Críticas

LOS JUEGOS DEL HAMBRE

Los Juegos del Hambre es la clase de mala bestia rompetaquillas que es difícil comentar dejando a un lado el contexto. Y aquí es importante. Tanto, que condiciona esta película hasta un grado tal que convierte a John Carter, el último producto de la Disney, en un ejercicio de cine de autor. Vaya por delante que en ningún momento me han dado ganas de sacarme los ojos: a su nivel más elemental, y libre de todo el maremágnum que le acompaña, el film no está mal. Tampoco es una agradable sorpresa: está lastrado por millones de elementos que juegan en su contra y cuenta con muy pocos activos a su favor, aunque el principal vale por cien. La conclusión mas contundente e inmediata es que Jennifer Lawrence es ahora mismo el nombre a seguir de cara al futuro inmediato de Hollywood. Y esta no es la clase de película que un servidor pueda despachar en dos párrafos. Eso quiere decir algo.

Los Juegos del Hambre –como sabréis casi todos a estas alturas– es una historia ambientada en un futuro en el que los jóvenes de los 12 distritos supervivientes que conforman la “América” del futuro son elegidos al azar para enfrentarse entre sí en un concurso de televisión para deleite de las masas que sirve a un fin político: recordar el dominio absoluto del distrito central y victorioso, el Capitolio, sobre todos los demás. La protagonista es Katniss Everdeen, una joven pero experta cazadora del empobrecido distrito 12 y una superviviente nata. Katniss es elegida junto a otro joven de su distrito, Peeta Mellark (Josh Hutcherson) para competir a sabiendas de que solo uno puede alcanzar el triunfo final. A partir de ahí, la película se centra en su entrenamiento, su estrategia a seguir en el concurso, guiada por su mentor, el alcohólico y renegado Haymitch Abernathy (Woody Harrelson) y finalmente el combate, al que se destina la hora y pico final de metraje.

Vayamos por partes. El contexto: Gary Ross, director, está absolutamente jodido y lo sabe. Tiene entre manos un film con un contenido inicial bastante violento que excede a la calificación moral que han concedido a la película. Estamos claramente ante una película para gente de 17, 18 años, un sector que para desgracia del film se escapa del No Recomendado para Menores de 13, pero que queda por debajo de la ansiada calificación R (mayores de 18) que esta película, quedáos con esta idea, ESTÁ PIDIENDO A GRITOS. La película cae en un limbo extremadamente perjudicial: demasiado mayor para ser Ricky, demasiado joven para ser Ricardo. Y más aún: al tratarse de una adaptación de un superéxito de ventas en las librerías, parece indispensable incluir la mayor cantidad de elementos de los libros, sirvan o no a un propósito cinematográfico. El resultado es una monstruosidad de 142 minutos de duración que alegremente sienta a sus personajes en torno a una mesa durante más o menos un tercio del film, con el lastre que ello conlleva.

Pero la extrema fidelidad al libro es pecata minuta en comparación con la timidez a la hora de mostrar escenas violentas, que priva al film de una garra que le hubiera venido como agua de mayo –y que su protagonista despliega cada vez que tiene oportunidad–. Mueren niños en esta peli, y Ross se siente confuso sobre cómo contártelo. Su opción favorita es apuntar con una cámara epiléptica a los cadáveres e introducir la mayor cantidad de filtros posibles para ocultarte la información hasta tal punto que solo le falta meter una pegatina con la cara de Garfield tapando las heridas. Ross está entre la espada y la pared: no puede mostrarte vísceras porque no es Verhoeven, pero tampoco va a desviar la cámara a los árboles porque el público quiere chicha. Y el resultado es una chuminada bastante confusa: en términos generales, lo que os explico sobre la forma que tiene el film de abordar la violencia se extiende a las escenas de acción, increíblemente caóticas , “Intensas-pero-no-demasiado-no-sea-que”, y que afectan al estilo visual en general de la película. Ross rueda con cámara en mano temblorosa incluso las escenas más pacíficas para que cuando la acción se acelere y llegue la sangre, su forma de ocultar la masacre de los chavales “cante” menos.

