Reportajes

TERTULIA TELEVISIVA

Aprovechando que estas semanas se produce el típico parón invernal en la televisión estadounidense, y ya que algunos nos habéis pedido que pongamos de vez en cuando más cosas relacionadas con series en la web, voy a dedicar una entrada a hacer un pequeño balance de algunos de los estrenos de la temporada que se han podido ver durante las últimas semanas.

Ya que no he tenido tiempo suficiente para visualizar todo lo me hubiera gustado, me he centrado sólo en las más destacables, y por eso espero que esto sirva como punto de partida para iniciar el debate en los comentarios y que vosotros también os animéis a compartir vuestras opiniones sobre las nuevas propuestas de este año, o sobre cualquier otra serie en general. Siempre viene bien descubrir nuevas series, y seguro que alguno lo agradece.

Once Upon a Time

En su día dije: “¿Os acordáis de la moda de adaptar cuentos de hadas que se ha impuesto en Hollywood? También ha llegado a la televisión. Los guionistas encargados de la serie son Adam Horowitz y Edward Kitsis (Lost, Tron: Legacy) y los valores de producción están a la par con cualquier película del canal Syfy, pero debido a su temática, puede conectar con un público familiar y convertirse en uno de los éxitos de la temporada. Veré al menos el episodio piloto porque sale Jennifer Morrison (House) con el pelo rubio, y eso es algo ante lo que no me puedo resistir”.

Me he encontrado con: Jennifer Morrison rubia.

Person of Interest

En su día dije: “Jonah Nolan y J.J. Abrams se han unido para redefinir el concepto de hype crear esta serie sobre un ex agente de la CIA (Jim Caviezel) reclutado por un misterioso millonario (Michael Emerson) con el propósito de prevenir crímenes antes de que se produzcan. La premisa es muy similar a la de Minority Report, pero se ha buscado darle un enfoque más real y no tan de ciencia ficción. Acción, intriga, y mucho misterio apoyado en buenos actores dan lugar a una de las series más prometedoras de esta nueva temporada”.

Me he encontrado con: Una serie de primeras bastante decepcionante teniendo en cuenta sus implicados. El episodio piloto fue especialmente flojo, aunque después ha ido mejorando, pero sin llegar a destacar por encima de la típica serie policíaca de capítulos autoconclusivos más el desarrollo esporádico de una trama global. Supongo que la CBS no da para más y hay que exprimir la fórmula durante unos eternos 22 episodios. En los últimos años he dejado de lado series como CSI o El mentalista por culpa de esto.

Tampoco ayuda a levantar el interés su protagonista, Jim Caviezel, que está dormido durante la mayoría de escenas; y lo digo literalmente, hay ocasiones en las que parece que esté a punto de desplomarse. Recita sus diálogos de manera mecánica, su rostro es imperturbable y le rodea una seriedad tal, que por momentos parece que esté interpretando a un Terminator –lo cual, analizado seriamente, podría ser el caso: no vacila en situaciones de tensión o riesgo, no muestra sentimientos, acaba con grupos enteros de criminales sin despeinarse, sale ileso y sin inmutarse de accidentes de coche…

Sé que hay gente bastante satisfecha con la serie, pero a mi no me acaba de convencer. Si os hace tilín Caviezel y su rollo de “mirad qué duro soy y cómo me despacho a estos tíos mientras lanzo cuatro frases lapidarias”, puede que os acabe entreteniendo.

New Girl

En su día dije: “Zooey Deschanel tiene ahora su propia serie en la que interpreta a una profesora que pilla a su novio acostándose con otra, así­ que decide mudarse a un piso con tres jóvenes solteros para empezar una nueva vida. Como Zooey es muy indie, también canta, baila, y nos recuerda a cada segundo lo mona que es y ese par de ojazos que tiene. Puede que al final la serie sea un coñazo tremebundo, pero da la posibilidad de ver a Zooey Deschanel una vez por semana, y yo estoy dispuesto a correr el riesgo”.

Me he encontrado con: La viva imagen del concepto amor-odio. Empiezo viéndola para disfrutar de Zooey Deschanel, pero a los cinco minutos me topo con la cruda realidad: Zooey es insoportable. Avanzo esperando que mejore la cosa con sus compañeros de piso, pero son aún peores; así que deseo que aparezca Zooey de nuevo para mitigar el dolor, y entonces todo vuelve a empezar en una espiral interminable.

