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Sin Tregua

Escrita por: Rafa Martí­n | 5 diciembre | 6:32 PM

David Ayer | David Ayer | Jake Gyllenhaal, Michael Peña, Anna Kendrick, Diamonique, Frank Grillo, America Ferrara, David Harbour, Cle Shaheed Sloan, Richard Cabral, Maurice Compte | Roman Vasyanov | Dody Dorn | David Sardy | Devorah Herbert | David Ayer, Alex Ott, Matt Jackson | Tobin Armbrust, Jake Gyllenhaal, Adam Kassan | Exclusive Media Group, Emmett/Furla Films, Hedge Fund Film Partners, Le Grisbi Productions, Crave Films, Envision Entertainment Corporation | Avalon


Nota de los lectores:
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9

End of Watch es la mejor película de David Ayer, un profesional del guión que, cuando se trata de dirigir, va terriblemente justito. El film está escondido debajo de capas y capas de toques narrativos más o menos contemporáneos (metraje grabado por los protagonistas, estilo naturalista, abuso de las canciones de la banda sonora, ritmo fragmentado), pero en el fondo es un policíaco de acción tradicional y, concretamente, una peli de colegas que vive y muere por su pareja protagonista. Y vive, porque Gyllenhaal y Peña están perfectos. Cuando muere, lo hace por diversos motivos y todos ellos relacionados con el director: Ayer se hace la picha un lío con la narración, o Ayer te mete melodrama con una pala, o a veces la película se expande y quiere ser un cuadro social de Los Ángeles y el director no llega porque, moralmente, es más simple que el mecanismo de un sonajero. Pero es un film MUY bien interpretado, que proporciona un entorno urbano físico y creíble, que está cabreado y al que esa rabia le hace caminar millas.

© Sole Productions, LLC

La película sigue, en primer lugar, las andanzas cotidianas de los agentes Taylor y Zavala, dos patrulleros de Los Ángeles quienes, según pasa el film, van realizando una serie de exitosas operaciones que les terminan enfrentando con el cártel de Sinaloa. La película dedica una gran parte de su metraje a examinar su relación y sus vidas privadas fuera del cuerpo de Policía con la particularidad de que muchas de estas escenas involucran una cámara que porta alguno de los protagonistas.

Es una buena idea (como todas, en principio) que proporciona urgencia, realismo y vigor a la narración en el mejor de los casos. En el peor, es un absoluto sindiós porque no te enteras absolutamente de nada y, en los momentos más acelerados, resulta imposible saber quién está manejando la cámara, dónde está la susodicha cámara y uno termina preguntándose si Ayer se ha tenido que autojustificarse con ese recurso para mostrarnos un film que, estilísticamente, rompe con todo lo que ha hecho hasta ahora. Y es un problema de falta de cojones que repercute en la película, máxime cuando durante unos cuantos minutos ha dedicado tiempo a explicarnos que este es un film “rodado por sus protagonistas” y, de repente, deja de hacerlo. Para mí, esto es relativamente una pijada, pero no puedo hablar por vosotros: las consecuencias que tiene este error en el film dependerán en buena medida de vuestro amor al orden formal en una película.

© Sole Productions, LLC

Dicho esto, Gyllenhaal y Peña: awesome. Durante bastante metraje nos sentamos con ellos en el coche y escuchamos sus conversaciones privadas. Les acompañamos en las redadas, en las sesiones matutinas de información, en las discusiones con otros compañeros, sí, pero lo que sucede en su vehículo se distingue por representar el ejercicio de improvisación en el que quiere convertirse el film: churris, el trabajo, la vida en general y lo cabrón que es el Sistema, y por qué todo el mundo se mata a decenas cuando podrían vivir más felices con un poco de orden en sus vidas son los temas de la pareja. Hay tanta confianza en su relación que ni siquiera tienen que ser personajes diametralmente opuestos, ni necesitamos conocer aspectos determinantes de su pasado. Si acaso, Taylor representa un modelo de policía con inquietudes emocionales, urbanita, con ganas de sentar la cabeza tras unos cuantos miles de polvos, frente al costumbrismo y la estabilidad de su compañero, pero poco más. Son, en definitiva, compañeros y policías, con sus puntos de afinidad, y necesitados de protegerse mutuamente las espaldas. Cuando salen del coche, se notan las horas que han pasado entrenándose para el film en sus movimientos, sus señales, la forma en la que dominan a un sospechoso y mil y un detalles currados por Ayer, que a la hora de describir este aspecto procedimental se encuentra en plena forma.


Peña y Gyllenhaal se sobran para aguantar la película frente a los desmanes de Ayer, cuyas caóticas decisiones funcionan de cuando en cuando, proporcionando vigor y distinción al film.


