Críticas

THE YELLOW SEA

Corea del Sur se está convirtiendo, si no lo es ya, en la nueva cuna del cine negro. Numerosos directores han explorado en la última década, y desde perspectivas tan personales como estimulantes, el lado más oscuro del ser humano. Memories of Murder fue quizás el título que abrió los ojos a occidente sobre lo que Corea del Sur podía ofrecer al cine de género de más calidad, pero tras ella han llegado numerosos títulos, entre ellos The Yellow Sea, el segundo largometraje de Na Hong-jin, ganador del premio al mejor director en el pasado Festival de Sitges.

En esta película seguimos a Gu-nam, un pobre hombre que reside en China, cerca de la frontera con Corea del Norte y Rusia, ahogado por las deudas, jugador compulsivo, que tiene una hija a la que apenas ve y una mujer que, habiendo viajado a Corea del Sur para buscar un trabajo, parece que no regresará nunca. Los celos lo martirizan y el poco dinero que gana no da para pagar sus deudas. Su oportunidad para resolver esos dos grandes problemas llegan cuando conoce a Myun, un mafioso local que le promete el dinero suficiente para saldar sus deudas a cambio de viajar a Corea del Sur y matar a un tipo, algo que de rebote le permitirá investigar el paradero de su mujer, a la que a base de sospechas infundadas acaba teniéndole más ganas que yo a una tableta de Suchard blanco. Como casi siempre en el cine negro, las cosas no son lo que parecen, ni tampoco la simpleza de los “encargos” es tal.

Gu-nam, así, se ve inmerso en un guirigay del que parece casi imposible salir, movido por una desesperación que le convierten en alguien mucho más semejante de lo que parece a sus inminentes enemigos. En el fondo, la odisea de Gu-nam es la excusa para contar cómo el hombre es un animal egoísta y violento por naturaleza, que la bondad no existe, y que, con los ingredientes necesarios, nuestro fin no puede ser otro que la mera supervivencia, que no es otra cosa que el paso previo a una muerte solitaria.

Es por eso que la misión inicial pierde sentido cuando todo se va al traste. Pasamos de lo racional a lo puramente violento. Y mientras todos los personajes parecen querer resistirse a esa naturaleza violenta, únicamente el antagonista, Myung, acepta hasta el descaro la violencia como una rutina. Es parte de él, como comer y cagar, y es por ello que irá sobreviviendo a las distintas masacres que hay en la película. Porque hay que subrayar que uno de los rasgos de esta peli es que la sangre fluye en cantidades similares al confeti en la final del último mundial de fútbol. Sólo Gu-nam, el único con la tenacidad suficiente para llegar hasta el final de su trayecto sean cuales sean las consecuencias, será capaz de medirse con él, porque en el fondo es el único personaje que acaba llegando al mismo punto que Myun, a ese estado en el que repartir navajazos es un mero vehículo para conseguir su fin, un fin que va cambiando, como él, de la necesidad a la venganza.

La película aborda también las diferencias sociales entre los oriundos de Corea del Sur y los norcoreanos emigrados a China. Mientras los primeros no dejan de ser una especie de mafiosos con estilo, los segundos son y se comportan como perros. Los banquetes de Myung y sus esbirros son muestra de ello. Una diferencia de clase que puede ser, seguramente, la que permite asumir ese lado animal como propio y no como algo a disimular bajo las buenas maneras. Es la ventaja con la que juegan los que no tienen nada que perder en esta historia.

No es un cine para todos los públicos porque no hace concesiones. Es cine negro del bueno, con personajes carismáticos de verdad, un cine sucio y fatalista donde el por qué de todo siempre se reduce a que a alguien le pudo su lado animal en el momento menos oportuno. Es en esa mezcla de ingredientes donde la película encuentra su particular poesía(de ahí quizás que comparen tanto a Na Hong-jin con Michael Mann).


Na Hong-jin | Na Hong-jin | Ha Jung-woo, Kim Yun-seok, Cho Seong-Ha, Lee Chul-Min, Kim Jae-hwa | Byun Jong-eun, You Jung-hoon | Han Sung-goo | Jang Young-kyu, Lee Byung-hoon | Lee Sung-je | Lee Sung-je | Kim Sun-min | Lee Hwo-Kyoung | Popcorn Films, Wellmade Starm, Showbox/Mediaplex, Fox International Productions, Location Incentive Program of Pusan Film Commission, Korea Trade Insurance Corporation, Hong Kong Asia Film Financing Forum | Mediatres Studio |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • http://www.facebook.com/isaargh Isaac Möra

    Me ha gustado, pero creo que tiene un par de defectos: el primero, sin llegar al extremo de la china “dog bite dog”(un thriller brutal que podría ser excelente pero se acaba yendo al garete) es el exceso de dramatismo. La sensación que tengo es que, si no ofreces algo que relaje un poco, al final la tragedia sobre tragedia acaba aburriendo y perdiendo efecto. Por otro lado, para una película que es tan cruda y realista, algunas de las escenas de acción se pasan de rosca. Algunas cosas encajan bien si las hace un John McLane o un Indiana Jones, pero en una película de este tipo quedan un poco raras. Especialmente los encuentros entre el protagonista y la policía y todas las cosas que se resuelven casi por casualidad. Aparte de eso, tiene algunos momentos memorables y unas escenas de acción tremendas. A quien esté familiarizado con el modelo asiático de thriller (que no está hecho para cualquiera) le va a gustar, seguro.

  • javiKnight

    Tambien hacen dramas con una clase de estilo sutil y perfecto como “Mother”.

  • patricio estrella

    Ya he visto ésta y Drive. Para mí, mejor The yellow sea. Que cuando me pongo con un thriller, lo prefiero con mala leche y sin discursos. Gente mala vs gente más mala. A ver quien puede más.
    Excelente pese a lo larga que es.

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