Los episodios se articulan en ver hasta dónde pueden llegar los tics de su protagonista –que aprovecha cualquier momento para cantar, aunque la escena no lo requiera; ella simplemente canta sus diálogos– y comprobar la capacidad de aguante de sus compañeros de piso, unos auténticos sufridores que tienen que soportar a una Zooey Deschanel convertida en una caricatura de sí misma, con su pose de hipster hiperactiva poniendo a prueba la paciencia del espectador. Su personaje, Jess, es, en esencia, una preadolescente atrapada en el cuerpo de una mujer adulta; no razona como lo haría un personaje normal, se comporta como una chiquilla y se mueve por una serie de impulsos que suelen acabar en auténtico desastre (Nota mental: nunca dejéis a una persona así jugar con una pelota al lado del televisor).

Los compañeros de piso, como digo, tampoco son mucho mejores. Uno tiende a ponerse de su parte al ver cómo tienen que lidiar con ese auténtico torbellino de la naturaleza que es Jess; pero sus personalidades se mueven entre lo aburrido y lo cargante. A nivel de guión hay algunos gags y diálogos bien metidos, pero en boca de este trío pierden toda la gracia. La mejor baza que ha tenido hasta ahora la serie ha sido el novio de su protagonista, un personaje interpretado por Justin Long que es en esencia una versión masculina de Jess, pero lamentablemente tiene pinta de ser la típica aparición invitada que dura cuatro capítulos.

Prueba de fuego si estáis tentados de ver la serie: Mirad el opening; si sois capaces de soportarlo, estáis preparados para ver New Girl.

Terra Nova

Olvidad los dinosaurios, Terra Nova es, en esencia, lo que se ve en esta imagen.

En su día dije: “¿Os acordáis de Parque Jurásico y/o Avatar? Steven Spielberg presenta esta serie en la que la humanidad tendrá que viajar a la época de los dinosaurios para sobrevivir ante una futura catástrofe. Como acontecimiento es probablemente lo más gordo de este año –FOX se ha gastado un pastizal en ella–, aunque temo que no pase de entretenimiento para toda la familia. Vamos, no espero que el apartado de ciencia ficción y las consecuencias de manipular el tejido del espacio-tiempo sean una de las grandes preocupaciones de los guionistas; es una serie en la que salen dinosaurios, y punto”.

Me he encontrado con: Eso exactamente. Terra Nova se podría considerar como el placer culpable del año; una serie tan risible a nivel argumental y de producción que a la fuerza hace que disfrutes.

Si estáis buscando una serie en la que al finalizar cada capítulo el 90 % de las tramas vuelvan a donde estaban y la familia protagonista acabe feliz mientras cena o mira la luz de la luna tras haber tenido un altercado sin ningún tipo de repercusión con un dinosaurio, no lo dudéis, Terra Nova es vuestra serie.

No hay ningún tipo de preocupación por parte de los implicados en crear algo complejo que mantenga el interés del espectador, simplemente se ha buscado hacer algo accesible para toda la familia de la manera más blanca posible –no han matado a ningún dinosaurio en todos estos capítulos–, con todos los clichés habidos y por haber, giros argumentales que se ven a kilómetros, interpretaciones de saldo y efectos especiales a la par. A todo este nivel de ligereza y desinterés ayuda la implicación de algunos de sus actores; o al menos quiero creer que de verdad son conscientes de lo que están haciendo.

El cabeza de familia, interpretado por Jason O’Mara, es un auténtico show andante; su eterna cara sonriente y su actitud de “soy el puto amo” elevan cualquier escena a los altares de la comedia (impagable su primer trabajo en Terra Nova: podar a machetazos unas ramas, lo cual realiza con el torso desnudo para que veamos sus abdominales; o cuando, para calmar a su hija en una situación de pánico, se inventa sobre la marcha una cancioncilla infantil sobre una araña), y su relación con Stephen “quiero mi cheque” Lang –que repite más o menos su papel de Avatar como aguerrido colono que podría sobrevivir en la selva con ayuda de un mondadientes– forma lo mejor de la serie.

El futuro de Terra Nova se presenta incierto; las audiencias son estables, pero muy por debajo de lo esperado por la cadena, lo que unido a su desorbitado coste podría acabar en cancelación. Personalmente no lo lamentaría, pero echaría de menos disfrutar de escenas como esta:

NOTA: El vídeo es completamente real, no es ningún descarte de una producción directa a dvd de Asylum.

