Críticas

CHRONICLE

Durante varios meses se ha ido generando un hype más que notable en torno a Chronicle. La película, que cuenta la historia de tres chavales que encuentran “algo” bajo tierra y adquieren poderes telekinéticos. Las coincidencias con Akira, pendiente de un remake de carne y hueso made in USA que nunca llega, no son pocas, de hecho el propio director, Josh Trank, admite que la película viene a ser un cruce entre el clásico de Katsuhiro Otomo y Carrie. Quizás es por ello que todos los que esperaban ver una historia similar a Akira en pantalla han volcado sus esperanzas en esta película de bajo presupuesto (menos de 15 millones de dólares según Josh Trank).

Por suerte, en esta ocasión, esas esperanzas no se han visto frustradas, y eso que el comienzo de la película, con ese subrayado constante de la miserable vida de Andrew, el protagonista, auguraba que la cosa podía derivar por el camino del drama facilón, de la acumulación de tópicos y de escenas vistas mil veces. Trank, autor original de la idea que desarrolló mano a mano con Max Landis (hijo del mítico John Landis), consigue remontar una vez que el detonante entra en juego y convierte su película en una especie de recreación de casos como el de la matanza de Columbine pero con superpoderes.

La historia se centra en Andrew, un chaval al que todos evitan y del que se burlan en el instituto, que para colmo de males, soporta a un padre borracho con la mano muy larga y la carga de una madre enferma terminal a la que es incapaz de ayudar. Sólo su primo, y de mala gana, le echa cuenta de cuando en cuando. Andrew se compra una cámara para grabar los malos tratos que le propina su padre, pero ignora que a partir de ese momento será protagonista y testigo de su propia película de ciencia ficción. Un extraño objeto bajo tierra otorga poderes a él, a su primo y al supercrack del instituto. A partir de ahí se inicia una espiral ascendente de acontecimientos derivados de mezclar a un margi de instituto lleno de rencor y unos poderes inimaginables. Como echar gasolina al fuego, vamos.

Lo recargado del aspecto social del argumento por suerte sólo chirría al comienzo y funciona únicamente como excusa de lo que en el fondo es una historia sobre una venganza contra el mundo. Pudiera haber sido cualquier otro tipo de persona maltratada por la vida y su entorno, pero la adolescencia de Trank, que recordemos que tiene 25 años el muy cabrón, está cerca, y su universo, por ahora, se circunscribe a esa clase de mundo muy próximo aún a él.

Es curioso que los habituales roles de bueno y malo se inviertan aquí, siendo Andrew, el personaje central, quien ejerce de “malo” y su primo, buenazo moralmente intachable, el antagonista “bueno”. Pero, sin olvidar, eso sí, que en el fondo, de esos personajes educados y adorados por su entorno, es de quienes Andrew recibió no el odio, pero sí un rechazo para mantener las apariencias. Mejor quédate lejos y así no me molestas. Por tanto, también es la historia de un mundo superficial que recibe su castigo y Andrew es el antihéroe encargado de dar a nuestra idílica vida neocon su merecido escarmiento.

Uno de los grantes hallazgos de Trank es el uso del found footage, la cámara subjetiva presente en la historia, que consigue, por un lado, potenciar el componente realista y social de su historia, y a su vez, explotar, gracias al argumento, todas las posibilidades del uso de la cámara. Una narrativa que a estas alturas estaba bastante trillada consigue en esta película dar un paso adelante que sólo en una historia de este tipo podía darse. No destripo nada diciendo que unir cámara subjetiva y telekinesis es todo un acierto, dando lugar a alguna secuencia memorable. También es cierto que Trank no se sirve sólo de la cámara que maneja el protagonista, un nerd asocial, maltratado y con una madre moribunda (aquí es cierto que el guión se infla de tópicos), sino que según avanza la trama y la magnitud de los eventos, también lo hacen el número de cámaras en escena (cámaras de coches de policía, de helicópteros, de televisión, etc.).

También cabe destacar que el limitado presupuesto, de no más de 15 millones de dólares, no resulta nunca insuficiente y seguramente buena parte del éxito en su gestión haya sido el hecho de que, pese a estar ambientada en Seattle, la película se rodó en Sudáfrica, lo que habrá permitido ahorrar mucho para toda la postproducción de la película, que no es moco de pavo.

