Reportajes

Llegan los 48 fps

Con el estreno de El Hobbit llegará por primera vez a las salas comerciales la proyección a 48 fotogramas por segundo (fps), una novedad tecnológica casi tan comentada como la propia existencia de la nueva trilogía de Peter Jackson.

Durante muchos meses hemos escuchado y leído muchos comentarios sobre el tema que van desde el entusiasmo de Jackson que, apoyado por cineastas que ya pedían este cambio, como James Cameron (que aspira a un estándar de 60fps), defiende el realismo y naturalidad que ofrece este nuevo formato, hasta el recelo de gran cantidad de críticos y espectadores que se sienten desalentados al ver una nitidez y calidad de movimiento que, si bien es más real, se asemeja mucho a la sensación producida por la imagen entrelazada de televisión (que emite 25 imágenes por segundo divididas en 50 campos entrelazados).

El pasado mes de Abril se proyectaron, por primera vez ante los fans, imágenes de la película en la Cinemacon celebrada en Las Vegas. Allí, si bien el material mostrado entusiasmó a los asistentes porque volvían a ver la épica de Tolkien trasladada a la gran pantalla, el tema de los 48fps fue la comidilla, y no precisamente para bien. Efectivamente había un problema de entendimiento entre Jackson y un público que se entristeció, e incluso cabreó, ante la pérdida de la textura típicamente cinematográfica de los 24 o 25 fps habituales.

¿EN QUÉ SE BASA ESA DIFERENCIA DE TEXTURA?

Los 24 o 25 fps es un estándar que se adoptó a finales de los años 20 para dar, precisamente, una mayor sensación de naturalidad a cómo se percibían las películas, unida a la necesidad de establecer una velocidad estandarizada para registrar el sonido de las películas sonoras. Se consideró que a esa velocidad el ojo era incapaz de detectar que en vez de un movimiento continuo lo que percibía eran 25 fotografías en un segundo, ya que el cerebro retiene durante aproximadamente 4 centésimas de segundo cada imagen que percibe.

Eso es una verdad a medias. Desde luego se engaña al cerebro, pero no del todo, porque todo espectador mínimamente habituado a ver cine percibirá esa “textura”. Una textura que es provocada por dos efectos, el llamado “motion blur” o desenfoque de movimiento, y el efecto estroboscópico. Ambos son, en cierta manera, complementarios e inversamente proporcionales, y se deben a esa frecuencia de muestreo de la imagen y a la velocidad de obturación de la cámara, algo con lo que estaréis familiarizados aquellos que controléis un poco de fotografía. Pero lo explicaré para que se entienda lo más claro posible.

La cámara registra cada fotograma exponiendo la película, o en el caso del cine digital, el sensor, durante un tiempo determinado, que por lo general es 1/50 de segundo. Pero tanto la película como el sensor de la cámara necesitan una cantidad de luz óptima para que la imagen se registre de forma correcta, esa cantidad de luz se regula, por un lado con la sensibilidad de la película elegida (o la del sensor), por otro, con la abertura del diafragma, y por otro, con la velocidad de obturación, es decir, exponiendo la película más o menos tiempo a la luz de la imagen registrada. En este último caso, cuanto menor sea el tiempo de exposición, menor será la cantidad de movimiento percibida en el fotograma, por lo que tendremos una imagen muy nítida, pero al reproducir la película se generará un efecto estroboscópico al captar el cerebro diferencias sustanciales entre cada fotograma.

Una alta velocidad de obturación permite ver con nitidez objetos en rápido movimiento como estas chinchetas cayendo. Vía Pizarro.

Este efecto estroboscópico se ha utilizado muchas veces de forma narrativa, sobre todo en escenas de acción, como el mítico desembarco de Normandía de Salvar al Soldado Ryan, donde se nota mucho en el agua, polvo y tierra levantados por las explosiones:

Por contra, si el tiempo de exposición aumenta, la nitidez disminuirá, ya que captaremos más cantidad de movimiento y por tanto se producirá el desenfoque de movimiento, lo cual reduce el efecto estroboscópico antes mencionado, pero también el detalle de muchos elementos de la imagen.

Una baja velocidad de obturación aumenta el tiempo de exposición y provoca el desenfoque de movimiento produciendo el efecto de estela de las luces de la foto. Vía Photography Rules.

Los 48 fps atenúan mucho ambos efectos al duplicar el número de fotogramas por segundo, es decir, por necesidad, cada fotograma se expone durante menos tiempo, por lo que será casi siempre más nítido, y también, al haber más fotogramas por segundo, por nítidos que sean, el efecto estroboscópico también será menor, ya que el “salto” entre fotogramas será menos rotundo. Un buen ejemplo de esa sensación, aunque sea hecha de forma “casera”, es el vídeo que Rafa publicó hace unos días con el tráiler de El Hobbit a 48fps (simulados, ya que se habían interpolado a través del tráiler a 24fps).

[flv]http://www.lukeletellier.com/wp-content/uploads/2012/08/The%20Hobbit%20Trailer%20@%2048fps%20-%20High%20Quality.flv[/flv]

Este efecto es muy similar al que realizan muchos televisores modernos, como los LG con su opción ‘trumotion’, que da más fluidez al generar, mediante una interpolación, fotogramas intermedios entre los reales de una señal de vídeo. El problema en este caso es que, como esos fotogramas no dejan de ser una invención realizada por el propio televisor, dan lugar a artefactos en la imagen que ensucian y alteran la imagen real. Es decir, una chapuza para vender televisores con una falsa promesa de calidad.

En la imagen pueden verse artefactos debidos a interpolar fotogramas adicionales al pasar de 24 a 48 fps.

