Críticas

EXTRATERRESTRE

Había gran expectación con la nueva película de Nacho Vigalondo en el último Fantastic Fest de Austin, festival en el que ganó en 2008 con Los Cronocrímenes y donde se ha convertido en uno de sus ilustres invitados. El estreno, sin embargo (o quizás, por fortuna), tuvo reacciones dispares. La película levantó el entusiasmo de muchos y también la decepción de algunos. Una decepción que no se debía tanto a la sensación de haber visto una mala película, como a la de engaño, porque ir a ver una película titulada Extraterrestre donde no se ve ni un hombrecillo verde de ojos grandes sentó a cuerno quemado a algún que otro espectador. Pero cualquiera que haya seguido la trayectoria de Vigalondo sabe que eso no es en problema, sino una seña de identidad. El jugar con los géneros y llevarlos a situaciones cotidianas donde personas del montón son los héroes de su historia es marca de la casa, y Extraterrestre no es más que una muestra más de esa habilidad e intención de abordar lugares comunes desde puntos de vista poco frecuentados, de poner el objetivo en todo aquello que en películas de género puro sería accesorio y prescindible. Ese objetivo se dirige aquí hacia el enredo amoroso que se forma entre cuatro personajes alejados del núcleo de una invasión extraterrestre a gran escala, las minucias del apocalipsis.

Extraterrestre se presenta así, como una comedia romántica, la que se inicia cuando Julio (Julián Villagrán) despierta resacoso en una casa ajena, la de su ligue de la noche anterior, Julia (Michelle Jenner). La violenta situación de no saber ni con quién has dormido se ve interrumpida cuando ambos son conscientes de que un gigantesco platillo volante está flotando sobre Madrid. Un escenario que acongojaría a cualquiera, pero que aquí no tarda en volver al microcosmos de ese piso con la aparición de los personajes encarnados por Carlos Areces y Raúl Cimas, las otras dos patas de la película.

Habrá quién piense que, para eso, mejor ahorrarse la ciencia ficción, pero como Vigalondo comenta en una entrevista de Desirée de Fez, ésta es casi siempre un contenedor de géneros y no un género en si mismo, y por tanto, igual que encontramos pelis de terror como Alien, cine negro como Blade Runner o aventuras como Star Wars, también podemos encontrar, por qué no, comedias románticas como ésta. Además el elemento de ciencia ficción, aunque menos presente que en los ejemplos citados, no es gratuito y refuerza la película en muchos momentos. Para empezar, crea el clima idóneo de aislamiento y paranoia en el que viven los protagonistas, pero además, al menos a mi entender, habla mucho del papel que cumple Julián Villagrán en la película. Su Julio es el único personaje del que al final de la película no conocemos prácticamente nada, del que no tenemos antecedentes sentimentales, y es además, el elemento externo en un triángulo amoroso previamente establecido y el catalizador de la evolución del resto de personajes, al igual que éstos influyen en la suya propia. Una especie de E.T. que trastoca para siempre y casi por casualidad la vida del resto de protagonistas.

En cualquier caso, guste más o menos ese uso de la ciencia ficción, la comedia, que es realmente el eje de la película, funciona muy bien. Vigalondo sabe que a la falta de recursos materiales se suple con ingenio, personajes sólidos y buenas escenas, y de eso hay mucho en la película. El humor abarca muchos grados y se basa, como en las buenas comedias, en ver a los personajes enfangarse más y más a medida que tratan de huir de sus sucesivas metidas de pata. Un cuarteto protagonista en el que todos tratan de barrer para casa mientras tapan su lado miserable y se desviven por quedar bien con el de enfrente. Relaciones complejas donde le línea entre ser un pobre cobarde y un cabrón es muy fina, tanto como la que separa el buenismo de la estupidez. Los momentos más logrados son aquellos en los que precisamente los cuatro protagonistas están juntos, como la primera cena, o aquellos momentos en los que aprovechando la coyuntura planetaria, empiezan a tratar de quitarse de encima presencias molestas y de paso, cualquier responsabilidad. Los cuatro actores funcionan estupendamente y a ellos se añade la presencia catódica de Miguel Noguera como presentador de una tele que opera de forma clandestina para informar sobre la invasión y que dan a esa relación a cuatro bandas pequeños respiros como una ventana al exterior, hacia otras situaciones ridículas en plena invasión.

Es cierto que en determinados momentos, esa autoconsciencia de falta de medios lleva a generar cierta monotonía, sobre todo a nivel de localizaciones más que a nivel de guión. Es el mayor pero de la película, que se nota que hay una intención de esquivar excesos y complicaciones que pudieran encarecer el proyecto. Un conjunto de decisiones que aunque no son capitales para que el grueso de la película fluya como la seda, se notan. Personalmente me apetece ver a Vigalondo dar un salto a nivel de presupuesto, es obvio que se maneja de perlas en historias y entornos comprimidos, pero cuando empieza a verse que decisiones creativas se ven demasiado marcadas por la prudencia, quizás es que necesita una mayor holgura presupuestaria. Claro que para eso tiene que llegar un señor con intención de poner la pasta sobre la mesa, porque es sabido que Vigalondo también tiene proyectos más grandes en mente y que si se limita a los de bajo presupuesto es porque ahora mismo la cosa está muy malita.

