Críticas

Blancanieves

Vi Blancanieves la semana pasada, lejos del ruido. Fue una experiencia agradable, diferente, atrevida. Es una película que va de más a menos, pero cada equis tiempo hay un plano o un momento que te distrae de la pendiente descendente por la que discurre: un primer tercio excelente, un segundo difícil, y veinte minutos finales cerrados con prisas en el momento en el que el film se da cuenta de que se ha alejado demasiado del material original y se obliga a regresar al cauce en lugar de seguir en sus propios términos.

Como todo dios sabrá a estas alturas, Blancanieves está ambientada en el mundo del toreo y, por extensión, enmarcada en la tradición y la cultura de la España de los años 20. Berger se acerca a este mundo desde el respeto que le inspira la fuerza visual de sus símbolos, y no hay mejor ejemplo que el de la primera escena, cuando Daniel Giménez Cacho se envuelve (casi literalmente) en su traje de luces, cuyo hilo dorado refulge de tal manera al sol que acaba por transformarse en lo que su propio nombre indica.

© Alta Films

Momentos así, o como el de Blancanieves usando unas pinzas de la ropa a modo de banderillas, no están esparcidos alegremente por el film: conforman, durante sus primeros sesenta minutos, su columna vertebral. Blancanieves no es tanto un film mudo como un film experimental, que funciona cuando describe sensaciones no demasiado complicadas de amor, dolor y pérdida en blanco y negro, sin voz y 4:3, y que no marcha con tanta fortuna cuando cambia a una narrativa más tradicional y nos cuenta “qué sucede a quién y por qué”. Así comienza a ocurrir en torno a su segunda mitad, en la que prefiere emplear el transcurrir del cuento como el bastón en el que apoyarse.


‘Blancanieves’ nunca termina de llegar hasta el final con sus propuestas, y sin embargo las abraza sin complejos durante gran parte del metraje


A Berger le importan la luz y los símbolos. No está particularmente interesado en una descripción profunda de España, por muy enraizada que se encuentre en la tradición de los toros, las variedades y el flamenco. Es más sencilla que todo eso. Blancanieves (Sofia Oria/Macarena Gracia) quiere a su padre (Daniel Giménez Cacho) y quiere dedicarse al toreo, como él. Quería a su madre. Quiere a su abuela (Ángela Molina). No odia a su cruel madrastra (Maribel Verdú), pero sí aborrece el sufrimiento que le provoca. La chica está llena de vida, y como ellá lo está, todos quienes la rodean también. Por lo que a la obra original se refiere, Berger capta perfectamente aspectos esenciales como este, pero hace un flaco favor a otros instrumentos más concretos y por “otros” me refiero “al resto”: desde los enanos hasta el beso, pasando por la manzana de marras. Ni espejo, ni cazador.

© Alta Films

Es un mal servicio no solo porque pasa de puntillas sobre ellos –muchos se apiñan en la parte final– sino porque me pregunto qué aportan exactamente a la historia de una chica cuyo mayor deseo es honrar la memoria de su familia. Berger, que está tan desenvuelto en el terreno de las sensaciones y los fundamentos, se va de baretas a la hora de trabajar con la narración y los detalles: amaga con una historia de amor entre Blancanieves y el enano Guapete –¿es correspondido? ¿no lo es?– y para cuando quiere volver a activar en el desenlace a Maribel Verdú, es una tarea jodida porque la buena mujer se ha pasado antes veinte minutos enteros sin peso alguno en el film, y no existe realmente ningún tipo de antagonismo entre ella y Blancanieves. Otro ejemplo: el personaje del enano Cabrón, al que da vida Emilio Gavira, cuyo personaje varía en propósitos dependiendo del minuto.

Además, para cuando comienza la segunda parte del film echamos de menos a Ángela Molina y eso es una pérdida casi irreversible, porque esa mujer tiene un mapa del dolor dibujado en la cara. Sin diálogos, todos los actores se ven obligados a trabajar desde el carácter y desde el histrionismo. Molina, Gavira, Cacho y la pequeña Oria están absolutamente espléndidos. No sólo tienen “uno de esos rostros”, sino que entienden que su interpretación, por encima de todo, tiene un propósito fundamental: DAR FUERZA AL PLANO, más allá de explicarnos cómo se encuentran, trabajar un personaje o hacer avanzar la trama de la película, porque de eso se encargará Berger, con otros elementos.

