Críticas

CABALLO DE BATALLA

Caballo de Batalla es el esfuerzo cinematográfico más inspirado de su director desde Inteligencia Artificial. Si bien el film nunca alcanza picos de gloria vistos en obras anteriores como Minority o Múnich, ni cuenta con los elementos para justificar la altura emocional a la que quiere llevarlo su máximo responsable–que distingue a sus mejores clásicos–, es constantemente un ejercicio de puesta en escena de un calibre superior desarrollado con fluidez y coherencia a pesar del carácter episódico del film (que por contra es inmensamente rico en situaciones) gracias a la conjuntada labor de su equipo técnico, un excepcional reparto de secundarios y sobre todo la equilibrada aproximación de su encargado. Distendida, pero nunca juguetona; relevante, sin ser grave o afectada, manejada con una sorprendente convicción que salva sus momentos más puramente pasteleros gracias a un factor esencial tanto tiempo escondido que casi me había olvidado de que existía.

Que el director de este film es Steven Spielberg. Es así de sencillo.

Si os hace falta más que un nombre, seguid leyendo: conscientemente sentimental, cimentado en la pasión, y con energía sin una chispa de autocomplacencia, el film es llevado por Spielberg a un terreno que no visitaba desde la colaboración póstuma con Kubrick y donde es amo y señor. Me váis a perdonar el palabro: el del “sense of wonder”, un término que emerge de la ciencia ficción, donde el espectador se enfrenta a un mundo en  el que, aun sin perder el concepto estricto de la realidad, está plagado de elementos pertenecientes a un universo fantástico y asombroso. Y es aquí donde viven el film y su protagonista, Joey, un purasangre que a lo largo de la película tiene la oportunidad de pasar a manos de todos los implicados en el escenario francés de la I Guerra Mundial, quien exhibe tal cantidad de habilidades superequinas que solo le falta lanzar rayos de protones con los ojos. Y me lo trago. Y sería awesome.

Porque  Caballo de Batalla es un cuento para adultos, en el que los principios más nobles pueden cambiar el destino de los hombres incluso en el más horrendo de los escenarios. Schindler, el capitán Miller y Joey son diferentes facetas de un mismo concepto, que Spielberg retoma por primera vez desde 1998, un 11-S y casi una decena de conflictos internacionales después. Pero para la ocasión ha eliminado las dosis de crueldad, ha inyectado idealismo, y ha reducido prácticamente al mínimo el terrible, terrible componente de arbitrariedad que caracterizaba a sus films en este género –lo que hace años se podía interpretar como síntoma de madurez, algo de lo que no estoy muy seguro–. La Lista de Schindler y Ryan son dos films plagados de balas que esperan a la cabeza adecuada. En Caballo de Batalla cabe la posibilidad de sobrevir si crees en cosas buenas, porque quienes combaten contigo (o contra ti) harán el resto.

Es un concepto evidentemente ultramoñas y perjudicado por el gran problema de la película: a veces, es demasiado melosa y le falta proporcionar momentos verdaderamente jebis que acentúen por contraste sus aspectos más entrañables. Muy complicado de gestionar cuando su director ha decidido que ni un solo minuto del metraje va a amargar la vida al público, pero nuevamente: Spielberg aborda estas escenas desde la más absoluta confianza. En mi opinión, si el precio que hay que pagar para volver a ver a Spielberg en este modo es cierta pérdida de trascendencia o complejidad, así sea. Pero nada, absolutamente nada de esta película me da a entender que esta pueda ser una más de las que rodado entre hoyos de golf –mejores, peores, pero despachadas*–.

