Críticas

AL BORDE DEL ABISMO

Hace unos pocos meses Brett Ratner nos “deleitó” con Tower Heist, titulada en España Un Golpe de Altura, en teoría, una comedia de acción en torno a un gran robo que organizaban unos empleados desahuciados en su propia empresa. Es decir, promesas de diversión, risas y hasta cierta crítica social muy acorde con los tiempos que corren. El resultado, sin embargo, se quedaba sólo en esa fachada aparentemente atractiva que se desmoronaba rápido para ver una estructura carcomida de topicazos, pereza, escenas sin gracia y actores que pasaban por allí a cobrar su cheque… igual que el director. En Al Borde del Abismo pasa otro tanto de lo mismo, pero sustituyendo la premisa humorística por la intención de metértela doblada a mitad de película.

Todo comienza con un tipo, Nick Cassidy (Sam Worthington, el actor del mañana), que entra en un hotelazo, se aloja en su suite, sale por la ventana y amenaza con tirarse al vacío. Pronto el espectador ve que trata de llamar la atención, algo le perturba, le atormetna, le inquieta (como diría Esperanza Gracia), y a los veinte minutos de jugar a te digo o te dejo de decir uno empieza a oler el pescado en mal estado y lo que es peor, a aburrirse. Puedes empezar una peli así de fuerte, pero si en su primer tercio no sabes mantener la verdadera tensión de esa situación, mal vamos.

¡Vamos Sam, échale huevos!

Pasado el primer tercio llega el supergiro con intenciones de dejarte el culo torcido, el problema, como en muchas otras películas que buscan más el efectismo que la efectividad en estos giros argumentales, está en el punto de vista. Si acompañamos a un tipo a punto de suicidarse queda bastante feo de cara al espectador que no conozcamos sus verdaderas intenciones, las vamos descubriendo según avanza la trama, a medio camino entre su punto de vista y el de los policías que tratan de disuadirle.

Para colmo lo que empieza como un thriller tenso se va tornando en una comedia sin gracia, algo que sucede de la mano de personajes bastante tontorrones como los interpretados por Jamie Bell y Génesis Rodríguez, ésta última utilizada como reclamo publicitario en nuestro país por ser la hija de El Puma. Tócate las narices. Hasta en Torrente 4 había más coherencia al presentar a un secundario como Kiko Rivera como parte de la gran broma de sal gorda que es la saga.

La hija de El Puma, el debut más esperado del cine en 2012.

La película acumula temas, tramas y secundarios tratando de abarcar bastante más de lo que consigue desarrollar. Corrupción empresarial, crítica social, periodismo sensacionalista y suma y sigue, todo girando en torno al “carismático” Sam Worthington, un tipo que como dice Mary Carmen, ha hecho que Chris O’Donell nos parezca un tipo con presencia.

Vamos, una peli que como entretenimiento de sobremesa tiene un pase, pero que no aguanta dos visionados y tiene el dudoso mérito de hacer que Ed Harris, el nada disimulado malo malísimo, parezca Nicolas Cage hasta el culo de anfetas. Pura sobreactuación que, por contra, es lo más divertido de todo el percal.


Asger Leth | Pablo F. Fenjves | Sam Worthington, Elizabeth Banks, Edward Burns, Jamie Bell, Génesis Rodríguez, Ed Harris, Anthony Mackie, Patrick Collins, Titus Welliver, Kyra Sedgwick | Lorenzo di Bonaventura, Mark Vahradian | Jake Myers, David Ready | Paul Cameron | Paul Cameron | Henry Jackman | Kevin Stitt | Alec Hammond | Summit Entertainment, Di Bonaventura Pictures | Aurum |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

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