Críticas

Siete Psicópatas

Martin McDonagh me cautivó hace unos años con su primera película, Escondidos en Brujas, donde conseguía unir en una sola película buenas dosis de suspense y humor negro bajo un aura de cuento de hadas que achacaba en buena medida al lugar elegido para contar la historia, la ciudad belga de Brujas, que era una protagonista más de la película. Pero tras ver Siete Psicópatas veo que me equivoqué, porque ese punto onírico de aquel título sigue muy presente en un título ambientado en un lugar totalmente opuesto, California, y durante buena parte del metraje, en el desierto.

Todo gira en torno a un guión imposible, una historia sobre siete psicópatas que Colin Farrell, dando vida a un lamentable guionista irlandés, quiere utilizar para hablar sobre la vida en un sentido poético y casi sin violencia. Un guión que de alguna manera es el de la propia película, que es, en el fondo, un estudio de cómo un guionista debe lidiar con sus bloqueos creativos, sus malos hábitos y utilizar la vida para nutrirse de aquello que realmente puede enriquecer su historia, ya que sólo a través de ella podemos aprender lo que son los temas universales como el amor (fraternal en este caso), el odio, la pérdida, la venganza, etc.

© A Contracorriente Films

© Vértigo

Y es que pese a la importante carga cómica de la peli, la historia es profundamente trágica y melancólica. El parto del guión es un proceso realmente doloroso para el protagonista, empezando por el mero hecho de que para conseguir tener algo que contar debe enfrentarse a la vida y salir de su pequeña guarida llena de distracciones banales y donde el miedo a la hoja en blanco, ese topicazo tan trillado como cierto, se convierte en una losa imposible de levantar.


Todo adquiere una notable unidad según avanza la película gracias a ese punto onírico que envuelve los mejores momentos de la película.


Por otro lado la película también es un alegato a favor de un cine por y para los sueños, capaz de reflejar esa vida de la que se nutre de forma personal y, si se quiere, bonita. Una forma de dar sentido a nuestra existencia aunque sólo sea envolviendo en cierto halo de épica poesía cosas que de otro modo podrían parecer inútiles, patéticas o faltas de sentido.

© Vértigo

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Para lograr todo eso es esencial el grupo de personajes protagonistas. Siendo una película aparentemente coral, McDonagh va concentrando poco a poco el protagonismo en un trío de personajes currados con mucho cariño: el guionista irlandés, con un serio problema de alcoholismo, su amigo tontín y cargante empeñado en ayudarle con su historia (Sam Rockwell) y un viejo timador cargado de romanticismo (Christopher Walken). Todos ellos en serio peligro tras el secuestro de un perro, mascota de la persona equivocada (Woody Harrelson). Esos tres protagonistas irán forjando una amistad muy particular que es el motor de la historia. Porque para McDonagh la amistad es quizás la relación más pura e incondicional que existe, la única que hace posible que personas sin aparentes puntos en común y que a menudo la cagan entre sí lleguen a un grado de unión a veces incomprensible. Ya lo reflejó así en Escondidos en Brujas y lo reafirma aquí.

Quizás no sea una película tan redonda como la anterior y McDonagh trate de tocar muchos temas, historias, tonos, puntos de vista y niveles de narración, pero no oculta sus defectos y el personaje de Colin Farrell refleja todos ellos. Sin embargo, todo adquiere una notable unidad según avanza la película gracias a ese punto onírico que envuelve los mejores momentos de la película, ya sea en esos pequeños cuentos sobre asesinos, o en el tercio final de la historia. Un mundo lleno de sueños, lleno de lirismo, del que el propio director reflexiona en voz de Christopher Walken, un personaje que acaba robando el protagonismo por ser seguramente el que más concuerda con esa visión de la vida.