Creo que este Spielberg tan revitalizado tiene que ver un poco con el contexto: la I Guerra Mundial no toca al director tan de cerca y al abordar este conflicto de manera más distanciada, es capaz de aflojar un poco sin perder de vista ni por un instante la importancia de un escenario tan sensible como es un enfrentamiento armado, y eso al film le viene de maravilla, amparado en el (exagerado, pero útil a los efectos) tópico de que el conflicto que comenzó en 1914 fue marginalmente más honorable que el que tendría lugar 25 años después. Es prácticamente imposible encontrar un solo personaje que actúe por motivos esencialmente malignos y se trata del primero de sus films bélicos en el que se atreve a asumir completamente el punto de vista del enemigo. Independientemente de la calidad de sus películas, Spielberg es un director que se ha visto obligado a cambiar su modo de trabajar a la hora de abordar temas que le afectan personalmente (el Holocausto, el conflicto israelopalestino). El que aquí nos ocupa, vagamente, es la tensa relación con la figura del padre. Y hete aquí por contra que el conflicto en particular nunca es grave, y su resolución –sin dar muchos detalles, es uno de los asombrosos últimos planos que cierran el film– es liberadora.

Como Spielberg decide colocar al caballo de marras en el centro de la escena, suceden cosas un poco extrañas que hay que salvar: para empezar, que el reparto humano no tiene relevancia especial. Spielberg salva esta situación explicando tranquilamente a los actores que no le toquen los cojones que el caballo es el protagonista, y que actúen en consecuencia con papeles circunstanciales. Es un poco a la gornú lo de los intérpretes y esta peli: algunos  ponen el piloto automático (Mullan, pelín desconcertado en un papel de las dimensiones de “¡Papá El Borracho!”), otros como Irvine, Cumberbacht o Hiddlestone, algunos más recién llegados lo abordan con una entrega encomiable, y en el escalafón superior Watson y, sobre todo, Arestrup inyectan al film con verdadera pasión, porque son ellos quienes mejor entienden la clase de película que quiere hacer su director, una en la que los adultos pueden soñar y no les importa exagerar las características más distintivas de sus personajes para conseguirlo, a costa de profundidad o matices.

Y creo que es por la forma en la que Spielberg aborda el material que hacía mucho tiempo que no me sentía tan cómodo viendo uno de sus films, ni tan inmerso en su historia. Desde luego, hay multitud de ocasiones en los que Spielberg te recuerda que es él quien está dirigiendo el film, pero ninguno de sus estilismos resulta gratuito –no nos vamos a encontrar un plano de 360 grados en torno a una camioneta porque al señor le sale de las narices– ni se limitan a aspectos puramente visuales (fijáos en el uso del montaje del que hace gala en la secuencia de la carga de caballería) ya que es una película extraordinariamente cohesionada. Todos sus elementos son destacables sin que ninguno resalte en particular, y la primera y gran evidencia es la fotografía de Kaminski, que se integra completamente con el escenario y elimina ese “aura” tan irreal (ver Minority Report) que tanto afectaba al ambiente de la película.

No, la historia es lo importante. Y la historia de Curtis y Hall es muy sencillita: Joey persevera, Joey gana habilidades (+1 en salto, +2 en fuerza) y cada vez que alguien toca su morro experimenta una maravillosa y cálida sensación humana. Es el monolito de 2001 pero con arco iris y devorador de alfalfa. Llegados a este momento podéis o no podéis creer que en ocasiones exhibe un comportamiento descaradamente humanizado –dicho esto desde la perspectiva de alguien que desconfía por naturaleza de cualquier animal más grande que él y no tiene ni idea del tema–, pero el caso es que nuestro protagonista no hace sino despertar lo mejor de la especie humana en medio del Horror, un tema lo suficientemente importante como para que Spielberg reaccione en consecuencia.  El resultado es un recordatorio de lo absolutamente temible que es este tío incluso al 75 por ciento de sus posibilidades, y aún mejor, de que sus virtudes esenciales siguen intactas, sin necesidad de “reconversiones Scorsese” ni leches pipas. Si esto es un mero ensayo de lo que nos espera con Lincoln –lo que sería comprensible, dado que ahí va a dirigir a una bestia parda que, salvo hecatombe, le va a exigir absolutamente todo– servidor va a comenzar a contener la respiración hasta el próximo mes de diciembre. Yo, pendiente de Spielberg. Joder, cómo echaba eso de menos.

