Críticas

LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES

La estima en la que tengo a Fincher no va a cambiar ni un ápice a pesar de que Los Hombres que No Amaban… me ha parecido, en sí misma, un coñazo inenarrable. No, lo que realmente me toca las narices de este film son conspiranoias mías. Por más que lo intento, no puedo quitarme de la cabeza que Los Hombres que No Amaban a las Mujeres es una versión evolucionada y supermejorada de El Código Da Vinci.  Este ejercicio de mentalismo pone a esta reseña en peligro, porque (os conozco, perros) me váis a acusar de desviarme de la peli en sí para comenzar a rajar de “el problema inherente de las adaptaciones y demás Cahieradas”. Pero me la voy a jugar, qué coño: ninguna de las virtudes de esta peli consiguen despejar la idea que he visto un telefilm de excelente nivel cuyo primer objetivo es ser una buena adaptación para satisfacer a un público admirador de una novela que no he leído. Y a mí, que me den morcilla. Esta sensación es tan contundente que no puedo quitarmela de encima y va a condicionar el resto de lo que leáis. Me ha parecido un coñazo en sí misma, y me ha parecido un coñazo en función de su condición de adaptación. No puedo disociar los dos elementos.

Prueba A: Los Hombres que… dura dos horas y cuarenta minutos. Es una jodida vergüenza. En este caso, el metraje para meter con una excavadora un sinfin de tramas –de importancia mayor, menor o simplemente nula, ¿eh, Robin Wright?– con la intención de no dejarse fuera ni una página del libro, sea importante o no, apiñadas de tal forma que resulta imposible establecer una sinopsis sin recurrir a la contraposición. Es la historia de Lisbeth Salander (Rooney Mara), pero no es la historia del periodista Mikael Blomkvist, pero también es la historia de su relación, pero también es la historia de la desaparición que investigan, caso abierto desde hace décadas. PERO NO es la historia de hombres que abusan porque quien tiene el poder tiene la razón y mujeres que son abusadas y marginadas por un mundo que discrimina y mancilla el principio de la autodefensa femenina. O la historia del conflicto entre una sociedad contemporánea estructurada en torno a los avances tecnológicos y de otra basado en los recuerdos, en los recortes de periódico, en viejas carpetas, archivos y retratos en blanco y negro. O en última instancia, la historia de una moral contemporánea poco comprometida frente a otra más arcaica en la que tan importante no es la resolución de un antiguo misterio, como la paz mental que lo acompaña.

Sin un eje fundamental, a la hora de hablar de la propia película, todos pierden. La fantástica Rooney Mara, por ejemplo. Ella es responsable de los momentos en los que el film demuestra pulso sanguíneo y gusto por los matices (la sutil y entrañable relación entre Salander y su mentor, que la película despacha como quien oye llover). También creo que es una verdadera sobrada de personaje que roza el absurdo en algunos momentos, pero le favorece una interpretación temeraria de su actriz; una construcción equiparable al Lobezno de Jackman o al Jack Sparrow de Johnny Depp.  No es sutil, pero sí es memorable. Pero Salander no es la protagonista del film y como hay una falta de coherencia brutal, se traiciona en la relación con Blomkvist, quien no solo no es tan potente como ella,  sino que en sí mismo es un verdadero bochorno. La química es inexplicable.  No tanto un personaje como un avatar gracias a Daniel Craig (van tres veces en doce meses que no pone ni un ápice de carisma personal en un personaje que lo pide a gritos), Blomkvist interroga, apunta cosas en un papel, teclea, “ajá”, “mmmm”, “¿y cómo dice que se llamaba?”, da de comer al gato, incidentalmente folla y tal, y encaja sus  problemas personales y profesionales (y la lista no es corta) con un estoicismo que da verdadero asco. Que exista un personaje así ya es filfa pura, pero que encima obligues a tu gran activo, a Salander, a plegarse a este soplapollas para introducir con calzador una afinidad romántica implica que la peli me está haciendo trampa. Muy rupturista y muy jarcor Salander, pero regala el cielo al primer tío que la prepara un sandwich –como demuestra su tramo final, que cierra de manera enormemente apresurada la situación profesional de Blomkvist, como si me importara–.  La estructura principal del film está basada en interminables escenas repletas de exposición protagonizadas por personajes sentados en sillas, en las que nada se deja a la intuición del espectador, que terminan instalando en mí una especie de sensación de rutina, de fría cortesía profesional, de que parece que a sus creadores les duele apostar por las soluciones que nos aporta el lenguaje cinematográfico.

Esta escena dura 930 minutos, exactamente.

