Críticas

DRIVE

Drive, como Super 8, como The Artist, como algunas películas “importantes” de este 2011 que termina –una temporada destacable por la presencia de films con un marcado cariz nostálgico– parte de una premisa fundamental: una vez fuimos grandes y podemos ser grandes de nuevo. Y como los ejemplos antes mencionados se enfrenta a un problema también sustancial. A veces es complicado discernir cuándo termina el homenaje y comienza la película. Esta definición es limitada y en modo alguno resume la experiencia de ver el nuevo film de Nicolas Winding Refn, uno de mis cineastas jóvenes favoritos. Y se podrán decir muchas cosas de Drive, pero no se puede decir que no se la juega. Va a saco, y desde esa perspectiva sus aciertos son inmediatos –y la gran mayoría se deben al propio Refn y a su actor principal, Ryan Gosling–, y sus defectos están escondidos. Los tiene. En primer lugar es un thriller justito. Después, y sobre todo, resulta que en muchas ocasiones prisionero de su propio concepto. Pero es tanta su ambición, que no se conforma con recuperar no solo unas ideas o un estilo. A su nivel más abstracto –y esta peli lo tiene– quiere reproducir en pantalla las sensaciones que nos producía ver esa clase de films, y más aún: sus mitos, sus leyendas y sus iconos. Nadie este año lo ha intentado a este nivel. Y por ello Drive está muy, muy, muy cerca de ser la copia perfecta.

Winding Refn soltó hace unos meses en la Comic Con de San Diego que “el género es el nuevo cool”. El problema del género –en el caso que nos ocupa, el criminal– es que no lo haces “cool”. Simplemente o lo es,  o no. En los mejores ejemplos del “género”, da la sensación de que sus autores en modo alguno están intentando impartir una tendencia. Sencillamente les sale. Primero construyes las partes y luego, como por arte de magia, sale el “cool”. Sus seguidores recorren el camino contrario, con resultados mejores (y Drive pertenece a esta categoría) o peores (caso del film de Haznavicius), pero siempre inferiores –no “malos”, por favor, ojo: simplemente inferiores: no están inventando nada, nunca se despeja la sensación de que la película es una “excusa para”. Para rendir homenaje sentido a sus precedentes. En el caso de Drive, es una mezcla del Michael Mann de Ladrón, el Walter Hill de El Luchador y… bien… el de The Driver, con Ryan O’Neal, la Miracle Mile de Steve De Jarnatt y el William Friedkin de Vivir y Morir en Los Ángeles: ambientes estilizados, banda sonora electrónica –Tangerine Dream, a poder ser–, protagonistas estoicos, la ciudad nocturna. Y coches. Y engaños. Y ambientes –la casa de putas, los suburbios, los rascacielos de Century City– Y máscaras, en más de un sentido.

Esos son los componentes de Drive. Ese es el alma del film, según lo veo yo. La estructura, sus esqueleto, como queráis llamarlo es Ryan Gosling. No importa mucho más. Es el protagonista del film y no conocemos su nombre –como no conocíamos el de O’Neal–. Es especialista de cine en secuencias de conducción. Es un genio de su profesión y aplica su experiencia y su disciplina en robos nocturnos para conseguir un sobresueldo. Se da la circunstancia de que su deteriorado mentor (Bryan Cranston) se endeuda con un mafioso (Albert Brooks) para que el chaval participe en carreras de competición, mientras nuestro protagonista se enamora de una madre (Carey Mulligan) y de su hijo. Las dos tramas se complican: el trato con el mafioso es enormemente peligroso, y el marido de ella (Oscar Isaac) regresa de la cárcel con una deuda pendiente. El conductor, que no tiene ningún problema en ser un gran profesional, descubre que es mucho más difícil convertirse en un ser humano. Yo simpatizo con su dilema. La peli no ayuda.

El coche de carreras nunca compite. El mafioso tiene tatuado “te la voy a jugar” escrito en la cara. El film solo dedica una escena a la vida cotidiana del chaval como especialista de cine.  El film jamás desarrolla su propio universo y nuestro protagonista tiene dos modos: uno, insoportablemente guai –tanto que Mulligan da pena, chicas así no se casan con presidiarios, y rara es la vez que ves a un personaje femenino darse de cabezazos contra un muro por un tío que antes preferiría follarse a su chupa de escorpión BUY IT NOW!–. El segundo modo es “jodido maníaco” y sale a relucir en el último tercio del film.  Apenas existe transición alguna entre ambos, porque el film nunca se ocupa de examinarla. Porque Gosling y Refn eligen al icono que quiere ser individuo, en lugar del individuo que se convierte en icono, que eso es lo bonito, y eso es lo realmente chungo de conseguir. Ahí, creo yo, reside la limitación.

Pero dentro de esa limitación, a) Drive nos guarda verdaderas maravillas de escenas. Cuando todas las piezas encajan, la peli se mueve como un sueño.  La clase de pelis que engrandecen el medio del cine porque resulta complicado definirlas con palabras, porque sobran. Son pequeños momentos muy bonitos –en la parte inicial de la película–. La puesta en escena, la calma de Gosling, las miraditas “que te como” de la Mulligan y, sobre todo, la sensación clara y perceptible de que el hielo se está rompiendo. Algo guai está pasando ahí. Y no necesito que nadie me lo diga. Me lo estoy creyendo.