* La Guerra de los Mundos, La Terminal, Indiana Jones 4 y, por un pelo, Atrápame si Puedes. Insisto: independientemente de su calidad, despachadas. Perdón a los aficionados.


Steven Spielberg | Richard Curtis y Lee Hall, basado en la novela de Michael Morpurgo | Jeremy Irvine, Emily Watson, Niels Arestrup, Peter Mullan, David Thewlis, Benedict Cumberbacht, Tom Hiddlestone pero vamos, en realidad, el Caballo. | John Williams | Michael Kahn | Janusz Kaminski | Rick Carter | Steven Spielberg, Kathleen Kennedy, Tracey Seaward, Adam Somner | Frank Marshall, Revel Guest | DreamWorks SKG, Amblin Entertainment | Paramount Pictures |
  • http://www.facebook.com/profile.php?id=100003748724451 Akita Neru

    ooooo y thu savii xkk el papa kojiavaa

  • George Kaplan

    Llego tarde para decirle a Raider Logan que ha hecho uno de los mejores comentarios que jamás ha leido en esta sacrosanta página que frecuento desde sus inicios.

    Y que además no puedo estar más de acuerdo.

  • sergio garcia

    Esta película es el certificado de lo acabado que está Spielberg. Mal resuelta, lenta y apresurada a partes iguales y exagerada hasta la saciedad en los momentos emotivos.

    spoiler:

    Esa colecta para comprar un caballo! por Dios…. cuanta ñoñería en tipos heridos y mutilados volviendo de una guerra que fue para el soldado de a pie muchísimo peor que la segunda guerra mundial…

    El personaje principal (no el caballo), no tiene carisma, repito, no tiene ni la mitad de carisma que la niña, que los dos hermanos alemanes o incluso que el oficial de caballería. El desarrollo de la historia bajo cualquiera de las tres elecciones habría aportado al relato muchísimo más que lo aportado finalmente por el soso granjero. Estos personajes piden a gritos más minutos de metraje. La película no explica el trauma del padre, ni lo profundiza. Es un esperpento paseando por un huerto como un fantasma.

    Un completo despropósito de película totalmente desaprovechada, aunque si soportas sus soporíferos momentos lentos entretiene.

  • Anónimo

    Después de haber visto la película sólo puedo decir una cosa: MARAVILLA DE PELÍCULA!!!!

    No ha podido ser mejor. Ni tan almibarada como muchos piensan ni tan cruda como otras del tito Spielberg (La lista o Salvar al soldado Ryan), consigue el equilibrio perfecto.

    Un 10 para todos los aspectos técnicos de la película. La banda sonora de Williams es lo mejor que he escuchado en mucho tiempo, consigue ponerte la piel de gallina y un nudo en la garganta!
    Los actores todos muy bien, pero me quedo con ese pedazo de actor que es Joey!

    Nunca pensé que lo pudiera pasar tan mal y a la vez tan bien viendo una película de un caballo, pero esta no es una película cualquiera, es una OBRA MAESTRA con mayúsculas!!!

    Spielberg es un genio.

    Si de verdad hubiera justicia en el reparto de premios, “Caballo de batalla” ya se habría llevado un buen puñado.
    Para mí es muy muy muy superior a “The artist” y “Los descendientes”. 10 minutos del caballo ya me habían aportado más que estas dos películas juntas!!!

  • http://www.facebook.com/people/Manuel-Domingo-Perez-Navales/100001863320709 Manuel Domingo Perez Navales

    Perfecta tu lista de “despachadas”, pero que bien despachadas.Esta crítica te ha salido finísima chato.Y me encanta lo que dices al principio de Inteligencia Artificial porque siempre la critican como si fuese una chorrada de film, a mí me parece una maravilla, y su final, que casi nadie entiende, uno de los mejores del cine.

  • http://www.facebook.com/people/Miguel-De-Haro/1550644629 Miguel De Haro

    estooo… es aquí donde se habla de War Horse?

  • Anónimo

    Muy muy poquitas veces. Pero lo cierto es que más pienso en la película y más me gusta. Un crimen que no esté nominado a mejor director por esta peli.

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