Si este film hubiera caído en manos de Fincher 1999, a un servidor le estaría importando un comino la historia porque presumiblemente estaría fascinado con un increíble plano CGI de un copo de nieve entrando por una cerradura hasta terminar en el culo del gato. Pero ahora el director no hace esas cosas porque ha destinado todos sus talentos de manera exclusiva a la narración de una historia y ahora es tan bueno como se lo permite el guión, que en ningún momento me consigue trasladar pasión y urgencia. Es un film cuya pareja protagonista no se conoce hasta pasada la hora y cuarto de metraje. Tampoco parece excesivamente interesado en el desarrollo del caso, porque da la sensación de que Blomkvist avanza más por acumulación de información y el uso del omnipresente y todopoderoso Mac Pro,  que por su ingenio para unir las piezas del puzzle. Ninguno de los secundarios provoca una impresión especial . Y los pocos momentos en los que Fincher es enteramente responsable del film, el director no está a la altura: el caso más evidente son las dos escenas de tortura que le piden que nos brinde su comprensión personal de la violencia. El resultado es superestilizado, superelegante, superagresivo y superesquizofrénico: una parte de Fincher quiere afectarnos de verdad, la otra quiere que “disfrutemos” con lo bien iluminada que está la habitación, que nos “sorprendamos” con su elección musical, o que nos “ofendamos” con la tendencia al bondage que exhibe el film. Nunca termina de quitar las comillas. Es como ver Suicide Girls durante doce horas seguidas.

En torno a la hora de peli ya he puesto el chip de mediocre producto increíblemente cuidado y lo que viene después no hace cambiar de idea. Pero uno es asceta. Ni siquiera sus flagrantes atentados al sentido común me ponen de mala hostia. Total, ni consigo simpatizar con los personajes, ni interesarme por el caso, o reaccionar emocionalmente en términos generales. En sí misma, me ha parecido flojísima, poseedora de una enorme clase que esconde aspectos de thriller cutre. Pero retroalimentada por mi afán psicopático, se inserta dentro de las descaradas adaptaciones que confían en que las verás porque te mola el libro, en lugar de tener el coraje de construir su propia identidad como película. Lo primero me hiere. Pero lo segundo me mata.


David Fincher | Steven Zaillian | Daniel Craig, Rooney Mara, Christopher Plummer, Stellan Skarsgård, Steven Berkoff, Robin Wright, Yorick van Wageningen, Joely Richardson, Geraldine James, Goran Visnjic, Donald Sumpter, Ulf Friberg, Bengt C.W. Carlsson | Ceán Chaffin, Scott Rudin, Søren Stærmose, Ole Søndberg | Anni Faurbye Fernandez, Ryan Kavanaugh, Mikael Wallen, Steven Zaillian | Trent Reznor, Atticus Ross | Jeff Cronenweth | Jeff Cronenweth | Kirk Baxter, Angus Wall | Donald Graham Burt | Columbia Pictures, MGM, Scott Rudin Productions, Yellow Bird Films, Film Rites, Ground Control | Sony Pictures Releasing |
  • Anónimo

    Leí el libro, y casi dejo de leer literatura por su culpa

  • Anónimo

    El mentor de Lisbeth es necesario en el libro, pero el tratamiento de que se le da en la peli es de RISA. No tiene ni el peso ni la importancia necesaria ni siquiera para llamarlo personaje. En cuanto a que tipo de thrillers me gustan, me gustaban los de Fincher hasta este la verdad

  • http://www.facebook.com/people/Marc-Inza-Pla/1149358011 Marc Inza Pla

    además el mentor de lisbeth es necessario, por favor leete el libro, que esta es una ADAPTACIÓN, la verdad que tu de thrillers no eres mucho no¿? cuales te gustan ?

  • http://www.facebook.com/people/Marc-Inza-Pla/1149358011 Marc Inza Pla

    leete el libro, despuess comenta

  • http://twitter.com/ccascarrabias CinéfiloCascarrabias

    ¡Totalmente de acuerdo Doc!

    Ese monólogo (y la previa secuencia que lleva a dicho monólogo) del clímax me parece magistral.

  • http://twitter.com/ccascarrabias CinéfiloCascarrabias

    A mi me gustó muchísimo más ésta (no me he leído el libro) que la sueca. Creo que está mucho mejor definida. Lo que sí es cierto es que el anticlímax dura más que el del Retorno del Rey. Pero qué acojonante es el clímax (ese monólogo es flipante).

    Rafa, en referencia a la interpretación de Craig personalmente creo que lo hace muy bien. A mi se me olvidó que estaba viendo a Bond interpretando a otro personaje (a diferencia de Cowboys vs Aliens)

Críticas

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