Hell on Wheels

Otra de las modas de este año junto a los cuentos de hadas, son  los western, y la AMC ha sido una de las primeras en sumarse al carro con Hell on Wheels, una serie que nos cuenta la historia de Cullen Bohannan (Anson Mount), un soldado confederado en busca de venganza por el asesinato de su esposa que acaba en “Infierno sobre Ruedas”, un pueblo móvil que se traslada a medida que se desarrolla la construcción del primer ferrocarril transcontinental de Estados Unidos.

Desde que se anunció esta serie las miradas se pusieron en ella como una posible sucesora de Deadwood, pero las comparaciones son odiosas. Ni esta serie es Deadwood, ni la AMC es la HBO.

Hell on Wheels es una serie más simple y accesible, apoyada más en su aspecto visual (con más sangre, suciedad, barro y pólvora) que en el argumental. Carece de la profundidad de Deadwood, de sus diálogos y sus personajes (Colm Meaney interpreta a uno de esos personajes “larger than life”, pero se queda corto en comparación con Al Swearengen), pero lo intenta desesperadamente; igual que la AMC intenta desesperadamente ser la alternativa a la HBO.

De todas formas, si estáis buscando una serie interesante y con potencial, esta es una buena opción. A nivel de realización ha ido progresando –con el cambio de director de fotografía tras el episodio piloto se ha apostado por un enfoque más natural de la iluminación, por ejemplo– y poco a poco los personajes van cogiendo fuerza y las tramas asentándose.

Lamentablemente, este puede ser otro caso de cancelación prematura; las audiencias han bajado en picado y el coste de una producción de época de estas características puede resultar poco rentable para la cadena. Si han enfocado su primera temporada a la resolución de la venganza de su protagonista, puede que quede en el recuerdo como una miniserie destacable.

American Horror Story

Ryan Murphy y Brad Falchuk, creadores de Glee, persiguen otro éxito este año y para ello se han propuesto juntar en una gigantesca coctelera todas las referencias cinematográficas posibles (El resplandor, La semilla del diablo, Terror en Amityville, Carrie, La última casa a la izquierda, Al final de la escalera, Psicosis, el Drácula de Coppola… nombrad la que os de la gana, seguro que en algún punto aparece algo que recuerde a ella) para crear la serie de terror definitiva, el la que asistiremos a todo tipo de locuras en una casa encantada repleta de fantasmas.

La llegada de la familia protagonista es una mera excusa para introducirnos en a la verdadera figura central de la serie: la casa y todo lo que la rodea. Una casa en la que ha ocurrido de todo a lo largo de varias décadas y la que puede ocurrir de todo en lo que resta; cosa que los guionistas aprovechan para darse al desenfreno, y de manera autoconsciente abandonan un desarrollo narrativo y de personajes coherente en favor de hacer el más difícil todavía. Apoyándose en el uso de un montaje que se podría describir como epiléptico, se dedican a meter todo lo que se les ocurre a una velocidad de vértigo, intentando superarse cada semana con escenas malrrolleras, locas y melodramáticas, y exagerándolo todo hasta bordear la parodia. Creía haberlo visto todo con True Blood, pero esta serie juega en una liga superior.

Y ahí es donde está uno de mis problemas con la serie: Me lo paso bien viéndola, pero los niveles de locura que alcanza pueden llegar a ser agotadores –aunque, por suerte, los últimos capítulos pisan un poco el freno respecto a los primeros en ese aspecto–. Pasan más cosas en un par de capítulos de las que ocurren en una temporada completa de otras series: líos conyugales, noviazgos, abortos, embarazos, asesinatos, apariciones, Dylan McDermott llorando mientras se masturba; hay de todo, sin exagerar.

Sin embargo, las locuras visuales y argumentales no son lo que de verdad me ha enganchado a la serie, sino su reparto; y no me refiero a la familia protagonista, una auténtica panda de subnormales que merecen morir de aquí a que acabe la temporada. Las verdaderas joyas de la serie se encuentran en el apartado de secundarios: Jessica Lange, que está soberbia; Dennis O’Hare, que, al igual hacía en True Blood, se lo está pasando pipa; el dúo compuesto por Frances Conroy y su alter ego en forma de Alexandra Breckenridge, una auténtica bomba sexual andante; y las apariciones esporádicas de un absolutamente divino Zachary Quinto, actor infravalorado que merecería tener un papel mayor. Cuando falta esta gente, mi interés disminuye a cero.