y b) Patea culos. De forma progresiva tras un buen arranque. Su segunda gran escena de acción llega a mitad de metraje y las siguientes van subiendo en intensidad. ¿Problemas? Los mencionados: que nunca sabes qué te va a tocar. A veces es demasiado guai –¿cómo eliges ocultarme un megahostión de coche detrás de la cara de pato asustado de Christina Hendricks?–. A veces da justo en el clavo –ver lo que sucede con Gosling y Hendricks cinco minutos después–. El clímax lo dejo a vuestra elección. Pero en cualquier caso, la gran mayoría de estas secuencias son prueba fehaciente de que Refn ha abandonado el nervio barriobajero que distinguia su primera incursión en el género (la trilogía Pusher, que rodó en su país natal hace ya ocho años) transformado en un tío elegante, ordenado, limpito y Épico. Y en el modo que sea, Gosling responde. Solo tiene un “icono” con el que trabajar, pero va con él a saco. Si vas a ser chulopollas y pirado, mejor ser más chulopollas y pirado que nadie. Es una castaña de personaje, pero es una grandísima interpretación. Él y Cranston –impecable papel de “mentor/colega fallido”– son los que mejor entienden el film. Brooks no es especialmente intimidador –y si hemos visto Al Filo de la Noticia, menos–, y Perlman está en un modo cavernícola sin la mitad de carisma que el que demuestra en Sons of Anarchy. La peli no va con ellos. Primero se presupone que molan. Que molen, es cosa vuestra.

Escribo esto cuando acabo de tuitear que “una película-homenaje nace debilitada precisamente por ser un homenaje… con grados”. Es sorprendente comprobar cómo Drive se recupera de estas debilidades. Si la comparamos con películas nostálgicas de 2011, es la mejor de todas con una diferencia abismal. Como espectáculo comercial, es un film imposible de llegar al gran público. Como “tu nueva peli favorita”, puede perder su valor a la mínima que nos encontremos con los films de los que parte con tanta claridad. Pero en su conjunto, es una experiencia imprescindible para este año, solo por la increíble ambición que desprende, y a título personal, objeto de una de las reseñas más placenteras que he tenido la oportunidad de escribir. Aplicado a la película, se trata de uno de los cumplidos más bonitos, honestos y reales que puedo dedicarle, por irónico que parezca.


Nicolas Winding Refn | Hossein Amini, basado en la novela homónima de James Sallis, Hossein Amini, basado en la novela homónima de James Sallis | Ryan Gosling, Carey Mulligan, Bryan Cranston, Albert Brooks, Ron Perlman, Christina Hendricks, Oscar Isaac | Cliff Martinez | Newton Thomas Sigel | Matthew Newman | Beth Mickle | Gigi Pritzker, Marc Platt, John Palermo | Linda McDonough, Jeffrey Stott, Gary Michael Walters | Odd Lot Entertainment, Bold Films | Walt Disney |
  • http://genevievemonette.tumblr.com/ Genevieve Monette

    Grande. Muy grande. Ahora cada vez que juegue al Hotline Miami no podré evitar acordarme de ella. Y del magnífico Ryan Gosling (aunque reconozco que al principio me dieron ganas de hostiarle). Me he dado cuenta, por otra parte, que no concibo a Bryan Cranston de otra manera que no sea Heisenberg. El hijo de la gran puta, eso sí, consigue dar pena SIEMPRE.

    Sí, leches. La he visto dos años después de su estreno. Qué pasa.

  • http://www.facebook.com/arnaldodr Arnaldo Roa

    Rafa Martin, me encantan tus criticas y en esta la molaste!!! Debo reconocer que vi el trailer y no esperaba mucho, pense que era una pelicula al estilo FastFive o algo asi, y me tomo totalmente desprevenido, me SORPRENDIO!!! Es una de las mejores películas que vi en mucho tiempo!!! Este es el cine que me gusta!!!

  • Anónimo

    Una correcion, Bryan Cranston no se endeuda con Albert Brooks, le convence para que invierte en el equipo de carreras, no hay ninguna deuda de por medio.

  • http://twitter.com/pabliter Pablo Casado

    Esta película es posiblemente la que más me ha gustado del año. Sin duda alguna.

  • http://www.facebook.com/people/Jose-Garcia-Martinez/1720373871 Jose Garcia Martinez

    Esc“Todo el que quiera seguir con vida será mejor que salga de la sala” es lo que parece que quiere darnos a entender el director de este largometraje, que a mí personalmente en ciertos momentos me ha recordado a la fabulosa “Sin perdón”, con la diferencia que en la película de Clint Eastwood, los espectadores conocíamos el pasado del protagonista, y en esta es algo que desconocemos, pero que tampoco nos hace ninguna falta, es más, hace más intrigante al personaje.
    Aunque al principio, la cinta parezca lenta y carente de acción, pues en la escena inicial juega al gato y al ratón, y luego surge una historia de amor con niño incluido, cuando el protagonista decide tomar las riendas, la película da un giro de ciento ochenta grados, con grandes dosis de hemoglobina y violencia que entusiasmarían al mismísimo Sam Peckinpah.
    Contiene grandes fotogramas, que se te quedan grabados en la memoria, como la escena en que sujeta un martillo con una mano, mientras le cae una gota de sudor por la frente. O la escena en que lleva al niño en brazos a la cama, una escena de lo más paternal. Una banda sonora que en sus temas vocales te transporta a los años 80, y en los temas instrumentales aporta la tensión suficiente para que en cualquier momento saltes de la butaca.
    En cuanto al trabajo actoral, no se le puede poner ninguna pega, me han agradado las actuaciones de los protagonistas y han sido todo un descubrimiento para mí, pues no había visto ningún largometraje de ellos anteriormente. Y perfectos los secundarios, demostrando tablas y veteranía.
    Mucho cuidado con el escorpión, porque al final no habrá paz para los malvados.
    riba su comentario.

Críticas

animales2

El precalentamiento (segunda parte).

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

rev1

El amor nos salvará a todos.

el reino

Caída en picado en el pozo de la corrupción.

chpa1

Camelot termina.

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