Críticas

JOHN CARTER (DE MARTE)

Cuando leáis estas palabras, ya habrá aparecido el informe de la taquilla del fin de semana que situará a John Carter, la nueva y titánica producción de Disney que ha costado la mareante cifra de 250 millones de dólares (tirando por lo bajo, dicen), en segunda posición del ranking de películas más vistas, por detrás de Lorax, en busca de la trúfula perdida, que continuará su reinado una semana más. Las previsiones no son esperanzadoras y los gurús del boxoffice pronostican unas pérdidas para Disney de más de 100 millones.

Se podría decir que la culpa de esto la tendrá en público; ya que, al fin y al cabo, son los ciudadanos de a pie los que se dejan el dinero en taquilla y deciden qué o qué no ver, pero hay decenas de películas peores que la que nos ocupa cada año y, lamentablemente, todas ganan dinero a espuertas. El problema reside en que ésta no se ha sabido vender o la han vendido apuntando hacia el lado equivocado, y si alguien hubiera hecho su trabajo como es debido, no se habría llegado a esta situación.

Causas que han propiciado esto:

– Han intentado por todos los medios no perder al público masculino, así que adiós a los orígenes del relato de Edgar Rice Burroughs titulado Una princesa de Marte, no vaya a ser que los chavales se crean que es una película para tías y se sientan menos machos al verla. “¿La princesa esa? Fuera, metedla ahí al fondo a mano derecha“.

– Han intentado por todos los medios no perder al público femenino, así que adiós a la coletilla “de Marte” del título, no vaya a ser que las chicas, al ver que es una cinta de ciencia ficción, se crean que es sólo para frikis y nerds. “Pongamos a un tipo musculoso en los pósters, a ver si conseguimos hacer que chorreen igual que con Crepúsculo”.

Ni siquiera se han molestado en incluir en ninguna parte el nombre de su director, Andrew Stanton, para aportar algo de prestigio, diciendo que es una de las mentes detrás de Pixar; todo se reduce a avisos de que es de Disney y está en IMAX 3D (postconvertido, para más inri).

Con esos intentos lo que han conseguido ha sido destrozar el corazón de la película; hay una desidia y una desgana tales por parte del departamento de marketing de Disney, que han acabado convirtiéndola en un producto genérico, con tráilers genéricos, pósters genéricos… ¡La fuente del título es la misma que la de Prince of Persia, maldita sea!

¿Y la escena de los monos blancos que sale en todas lados? Tres minutos contados de película; el ejecutivo que ha orquestado la obsesiva campaña publicitaria en torno a esto se merece hacer las maletas y acabar en la cal… OH, WAIT.

El mejor póster de la película, y no ha salido de ninguna oficina de Disney.

Afortunadamente para nosotros como espectadores, John Carter no es lo que parece a simple vista, y debajo de su superficie hay mucho más.

Inspiradas por las novelas de Edgar Rice Burroughs –creador también de Tarzán, pero eso tampoco lo pone en ningún póster–, escritas hace más de 100 años, las aventuras de John Carter ya habían tratado de ser llevadas al cine en múltiples ocasiones durante las últimas décadas, pero por una razón u otra, el proyecto nunca terminaba de cuajar. Mientras tanto, generaciones enteras de escritores y cineastas, las han utilizado como fuente de inspiración para componer sus obras y son esas las que se han llevado la fama. Las novelas de Frank Herbert o Ray Bradbury, cómics como el Superman de Siegel y Shuster o Flash Gordon, películas como Star Wars o la reciente Avatar… todas beben de la misma fuente y han plasmado escenas tan icónicas durante este pasado siglo en esos diferentes medios, que han creado inconscientemente la sensación de que ya hemos visto esta película, de una manera u otra.

Realizadores como John McTiernan, Jon Favreau o Robert Rodriguez intentaron levantar esta película de imagen real –el primer intento, de animación, data de los años 30–, pero las limitaciones de la tecnología impidieron recrear Marte/Barsoom de manera adecuada, y no ha sido hasta la llegada de Andrew Stanton (Buscando a Nemo, Wall-E) cuando se ha podido llevar a cabo junto a la inversión capital por parte de Disney.

¿Cómo sale parado el director de Pixar en su salto al cine de imagen real?

Pues bastante bien; Stanton, lleno de pasión por el proyecto desde que era niño, demuestra pericia y soltura y consigue una película realmente disfrutable, aunque en conjunto se resienta por una serie de problemas estructurales.