American Horror Story es uno de los fenómenos del año. Aunque yo aún no me he hecho a la idea de si para bien o para mal.

Suburgatory

En su día dije: “Comedia en la que una joven neoyorquina se tendrá que mudar a una urbanización después de que su padre encuentre una caja de condones en su habitación. Como todo el mundo sabe, un padre no puede permitir que su niñita se embarque en una espiral de vicio y depravación, así que espera que su nuevo hogar consiga enderezarla, pero el estilo de vida de la joven chocará rápidamente con el ambiente pijo del lugar”.

Me he encontrado con: Una de las sorpresas del año. Mi acercamiento cínico a la parrilla de la ABC me hizo menospreciar la serie, y fue un tremendo error (¡malditos prejuicios!). Suburgatory es una comedia divertida, repleta de diálogos ingeniosos y con uno de los repartos más acertados que he tenido el gusto de ver últimamente (no puedes fallar con gente como Alan Tukyk o Cheryl Hines).

La trama inicial –chica que se tiene que mudar a un nuevo barrio, iniciando una vida diametralmente opuesta a la que conocía– ya la hemos visto en otras películas como Chicas malas, pero la serie va más allá del mundo del instituto y tramas de adolescentes, para retratar de manera hilarante la vida en un barrio de las afueras totalmente caricaturizado y repleto de estereotipos (el ambiente visto en Eduardo Manostijeras sería uno de los ejemplos más cercanos).

Gracias a la sarcástica narración de Tessa (interpretada por la encantadora Jane Levy, un auténtico descubrimiento que podría pasar por la hermana pequeña de Emma Stone) nos adentramos en este particular microcosmos, conociendo a sus habitantes, su vida,  sus costumbres.. y asistimos a un tira y afloja entre los prejuicios iniciales de la chica y lo que finalmente se encuentra; lo que desemboca en que Tessa –y el espectador por extensión– acabe aceptando que quizá las cosas no no sean tan malas como puedan aparentar y que hasta en el peor de los lugares hay personas agradables; pero todo ello sin caer en moralina barata. Suburgatory ha sabido tener un buen equilibrio en ese aspecto y esa es una de las razones de que funcione.

Pero la razón vital por la que la serie funciona es su dúo protagonista: George (Jeremy Sisto) y su hija Tessa. El choque que supone empezar una nueva vida en este lugar consigue que aten lazos y fortalece su relación. Son el motor de la serie y la química que hay entre ellos hace que uno quiera verles salir adelante y que sean felices. Y si ellos se lo pasan bien, yo también me lo paso bien.

La serie no es una comedia que busque carcajadas con cada gag –los primeros episodios, dirigidos por Michael Fresco (Me llamo Earl), son los que se sustentan más en ese aspecto, especialmente por su uso de efectos de sonido con propósitos cómicos–, y creo que su metraje se queda corto en ocasiones para las tramas que desarrolla, pero se sustenta en algo más importante, que es lo que de verdad le da vida: su ambiente agradable y sus personajes, en los que hay puesto verdadero cariño. Si conectáis con esta serie, pasaréis ratos muy agradables. Recomendada encarecidamente.

Homeland

Homeland es la nueva apuesta del canal Showtime, una versión de una serie israelí hecha para la televisión americana por parte del equipo que hizo posible 24, cuya trama arranca con la reaparición de Nicholas Brody, un soldado dado por muerto años atrás en Irak. Su misterioso descubrimiento levantará las sospechas de Carrie Mathison, una agente de la CIA que cree que su regreso podría formar parte de un futuro ataque contra el país.

Cuando se anunció la serie esperaba encontrarme con una digna sucesora espiritual de 24; simplemente eso, un buen thriller con conspiraciones y giros de guión para paliar la falta de Jack Bauer y compañía, pero no esperaba encontrarme con algo superior.