© Alta Films

Verdú y García sufren. No porque “no lleguen”, aquí las convenciones no se aplican, sino porque en el caso de la primera a) es demasiado joven. Hala, ya lo he dicho. Y b) su personaje tiene demasiados matices y Berger intenta reducirlo al mínimo común denominador, por lo que Verdú a veces no tiene más remedio que convertirse en una villana de opereta. En el caso de García, es que simplemente Blancanieves es un personaje imposible de cojones: una joven enamorada hasta de las briznas de hierba que destila amor y simpatía hasta emborracharnos. La prefiero más niña (pedobear alert), cuando siente miedo, aprensión, nerviosimo y otras emociones que se van por el sumidero y se aplanan conforme se hace mayor, frente a lo que dicta la lógica del crecimiento de las personas.

En resumidas cuentas: Blancanieves funciona mejor cuanto más esencial es. Cuanto más intenta explicarte las cosas, más retrocede. Su lenguaje, vibrante y monumental gracias a la fotografía de Kiko de la Rica y a verdaderos planazos que se saca el amigo, no tiene la cintura suficiente para describirnos pequeños pero imprescindibles matices. Con buen criterio, ni siquera lo emplea para lanzar un mensaje social –“rancia” o “progresista” son adjetivos que no encuentro forma de aplicar a esta película, más enamorada de la apariencia de España que de España en sí–. Sería el colmo de la complicación y no tiene argumentos para ello. No es eso. Lo que Blancanieves sí es: atrevida, desorganizada, irregular, fallida, curiosa, amable, marginal (pero no todo lo que quisiera), inofensiva, elegante. Todo lo demás, es ruido.


Pablo Berger | Maribel Verdú, Macarena García, Daniel Giménez Cacho, Sofía Oria, Inma Cuesta, Ramón Barea, Pere Ponce, Josep María Pou | Pablo Berger | Alfonso Vilallonga | Kiko de la Rica | Fernando Franco | Alain Bainée | Pablo Berger, Ibón Cormenzana, Jérôme Vidal | Adrian Politowski, Nadia Khamlichi |
  • http://www.facebook.com/people/Jose-Garcia-Martinez/1720373871 Jose Garcia Martinez

    Antes de empezar a verla tenía ciertos prejuicios y
    reparos sobre esta película, una mezcla de un cuento de los Hermanos
    Grimm en un ambiente taurino es algo que el mismo sentido común hecha
    para atrás pues no sabes lo que te vas a encontrar. Pero si una cosa hay
    que reconocer es el valor que hay que tener para en pleno apogeo de las
    superproducciones y el tres D atreverse a hacer una película muda y en
    blanco y negro, si ya sé, que eso mismo ya se hizo en la multipremiada
    The Artist y dio resultado, ¿pero se podría repetir la misma fórmula con
    idéntico resultado, añadiéndole el inconveniente de en vez de tratar
    sobre un tema internacional como es el mundo del cine, tratar sobre un
    tema tan castizo y tan local como es el mundo de la tauromaquia? La
    respuesta ya se ha visto, aquí ha sido lo más, pero fuera de nuestras
    fronteras ha pasado casi desapercibida.
    Después de este largo
    prologo, he de decir que la fuerza de las imágenes junto con el poder de
    la música atrapa, la historia localmente convence, Sofía Oria te
    enternece y Macarena García te enamora, el largometraje en conjunto
    consigue mantenerte atento a la pantalla, no faltan momentos de los que
    les gustaban a Berlanga como el reportaje fotográfico con el torero
    difunto. Aplaudo el valor de atreverse a hacer una película en blanco y
    negro con la dificultad que ello conlleva y la labor de los intérpretes
    al realizar un largometraje mudo en donde todo lo tienen que expresar a
    través de sus gestos. La esencia del cine.