El director aporta una sensibilidad clásica a la hora de abordar la película –uno de sus referentes es Lawrence de Arabia, así que podéis imaginaros por dónde van los tiros–, tanto al anteponer los personajes principales por encima del espectáculo pirotécnico y digital, como a la hora de rodar, sin grandes artificios, con buena composición de planos y uso del espacio, y unas tomas largas y bien planificadas… Aunque en general no me parece que llegue a los niveles de dirección desplegados por Brad Bird en Misión Imposible: Protocolo Fantasma, queda claro que la gente de Pixar sabe cómo rodar una película, sea en el formato que sea.

Aquí Stanton domina todos los palos, consiguiendo que en la película haya una combinación de AVENTURAS, fantasía, humor, romance…, y todo ello bien llevado. Es divertida, épica, emocionante, y está cargada de buenas sensaciones, pero lamentablemente hay algo que no acaba de funcionar y es lo que priva a la película de ser una de esas quedan un salto más allá para marcar la diferencia. No sabría si achacar el problema al guión base (o a sus excesivas reescrituras) o al montaje en sí, pero algo falla, y es un fallo gordo.

Atendiendo a las declaraciones del propio realizador sobre cómo fue el proceso de creación de la película, sabemos que existe un montaje de 3 horas, que tras diversos pases preliminares, se decidió rebajar, reenfocando ciertas secuencias desde otra perspectiva. Todos estos cambios han provocado que en la versión final haya saltos continuos en los que se percibe falta de material. No es que falten unos segundos aquí y allá o un par de líneas de diálogo; faltan escenas completas. Esto acaba dando pie a los habituales teletransportes de personajes de un lugar a otro en cuestión de minutos o que algunas relaciones no queden suficientemente perfiladas.

En su forma actual, John Carter es una película que está bien a secas gracias a momentos y apuntes aislados de grandeza; lo que tenemos aquí son los huesos de una película más grande, más rica en subtramas y, por lo que parece, mejor; y que no hayamos podido llegar a verlo todo puede llegar a escocer un poco. Un Director’s Cut podría solucionar estos problemas o puede que la versión de 3 horas sea la mala y la de cines sea la que tiene la bendición absoluta de Stanton tras haberla perfeccionado. Que eso quede a la imaginación de cada uno.

Hablando ahora de la película propiamente dicha. La historia ya la conocéis: un soldado de oscuro pasado, perdido en nuestro mundo, acaba viajando a otro exótico, en el que conocerá una cultura con la que al principio no congeniará, para más tarde ganarse su simpatía cuando les ayude a enfrentarse a la amenaza que pone en riesgo su existencia.

En el fondo parece simple, y lo es hasta cierto punto, pero al contrario que películas de corte similar, John Carter hace gala de un rico y variado universo que hace que tenga entidad propia y destaque a pesar de todas las referencias que se nos puedan venir a la mente. Muchos tirarán por la comparación con la saga de George Lucas para establecer relaciones, pero a mí el referente que más me ha venido a la cabeza ha sido el Dune de David Lynch: ambas comparten elementos temáticos y de diseño, pero también son similares a la hora de presentar una mitología sin ningún tipo de concesiones. Algunos lo verán como un fallo (“la historia es demasiado confusa”, “es difícil de seguir”…), pero yo lo veo como una virtud, en cierto modo.

En un mundo en el que los blockbusters apelan al mínimo denominador común posible, intelectualmente hablando, resulta agradable ver que no han escatimado a la hora de mostrar todo tipo de razas, costumbres y un lenguaje y términos –Barsoom, Tharks, Jeddak, Zodanga, Therns…; llevaros una libreta, por si acaso– que hacen que el espectador deba estar mínimamente atento para meterse en la historia. Si en Disney les hubiera dado por intentar  simplificar el material, podrían haber caído en el riesgo de idiotizarlo.

En el apartado interpretativo llama la atención la elección de Taylor Kitsch, mucho más joven de lo que uno esperaría para John Carter –en un mundo ideal tendríamos a un Tom Cruise o Hugh Jackman–, y al que le queda grande el papel cuando tiene que interpretar su versión en la Tierra –esa barba postiza no ayuda–, pero que una vez llegado a Marte se desenvuelve con cierta soltura. Al ver a Kitsch por primera vez en el planeta, descubriendo sus nuevas habilidades e intentando habituarse a la nueva gravedad, como si de un niño aprendiendo a caminar se tratara, es cuando uno empieza a conectar con su personaje.

La alineación del héroe de acción hollywoodiense medio suele ser bastante cerrada, con los mismo tres o cuatro actores de siempre repitiéndose periódicamente, así que resulta agradable ver algo de variedad. El actor ha pasado de ser Riggins en Friday Night Lights a dar el pelotazo en cosa de un año, y no sólo le veremos aquí combatiendo contra marcianos, sino que luchará contra los Aquaformers de Battleship este verano, y se enfrentará a Benicio del Toro en Savages de Oliver Stone. ¿Será un nuevo Sam Worthington o llegará a algo más?