Martin McDonagh | Martin McDonagh | Colin Farrell, Sam Rockwell, Christopher Walken, Woody Harrelson, Tom Waits, Abbie Cornish, Olga Kurylenko, Gabourey Sidibe, Harry Dean Stanton, Kevin Corrigan, Zeljko Ivanek, Michael Stuhlbarg, Michael Pitt | Graham Broadbent, Peter Czernin, Martin McDonagh | Tessa Ross | Ben Davis | Lisa Gunning | Carter Burwell | David Wasco | Film4, Blueprint Pictures, British Film Institute | Vértigo |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Yolanda Marcos

    Yo tuve la suerte de verla el año pasado en Sitges, y me encantó. Sobre todo cómo acaba la historia del vietnamita :)

    Mira que Collin no es mucho de mi agrado, pero en esta película me encantó, y qué decir del Rockwell¡¡¡

  • elexGordodelVideoclub

    Si, te entiendo pero la sensación es la de reparto desaprovechado.

  • elexGordodelVideoclub

    Exacto, a eso me refiero.

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    A mí es que consigue tocarme la patata. Me encanta que personajes aparentemente duros de pronto tengan una sensibilidad tremenda a la hora de contar una historia o describir un lugar como pasaba en Escondidos en Brujas.

    Las historias de Waits, el cura vietnamita o Harry Deán Stanton me parecen pequeños cuentos cojonudos.

  • http://twitter.com/Hickeystyle Jl Serrano

    No comparto tu opinión, es esa mezcla de melancolía y comicidad la que no me termina de cuajar en la peli, y me encanto escondidos en brujas ojo!

  • http://www.facebook.com/enric.fernandezcarmona Enric Fernandez Carmona

    Un placer leerte tío.

  • javiKnight

    A mi me ha encantado y es una de mis películas favoritas del año.
    Mcdonagh inicio su puesta de largo con una fabula agridulce notoriamente compuesta y muy bien acompañada por la dupla farrell/Gleeson que sutilmente se convierte en una suerte de parábola cuando entra en escena el ( supuesto ) antagonista.

    Esa mezcla de géneros literarios vuelven a aparecer en su segundo Film, y que personalmente me ha gustado más. (aunque digo esto sin ninguna intención de devaluar “In Brugges”)

    En 7 Psicópatas se vuelve a sumergir en otro mecanismo narrativo, la metaficción, y lo aborda con un poco más de madurez y pretensión, apoyado, eso si, por un puñado de tipejos que, a pesar de no estar ante sus mejores caracterizaciones, se desenvuelven a las mil maravillas en ese juego que el director les propone y lo hacen con una buena dosis de complicidad y comportamiento. Sobre todo Rockwell y Walker, este ultimo convirtiendo su sola presencia en algo emotivo y genuino.

    Farrell me gusta, es una caja de sorpresas siempre, quizás estén menos reconocidas sus dotes y su intención de hacer suyos los personajes que interpreta, pero aquí aguanta notablemente su perfil, menos estridente que su memorable “Ray”.

    Yo la recomiendo al 100%, por el casting, por la historia ( algunos guiños a Flex Mentallo ) muchos golpes divertidos, otros agridulces, un Grandisimo Walker, algún pequeño bajón de ritmo, pero en general bastante entretenida.

    Martin Mcdonagh se ha ganado el derecho a seguir sus próximos proyectos con gran interés.
    pd: Buena reseña Javier.

  • http://www.facebook.com/isaargh Isaac Möra

    Bueno, lo de Pitt y Stuhlbarg no pasa de cameo… Waits hace algo, pero Olga Kurylenko y Abbie Cornish salen en cartel como protagonistas y no deben tener más de cinco minutos. Cosas de publicistas.

  • http://www.facebook.com/enric.fernandezcarmona Enric Fernandez Carmona

    Bonita crítica…. Ganazas de verla.

  • elexGordodelVideoclub

    No está mal a pesar de que no entendí en absoluto el poco partido que se le saca a Tom Waits, Olga Kurylenko, Kevin Corrigan, Harry Dean Stanton, Michael Pitt y Stuhlbarg.
    Tampoco me acaba de convencer el estar viendo una película de cine negro con toques de drama: no sé si en algunos momentos he de reír o sentir “pena” debido a la escena en cuestión.

    Conclusión: casi.

Críticas

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

rev1

El amor nos salvará a todos.

el reino

Caída en picado en el pozo de la corrupción.

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

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