El otro gran problema del film tiene que ver con la forma en la que aborda el concepto de “espectáculo televisivo”. Este concepto es absolutamente esencial en la historia que Los Juegos del Hambre te quiere contar. De él depende la descripción que el film hace de la sociedad futura, de él depende su diseño de producción (espectacularmente hortera, una versión entripada del futuro de Demolition Man), de él dependen algunas de las escenas más “épicas” del film (el desfile de participantes, momento en el que te das cuenta de que 20 millones de dólares más de presupuesto habrían venido de perlas a la película) y de él depende uno de los pilares fundamentales de la trama: la supervivencia de nuestros héroes depende de su popularidad entre la audiencia y sus patrocinadores, que les proporcionan ayudas durante el juego. Es un punto coherente, es un punto inteligente, y es un punto relevante –y si alguien os pregunta en qué se diferencia Los Juegos del Hambre de… ejem, ya sabéis, podréis cerrar la conversación mencionando este aspecto–. Es un detalle que Gary Ross se fije en estos ángulos: ennoblecen el producto y lo sitúan por encima de muchos de sus rivales de género adolescente. Ahí está su cerebro.

Sin embargo, la película nunca logra trasladarte el fervor necesario. Nunca se convierte en un espectáculo en sí. Por ejemplo: Perseguido era un film más basto que un condón de lija pero en la mitad de duración conseguía transmitirte la frivolidad que supone la muerte televisiva porque la propia película era casi un espectáculo televisado –los anuncios, la presencia constante del público, las apuestas sobre el programa, progresivamente crecientes a favor de Chuache–. Los Juegos del Hambre nunca llega tan lejos y lo peor es que apenas lo intenta: de vez en cuando Stanley Tucci y Toby Jones (disfrazados de esperpentos), presentadores del show, se dirigen directamente a TI para explicarte algunas de las reglas del juego. Escenas como esta rompen agradecidamente el tono del film y lo sitúan en un nuevo contexto al convertirte no en un espectador de cine, sino en la audiencia de un programa. Pero muy pocas veces sucede porque el film tiene miedo de confundirte y de convertirte en parte integrante de su historia.

Esto es lo que sucede fuera de la zona de seguridad del film, que en sus propios límites es un producto razonable y con un equipo técnico excepcional, desde la fotografía de Tom Stern (el dire de foto de Eastwood) hasta la, por momentos, fantástica banda sonora de James Newton Howard y T-Bone Burnett. Los secundarios tienen peso específico, son útiles y gente como Harrelson o Banks tragan con absoluta profesionalidad a pesar de las pelucas y las toneladas de maquillaje que llevan encima. Tucci tiene momentos de lucimiento y sus interacciones con Hutcherson se agradecen enormemente porque permiten que el chaval se escape de esa cara de pánfilo que lleva puesta durante la mayor parte de la peli, que por lo demás recae exclusivamente sobre los hombros de Jennifer Lawrence quien grita, salta y patalea en un papel con un importante riesgo porque hay decenas de escenas –más de las que le gustaría a su coartado director– que dependen directamente de ella y la actriz siempre da la sensación de que puede perfectamente con ello. Ella es quien mejor representa la película. Sus momentos emotivos están bien ganados. Sus personajes están construidos. Su desarrollo cumple el estándar mínimo de calidad. Los Juegos del Hambre no es un film “bueno”. Pero es un film “decente”. En un género como es el adolescente en el que la productora directamente da por sentado que va dirigido a una panda de descerebrados, pretende aprovechar el máximo de sus limitadas posibilidades y se convierte así en hermano de espíritu de pelis como Scream. Mejores o peores, más o menos inteligentes, pero pronuncias su título sin necesidad de forzar el vómito. Y ahí reside su triunfo. No es mucho, pero es un principio.