En cuanto a Lynn Collins, no será tan curvilínea y generosa en carnes como a algunos les gustaría, pero lo compensa con presencia física, y demostrando firmeza y confianza como la princesa Dejah Thoris, interés amoroso del protagonista, pero lejos del arquetipo de damisela en apuros a la espera de ser rescatada. Es en ese tipo de cosas donde se ve la mano de Stanton y sus ganas de aportar algo, no conformándose con tirar hacia lo fácil. Hay dulzura y romanticismo en la relación entre ambos protagonistas, y detallitos como que en realidad sea ella la que mande al héroe hacerse a un lado para luego despachar a un contingente enemigo a espadazo limpio son los que aportan cierta dimensión emocional a los personajes.

Collins se ha ganado por derecho propio ser Dejah Thoris, y será uno de esos papeles que marquen su carrera, como le ocurrió a Carrie Fisher en su día cuando encarnó a la princesa Leia.

Junto con ella, otro de los aciertos de la película es Woola, un perrete espacial con más gracejo que Uggie. Este correcaminos marciano contribuye a algunas de las escenas humorísticas –un humor made in Pixar, alejado de las tonterías rozando la vergüenza ajena en las que podría haber caído en manos de otro director (léase Michael Bay)–, además de servirle de compañía y fiel ayuda al protagonista.

El resto de secundarios cumplen a secas todo lo bien que sus personajes les permiten.

En la parte de los Tarks, la raza de marcianos de tres metros de alto y cuatro brazos, nos encontramos con Willem Dafoe, Thomas Haden Church, Samantha Morton y Polly Walker; todos ellos irreconocibles bajo montañas de CGI. Dafoe tiene el personaje con mayor peso, Tars Tarkas, líder de los Thark y aliado de John Carter; pero en el caso del resto, valían lo mismo para interpretarles los actores mencionados o Perico el de los palotes.

Y por el lado de los marcianos rojos (los de aspecto humanoide) tenemos a Ciarán Hinds, correcto, sin más; James Purefoy, completamente desaprovechado y dejando entrever que si se lo hubiera propuesto, y con unos meses de gimnasio, podría haber sido una alternativa digna para interpretar al protagonista; y Dominic West, que está en su salsa como villano de la función, demostrando su habitual garra apoyada por esa cara diabólica y de lunático que ya trae puesta de casa.

Cerrando los papeles relevantes también tenemos por ahí a Mark Strong, al que siempre es un placer ver como secundario de lujo, encarnando a un ente ancestral que maneja los hilos detrás de la historia.

Si sois fans de la HBO, os vais a sentir en el paraíso viendo esta película.

Al igual que otras muchas cosas en la película, la banda sonora también la hemos escuchado antes. Giacchino es uno de esos compositores con un marcado estilo propio; cuando escuchas una de sus composiciones sabes que es él quien está detrás, y ésta no es una excepción, y por ello supone un dulce reencuentro. Oír su música y los matices con los que llena cualquier historia, ya sean sus trabajos en Pixar, Lost, Star Trek o la que nos ocupa, se recibe siempre como un cálido abrazo cargado de cariño y nostalgia.

La sinfonía de Giacchino –emulando más que nunca a John Williams– aporta la sensibilidad necesaria para engrandecer la película, ya sea en momentos épicos o íntimos, y consigue que, en secuencias como el bellísimo montaje en el que se intercala la pelea que mantiene Carter contra decenas de guerreros enemigos con momentos de su vida pasada, le den a uno ganas de levantarse y ponerse a aplaudir en medio de la sala.

No sé si esta película acabará recuperando lo que ha costado, no sé si a Stanton le volverán a dejar dirigir en imagen real (o si el pobre hombre se verá con ganas), no sé si el tiempo la acabará tratando con respeto y alcanzará un estatus de culto marcando a una generación; pero lo que sí sé es qué tipo de película es John Carter: no es una obra maestra, ni una película mediocre, y por supuesto tampoco es una mierda como se atreven a afirmar algunos. John Carter es una película realmente interesante y estimulante, con sus fallos y aciertos, en la que se ha puesto verdadero empeño, y sólo por eso merece nuestra atención.

Si tenéis una cierta edad y os habéis criado con referentes ya clásicos de la ciencia ficción como Star Wars, Flash Gordon, Dune… id a ver John Carter, dejaros llevar por la aventura y sentiros de nuevo como chavales.

