de la nota que debería merecerse 😛

  • Anónimo

    La Fox produjo Fight Club, pero no fue para nada el el Blockbuster que esperaban y le costo el puesto al presidente del estudio en aquel entonces. De ahi en adelante la Fox ah sido…la Fox.

  • Anónimo

    asi es…lo soy jeje

  • Anónimo

    Claro!, pero son conchas ( a menos que se sea sel continente americano)

  • Anónimo

    No estoy de acuerdo con lo de que Niccol es mal director , quizas no sea su fuerte las escenas de accion , pero a mi me encanta como dirige este hombre demostrando mucha sobriedad y estilo a la hora de mover la camara , al menos sus trabajos como director en Gattacca y El Señor de la Guerra me parecen simplemente impecables

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