Peña ha recibido grandes elogios por el papel, y lo cierto es que representa un salto cualitativo. Lejos de ser el bobalicón que veíamos en películas como Shooter, ahora registra calma y paz interior, sin perder un ápice de esa cara inocente que le ha abierto unas cuantas puertas en Hollywood. Está particularmente brillante en cada momento climático del film –la primera pelea, el incendio o el tiroteo final–. Del resto de la película se ocupa Gyllenhaal, su amena presencia, y la conexión natural que entabla con todos los integrantes del reparto. Es menos creíble que Peña, y le falta ese aire taciturno que tan buenos resultados le daba a Hawke en Training Day, en el mismo papel “heroico”, pero interpreta perfectamente el aire “indie” que Ayer quiere dar al film y cuando se junta con Anna Kendrick –en el papel de su novia; otro solete–, de su misma quinta por edad y fondo profesional, forman una pareja muy útil cuando el film deja de ser una película de acción para convertirse en un drama costumbrista increíblemente plano (tópicos abundan: “Si algo te pasa, prométememe que cuidarás de X”; “no quiero recibir una llamada por la noche y que me digan que has muerto”, bla, bla, bla, SABEMOS LO QUE VA A PASAR).

© Sole Productions, LLC

El resto del reparto es igualmente inmaculado, con la presencia de ex pandilleros reconvertidos, como Richard Cabral, o el activista y asesor Cle Shaheed Sloan (visto en Training Day). No tanto sus personajes, en particular los mafiosos latinos, descritos como miserables hijos de puta sin vuelta de hoja. Los policías, desde el monólogo inicial de Gyllenhaal, son seres puros e inmaculados, la última línea de defensa frente al caos. Y la película no abandona esa línea ni un solo instante. En ciertos puntos, Ayer intenta establecer conexiones entre “buenos” y “malos” –la aparición de un pandillero con sentido del honor– pero ahí se queda, y nos recuerda que esta película da, en este sentido, para muy poquito.

Y sin embargo todos sus intérpretes representan con solidez a un film que da gusto en pequeños momentos (la delicada escena de amor entre Gyllenhaal y Kendrick, con un bonito plano final de remate, a contraluz; el uso de imaginería amenazadora en el mundo de los cárteles, la sensación real y peligrosa que desprende el diseño de producción y las acciones policiales de nuestros protagonistas) pero marrado en numerosas ocasiones por los ataques de DIRECTOR de Ayer. Con todo, un avance sustancial sobre sus films previos y una lección importante para Ayer, tras la cámara: las inmensas complicaciones que esperan a la gente que quiere salirse de los esquemas, cuando todavía no ha dominado las convenciones.


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  • Grigori

    En la primera media hora tuve momentos de sentir auténtica vergüenza ajena. Por suerte a partir de ahí la peli es un pepino. Tiene sus mil tópicos manidos de peli de polis de toda la vida, pero me mantuvo en tensión hasta el final. Los actores, sin duda, lo mejor. Y Kendrick comparte grado máximo de adorabilidad con Claire Danes.

  • http://twitter.com/ccascarrabias CinéfiloCascarrabias

    A mi me gustó pero de Ayer me quedo con Dueños de la Calle (supongo que por los toques Ellroy).

    Tampoco veo la genial interpretación de Michael Peña por ningún sitio. De hecho me puso muy nervioso con tanto “bro, bro”.

  • http://www.facebook.com/people/Leandro-C-iao/566644405 Leandro C-iao

    El tema no es de Marley es de Inner Circle

  • http://twitter.com/soundomywalther Carlos Díaz

    Tengo ganas de verla, por el reparto y porque recuerda inevitablemente a The Shield.

  • Arambolo

    bad boys bad boys whatcha gonna do whatcha gonna do when they come for you. Cada diez años hay que hacer un revival de aquella peli de los inicios de Sean Penn/Robert Duvall, funciona.

    http://www.youtube.com/watch?v=NG2ci9CyiwI

  • Ignacio Jesus Asensio Lavilla

    Pues a mí me pareció un coñazo pretencioso rodado a machetazos al que el sobra media hora de metraje. Pero pa gustos colores.
    Mini Spoiler Mini Spoiler Mini Spoiler Mini Spoiler Mini Spoiler
    Y todo el coñazo que se montan con el Cartel y tal que se va viendo que hay algo raro detrás y son los mismo pandilleros del principio los que van a por ellos, con la lesbiana a la cabeza.

  • paterdixit

    Es el tipo de peli que teniendo 200 tópicos, gracias a los actores, no molestan; me gustó mucho, aunque es verdad que a lo largo del metraje aparecen cámaras ‘fantasma’ que recogen planos que no tienes puta idea de dónde están y por qué, pero lo dicho, los actores te hacen olvidar todo lo raro y suben el listón de la película.

  • M Sastre

    Tremenda, tensión de la buena. El Sr. Gyllenhaal trabaja de puta madre.

    -mini spoilers-

    Mola cuando aparecen los de Inmigración y luego lo del cuchillo en el ojo.

  • http://twitter.com/gorkus815 Gorka Sadaba

    Es cojonuda. Y lo mas cercano que veremos en pantalla de “Policias Polis”