Si tenéis hijos, hermanos, sobrinos…, llevadles a ver John Carter; dejadles que se maravillen con la riqueza e imaginación de este mundo. Puede que dentro de unos años os lo agradezcan.

Esta película no se merece el fracaso al que parece estar destinada.


Michael Giacchino | Andrew Stanton | Andrew Stanton, Mark Andrews y Michael Chabon. (Basado en la novela "Una princesa de Marte" de Edgar Rice Burroughs) | Taylor Kitsch, Lynn Collins, Willem Dafoe, Mark Strong, Thomas Haden Church, Samantha Morton, Ciarán Hinds, Dominic West, Polly Walker, James Purefoy, Daryl Sabara y Bryan Cranston | Eric Zumbrunnen | Lindsey Collins, Jim Morris, Bob Roath y Colin Wilson | Nathan Crowley | Walt Disney Pictures | Walt Disney Studios | Daniel Mindel |
  • marcelo cabello

    Hola de nuevo… me ví la película otra vez y ya le saqué sentido a la escena del medallón.

    Mira, busca la parte donde el perrito Woola ataca a uno de esos malos cariblancos que tenía paralizado a John Carter (más o menos a la hora y 32 minutos de película), en ese momento Woola sujeta por el brazo a ese tipo y Carter busca entre las ropas del malo, encuentra un medallón y se lo guarda en su propia bota… ÉSE ES EL MEDALLÓN QUE LUEGO LANZA, en realidad no necesitaba el otro medallón, el que tenía el otro malo que se tranformó en John Carter porque a esas alturas ya tenia el suyo propio en la bota.
    ¿Se entiende?

    Saludos.

  • marcelo cabello

     Lo siento, lo mio no es una respuesta a tus dudas… es que acabo de ver la película y me fijé en lo mismo, incluso vi esa parte varias veces y no encontré la lógica… de hecho por eso llegué hasta aquí buscando una explicación…

  • http://www.facebook.com/profile.php?id=1172444935 Cecilia Beatriz Lobos

    Me encanto la pelicula, pero quiero saber sobre de lo que yo considero un error en la pelicula.

    Cuando está en el final de la pelicula uno de los malos se hace pasar por jhon carter para conseguir  el medallon que lo transportara a la Tierra… éste lo consigue finalmente… Lo que no entiendo es que como John posteriormente lo recupera, si despues de casarse saca el medallon de su pierna y  lo lanza… es ese un error??? o realmente que paso??? como  consiguio ese medallón si el malo se lo arrebato???

  • http://www.facebook.com/people/Juan-de-la-Paz/100001663922260 Juan de la Paz

    Yo le veo un parecido a Avatar que vamos…

  • Anónimo

    Mi pregunta seguira contando con el (Andrew Stanton) o disney se la tiene jugarada, porque corregirme si me equivoco, pero el director de las dos primeras de las cronicas de narnia, por el resultado de esta ultima no le hara mucha gracia verle la cara por disney no?

  • http://www.facebook.com/jfermiga Fernando Jair Miranda Garcia

    AMI ME GUSTO y me dieron ganas de k siga continuando,spero ver JHON CARTER EN MARTE seria de la ptm,
    y la princesa esta super buenaxa jajaja.
    concluxion: peli APROVADA jejeje

  • Anónimo

    Me encanta el género de aventuras, lamentablemente no está en auge últimamente, y lo que sale o está mal escrito o tiene idas de cabeza a lo Dan Brown, lo cual no es recomendable. Por eso me da igual si los libros tienen ya 100 años con tal de que estén bien. Gracias por el link!

  • Anónimo

    Al final ha pasado lo que se temía, ha sido un fracaso monumental:

    http://economia.elpais.com/economia/2012/03/20/actualidad/1332234008_967344.html

  • Anónimo

    Son recomendables sin duda alguna.
    Para mí de lo mejor que he leído del género de aventuras.
    En esta tienda puedes econtrar el primer libro a buen precio: http://tienda.cyberdark.net/una-princesa-de-marte-john-carter-de-marte-1-n10510.html

  • http://www.facebook.com/people/Rafael-García-González/100001775368315 Rafael García González

     ¿Que están intentado pulir su narrativa?. Por Dios, Scott lleva 30 años haciendo cine ¿Cuanda va a terminar de pulir dicha narrativa?.
      Respecto a Michael Bay, su insistencia en la saga “Transformes”, que son el culmen de todo lo reprobable que tiene este director, difícilmente se puede deducir de eso que  busca una mejor narrativa e historias más solidas.  Joder, pero si a la hora de buscar un recambio para Meghan Fox, en lugar de aprovechar para sustituirla por una actriz con un mínimo de solvencia, la sustituyó por una modelo de Victoria Secrets.

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