En cualquier caso una película muy recomenable, divertida y que se disfruta sin problemas. Un paso más en la filmografía de un director que ha hecho del juego con los géneros y la traslación de los mismos a entornos mundanos su más que reconocible sello.


Nacho Vigalondo | Nacho Vigalondo | Julián Villagrán, Michelle Jenner, Carlos Areces, Raúl Cimas, Miguel Noguera | Nahikari Ipiña, Nacho Vigalondo | Enrique López Lavigne, Garrett Basch | Jorge Magaz | Jon D. Domínguez | Jon D. Domínguez | Jon D. Domínguez | Idoia Esteban | Sayaka Producciones Audiovisuales, Arsénico Producciones, Antena 3, Apaches Entertainment | Vértigo |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • http://www.facebook.com/people/Torquemada-Joe/665452687 Torquemada Joe

    Me gustó mucho. Pero ganaría de no estar el autor con el estigma de genio sobre sus hombros.

  • Anónimo

    No, quiza me he explicado mal, no me referia a ningun tipo de saña especial contra Vigalondo. Creo que ‘Extraterreste’ hubiera recibido el mismo tratamiento aunque lo hubiera firmado Juan Perez. Lo que queria decir es: tomemos los ultimos estrenos de cine español de genero scifi o fantastico, por ejemplo ‘EVA’, ‘Extraterrestre’, ‘Apollo 18′, Intruders’ o la reciente ‘REC3’. Todas ellas se cerraron con un ‘por debajo de lo previsto’ (vale que Intruders o REC3 consiguieron buenos numeros, pero en ambas se esperaba mas). Cuando una pelicula de un tipo especifico cierra por debajo de lo previsto, son circunstancias. Cuando la mayor parte de las peliculas de un tipo especifico cierran por debajo de lo previsto, eso significa que estamos haciendo previsiones incorrectas y probablemente estamos usando alguna hipotesis erroneas. Y me llama la atencion porque he escuchado a menudo un diagnostico del cine español del tipo ‘menos guerra civil, menos putas y maricones y comedietas de enredo y mas cine comercial y fantastico’. Y aqui esta, cine fantastico, hecho con intencion totalmente comercial y una minima calidad y buen hacer, iendose casi de vacio o en el mejor de los casos por debajo de las previsiones.

    Pero no queda ahi la cosa. Copio y pego del post de Aloysius16 justo aqui abajo: ‘Si una pelicula fracasa […] es porque el autor no se ha molestado en enterderse con el publico’. Y esto me parece terriblemente español: mantenemos una tesis, como ‘el cine español deberia ser mas comercial y fantastico’. Y si luego ese tipo de cine español se queda por debajo de lo que se esperaba, no nos planteamos que quiza la tesis no es tan afortunada como pensabamos, sino que alzamos el dedo, señalamos y decimos ‘culpa tuya, no te has molestado en entenderte con el publico’. España profunda y eterna, ¿para que buscar explicaciones pudiendo buscar culpables?.

    Lo que planteas, en relacion al cine de prestigio por un lado y al ultracomercial con alto nivel de produccion (que esta fuera del alcance de un mercado tamaño hispanico) por el otro, le veo bastante sentido. Quitando exitos puntuales como el REC original. Lo que a mi me parece es que la prescripcion para el cine español no me parece tan simple ni tan sencilla como a veces creemos.

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    Estoy de acuerdo en parte, en el hecho de que aquí, para que una peli española tenga tirón, o es de un director consagrado (y aún así no es garantía, mirad a Álex de la Iglesia) o es de esas de las que la gente dice “no parece española” (por mucho que lo sea).

    Pero no creo tampoco en que haya una saña del espectador medio hacia trabajos como el de Vigalondo, creo simplemente que no ha llamado la atención.

    Me da que en España hay dos tipos de público mayoritarios. Gente de más de 40 o 50 que van a ver pelis “de prestigio” y la gente joven, que llena los cines pero siempre con productos ultracomerciales. El resto de pelis que no encajan en esos perfiles ya se la juegan a una mera cuestión de suerte.

    Porque seamos claros, el público que sigue a Vigalondo, por cinéfilo que sea, es minoritario (por ahora, al menos) y con todo, hablamos de gente que muchas veces se baja antes una peli que ir a ver la suya al cine. Cuestión de nuevas tecnologías, de pelas y de comodidad. Ya no mola tanto ir al cine para mucha gente, que a lo mejor, con otro tipo de distribución vía Internet, consumiría mucho más cine que obligándoles a ir a las salas. Es una sensación que tengo, no sé si será así, pero sé que gente como los chicos de Filmin empiezan a funcionar bastante bien y eso que estamos en época de crisis. Queremos inmediatez y calidad a bajo coste, hasta que no se vire hacia eso, difícil va a ser que una película como Extraterrestre pegue un petardazo en taquilla.

  • Anónimo

    No me convence su argumento de echarle la culpa del fracaso
    de una película a la idiosincrasia del espectador. Si una película fracasa no
    es porque el público no haya entendido al autor de la cinta, es porque el autor
    no se ha molestado en entenderse con el público.

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