Reportajes

LA NOVIA DE AMÉRICA

El término Novia de América se asocia a una estrella, no necesariamente cinematográfica, cuyo encanto la convierte en la mujer ideal. Representa a aquélla vecina del sexto B que siempre saluda con una sonrisa al portero del edificio, que ayuda a sacar la basura a la anciana que vive en el tercero D y que nunca tiene un mal gesto. La chica además es guapa, no es espectacular pero es mona, no es como el pibón que vive en el cuarto C que lleva tatuada en la frente la expresión “soy intratable”. Es en definitiva, una buena chica con la que los hombres quieren casarse y que las mujeres pretenden imitar.

La genuina

A lo largo de la Historia del Cine hemos visto muchas representaciones de la Novia de América. La primera estrella a la que le fue acuñado ese término fue Mary Pickford. Esta canadiense se convirtió en la reina de Hollywood durante la época del cine mudo gracias a títulos como La Pobre Niña Rica, Rebecca la de la Granja del Sol, Pollyana, Rosita, la Cantante Callejera o Gorriones en donde por lo general representaba papeles de ingenuas románticas que encajaban a la perfección con su imagen virginal y con sus larguísimos tirabuzones dorados. Se convirtió en la primera actriz con fans a lo largo de todo el mundo y probablemente fuese la mujer más famosa durante de la segunda década del siglo XX. No tenía la fuerza dramática de Lillian Gish ni el atractivo de Theda Bara, considerada la primera sex symbol del cine, pero era implacable en la taquilla. También destacó como productora, fue una de las fundadoras de la United Artist junto a su segundo marido, Douglas Fairbanks, Charles Chaplin y D.W. Griffith.

La figura de Mary Pickford no estaba al margen de los escándalos. Ella estaba casada con el actor Owen Moore cuando inició una relación con Douglas Fairbanks, que también estaba casado. La esposa de su hermano Jack, también actor, una incipiente estrella llamada Olive Thomas, protagonizó el primer caso de muerte por sobredosis en Hollywood. Además Mary Pickford fue alcohólica durante buena parte de su vida y sus trastornos mentales eran bien conocidos en el seno de la industria. La llegada del cine sonoro le supuso un gran problema, al igual que le sucedió a muchas otras estrellas de la época. La actriz se opuso a la implantación del sonido porque consideraba que perjudicaba al cine, llegó a decir que era como pintarle los labios a la Venus de Milo. Su primera película sonora fue Coqueta en la que Pickford dio un cambio radical, se había cortado su larguísima melena, y encarnó a una mujer sofisticada. Por este papel ganó el Oscar a la mejor actriz en el año 1930, pero a casi nadie le quedó claro si se llevó la estatuilla por su interpretación o porque los académicos quisieron darle un premio a toda una carrera a una de las figuras más importantes de la industria, no han cambiado las cosas en ochenta años. Aunque Coqueta fue un éxito el público no perdonó que la Pickford asumiese otro tipo de papeles. La actriz se retiraría de la interpretación en el año 1933 después del fracaso de sus últimas cintas y se centraría en la producción hasta la llegada de la década de los cincuenta. Pickford falleció en el año 1979, a la edad de 87 años, tres años antes recibiría el Oscar honorífico por su contribución al mundo del cine, que desde luego fue sobresaliente.

Las herederas más destacadas

Después del cine mudo y con la llegada del período que se conoce como la Edad de Oro del Cine muchas estrellas aspiraron a convertirse en Novia de América. Como por ejemplo Betty Grable, probablemente su nombre esté más olvidado que el de la mayoría de las protagonistas de este reportaje, pero la actriz se convirtió en una icónica pin-up durante la Segunda Guerra Mundial. Su imagen en bañador en donde lucía sus hermosas piernas acompañó a más de un soldado americano en el frente, y fue la inspiración para que un tal Hugh Hefner fundase Playboy. Grable, bautizada como la chica de las piernas del millón de dólares, en honor a una de sus primeras películas, se convirtió en la estrella más taquillera de la 20th Century Fox gracias a títulos como Serenata Argentina, Siempre en tus Brazos, Un Americano en la R.A.F. o Cómo Casarse con un Millonario, en donde fue eclipsada por Marilyn Monroe. Este fue su último éxito. A partir de aquí se iniciaría una disputa con el estudio, ya que ella consideraba que la hacían trabajar hasta el agotamiento. Darryl F. Zanuck rompería su contrato y ella abandonaría el cine. Su carrera en el mundo del espectáculo la terminó en Las Vegas. Falleció en el año 1973, tenía tan solo 56 años.

