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TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN

Escrita por: Rafa Martí­n | 15 marzo | 10:57 PM

Lynne Ramsay | Lynne Ramsay & Rory Kinnear, basados en la novela homónima de Lionel Shriver | Tilda Swinton, Ezra Miller, John C. Reilly, Jasper Newell, Ashley Gerasimovich, Siobhan Fallon | Seamus McGarvey | Joe Bini | Jonny Greenwood | Judy Becker | Jennifer Fox, Luc Roeg, Robert Salerno | Christopher Figg, Paula Jalfon, Lisa Lambert, Norman Merry, Andrew Orr | BBC Films, UK Film Council, Footprint Investment Fund, Independent, Lipsync Productions, Picadilli Pictures, Artina Films, Rockinghorse Films, Atlantic Swiss Productions, | Vértigo


Nota de los lectores:
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Rating: 6.9/10 (29 votes cast)

8

Demasiado efectista para ser un drama contenido, demasiado “indie” para ser un verdadero horror psicológico rollo Misery, Kevin es un film que, sinceramente, pide a gritos una estructura más convencional porque parece que a veces pasa de puntillas en torno a la historia en lugar de ponerse el cuchillo en la boca y embestir, que es lo que requiere la actriz protagonista, esa joya de la humanidad. Lynne Ramsey no identifica las (inmensas, pero inmensas de verdad) virtudes en potencia de la película y se emperra en fascinarte-oigs cuando lo que quiere Tilda Swinton, principio y fin de esta película, es acojonarte hasta lo indecible.

Kevin (para abreviar) es un misterio, lo que me impide hablar a fondo del film. Pero baste con decir que la peli se mueve en diversos tiempos, entre pasado y presente. El primero habla de cómo Kevin llega a ser lo que es. El segundo habla de cómo su madre tiene que vivir con las consecuencias de las acciones de su hijo. Eve Katchadourian se enfrenta a una realidad muy cruel, a un marido completamente enajenado de la realidad, y aún así celebra cada pequeña victoria como si Iniesta acabara de marcar el gol contra Holanda. Kevin es un retrato sobre cómo monstruos como un hijo pasan desapercibidos en la sociedad contemporánea y cómo las madres, en última instancia, pagan justas por pecadoras.

Es un film –y esta es su mayor virtud– construido desde el dolor y desde el sacrificio (abusando, desde ahí, de las ilimitades capacidades dramáticas de Swinton). Habla de temas importantes, de como el instinto materno precede a los convencionalismos sociales. Mi hijo es un cabrón, pero es mi hijo. Pero lo hace con sensibilidad y matices: ni siquiera el amor de una madre no es algo uniforme y hay momentos en los que de verdad aborrece que semejante engendro salga de su vientre. Con todo, Eve ama a su retoño a pesar de todo y siempre se pregunta, entre todas las indignidades que sufre en su vida diaria, si hay algo que hubiera podido hacer para conseguir que las cosas fueran diferentes.

Ramsay describe extraordinariamente estos matices pero por algún motivo trata de esconderlos dentro de mil y un recursos innecesarios, o recurre a tonterías de personajes. Ahora salta de tiempos, ahora emplea simbolismos exagerados, más propios de una película de terror que del drama equilibrado, realista, que a veces intenta ser:  un ejemplo es el personaje de John C. Reilly, padre de familia que asiste a todo este drama como un completo imbécil, como la rubia boba de una peli de Wes Craven, mientras piensa que su hijo es un tipo excepcional que se ha comprado un arco para cazar ardillas. Por esta debilidad, cualquier reflexión sobre el impacto en el matrimonio de un monstruo como Kevin, pierde casi toda validez, y dado que la peli se emperra en este aspecto, es un déficit muy, muy importante.