Obviamente éste no es el caso de la película de Peter Jackson, que ha sido rodada a 48fps, y por tanto, no hay invención alguna de fotogramas. Su promesa de calidad y realismo es completamente cierta. Para realizar una comparación más directa aquí os dejo dos clips idénticos grabados con cámras RED, las mismas utilizadas en El Hobbit, grabados a 60fps, uno de ellos bajado a 24fps y el otro a la velocidad original:

[quicktime]http://red.cachefly.net/learn/action-24fps.mp4[/quicktime]

[quicktime]http://red.cachefly.net/learn/action-60fps.mp4[/quicktime]

SI ES TAN BUENO, ¿POR QUÉ NO SE HIZO ANTES?

Como comentábamos antes, los 24fps vienen de una larga tradición de filmación y proyección cinematográfica de casi 100 años que respondía a la necesidad de dar una mayor sensación de realismo en el movimiento a las películas, lo mismo que pretende hacer ahora Peter Jackson. También hemos dicho que la promesa de Jackson es real, sus 48fps desde luego se asemejan mucho más a lo que perciben nuestros ojos que el ‘frame rate’ tradicional. Entonces ¿por qué esto no se hizo antes? Por lo mismo de siempre, el dinero.

Rodar a una mayor velocidad viene siento técnicamente viable desde hace décadas, de hecho, cada secuencia a cámara lenta que veis en una película corresponde a metraje rodado a más velocidad de la habitual, que luego se ralentiza para crear esa sensación de cámara lenta tan útil a nivel estético y narrativo. Pero claro, rodar al doble de velocidad supone rodar el doble de metros de película en el caso del cine analógico, o al doble de tasa de bits por segundo en el digital, algo que en ambos formatos significaba un excesivo sobrecoste en la producción de una película.

Pero en la actualidad, con el cine digital mucho más avanzado y barato que en 1999, año en el que Geroge Lucas abandonó el analógico dejándose un pastizal para rodar el Episodio I de Star Wars, esto ya puede hacerse sin problemas aunque aún hay un considerable encarecimiento en postproducción (sobre todo en lo relativo a efectos digitales, que han de implementarse en el doble de fotogramas y de forma que no canten en un metraje de más calidad). La última barrera que queda por superar es quizás la más compleja de todas…

LA TRADICIÓN

El hombre es un animal de costumbres y para cualquier persona de más de 15 años el cine tiene ya un feeling visual muy concreto. Casi todas las películas de los últimos 100 años responden a esa forma de percibir el cine.

Por otro lado es cierto que, desde que en televisión comenzaron a utilizar cámaras de estudio y ENG, es decir, señal de vídeo y no película, también estamos acostumbrados a la imagen entrelazada que tienen los programas, concursos o retransmisiones deportivas. Imágenes con una fluidez similar a la de los 48fps porque, como hemos explicado antes, cada imagen se divide en dos campos entrelazados (lineas impares y líneas pares del televisor) que se emiten con una ligera diferencia de tiempo.

A la izquierda, imagen entrelazada, a la derecha su conversión a imagen progresiva (como en cine).

El problema es que pese a tener ese ojo curtido por la televisión, siempre hemos asociado al cine, el hermano mayor, el hermano “de calidad”, a la textura de los 24-25fps, que se ha convertido en el baño de oro de la imagen en movimiento. Asociamos esa cadencia de imágenes a una sensación de calidad y buen gusto de forma inconsciente, aunque nada tiene que ver con ello.

Es por eso que costará tiempo aceptar este nuevo formato de grabación y proyección como un estándar real y agradable. No son pocos los que recuerdan que el cine en color tardó muchos años en convertirse en el estándar de la industria y relegar el blanco y negro a una decisión narrativa.

Y AHORA SUMEMOS EL 3D PARA COMPLICARLO TODO

No podemos olvidarnos del tercer hermano en discordia, el 3D. Un formato que ha generado una relación amor/odio con el público.

A favor tiene que, cuando está bien concebido, rodado y proyectado, aporta una dimensión más a la imagen y sirve como un elemento narrativo más.

En contra está que al no dejar de ser una forma de engañar al cerebro, no todo el mundo lo percibe igual y encima suele producir cierta sensación de fatiga. Además está el problema del sobrecoste que lleva asociado en las entradas del cine, que hay que llevar gafas para disfrutarlo, y que muchas veces se ha usado como un burdo reclamo, convirtiendo de manera cutre películas rodadas en dos dimensiones, o proyectándose en condiciones de luz insuficientes, ya que las gafas oscurecen mucho la imagen que percibimos. Para colmo

Según Peter Jackson, los 48 fps ayudan a eliminar esa sensación de fatiga. Las proyecciones en 3D distribuyen la mitad de los fotogramas a un ojo y la otra mitad al otro, de forma que cada uno percibe sólo 12 imágenes por segundo, aunque al cerebro lleguen 24. Con el nuevo formato de proyección cada ojo vuelve a percibir 24 imágenes y por tanto, al menos en teoría, reproducir esa sensación de movimiento no es tan complicado para el cerebro.

Pero en las últimas semanas se han producido los primeros pases de prensa y se ha extendido el comentario de que lejos de reducir la fatiga, el combo de 3D + 48fps produce mareos y dolor de cabeza. Suena más a pataleta que a realidad, pero si que hay cierta unanimidad en que en escenas con mucha acción se genera cierta confusión, en que la sensación de realidad hace que en algunas ocasiones no se pueda evitar la percepción de que estamos ante un decorado y no una localización, y también, una mayor calidad implica que los errores cantan más y hay que saber lidiar con ellos.

Sea como sea, en menos de una semana podremos comprobar de primera mano, aunque no en todas las salas, sí este nuevo desafío tecnológico gusta o no.

 48 fps Movies
 Comicbook Movies
 RED.com
Pizarro
Photography Rules
Genius DV
Wikipedia

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

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