La novia de América por excelencia durante década de los cincuenta fue Doris Day. La cantante brilló en la gran pantalla con títulos como Calamity Jane, Quiéreme o Déjame, El Hombre que Sabía Demasiado o el que se convertiría en el gran éxito de su carrera cinematográfica, Confidencias a Medianoche, estandarte de la comedia romántica blanca y de camas separadas y que le reportaría su única nominación al Oscar a la mejor actriz. Con su imagen se convirtió en la vecinita perfecta pero a mediados de los sesenta, cuando los gustos del público evolucionaron, pasó a ser un símbolo del pasado. Le ofrecieron el papel de la señora Robinson en El Graduado de Mike Nichols y la verdad es que habría costado muchísimo verla en el papel que inmortalizó Anne Bancroft. Doris Day se retiró del cine en la década de los sesenta y triunfó en la pequeña pantalla con sus programas de televisión. A mediados de los ochenta se retiró del mundo del espectáculo y prácticamente de la vida pública, aunque en los últimos meses, a la edad de 87 años, ha publicado un disco con temas inéditos.

También en la década de los cincuenta se inició el reinado de Audrey Hepburn. La belga alcanzó su estatus de nueva novia de América con su debut en Hollywood, Vacaciones en Roma, con el que consiguió el Oscar a la mejor actriz en el año 1954. Su angelical presencia cautivó a los espectadores en títulos como Sabrina, Desayuno con Diamantes, My Fair Lady, Dos en la Carretera o Charada y demostró su fuerza dramática en títulos como Historia de una Monja, La Calumnia, Sola en la Oscuridad o Robin y Marian. La Hepburn con su naturalidad rompió con el prototipo de actriz glamourosa y se convirtió en un icono de la moda. La verdad es que podríamos hacer una lista de aquéllas que han pretendido imitar a la Hepburn y que ni de coña lo han alcanzado porque Audrey era única, no pertenecía a este planeta. A finales de la década de los sesenta comenzó a trabajar menos en el cine y se volcó por completo en las causas humanitarias, cuando no había necesidad de dar buena imagen y las agencias de representación no actuaban al dictado de determinadas organizaciones. Su última aparición en la gran pantalla la realizó en Always de Steven Spielberg en donde interpretó a un ángel. Audrey Hepburn falleció en 1993 a la edad de 63 años, un año antes la Academia le concedió el premio humanitario Jean Hersholt.

Si Ava Gadner, Lana Turner o Rita Hayworth representaban a la mujer fatal, Marilyn Monroe era la bomba sexual, Audrey Hepburn representaba a la mujer angelical. La gran competidora de esta última fue Grace Kelly, aunque ambas se diferenciaban en un aspecto, la Hepburn se caracterizaba por ser cercana y la Kelly era totalmente inalcanzable. Grace Kelly, durante su corta carrera enamoró con su presencia en títulos como Solo ante el Peligro, Mogambo, La Angustia de Vivir, por la que recibió el Oscar a la mejor actriz en 1955, y se convirtió en la musa por antonomasia, con el permiso de Ingrid Bergman, de Alfred Hitchcock, que la dirigió en Crimen Perfecto, La Ventana Indiscreta y Atrapa a un Ladrón. Durante el rodaje de este film conoció al Príncipe Rainiero de Mónaco que se enamoró perdidamente de ella. Por él dejó el cine cuando estaba en la cúspide de su carrera, sus últimas películas fueron El Cisne y Alta Sociedad, y se casaron en el año 1956. Grace Kelly fallecería con tan solo 52 años en el año 1982 después de sufrir un accidente de tráfico.