  • Eweisze

    No me arrepiento en absoluto de los 7€ invertidos en ella, de hecho me alegro de haberla visto en grande. Me ha encantado, es innovadora e hipnótica; en ningún momento se hace aburrida y enlaza muy bien su trama con el cuento de los Grimm. El final es tétrico donde los haya, eso sí.

    Ojalá la nominen al Oscar, porque ésta le da unas 3000 vueltas a The Artist. Y no solo a mejor película de habla no inglesa, porque su fotografía y su música son sobresalientes.

  • Pedro_Lobo

    Que pena me das tú, no hay peor ciego que el que no quiere ver, tú desde hace días (en faceb0oke) estas haciendo apología del maltrato animal al defender la cara oculta de esta película e insultar a sus detractores sin importarte que sea o no verdad, probablemente te dará lo mismo que se hayan maltratado y matado finalmente a esos toros y probablemente serás protaurino, ¡pues dilo!, pero no me vengas con que si arte con mayúsculas y esas pedantes alusiones al espectáculo visual maravillosoooo ???, ¿película de culto?, ¿que cultura es esa que requiere del maltrato animal para expresarse? eso no es cultura, eso es una mierda de cultura.  Hipócrita eres tú que te vales de mascaras de anonimus sabiendo lo que representa (estan contra el maltrato), deja mejor la de Dracula o Valpurguis, te es mas fiel…
    ¡Que casposo eres con el comentario sobre The Artist, ¡ensalzamiento nacional!, y por ultimo que pena me das, mas todavia si cabe,  cuando hablas sobre lo sensible, bonita y mágico de la peli, ……si!! sobre todo sensible, ¡serás hipócrita!. 

  • http://www.facebook.com/arturo.gmaiso Arturo G Maiso
  • danielsatueotin

    SPOILER

    El príncipe es el “enano guapete”, y lo de la lágrima final, no creo que Blancanieves resucite, sino que no llegó a morir y quedó como en coma a raíz del veneno de la manzana.

  • Silvia_Broone

    Me ha gustado mucho eso de que Ángela Molina tiene un mapa de dolor dibujado en la cara. Por lo demás…una crítica demasiado racional. La niña es una preciosidad, Inma Cuesta tiene un rostro alucinante en blanco y negro y con mantilla, y Maribel Verdú me ha encandilado como villana de opereta (aparte de darme cuenta de que sólo hace dramones, y tiene una vis cómica muy desaprovechada). A mí la analogía con los toros me parece que está bien traída, y que transmite su poder de fascinación.
    Los defectos que yo le veo es el anticlimático final. No hay príncipe, y que yo recuerde ésto es blancanieves, a no ser que este rol estuviera reservado para el “enano guapete” y yo no quiera aceptarlo.

    SPOILER

    ¿y esa lágrima final?, entonces…¿resucita?, ¿se casa con el enano?, ¿o ésto es lo que hay?
    ¿Es Blancanieves una versión libérrima de Hable con Ella?

  • http://www.facebook.com/profile.php?id=100000517430227 Jan J. Martí

     Pero es que la copla es una parte importante de la película también!
    Y lo del toreo tiene lógica porque el argumento de la peli surgió despues de ver una fotografía de enanitos toreros de Cristina García Rodero. Yo pienso en “los enanitos palmeros” por situar la peli en el mundo del flamenco que tú dices, y me da la risa. Como bien dice Berger, los toreros eran los principes andaluces de los años veinte.
    Pero en fin; esta conversación demuestra hasta que punto la gente se permite el lujo de opinar sin ver.

  • Naxeteeee

    Lo siento pero sigo sin entender por qué en una página de cine hay que analizar la sintaxis, el modo de hacer una crítica o una noticia cuando es una página de contenido libre. Aquí se viene a debatir una película no la forma de escribir. Para eso ya está Pérez Reverte. No es que defienda a los que la hacen, de hecho muchas veces no estoy de acuerdo con lo que ponen, es que directamente si algo no te gusta te vas a otra y ya está. Pues no hay páginas como para estar fustigándose en una que no te gusta.

  • George Kaplan

    Hombre Naxete, que el chaval sólo ha dado su opinión y no parecía ofensiva. Déjale que se explique, como pide Rafa.

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