Críticas

Salvajes

Oliver Stone era a finales de los 80 y durante casi todos los 90 sinónimo de polémica, de incorrección política, de violencia y de riesgo. Pero llegó el 2000 y el director más rojeras de Hollywood empezó a sufrir cierto brote de conservadurismo cinematográfico. Quizás salvo el documental Comandante (que era más un homenaje que un análisis crítico) el cine de Stone de la última década ha tenido serios síntomas de agotamiento. Ya sea por edad o por mala suerte, el vigor de antaño se ha diluido entre discursos obvios y películas mucho menos  vitales en lo que a la puesta en escena se refiere.

Salvajes, desde su comienzo, parece venir para enterrar esas sensaciones. La historia elegida, una adaptación de la novela homónima de Don Winslow, cuenta la historia de tres amigos, un veterano de Irak, un botánico perroflauta y una pihippie, que tienen una relación a tres francamente especial y fuera de toda norma “social”. Un noviazgo a tres bandas, eso sí, sin mariconadas. Tres personas complementarias y que llevan un negocio de tráfico de marihuana que está en auge. Sus vidas en la soleada California no pueden ser mejores. Pero todo lo bueno llega a su fin, su hierba se ha hecho famosa y un cártel mexicano quiere hacerse con su negocio. Ellos, que son “traficantes buenos” (utilizan buena parte de sus ganancias en obras benéficas en países pobres), no están convencidos de que su negocio deba vincularse al típico hampón sanguinario. Comienzan los problemas. Su sueño se acaba de romper. 

© Universal Pictures

Stone se muestra vigoroso desde el comienzo, al menos en la forma. La puesta en escena recuerda al Tony Scott más experimental pero sin llegar a sus excesos, a películas del propio Stone como Un Domingo Cualquiera. El montaje no es menos enérgico y resulta igualmente equilibrado. Uno empieza a tener esperanzas de estar, cuanto menos, ante un Stone rejuvenecido. Pero algo chirría. El fantasma de la autocensura planea pronto por el metraje. Contrasta ver auténticos brotes de violencia explícita (decapitaciones para ir abriendo boca) junto a sexo sin cimbreles y pechetes. Mal asunto.


Ese complejo que al comienzo convertía lo aparentemente transgresor en mojigato, se apropia del desenlace.


La trama avanza de forma prometedora, con giros interesantes y que explota bastante bien las relaciones entre los distintos personajes. Porque aunque estemos ante un thriller, es cierto que el desarrollo de la historia se mueve a un nivel muy humano. El trío protagonista consigue hacer creíble esa extraña relación de amor/amistad indistinguible y secundarios como Benicio del Toro y John Travolta consiguen dar mucha vidilla a la película protagonizando varios de los mejores momentos de la misma.

© Universal Pictures

Entonces llega el tercio final de la película y se carga todo lo logrado hasta ese momento. Esa autocensura, ese complejo que al comienzo convertía lo aparentemente transgresor en mojigato, se apropia del desenlace como los mafiosos de la peli se apropian de lo que no es suyo. Primero con un final que convierte lo especial en cursi, y luego algo peor, el innecesario supergiro catacroker que cambia radicalmente el tono de la película de forma vergonzosa. Uno se pregunta a qué narices viene ese final cuando 20 minutos antes del desenlace vemos cómo queman vivo a un tipo después de haberle cosido a latigazos hasta saltarle un ojo de la cara.

Ignoro si la novela original utiliza recursos tan efectistas y gratuitos para finiquitar una historia que podría haber sido un nuevo Amor a Quemarropa (salvando las distancias). Pero Stone, que también coescribe el guión, debería haber tenido un par de pelotas para decir que semejante desenlace era una castaña, que los protagonistas se merecían algo mucho más digno, y sobre todo, debería haber sido consciente de que se viola la idea de base de la película.


Oliver Stone | Oliver Stone, Don Winslow, Shane Salerno | Moritz Borman, Eric Kopeloff | Todd Arnow, Shane Salerno, Fernando Sulichin | Adam Peters | Daniel Mindel | Joe Hutshing, Stuart Levy, Alex Marquez | Daniel Mindel | Tomas Voth | Blake Lively, Taylor Kitsch, Aaron Johnson, Benicio Del Toro, John Travolta, Salma Hayek, Demián Bichir, Antonio Jaramillo, Diego Cataño, Emile Hirsch, Anthony Cutolo, Alexander Wraith | Ixtlan, Onda Entertainment, Relativity Media | Universal Pictures |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • http://twitter.com/borya89 Borja Cisneros

    entretenida y gracias, la peli la salva Benicio del Toro que lo borda y en menor medida Travolta. el final es para pegarse un tiro y la relacción entre los tres no me acaba de cuajar, demasiado chupipandi todo. plantea un montón de buenas ideas pero ninguna acaba de aprovecharse, una pena.

  • Mr_Joe_fucking_Perry

    Es entretenida pero es cierto que parece que estamos viendo una peli de Tony Scott en vez de Oliver Stone pero a medias. Le falta más brutalidad y violencia, la peli se lia demasiado para lo sencilla que es la trama. Eso si me hizo gracia el detalle de El chavo del 8.

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