Debbie Reynolds, inolvidable gracias al musical Cantando bajo la Lluvia, y la eternamente adolescente Sandra Dee, que encandiló en Gidget, triunfaron a finales de la década de los cincuenta. La Edad de Oro del Cine llegaba a su fin en la década de los sesenta. En 1961 Natalie Wood se convirtió definitivamente en una superestrella gracias al musical West Side Story, pero al igual que le sucedió a Audrey Hepburn y Grace Kelly, o a Elizabeth Taylor, no se quedó anclada en su papel de novia de América y logró evolucionar convirtiéndose en una magnífica intérprete, como lo demostró por ejemplo en Esplendor de la Hierba, la segunda de sus tres nominaciones al Oscar, y ha sido una de las presencias más sexys que ha tenido la gran pantalla, vean Gypsy. Falleció por ahogamiento a la temprana edad de 43 años en el año 1981, las circunstancias que rodearon su muerte siguen siendo un misterio.

En la década de los setenta Ali MacGraw robó el corazón de los espectadores con su papel en Love Story, por la que logró una nominación al Oscar a la mejor actriz,  pero a pesar de convertirse en una de las mayores celebridades de la época no llegó a explotar como novia de América y estuvo marcada por dos de sus maridos, el productor Robert Evans y el actor Steve McQueen. Por otro lado, Sally Field, antes convertirse en la drama queen que es con Norma Rae y En un Lugar del Corazón, por la que logró sus dos Oscars, aspiró al título de Novia de América con series como The Flying Nun y películas como Los Caraduras, junto a su noviete Burt Reynolds. A finales de esa década Louis Malle estrena La Pequeña, protagonizada por Brooke Shields de tan solo 13 años. La modelo adolescente poseedora de una belleza angelical se convirtió en la nueva Lolita del cine y en una gran estrella. Creció ante los espectadores en títulos como El Lago Azul y Amor sin Fin, y si Elizabeth Taylor y Natalie Wood, que también fueron explotadas por su madre, lograron evolucionar como actrices, la carrera cinematográfica de Brooke Shields no tuvo un largo recorrido. Triunfó en la televisión a mediados de los noventa con la serie De Repente Susan.

La pelirroja Molly Ringwald se convirtió en la primera gran novia de América durante la primera mitad de la década de los ochenta gracias a los títulos de la factoría John Hughes, como El Club de los Cinco, Dieciséis Velas y La Chica de Rosa, pero el público no la permitió evolucionar como intérprete y su reinado fue efímero. A finales de la década el público se enamoró de Meg Ryan, que jamás ha estado tan encantadora como en Cuando Harry encontró a Sally. Desde entonces, ella, Julia Roberts, aupada a los altares tras Pretty Woman, y Sandra Bullock, tras Mientras Dormías, se convirtieron en las Novias de América por excelencia de los últimos veinte años, con una mención especial a Cameron Díaz, cuyo caché rivalizó con el de Julia Roberts, y al igual que le sucedía a Marilyn Monroe representó a la bomba sexual, convirtiéndose en el pibón de América. Ryan encandiló con comedias como Algo para Recordar, French Kiss y Tienes un e-mail e intentó dar el salto a actriz dramática con Cuando un Hombre Ama a una Mujer, con la que aspiraba a conseguir una nominación al Oscar a la mejor actriz, o la bélica En Honor a la Verdad. Por el contrario, Julia Roberts logró convertirse en la actriz mejor pagada de Hollywood y le dieron el Oscar por Erin Brokovich, y Sandra Bullock consiguió la estatuilla por The Blind Side. A Mary Pickford la industria y el público le perdonaron que dejase a su marido por Douglas Fairbanks, pero a Meg Ryan no le perdonaron que durante el rodaje de Prueba de Vida dejase a su marido, Dennis Quaid que para nada era un santo, por el nuevo chico malo de Hollywood, Russell Crowe. La Ryan protagonizó una nueva versión de La Letra Escarlata y fue repudiada por su actitud. Su carrera se acabó. Sus pasos por el quirófano tampoco le han hecho un favor.