Así que en el fondo, la peli reza cada minuto por tener a Swinton como protagonista, porque en algunos momentos son ella y el extraordinario acierto de casting que es Ezra Miller quienes se convierten en los únicos motivos para ver el film. El caso de Swinton es particularmente fascinante porque, desde mi punto de vista masculino, se trata de un actriz que me hace llegar todas las características femeninas sin que me onubile su belleza exterior. En la mejor tradición de actrices como Holly Hunter, Amy Madigan o Sally Field, Swinton transmite “pan blanco”, sin maquillaje o añadidos, con un rango ilimitado. Por algún motivo, en esta sociedad en la que vivimos, esta naturalidad es resaltada erróneamente como si fuera un elemento extraño, una freak, mientras en nuestra vida diaria nos cruzamos con cien chicas como ella todos los días. Junto a papeles como el/la Orlando y su aspecto andrógino (a gusto del consumidor), parece que estamos ante una especie de Bimba Bosé cuando, realmente, pocas actrices me trasladan lo que es ser una piba con tanta facilidad. Me tiraría horas hablando de las diabluras que Swinton realiza en este papel pero se trata de uno de los grandes alicientes del film y es el mejor motivo para pasar por taquilla, así que me lo ahorro. Baste decir que lo que ha hecho la Academia con ella y con Kirsten Wiig ha sido criminal y no merece más desperdicio de teclas.

Miller (y el chaval que le interpreta de cani, Jasper Newell, que es un acierto de casting nivel Macaulay Culkin en Solo en Casa, poco de extrañar viniendo del gran Billy Hopkins) habría sido un gran Michael Myers. Es el horror contemporáneo sin una máscara. De pequeño, odia irracionalmente. De mayor, es un puto nihilista. “No hay punto. Ese es el punto” llega a mencionar. Matices: Swinton no sabe si su hijo es un puto guai que se está haciendo el chulo o realmente es un Hannibal Lecter en potencia. Durante un tercio entero del film, la madre se lanza a comprender a este gilipollas, y son solo por estos treinta minutos que recomiendo irremisiblemente esta peli.

Lo demás queda en plan mediocre, de realizadora valiente en lo emocional, insegura en lo técnico. Kevin es más película de comentarios (como Luces Rojas) que de reseña en sí, porque si bien adivinamos propósito, el desarrollo es más bien flojo para un servidor y queda a gusto de cada uno: pequeños aspectos de una historia en lugar de envolvernos con una verdadera trama, una sucesión de acontecimientos, de progresión. En términos generales, me da que es una peli que apuesta por puntales básicos y de segura confianza –su casting, comenzando por su actriz principal; o sus golpes de efecto–  y descuida otros tantos a costa de su presentación (que, a veces, por bonita, pierde eficacia). Pero las pocas veces que encuentra su sitio en la vida, es una verdadera gozada. Yo, levantando algo la mano, la recomendaría así, así en el cine: de vez en cuando, es arrebatadora. No demasiadas veces. Pero ya en la intimidad de vuestros hogares –y abrazados a vuestros seres queridos– es casi indiscutible: ¿una gran interpretación? ¿una medio correcta puesta en escena? ¿una reflexión sin ambajes sobre el lado oscuro de la maternidad? Es vuestra.


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  • Vanessa Lopez

    ME PODRIAS DECIR CUAL ES EL NOMBRE DEL LIBRO Y AUTOR?

  • Anónimo

    Peli regulera. Sólo se salva la Swinton. La directora está demasiado preocupada por explotar el efectismo, la truculencia,el morbo y hacerse la guay y la original que por contar una historia. De hecho, yo no he visto ni historia, sólo una sucesión de secuencias en desorden.

  • Anónimo

    Falta decir que quien no se haya leido el libro (que es brutal) se piede mucho de lo que ocurre y seguramente no le guste la pelicula. Pero si te lo has leido, es una digna película, que si bien pasa de puntillas sobre algunos tramos del libro y no explica varias cosas, si de que da pinceladas (rojas) y sabe transmitir por lo que pasa la real protagonista de esta historia que es TILDA SWINTON.

  • David Watts

     Descarada e intencionada. Peliculón. Viva la tomatina.

  • Naxeteeee

    ¿Qué cojones? ¿El cartel de la película no es una copia descarada del de “La semilla del diablo”?

  • Rafa Martín

     La peli o se pasa tres pueblos, o se queda corta, o te llega o… repetir otra vez ad eternum. Swinton salva cachos enteros como puños. Insisto: yo la vería. Bastantes churros hay por ahí rondando que salen a hombros como para no recomendar por lo menos un triste visionado de esta peli.

  • http://twitter.com/Xanti82 Xanti Sarabia

    Pues a mi me ha gustado mucho. Aparte del trabajo de Tilda Swinton, premiado en todos lados, me gusta la dirección y el uso de los colores, sobre todo del color rojo.

  • http://www.facebook.com/jeremias.segovia1 Jeremías Segovia

    Una de las peores películas que vi en mi vida, me daba vergüenza mirarla.