El resultado es una película muy estimulante, que no reniega de sus influencias más directas pero que consigue darles una vuelta de tuerca para acabar teniendo entidad propia y que, pese a tirar de algunas ideas muy trilladas y mezclarlas hasta recargar el personaje de Andrew a base de sobredosis de humillación y miseria, es un debut de los que cualquier aficionado a la ciencia ficción y el cine fantástico agradece. Trank tiene futuro y esperamos poder disfrutar de su evolución en adelante.


Josh Trank | Josh Trank, Max Landis | Dane DeHaan, Alex Russell, Michael B. Jordan, Michael Kelly, Ashley Hinshaw, Bo Petersen, Ana Wood, Rudi Malcolm, Luke Tyler, Crystal-Donna Roberts | John Davis, Adam Schroeder | James Dodson | Matthew Jensen | Matthew Jensen | Elliot Greenberg | Stephen Altman | Film Afrika Worldwide, Adam Schroeder Productions, Davis Entertainment | Hispano Foxfilm |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • http://www.facebook.com/people/Jose-Garcia-Martinez/1720373871 Jose Garcia Martinez

    Nos encontramos ante otro largometraje de falsa realidad, es
    decir, que lo vemos todo a través de la videocámara de uno de los protagonistas.
    Andrew es el pringado del instituto, el típico chico introvertido que tiene
    como su único amigo a su primo que es mucho más popular que él, en una típica
    fiesta universitaria encuentran un hoyo en el jardín y en compañía del chico
    más popular de la clase se introducen en él. Al salir descubren que han
    obtenido poderes de telequinesia que les permite levantar y mover cosas con su
    mente, e incluso mantenerse suspendidos ellos mismos en el aire.

    Pero la cosa se complica cuando empiezan a perder el control
    sobre ellos mismos y a alguno se le empieza a ir de las manos el poder, lo que
    originara unas consecuencias fatales. Y es a partir de ahí cuando empiezan a
    lucirse los creadores de los efectos especiales.

    Una forma diferente y original de tratar el tema de los
    superpoderes, en el que nos vuelven a recordar que todo gran poder conlleva una
    gran responsabilidad y lo contraproducente que puede ser que un don, poder o
    talento de estas características
    recayese en mentes desequilibradas.

  • http://www.facebook.com/isaargh Isaac Möra

    No es por nada, pero algunos leemos rápido y la palabra “spoiler” justo antes del destripe del siglo no nos detiene a tiempo. A lo mejor sería más práctico medir lo que se escribe. De todas formas, yo no leo comentarios hasta después de ver la película (que os conozco) pero quería ayudar a zanjar el tema.

    En cuanto a la película, me ha gustado bastante (y me he quedado helado al leer que Trank sólo tiene 25 años), pero creo que el problema es que tarda demasiado en ir al grano. Y no es malo del todo porque las escenas iniciales me han parecido entretenidas de todas formas, pero no me quitaba de la cabeza esa sensación de “te vas a quedar sin tiempo para el final” y realmente es lo que pasa, un desenlace espectacular, pero acelerado y que parece que se termina por obligación.

    Eso sí, las escenas de acción, impresionantes.

    PD: Pese a que intentaba no ver absolutamente nada sobre “Prometheus” hasta que me metiera en la sala a verla, me pusieron el trailer. Si Ridley Scott de verdad quería que no la relacionaran demasiado con “Alien”, lo está haciendo muy mal.

  • http://twitter.com/gabrielpiedra Gabriel Piedra

    Hay muchísimas escenas en esta película que resultan absolutamente absurdas por culpa de rodarlas desde el punto de vista subjetivo. Y me refiero a las motivaciones de los personajes para documentar según qué cosas. El guion se resiente muchísimo por culpa de esto, dejando a parte el hecho de que gran parte de los diálogos son una mierda. Mención a parte para la mónguer rubia, personaje incomprensible escrito con el ojete a las 4 de la mañana en medio de un mal viaje de ácido. 

  • Anónimo

    No es original, ni sorprendente, pero tiene buenas escenas y bien resueltas. Del mockumentary me gusta el realismo en cuanto a las escenas de acción o SciFi, pero me comienza a cansar y mucho en cuanto a las interpretaciones, que me resultan más sobreactuadas que en formato habitual. Un 6. Trank, te vigilo de cerca, y te espero en próximas adaptaciones del subgénero superheroico. 

Críticas

animales2

El precalentamiento (segunda parte).

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Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

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El amor nos salvará a todos.

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Caída en picado en el pozo de la corrupción.

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Camelot termina.

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