Gary Ross | Gary Ross, Billy Ray y Suzanne Collins, basado en la novela homónima de esta última | Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Woody Harrelson, Elizabeth Banks, Lenny Kravitz, Donald Sutherland, Wes Bentley, Liam Hemsworth | Tom Stern | James Newton Howard y T-Bone Burnett | Philip Messina | Nina Jacobson, Jon Kilik, Bryan Unkeless, Aldric La'auli Porter | Robin Bissell, Suzanne Collins, Louise Rosner | Color Force, Lionsgate, Larger Than Life Productions | Warner Bros. | Tom Stern | Christopher S. Capp, Stephen Mirrione, Juliette Welfling |
  • http://www.facebook.com/people/Torquemada-Joe/665452687 Torquemada Joe

    Nos facilitarías la elección si pusieses una nota.

  • Anónimo

    Mirad para mi no me voy extender mucho en mi camentario y lo dejo que lo diga el señor burns 
    http://www.youtube.com/watch?v=DS3WaZ65300 y ya estoy deseando que hagan “en llamas”

  • n n

    Oye, ¿que puta broma es esta de que todavía no hayais puesto la crítica de los vengadores?

  • Samuel Mayor Santana

    Vista la peli, coincido con el 6 que lleva de media, la pelicula esta bien pero sin más. Nunca llegas a conectar realmente con la pelicula, no tienes momentos de tensión que te dejen sin respiración, y cuando sales del cine no piensas que la peli ha sido una pasada, sino podría haberla visto en mi casa y gastarme el dinero de la entrada en birras. 

    Y lo de la camara en mano hace parecer que las escenas de accion Paul Greengrass en Bourne vayan a camara lenta.

  • Anónimo

     Quizás sea porque ese “transfondo social” ya está más quemado que el cenicero de un bingo, por parte del cine y la literatura.

  • Anónimo

    A mi Jennifer Lawrence me parece que es la nueva Leelee Sobieski. Parece que lo tiene todo para triunfar peroooo…no. Le falta como un hervor.

  • Grijaldo

    Lo que me imaginaba claro pero como dice Leto no queda bien explicado en la peli,de ahí mis dudas.

    Y lo de las crias…pues entiendo que están en la edad,que también he sido chaval pero joder yo en el cine no hablaba.

    Modo abuelo cebolleta off.

  • http://www.facebook.com/people/Antonio-Jarreta-Blasco/100001692218005 Antonio Jarreta Blasco

     ¡Efectivamente! ¡Por eso es tan JRANDE!

  • Rafael Madrid

    *SPOILER….WARNING? No muy relevante tampoco

    Muy absurda la escena en la que están todos durmiendo a los pies de un arbol placidamente en un sitio donde cualquiera puede clavarte un cuchillo, quitando eso el resto de la película me parecio muy buena. 
    La diferencia con Battle Royale está clara, esto es una historia mas comercial, sangre la justa etc… la verdad es que se echa de menos una atmosfera mas violenta pues a mitad de película estas un poco cansado del estilo tan sosegado que lleva el film, pero bueno eso da pie a otro tipo de narración supongo y a jugar con otros elementos, cosa que le da su gracia pués el “voy a poner dos chorros de sangre aqui y arreglao” la acabaría convirtiendo en un producto muy vulgar así que se entiende. 

  • Anónimo

    Me ha gustado bastante, puede que incluso más que el libro. Lo mejor de la historia realmente es el trasfondo social que tiene, y la mayoría de la gente sin embargo ni ha reparado en eso.

    Jennifer Lawrence está muy, muy bien elegida.

Críticas

buster

Todos pasamos al otro lado con las manos vacías.

animales2

El precalentamiento (segunda parte).

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

rev1

El amor nos salvará a todos.

el reino

Caída en picado en el pozo de la corrupción.

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