Pero si hubo una actriz que encandiló como nadie durante la década de los noventa y que se convirtió en una más que digna sucesora de Audrey Hepburn esa fue sin duda alguna Winona Ryder. Pasó de actriz juvenil con títulos como Bitelchus o Escuela de Jóvenes Asesinos a princesa de Hollywood con Eduardo Manostijeras, La Edad de la Inocencia, Drácula de Bram Stoker o Bocados de Realidad, que la convirtió en la musa de la Generación X. La Ryder fue la mejor actriz de su generación, y era superior a la reinona Roberts. Lástima que sus problemas mentales acabaran arruinando su carrera, y el intento de Darren Aronofsky de recuperarla a lo grande en Cisne Negro, en donde cedía el testigo a Natalie Portman que ha sido su auténtica heredera, parece que ha sido en balde. Ojalá se recupere a la Ryder de antaño, muchos lo deseamos.

La novia de América del siglo XXI

Con Julia Roberts y Sandra Bullock convirtiéndose en las mamás de América, Meg Ryan y Winona Ryder fuera de circulación y con la carrera de Cameron Díaz desgastándose a pasos agigantados, Hollywood ha estado buscando a la novia de América del siglo XXI. La mejor candidata que ha tenido ha sido Reese Witherspoon. Siendo adolescente debutó con muy buen pie en el cine de la mano del realizador Robert Mulligan (Matar a un Ruiseñor) en Verano en Louisiana, y participó en varias producciones juveniles hasta que llamó la atención de los críticos con Sin Salida, Pleasantville y Election. Asumió su condición de nueva Novia de América a raíz del éxito de Una Rubia muy Legal y todo su potencial se arruinó. Le dieron el Oscar por interpretar a June Carter en La Cuerda Floja y se convirtió en la actriz mejor pagada de Hollywood aunque a decir verdad salvo la comedia Como en Casa en Ningún Sitio lo suyo ha sido un pinchazo tras otro, por lo que podemos decir que su reinado tiene las horas contadas.

Dejando a un lado a las eternas aspirantes como son Jennifer Aniston, Kate Hudson, Katherine Heigl o Jennifer Garner. Anne Hathaway y Emma Stone son las más firmes candidatas a convertirse en las herederas de Julia Roberts, solo les falta ese gran éxito, y no me refiero a algo como Criadas y Señoras, que las eleve definitivamente a los altares.

La que estuvo a punto de conseguirlo y no lo logró fue Lindsay Lohan. De estrella infantil con Tú a Londres y yo a California pasó a convertirse en actriz juvenil de éxito con Ponte en mi Lugar y Chicas Malas que la convirtieron en el icono de la MTV y en la actriz joven mejor pagada de Hollywood, los ejecutivos de los estudios temían a su madre que siempre ha ejercido de representante. Iba por el camino de ser proclamada la novia de América del siglo XXI y obtuvo muy buenas críticas por Bobby y El Último Show de Robert Altman, y ella se veía ganando un Oscar en muy pocos años. Su mala fama fue creciendo como la espuma, sus juergas eran sonoras y sus desplantes en los platós eran constantes, que se convirtió en el zorrón de América y el público le dio la espalda. Su adicción a las drogas la ha llevado varias veces ante los tribunales, y sus agentes lo han intentado todo para recuperar la confianza de las aseguradoras, hasta la mandaron a Calcuta con un equipo de la BBC a hacer el paripé con unos niños de la calle. La Lohan no parece tener remedio pero también se decía lo mismo de Robert Downey Jr. a mediados de los noventa.

Las Novias de América han sido la representación de sus respectivas épocas y, por lo general, han sido sometidas a la tiranía de la industria y del público, que no ha aprobado su evolución como actrices.

Mary Carmen Rodrí­guez

Soy iconódula y oscarnallóloga.

  • http://www.facebook.com/Sergiodelmar82 Sergio del Mar

    Ángel tiene razón. Yo creo que la cosa está entre Emma Stone, Anne Hataway, Amy Adams… y qué opinas de Keira Nightley? está eligiendo buenos papeles. En el post, por cierto felicidades, no faltan las musas de los 80, Kim Basinger y Sharon Stone??? consultanod IMDb veo que Kim Basinger tiene muchos proyectos para 2013 y 2014, ¡me alegra! nunca se le valoró lo suficiente.

  • Obb Bb

    estas son las novias de USA.. La novia de America es y sera doña LIBERTAD LAMARQUE

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