Homeland conserva cualidades de la serie de la FOX (temática similar de una agencia luchando contra una inminente amenaza terrorista, una trama que bien podría haber formado parte de alguna de sus temporadas, giros de guión de los que te dejan descolocado, la sensación constante de incertidumbre al no saber qué va a pasar…), pero está llevada a otro nivel, tocando ciertos temas de maneras que no podrían verse en un canal público (como, por ejemplo, verle las tetas a Morena Baccarin) y con un enfoque mucho más minimalista y personal. Lejos de las escenas de acción, intrincados planes terroristas con bombas nucleares o el acoso constante del tiempo real… en Homeland se apuesta por una aproximación más psicológica y por un desarrollo más pausado –aunque sin caer en los niveles de narcolepsia argumental de la fallecida Rubicon— que nos permite sumergirnos en el terror de lo cotidiano; cada gesto, cada mirada, la acción más simple… podría esconder mucho más de lo que aparenta.

Ese enfoque, sumado a los beneficios de contar una historia en un número razonable de episodios, prescindiendo de las típicas tramas de relleno, hace que los guiones sean más sólidos e intrigantes que cualquier otra producción del estilo. Las tramas de Homeland se van construyendo de manera magistral, resolviendo incógnitas y planeando otras nuevas (otras series habrían estirado durante varios episodios solo lo que se ve en el piloto de esta),  y todo ello de manera gradual y manteniendo constantemente en vilo al espectador. El concepto “predecible” no figura en el vocabulario de esta serie; además, cuando crees conocer de qué es capaz Homeland, es cuando más te puede llegar a sorprender.

Pero como en toda buena serie, hay algo más importante por encima de sus tramas: sus personajes; en este caso los interpretados por Damian Lewis y Claire Danes, que ofrecen dos de las mejores actuaciones que se hayan visto en la televisión reciente.

Los dos actores están física y mentalmente entregados a sus papeles, dotando de capas y capas de profundidad a la psicología del sargento Brody y Carrie, y el éxito de esa implicación es fundamental, porque es lo que impulsa dos de los interrogantes fundamentales de la serie: ¿Es Brody de verdad un terrorista o solo un hombre que volvió tocado de la guerra? ¿Tiene razón Carrie o su obsesión por el tema le hace ver conspiraciones donde no las hay?

Homeland se ha ganado capítulo a capítulo el honor de convertirse en el mejor estreno de la temporada –y de no ser por Boardwalk Empire, diría que es también la mejor serie de la temporada–, y espero que mantenga este asombroso nivel muchos años más. Solo el episodio piloto vale más que muchas de las películas exhibidas en pantallas de cine este año. Una serie imprescindible.

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Nuevamente, tenéis ahora vía libre en los comentarios para hablar de lo que queráis. Eso sí, cuidado con los SPOILERS.

  • Alvaro Talavera

    Según tengo entendido Van Alden no va a aparecer más en la serie, de hecho se marcha bien lejos de Atlantic City en la finale.
    Esta, junto a la marcha de Jimmy, parecen indicar que va a haber muchos cambios en la tercera.

  • Anónimo

    Anoche vi el piloto de “Luck”, la serie producida por Michael Mann y protagonizada por Dustin Hoffman y Nick Nolte sobre carreras de caballos, apuestas y demás. El piloto está dirigido por el propio Mann. Qué os ha parecido?? Personalmente me ha encantado, las señas de identidad de Mann se dejan ver en cada plano. Habrá que ver si mantiene la calidad a lo largo de la serie, pero el piloto, como digo, me ha parecido cojonudo.

  • http://www.facebook.com/people/Antonio-Jarreta-Blasco/100001692218005 Antonio Jarreta Blasco

    Mi opnión sobre la actualidad televisiva condensada: Homeland me parece una putísima mierda salvable solo por los actores, la mandé a tomar por culo en el séptimo episodio, American Horror Story es un locurón lisérgico que se hace de querer, de manera irregular, pero con momentos sublimes, Terra Nova es Sea Quest 2.0 (con lo cual a un servidor se le hace el culo pesicola), las temporadas actuales de Supernatural y Fringe son completamente decepcionantes, y lo mejor de esta temporada de invierno ha sido sin duda la segunda temporada de Boardwalk Empire y el estreno de Person of Interest, que nunca me habría imaginado que me iba a enganchar tantísimo.

    ¡POLÉMICA!

  • http://twitter.com/Kirblue Jesús Márquez

    Que vayan a por todas, copón. A por putas todas.

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Terror perezoso sostenido en un escenario terrorífico.

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Tu amigo y vecino Denzel.

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