Críticas

Si de Verdad Quieres

El cine contemporaneo, desde hace mucho tiempo, va destinado casi siempre a un público joven, despreciando muchas veces a una audiencia más pudiente y, viendo el cambio de modelo de consumo, incluso más estable que la que pueda porporcionar el ciudadano de entre 14 y 35 años. El problema es que en ocasiones se confunde un cine para público adulto con un cine sobre problemas derivados de la edad.

© Aurum

Si de Verdad Quieres aborda la crisis de un matrimonio aparentemente bien avenido que tras 30 años de convivencia está en un estado mortecino. Una relación que se limita a no molestarse el uno al otro dentro del espacio de convivencia. Ella, como siempre más sensible y vital, pide a su marido asistir a una terapia de pareja que él acepta a regañadientes cuando ve las orejas al lobo. A partir de aquí, esta película es el peor ejemplo de lo que comentaba antes, y se convierte en la narración de las distintas etapas y ejercicios que irá realizando este matrimonio.

Hay cantidad de películas que utilizan la excusa de la edad, en ocasiones hasta el abuso, para hacer un humor blanco sobre achaques físicos y sexuales, y que reivindican de esa manera la dignidad del paso de los años. Perfecto. Pero llega un punto en el que el discurso empieza y termina en esa especie de conquista de una segunda juventud, con un desarrollo previsible y en el que difieren poco o nada lo que aportan unos títulos respecto a otros. Las ideas de la película son tremendamente limitadas y la evolución de la relación es de lo más esquemática y sosa, hasta el punto de que cuando la sonrisa vuelve a los rostros de Streep y Jones (y no me vengáis con los spoilers, se ve a la legua) la peli comienza a ser incluso molesta recordando a un anuncio de Kukident.


Resumir unas jornadas de terapia conyugal que acaban bien no significa tener una historia interesante.


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En este caso, David Frankel ha tenido la suerte de contar con una pareja de actorazos que salvan de la quema absoluta esta historia. Meryl Streep y Tommy Lee Jones, sin mucho de donde sacar de un guión de lo más conservador en lo que a ideas se refiere, son capaces de levantar el vuelo de esta historia gracias a pequeños matices interpretativos. Hasta Steve Carell, un cómico de lujo, hace un papel totalmente plano y sin gracia, igual que el resto de secundarios que no aportan absolutamente nada a la historia más allá de un simple contexto. Y es que en el fondo esta película no es una comedia, tampoco un drama, porque no se la juega en ninguna de las dos áreas, simplemente narra una sucesión de acontecimientos como si se tratase de eslabones de una cadena, todos iguales, todos grises, hasta culminar en la inevitable renovación de los votos del matrimonio en la playa en plan ibicenco… como en tantas otras pelis.

Resumir unas jornadas de terapia conyugal que acaban bien no significa tener una historia interesante.


Meryl Streep, Tommy Lee Jones, Steve Carell, Jean Smart, Ben Rappaport, Marin Ireland, Patch Darragh, Brett Rice, Elisabeth Shue, Becky Ann Baker | David Frankel | Vanessa Taylor | Todd Black, Guymon Casady | Jason Blumenthal, Nathan Kahane, Jessie Nelson, Steve Tisch | Florian Ballhaus | Florian Ballhaus | Theodore Shapiro | Matt Maddox, Steven Weisberg | Stuart Wurtzel | Management 360, Escape Artists, Mandate Pictures | Aurum |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • danielsatueotin

    Menos mal que los actores protagonistas son quienes son y no otros, porque si no la película no hay quien la salve de la quema. Con todo me causa cierto bochorno y vergüenza ver a dos actores de reconocido prestigio y una cierta edad en determinadas secuencias.

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